Mi TV 2, familia aventajada

Como ya vimos la semana pasada, Mi (Xiaomi) es una de las empresas más activas del mercado. Sus productos son un compendio de rendimiento y excelente calidad-precio y la firma intenta quitarse por todos los medios su imagen de «multicopista» de las grandes referencias del mercado tecnológico a base de productos que se renuevan cada poco tiempo para controlar, al menos, su enorme mercado doméstico.

Hace pocos días también descubrimos el profundo cambio que está viviendo el mercado televisivo y que, a buen seguro, el despliegue de un servicio on demand de Apple acelerará. Así, que tanto los fabricantes «clásicos» (Philips, LG, Samsung, Sony, etc.) como los gigantes de Silicon Valley (Google, Apple y Microsoft) y las propias plataformas de televisión (Netflix, Waki.tv, Telefónica, Orange y compañía) se empiezan a posicionar para no quedarse atrás en un negocio multimillonario.

Por eso hoy os traemos la nueva Mi TV 2, un televisor diseñado por los ingenieros del gigante chino que tenían como principal premisa diseñar un hardware lo suficientemente capaz como para que ningún juego o película se le resistiera y que funcionara a la perfección de la mano de Android.

Hasta ahora la casa china ya tenía experiencia con los televisores. El actual Mi TV cuenta con los mejores paneles Full HD de LG y Samsung (y así lo publicitan en su web) a los que añade escalado 3D, sistema de sonido Dolby DTS, un procesador Snapdragon de cuatro núcleos a 1,7 GHz que trabaja con una GPU Adreno 320 y cuenta con 2GB de RAM DDR3. Nada mal para un equipo de 47 pulgadas que bajo su marco ultrafino incorpora toda la tecnología del dispositivo Mi Box.

Pero volvamos a la Mi TV 2. En este caso se trata de un equipo de 40 pulgadas que más que por especificaciones destaca por su equilibrio. No cuenta -como cabría esperar- con el software Android TV sino que, aprovechando su potencia, han tomado Android 4.4 y le han colocado su propia capa. Así, el dispositivo trabaja con MIUI TV aunque prometen actualizar lo antes posible a Lollipop.

En esta ocasión el panel es de Sharp y cuenta con la afamada tecnología SDP X-GEN que le da un alto contraste de 5000:1. El sonido consigue el certificado Dolby MS12 para los sistemas envolventes.  El procesador, esta vez, es un ARM Cortex-A9 quad core a 1,45 GHz y una GPU ARM Mali 450MP4 que conforman un chipset MStar poco conocido pero que promete un buen rendimiento acompañado de los 1,5GB de RAM.

Sobre el papel no es el conjunto más potente (el que quiera potencia bruta deberá pagarla en forma de Xbox o PS4 acompañada de un panel de última generación Samsung) pero es mucho más que suficiente para mover de forma nativa juegos sencillos y acceder a internet sin problema.

 

Sobre el diseño, destaca su grosor de 14,5 mm y la disponibilidad de varios colores para la carcasa. Un conjunto muy interesante si tenemos en cuenta que al cambio el gadget vale 290€. Nada mal si tenemos en cuenta que la empresa ha prometido gastar 1.000 millones de dólares para aumentar la oferta disponible en su plataforma de contenidos.

Pensada para el mercado chino y países adyacentes, la marca todavía no ha desmentido su llegada a otros mercados pero la apertura de varias tiendas en Estados Unidos y Europa para comercializar su gama de productos (menos teléfonos inteligentes) abre esta posibilidad.

Más madera

Para los que busquen más «músculo» Xiaomi les ha preparado un televisor con mayúsculas. 49 pulgadas, con resolución 4K y 90 píxeles por pulgada (no es muy habitual una cifra tan alta en este segmento).

El equipo monta el mismo chipset que su hermana pequeña pero aumenta el rendimiento gracias a que la RAM sube hasta 2 GB DDR3 y para redondear el sonido añaden una barra 8.1 que ofrecerá conectividad analógica y Bluetooth.

También trabaja con MIUI y promete una actualización a Lollipop y, para mejorar la jugabilidad puede acompañarse de un gamepad Bluetooth 4.0. ¿Su precio? Al cambio 475€. Lo malo es que tampoco está claro que pueda llegar a nuestros mercados si la aceptación de sus tiendas no es la que esperan. Aún así, los fabricantes coreanos deberían tener cuidado.

Xiaomi MiPad, porque no es rival del iPad

La fotografía que abre el post de hoy no es un error. Tampoco la primicia un nuevo iPad Mini con colores o el nuevo iPhone 6C. Ni siquiera una versión colorista de una ROM de Android similar a iOS ni de un iOS 8 que plagia el sistema operativo móvil de Google. Se trata, sencillamente, de la primera tableta del fabricante chino Xiaomi. Todo un ejemplo de originalidad incluso en su nombre: MiPad.

A pesar de contar con una buena gama de smartphones -que se renovará de forma inminente-, los diseñadores del nuevo equipo de los chinos no han estado a la altura esta vez. Se trata, es cierto, de un equipo de gama media-alta, al precio de uno de gama media-baja. Un tablet con una pantalla de 7,9 pulgadas y relación 4:3 con resolución 2K a la altura del equipo de Cupertino.

Un dispositivo que se comercializará con dos opciones de capacidad de almacenamiento, 16 y 32 GB, pero que añadirá sobre el iPad original una ranura de expansión con los que aumentar la cifra hasta 128 GB. Una cifra nada complicada para un MiPad que corre con un procesador NVidia Tegra K1 de cuatro núcleos y 2,2 GHz y 2 GB de RAM que mueven MIUI (el sistema operativo propio de la empresa basado en Android 4.2.2) con gran solvencia.

Incluso las cámaras muestran unas cifras sobresalientes. Fabricadas por Sony, la frontal -pensada en vídeos y los tan de moda selfies– nos regala una resolución de 5 Mp mientras que la trasera, la «habitual», cuenta con 8 Mp. Hasta la batería está a la altura con una capacidad de 6.700 mAh.

Todo ello redunda, según el fabricante chino, en que supera al iPad Mini en todos los registros «independientes». En Antutu logra 41.000 puntos frente a los 28.555 del Mini. Lo mismo ocurre en Geekbench o 3D Mark Unlimited. Y todo ello por 180€. Un rival que parece imbatible incluso para sus compañeros de Android.

Sin embargo, ¿por qué para muchos analistas y usuarios esta descarada copia del Mini no es rival para la tableta de Apple? ¿Acaso las prestaciones y el precio no son suficientes? La respuesta es sencilla. Precisamente su descaro a la hora de copiar el lenguaje de diseño de los de Jonathan Ive es su talón de Aquiles fuera de China.

En su mercado doméstico no nos cabe duda de que será un éxito arrollador. Sin embargo, en mercados más maduros donde se buscan claramente productos premium (Apple, Galaxy Note) o de marca blanca, un producto made in China con todo lo bueno y lo malo de este prurito está abocado a conseguir una relación de ventas más bien discreta.

El tacto de los materiales es pésimo. Su diseño no tiene originalidad y su rendimiento no es descabellado si lo comparamos con otros equipos de precio ligeramente superior pero mucho más diferentes tales como un Nexus 7. Además, el éxito de ventas del iPad Mini es tal porque nos da un equipo con unos acabados, una estabilidad y un rendimiento a la altura de Apple (sobresalientes) por un precio mucho más accesible al habitual en la casa de la manzana.

La duda que nos surge es cuál será la aceptación de la tableta en Estados Unidos, Japón y la Unión Europea en lo que a las autoridades de la competencia se refiere. Si Samsung ha tenido que pagar grandes cantidades por réplicas mucho más disimuladas, no creemos que la Ley sea mucho más agradecida con Xiami. Una pena este tropiezo en una línea de desarrollo de un fabricante que promete y que ya tiene en su punto de mira a HTC para convertirse en el sexto fabricante mundial de dispositivos móviles.

Jailbreaks, libera tu móvil

La imagen superior le resultará familiar a muchos propietarios de dispositivos Apple y a millones de seguidores del «ejército» Android. Pocos días después de la comercialización de iOS 5 los hackers mostraban imágenes de su Jailbreak. Habían conseguido «liberar» un iPhone 4S del cerrado entorno de los de Cupertino y conseguían instalar aplicaciones ajenas a la AppStore.

El desbloqueo, que consiste en modificar el código de software que viene por defecto en los dispositivos de Apple, es una práctica bastante más habitual de lo que podríamos pensar. Según Jay Freeman, conocido como Saurik y creador del instalador de aplicaciones ajeno a Apple más popular del mundo –Cydia-, un 10% de los más de 200 millones de dispositivos iOS han sido «liberados» alguna vez.

Aunque muchos piensen que es ilegal, aplicar el desbloqueo y descargarse aplicaciones alternativas es totalmente lícito. Sólo hacerlo con ánimo de lucro está penado. Lo único que se pierde es la garantía de Apple sobre sus productos… si bien se recupera una vez se actualiza -y reinstala- iOS en el dispositivo vía iTunes.

iOSizar un Android, el camino inverso


Sin embargo, no son los Jailbreaks los que nos van a ocupar hoy. Recientemente se hizo público que cada vez son más los usuarios de diferentes versiones de Android que decidían darle un «toque Apple» a sus terminales. El proceso, llamado en este caso rootear, consiste en conseguir los permisos de administrador sobre el móvil, según nos explica un analista informático. Una vez hecho esto podemos instalar en cualquier terminal del robot la ROM que deseemos: cualquier sistema operativo libre basado en Android será válido.

El problema, explica el analista, consiste en que «la versión de Android que viene en los terminales está capadapersonalizada por cada fabricante, lo que hace que el rendimiento de cada modelo baje considerablemente». Estas nuevas ROMs hacen que, en general, «el teléfono trabaje infinitamente mejor». Además, prosigue, «permite tener versiones de Android, como Gingerbread, en dispositivos en los que, según algunos fabricantes, es inviable». ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es contundente: «los fabricantes no quieren deshacerse de sus aplicaciones preinstaladas». El único problema que ve el analista a rootear el equipo es que, al igual que en el caso de Apple, el usuario pierde la garantía del teléfono… salvo que reinstale de nuevo la versión original del sistema operativo.

Del mismo modo que existen diversos instaladores de aplicaciones «alternativos» a la AppStore hay disponibles varias ROMs para elegir. Las más extendidas -y similares al original- son MIUI y CyanogenMod.

El caso de la primera es, posiblemente, el más espectacular de todos. La empresa, de origen chino, ha cosechado tal éxito con este firmware alternativo a Android e «inspirado» en iOS que incluso ha conseguido lanzar al mercado una línea de teléfonos: MEIZU. Os recomiendo vivamente que visitéis su web para que observéis que la inspiración no se ha quedado sólo en el interfaz del sistema operativo.

Esta ROM es soportada por casi todos los modelos de fabricantes que incorporan Android OS en sus terminales: desde el exitoso Samsun Galaxy SII hasta Motorolas, HTCs -casi toda la gama- o los propios Nexus de Google.

Otras de las ROM más exitosas son la ya nombrada CyanogenMod cuyo interfaz es completamente diferente al de cualquier otro SO del mercado pero que, a causa de su enorme éxito, hizo que la empresa de Mountain View pidiera el «cese y desestimiento» de los desarrollos a Steve Kondik, creador del firmware.

El último de la lista, hay bastantes más, y también uno de los más polémicos fue Replicant, un sistema operativo clon del software libre de Android. Nacido por la negativa de Google a publicar la totalidad del código fuente de su entorno, utiliza la ironía no sólo en su diseño, sino también en su nombre: los replicantes son una variante de la familia de los androides.

BlackBerry OS tampoco se libra


La nota de color en esta pelea de colosos la vuelve a dar BlackBerry OS. Este pequeño entorno operativo -lleno de fieles, eso sí- oferta en su App World un programa que, por sólo 1,49$, permite que la PDA de RIM disponga de un interfaz muy similar al de iOS. El nombre de la aplicación, iBerry, no deja lugar a dudas sobre las intenciones del desarrollador.

Curiosamente, y aunque su precio ha bajado un 75%, fue una de las aplicaciones más descargadas de la tienda de RIM para sus terminales táctiles. Parece que la sombra de iOS es mucho más larga de lo que algunos creen.