Moto Z, Lenovo va a por todas

Lenovo es una empresa poco habitual en el frenético mundo de la tecnología. Después de la compra de la división de hardware de IBM se convirtió en el dominador del mercado de ordenadores. Ahora, tras adquirir a Google Motorola busca tener su hueco en un negocio dominado por Samsung y Apple y en el que los fabricantes «tradicionales» chinos crecen sin parar.

Sin embargo, la empresa siempre ha sabido mejorar sin prisas. Por eso sus productos tienen reputación de sólidos, capaces y con una muy buena relación calidad-precio. El motivo es que siempre ha buscado buenos socios en sus lanzamientos como pudimos comprobar en el último Lenovo TechWorld, su conferencia de desarrolladores, que se celebró la semana pasada en California.

En esta ocasión los compañeros de aventura han sido Motorola -su filial que sigue manteniendo una importante estructura independiente- y la propia Google, centro del universo Android. Como ellos mismos presentaron, los primeros crearon el móvil hace 30 años y los segundos resucitaron Motorola gracias al lanzamiento de sus modelos con el sistema operativo «limpio».

La alianza nacida después de comprar la empresa de Illinois les ha llevado a una posición estratégica única: tienen suficiente capacidad para innovar gracias a las patentes y la experiencia de Motorola y tiene el suficiente músculo económico para arriesgarse sin miedo. Además, sus relaciones con los de Mountain View son inmejorable.

Y con este espíritu presentaron los Moto Z y Moto Z Force (más resistente a los mal tratos por uso). Dos smartphones con unas especificaciones de serie sobresalientes: una pantalla de 5,5 pulgadas QHD, 4 GB de RAM, estabilizador óptico y el potentísimo chip Qualcomm Snapdragon 820. No han ahorrado en nada.

Pero lo mejor son los MotoMods, la evolución del Proyecto Ara, según la cual podemos añadir a cada Z altavoces, mejor cámara, más batería, etc. Un universo de posibilidades en manos de los desarrolladores que podrán imaginar todo lo que quieran y crearlo pero que dependerá en función de lo que sean capaces de crear.

La apuesta es vanguardista en todos los aspectos -es la única forma de separarse de los Nexus, Galaxy y compañía- incluido en un único puerto USB-C como cargador. El próximo estándar que no todos se atreven a implementar pero que empieza a ser un signo de distinción.

Es cierto que no son los primeros dispositivos modulares -los aplaudidos LG G5 coquetean desde hace meses con la modularidad- pero en este caso los chicos de Motorola han conseguir que podamos añadir o quitar especificaciones sin necesidad de apagar el equipo o quitar la batería. Todo se consigue mediante soluciones magnéticas.

Otro proyecto que Lenovo ha conseguido cristalizar es Tango. La Phab Pro 2 será el primer equipo capaz de usar Google Maps en interiores. Esto que puede parecer sencillo tiene multitud de aplicaciones: comprar muebles sin medirlo, por ejemplo, gracias a un sistema de cámaras y sensores  que permiten proyectar objetos reales en la pantalla. La llegada, en definitiva, de la realidad aumentada al mercado de consumo más allá de los juegos.

Con un panel de 6,4 pulgadas, 4 cámaras (una frontal de 8 Mp, una trasera de 16 y otras dos auxiliares para gestionar la profundidad y el movimiento) cuenta con Dolby Atmos y una batería de 4.050 mAh. Y todo ello por 499 dólares.

Como anunciaron, es solo el principio de una relación mucho más intensa entre Lenovo y Google (nuevos Nexus) que se ha traducido en prototipos como una tableta plegable, un smartphone que se enrolla para convertirse en un smartwatch o unas zapatillas deportivas autónomas inteligentes.

Moto X Force, pensado para durar

Cuando Lenovo se hizo con Motorola fueron muchos los que pensaron en el fin comercial de la empresa. Después de una época brillante en la que resucitó de la mano de Google (los suyos eran con los Nexus los únicos Androids «limpios» del mercado) se daba por hecho que el gigante chino tan solo haría un cambio de logotipos con el fin de ganar cuota en mercados tan complicados como Estados Unidos o Europa.

Sin embargo, después de retocar su gama -tiene un catálogo bastante corto- hemos de reconocer que los productos de la M siguen siendo francamente interesantes. De esta forma, el X Force que analizamos hoy es uno de los dispositivos más interesantes para aquellos que busquen rendimiento -sin necesidad de estar a la última- y, sobre todo, un smartphone que sea capaz de sobrevivir a, literalmente, todo.

Para los amantes del diseño el Motorola les parecerá un terminal anticuado. Es, sin duda, mucho más tosco que los Galaxy S, iPhone y compañía, sin embargo, es mucho más resistente que todos ellos. Eso, en cierto modo, justifica sus formas.

En su interior trabaja el chip Snapdragon 810, el procesador móvil más potente de 2015 (y que parece haber superado sus problemas de gestión del calor) acompañados de 3 GB de RAM. Mucho más que suficiente para mover un panel con 5,4 pulgadas de diagonal.

Además, su vocación de equipo para durarnos se ve reflejada en detalles como su ranura de expansión para microSDXC que, cuando existan, soportarán hasta tarjetas de 2 TB. De momento, es compatible con 200 GB, mucho más que suficiente teniendo en cuenta que su capacidad interna es de 32 GB.

Su cámara también es una delicia. Sus 21 Mp con flash de doble tono permiten sacar fotos con una calidad sobresaliente. Quizá el color esté demasiado saturado pero el rendimiento en cualquier condición lumínica está fuera de toda duda. Las formas se delimitan con cuidado y el conjunto está a la altura de los mejores del mercado. En cuanto a la frontal, los 5 Mp y el flash de baja intensidad para selfies garantizan un buen resultado. Además, las videollamadas también se solucionan con solvencia.

Respecto a la autonomía, es, sencillamente, espectacular. La batería de 3.800 mAh nos permiten un día lejos del enchufe sea cual sea su uso. Es cierto que penaliza el grosor que se dispara hasta los 9,1 mm -nada grave pero mucho más que otros rivales premium-. Lo mismo ocurre con el peso que se queda en casi 170 gramos.

En cualquier caso, si atendemos a la resolución QHD de la pantalla (540 ppp y 2.560×1.440 de resolución) entendemos toda esta potencia en la pila. (Y en la tarjeta gráfica, una Adreno 430). Por cierto, el panel cuenta con tecnología AMOLED y protección ShatterShield contra golpes y arañazos.

El resultado son imágenes claras con contrastes muy marcados. Da gusto verla. Incluso cuando se nos cae. En cualquier otro terminal se habría destrozado pero en este caso no se ve la menor muesca. Envejece como los demás con un uso estándar pero, realmente, está a prueba de torpes y sustos.

Si a todo ello le unimos que Motorola sigue sin poner pesadas capas de personalización sobre Android nos encontramos un modelo que solo está por detrás en rendimiento de los potentísimos S7 y de los Nexus más ligeros. Es decir, un terminal que con un hardware de 2015 es capaz de plantar cara a equipos más modernos. Y todo ello por un precio inferior a 700€. Más de lo que nos tiene acostumbrado el fabricante -si bien solo se ha quedado con los equipos más interesantes de cada segmento de mercado- pero una opción muy interesante para quien busque algo diferente, que asegure rendimiento y sea, sobre todo, duradero.

Moto 360 Sport, el smartwatch definitivo

Cuando se asiente el mercado de smartwatches, probablemente, el Moto360 sea recordado como uno de los pioneros que ayudó a poner los cimientos del universo de relojes inteligentes. Con un buen diseño, funcionalidades notables y un precio asequible (289 euros), el dispositivo de Motorola es uno de los más recomendables del mercado usemos el móvil que usemos.

Por eso, cuando hace semanas la ahora filial de Lenovo anunció el lanzamiento de una versión Sport fuimos muchos los que esperamos a la llegada de uno de los relojes deportivos más interesantes del mercado… y no nos ha defraudado.

El Moto360 Sport se antoja como un reloj sobresaliente para realizar actividades al aire libre. ¿El motivo? Permite independizarnos por completo de nuestro smartphone y de cualquier otro dispositivo para monitorizarnos o escuchar música. El reloj nos permite almacenar canciones desde Google Music, Spotify, etc., guardar Podcasts y escucharlas vía Bluetooth en nuestros auriculares.

Además, como cuenta con Android Wear es compatible con aplicaciones como FtiBit, Under Armour Record, Strava, MapMyRun, etc. Si no participamos en ninguna de ellas, cuenta con el software MotoBody que nos permitirá almacenar nuestros datos para luego sincronizarlas con cualquier otra. Y esto es posible porque cuenta con GPS para poder monitorizar nuestra ruta, nuestro tiempo y nuestros ritmos de entrenamiento -además de planificarlos previamente para luego realizar algunos específicos-. Asimismo, cuenta con sensor del ritmo cardíaco con lo que no solo registrará nuestras variaciones minuto a minuto sino que cuantificará cuánto tiempo estamos en cada zona de ritmo cardiaco para una mejor gestión de nuestros entrenamientos.

También almacenará los pasos que damos, los pisos que subimos, las calorías que quemamos y el tiempo y la calidad del sueño tanto durante nuestro entrenamiento como en nuestra vida diaria para realizar un seguimiento más completo de nuestra actividad personal.

Como hemos dicho, el modelo es especialmente apto para el entrenamiento al aire libre. Y en esto tiene mucho que ver su pantalla con tecnología AnyLight que adecua de forma sobresaliente el brillo del panel para que los datos sean visibles incluso bajo la luz directa del sol. Con una superficie de 1,37 pulgadas -35 milímetros- es más que suficiente para ver los datos con claridad así como todas las notificaciones que nos permite personalizar el sistema operativo para wearables de Google. Por cierto, como no podía ser de otra forma, la esfera es Gorilla Glass 3 resistente a los golpes y rayones.

Con una autonomía de dos días bajo cualquier condición de uso, su estructura de silicona no solo lo hace resistente al sudor sino que evita las manchas y lo protege de posibles golpes. Además, cuenta con unas estructuras de ventilación que evita que se recaliente -con las molestias que esto supone al llevarlo-. Con certificado IP67, es resistente al polvo y al agua -aunque el fabricante no recomienda nadar con él-.

En cuanto a conectividad, cuenta con WiFi así como con Bluetooth 4.0 y cargador inalámbrico. En definitiva un producto muy recomendable que aúna lo mejor de los relojes deportivos más completos y toda la tecnología smartwatch de Google.

Project Tango, Lenovo y Google quieren cambiar los interiores

La compra de Motorola por parte de Google fue algo más que una forma de conseguir una empresa con experiencia en hardware. La empresa de Mountain View se llevaba un enorme catálogo de patentes, una firma reputada con la que lanzar todas sus novedades y, sobre todo, un valioso activo que sería fácil de revender. Cuando se la colocó a Lenovo, el fabricante chino no solo adquiría una empresa renacida y con un buen catálogo, sino una forma de vender productos móviles diferente y más eficaz que la suya.

Además, el acuerdo le acercaba más a Google, el actor central del universo Android. Por eso hemos visto como muchas novedades del robot verde se lanzaban en equipos Motorola (Lenovo) y Nexus a la vez y cómo los chinos hacían cada vez más guiños a los de Mountain View para colaborar en nuevos proyectos. El último, Tango, promete revolucionar la forma en la que nos movemos por los interiores: una evolución de Google Maps para no perdernos ni en una ciudad nueva ni en un inmenso Ikea.

Por eso no le ha sorprendido a nadie que en el pasado CES se anunciara la comercialización esta primavera del primer equipo con este sistema en su interior. Un phablet de 6,5 pulgadas y procesador Qualcomm que tendrá un excepcional rendimiento gráfico ya que contará con tres cámaras para cumplir la promesa de Google: color, profundidad de campo y ojo de pez.

El sistema -que prometen que será sencillo e intuitivo- permitirá que nos movamos por los interiores siguiendo un trazado que se nos marcará sobre lo que las cámaras captan y plasman en la pantalla. Además, aunque la presentación recordaba demasiado a las Google Glass, la empresa de Larry Page anunció la creación de una incubadora de software para desarrollar aplicaciones que hagan de Tango una potente herramienta para el usuario (y publicitaria).

Sin embargo, el anuncio que más revuelo causó en Las Vegas fue el de la desaparición de Motorola como marca. La empresa, de referencia en Chicago y con una gran repercusión en Estados Unidos dejará de estar disponible para los usuarios como ocurrió con IBM. Los modelos seguirán llamándose Moto y seguirán siendo y funcionando igual pero bajo la denominación Lenovo.

Las críticas y peticiones no se han hecho esperar en las redes sociales y en algunos medios americanos que consideran la venta de estos dos emblemas un error que solo vacía de contenido la tradición tecnológica estadounidense. Ahora habrá que ver cómo afecta a sus ventas (si es que lo hace) en el primer mercado mundial.

Smartwatches, Motorola y Lenovo tras la estela de Google

Si algo ha dejado claro el IFA de Berlín es que, respondan o no las ventas, los principales fabricantes tienen claro que los relojes inteligentes son una de las familias de producto a explotar en los próximos años. De este modo, después de las ventas del Apple Watch (discretas para ser un producto de Apple pero mucho mejores que las de cualquier rival), el mercado ha girado hacia modelos más intuitivos, capaces y, sobre todo, con más «forma de reloj».

Dos de los más interesantes que se han presentado en la reunión alemana han sido el Moto 360 de Motorola y el reloj de su nueva matriz, Lenovo. Ambos con una característica en común: una fe ciega en en el sistema operativo de Google para wearables, Android Wear.

Moto 360, dos tamaños y mucha potencia por muy poco dinero

Si hay algo que ha caracterizado al Moto 360 desde su presentación es su interés por un diseño tradicional. Un smartwatch más allá de un dispositivo inteligente ha de parecer lo que es: un reloj. Así mismo, la empresa americana se ha centrado en diferenciar los tamaños de la versión femenina y masculina -y guiño a la relojería tradicional- además de crear dos formatos bien diferenciados: uno deportivo y otro más «vestido».

También ha jugado un papel fundamental las posibilidades de personalización del dispositivo mediante correas intercambiables así como una lista de materiales de construcción diferenciados. Siguen algunos detalles más polémicos como la banda negra del panel que se encarga de la luminosidad de la estructura, sin embargo, los ingenieros defienden que esto permite un marco tan delgado y que sea el único del mercado que puede utilizar un 71% de la superficie frontal como pantalla.

Volviendo a los tamaños, existen dos versiones, una de 46 mm y otra de 42 mm mucho más delgada -su grosor de 11,4 mm lo deja como un peso pluma de su segmento-. Es cierto que el mayor puede parecernos demasiado para la muñeca, pero también es cierto que ofrece una batería de 400 mAh que redunda en una autonomía de dos días a pleno uso: insuperable por ningún rival a día de hoy.

Si a eso le unimos que en su interior trabaja un procesador Snapdragon 400 acompañado de 512MB de RAM y 4GB de capacidad de almacenamiento así como conexiones WiFi y Bluetooth, nos encontramos con un equipo redondo que mejora en todo a su predecesor. Respecto a la resolución, ambos formatos, tanto el de 42 (1,37″) como el de 46 milímetros (1,56″) la tienen de 360×325 píxeles.

Si te estas preguntando cuál es el precio de contar con un dispositivo que pinta tan bien (y con un diseño tan sofisticado) en la muñeca te sorprenderá saber que el de 42 milímetros parte de 309€ y el de 46 de 359, nada exagerado comparados con relojes analógicos de gama media -y chip-.

Mundo aparte será el Moto 360 Sport que incluye GPS y sensor de actividad cardiaca: el Bluetooth permitirá conectar auriculares para escuchar la música almacenada en sus 4GB de memoria, contará con correa de silicona, tecnología Anylight para ver mejor la pantalla en exteriores y promete una construcción más resistente.

Lenovo quiere revolucionar el concepto de Smartwatch

Aunque sean dispositivos relativamente nuevos son muchos los fabricantes que quieren dar un golpe en la mesa y revolucionarlos añadiendo algo que los haga aún más «inteligentes». En esta línea se encuentra Lenovo que le ha añadido a la pulsera de su prototipo una pequeña pantalla que por posibilidades nos recuerda poderosamente al sensor de las Google Glass.

Este display, bautizado como «Magic View» pretende poder captar y emitir información a través de un «prisma» que se aprovecha de la propia correa para ganar nitidez y otorgar privacidad al usuario -solo se ve el contenido en función del ángulo en el que coloquemos el reloj-.

De este modo, aunque aún no se sabe qué utilidades le quiere dar Lenovo a este extra, sí se pudo comprobar que es un apéndice que han colocado sobre el propio Moto 360 y que han prometido desarrollar para próximas versiones.