Operadores virtuales, la clave del éxito

El Estado fue, durante casi una década, un ejemplo de expansión para las operadoras en toda Europa. El ratio de líneas por habitante era enorme (llegaron a haber más de 55 millones de líneas para 40 millones de habitantes): las grandes «telecos» subvencionaban terminales y dejaban renovar permanencias casi de forma ilimitada. Tener siempre los mejores modelos no parecía un problema -el secreto se escondía en las tarifas de voz y mensajería más altas del continente- y Movistar, Vodafone, Orange coleccionaban clientes a un ritmo increíble.

 

Sin embargo, llegó la crisis. El número de líneas bajó drásticamente -lo sigue haciendo- y el precio de los smartphones aumentó. Apple, con su iPhone, no daba casi un céntimo de beneficio en el propio terminal, a las grandes operadoras. Se acabó la época en la que se podían comprar a Nokia, Alcatel o Siemens cientos de miles de teléfonos a buen precio para regalarlos y cobrarlos con creces en la factura mensual.

 

Los titulares de las líneas, además, empezaron a demandar más competitividad en las llamadas y la Unión Europea decidió tomar cartas en el asunto poniendo precios máximos fijos para cada actividad. Desde las llamadas entre Estados miembros hasta el coste de los mensajes. Whatsapp, Line y Blackberry Messenger hicieron el resto.

 

Las operadoras dejaron de subvencionar los terminales de moda y sólo facilitaban su pago fraccionado mediante permanencias casi imposibles (dejar la empresa tiene una multa enorme y no siempre legal). En todo este escenario aparecieron además, nuevos actores: los operadores virtuales móviles. Aquellos que no tienen red propia y que tan sólo revenden los servicios de los cuatro grandes (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo) a un precio normalmente mejor que el de los operadores primarios.

 

Ni siquiera ofrecer un paquete de telecomunicaciones conjunto de telefonía móvil, fija, internet y televisión ha permitido mantener los niveles de fidelización entre la clientela. Durante el último mes los cuatro operadores «clásicos» han perdido clientes -por primera vez todos juntos-. Exactamente 350.000. Y sólo los operadores virtuales, esos que no regalan teléfonos de renombre -de hecho, ninguno- pero que dan tarifas muy interesantes han ganado adeptos. Hasta 220.000.

 

La palma en este batacazo se la ha llevado el principal operador del mercado: Movistar ha perdido 214.000 líneas. Vodafone, justo la mitad: 107.000; Orange algo menos de 15.000 y Yoigo -que en su momento se hizo fuerte con unas tarifas que los tres primeros no querían aceptar-, otros 12.000. La clave de esta caída también viene en forma de legislación. La nueva normativa permite agilizar mucho más la portabilidad entre operadoras. Por quinto mes consecutivo más de medio millón de personas han cambiado de compañía. El récord ha sido este mes con 560.000 para un total de casi tres millones desde la campaña de Navidad.

 

Malos tiempos para las empresas que ven que el mercado sigue cayendo hasta un ratio de 112 líneas por cada 100 habitantes: 44 millones de ciudadanos y 49 millones de líneas. Una crisis que azota sólo a las empresas que dominan el mercado: el ratio de movimientos entre empresas es favorable a los virtuales con un saldo positivo de 168.000 altas.

 

Algo parecido ocurre con los operadores domésticos. La banda ancha y la fibra óptica siguen ganando adeptos. Ya hay 11,7 millones de hogares conectados a alta velocidad y la fibra llega a más de 400.000 de ellos. Pero de las nuevas 35.000 líneas del último mes en este formato, sólo 11.000 son de Telefónica. Y eso que las líneas fijas siguen cayendo y ya hay un 2% menos que el año pasado.

 

Los operadores han estado años pidiendo un mercado liberalizado como el europeo en el que los clientes tuvieran agilidad para cambiarse de compañía y en el que las tarifas fueran más competitivas. Ya lo tienen… pero no les gusta. Será interesante ver que ocurre con el 4G. De momento no tendrá mucho impacto, pero de momento también, sólo lo ofertan los operadores clásicos. Parece que llega una guerra interesante, seguiremos informando.

Telefónica, all in

Con los operadores virtuales aumentando su cuota a un ritmo constante y marcas «menores» como Jazztel, Euskaltel u ONO ofreciendo paquetes domésticos muy atractivos en tiempos de crisis, Telefónica se ha visto obligada a rehacer toda su estrategia para parar la sangría de clientes que la acosa desde hace meses.

 

La oferta llamada a fidelizar a su enorme cartera de usuarios y a atraer clientes de sus competidores se llama Movistar Fusión e incluye teléfono fijo, ADSL o fibra óptica y televisión a partir de 49,90€ al mes. Según la empresa, entre un 30% y un 50% más barato que con cualquier otro operador estatal.

 

La idea es doble: simplificar el servicio hace que los gastos en publicidad también disminuyan. Sobre todo porque es mucho más fácil identificar el producto o servicio y saber cuáles son sus características. Además, por fin, los clientes de Movistar sabrán cuál es el precio definitivo de su tarifa mensual, uno de los puntos que más denuncias por parte de FACUA le ha provocado al gigante de las telecomunicaciones.

 

Para que la oferta se adapte mejor a cada uno de sus clientes existen cuatro posibles configuraciones de Fusión: desde el servicio de línea fija, 500 minutos de móvil y 1 GB de descargas, fibra óptica de 100 megas o ADSL de 10 y televisión básica, hasta una opción casi ilimitada de uso que se queda en 89,90€. Además, se podrán añadir cuantas líneas de telefonía móvil se quiera por 20€ más al mes. Lo que no han hecho tan público es que habrá que añadirle el 21% de IVA, lo que hará que la factura se dispare. Por supuesto, si se sobrepasan los límites de lo establecido en el contrato, habrá un sobrecosto en las facturas. La permanencia, para acabar, es de un año.

 

La fecha para que el lanzamiento sea efectivo es el 1 de octubre día para el que la CMT ya debería haber dado el visto bueno para las condiciones de los contratos. Hasta ahora, debido a la posición dominante de Telefónica en el mercado ha hecho que la operadora siempre tenga que pedir permiso a la CMT para lanzar cualquier oferta y ha tenido prohibido empaquetar completamente sus servicios. Sin embargo, el crecimiento de sus rivales y la mala salud de la operadora estatal parece que no supondrán un problema para que los de Movistar puedan lanzar su Fusión.

 

Precisamente estos dos puntos son los que han obligado al otrora monopolio a dar un giro en sus estrategias para mantener y captar clientes: fijo un máximo de 24,90€ de por vida para sus tarifas de ADSL y, además, revisó a la baja todas sus tarifas móviles.

 

En un momento en el que las nuevas tecnologías y las telecomunicaciones se están convirtiendo en un gasto fijo en los presupuestos familiares, adaptarse a las nuevas condiciones resulta indispensable para que Movistar no sólo mantenga su liderato, sino para que sobreviva.

Internet, a toda velocidad

Del mismo modo que el lunes hablábamos de la importancia que ha tenido el desarrollo de los smartphones en nuestras costumbres -no sólo comunicarnos con otras personas, sino también con otros objetos e, incluso, en actividades como ver películas, escuchar música o hacer compras- es justo decir que nada de esto hubiera sido posible sin el desarrollo aún más rápido de internet y, sobre todo, de la velocidad a la que nos conectamos a internet.

La compañía Akamai, el mayor proveedor de Servicios CDN (red de entrega de contenidos), elabora trimestralmente estudios sobre la velocidad promedio de conexión a internet en el mundo. El último periodo de 2011 mostró una cifra reveladora: un aumento del 39% hasta los 2,7 megas por segundo. Como en casi toda estadística -sobre todo realizada a nivel planetario- hay grandes diferentes entre regiones y países.

Destaca, por ejemplo, la tasa de transferencia de Corea del Sur que aumentó un 18% hasta los 16,7 mbps, muy separada de Hong Kong, en el segundo puesto con 10,5 mbps. El podio lo «cerró» Japón con 8,9 mbps. De entre los otros grandes actores internacionales -con un gran peso poblacional en la estadística- destaca el crecimiento de Estados Unidos, un 23% que le permite alcanzar los 6,1 mbps y el decimotercer puesto, o de China continental, que creció un 43% hasta los 1,4 mbps. Si bien, el gigante asiático está situado en el puesto 90 de la lista.

Si los datos anteriores son promedios de la velocidad de conexión, las cifras absolutas tampoco muestran grandes cambios en las posiciones. Corea del Sur tuvo picos de conexión de hasta los 43,8 mbps y Hong Kong y Japón superaron holgadamente los 35 mbps. En cuanto al porcentaje de población que accede a la red de redes con una conexión más lenta que 256 kbps destaca la India con un 29% del total de las conexiones.

En cuanto al Estado, acostumbrado a dormir en el vagón de cola de la Unión Europea, la velocidad media ha pasado en sólo 12 meses de los 2,7 mbps a algo más de 4 mbps. No obstante, el incremento sólo sirve para situarse por delante de Grecia (3,7), Francia (3,8) y a la par de Italia.

Curiosamente, el estudio de Akamai también denota la importancia de la conectividad móvil en el Estado donde, según el informe, se sitúa la red móvil más rápida del mundo -no explica si se trata de Vodafone, Movistar u Orange- y que ha registrado picos de 22,192 kbps ligeramente superior a la austriaca que registró 22,040 kbps. Este anuncio coincide con el anuncio de Movistar de empezar a comercializar en pocos meses redes de hasta 200 megas de bajada.

El ADSL, no tan rápido


El informe, sin embargo, contrasta con el presentado por ADSLZone que si bien explica que el ADSL medio en el Estado corre a 7,1 mbps -un 24% más que hace un año- sigue estando a la cola de la OCDE.

Portugal (16,35 megas), Alemania (15,33), Francia (12,91) o Reino Unido (12,42) tienen un ADSL mucho más rápido que el de nuestro mercado.

Por operadoras, ADSLZone explica que el más rápido es, con mucha diferencia, Ono, que supera siempre el 100% de la velocidad contratada en sus ofertas de 6, 15 y 100 megas. A pesar de ello, Movistar es la dominadora clara de los nichos de 1 y 20 megas gracias a la tecnología VDSL. Además, en su oferta de 50 megas con fibra óptica también supera el 100% de la tasa contratada.

Vodafone, por su parte, es la más rápida en los test de velocidad en los contratos de 6 megas… pero la más lenta en los de 20 megas. Orange sigue en este aspecto a la cola -se han registrado velocidades reales de 11 megas en tarifas de 20- mientras Jazztel ofrece la mejor tasa de subida en todas las tarifas disponibles.

La conclusión del informe es que, una vez más, los operadores de fibra óptica son los más fiables con un 90% de casos en los que se supera holgadamente la tasa de transferencia contratada (Ono llega a ofrecer más de 103 megas reales en contratos de 100). El informe, por cierto, tuvo más de 2,5 millones de muestras válidas.

Operadoras, el secreto de los 0 euros

Por todos es sabido que la competencia entre las operadoras de telefonía móvil por captar clientes de sus rivales y altas nuevas es de las más agresivas del mercado -no así los descarados pactos de precios que hacen entre sus diversas tarifas-. Es por ello que cada vez ganan más peso los llamados «operadores virtuales» como Euskaltel frente a las grandes (Movistar, Vodafone u Orange). Desde el comienzo de la crisis económica -allá por 2008- las ofertas de móviles gratis se han incrementado en los anuncios publicitarios pero, ¿cómo pueden soportar el alto coste de los terminales y, además, cosechar beneficios multimillonarios?

El secreto reside en los contratos de permanencia -«blindados» con penalizaciones si se abandonan antes de tiempo- y la vinculación de los terminales más llamativos a tarifas de voz y de datos que, en ocasiones, ascienden hasta los 100€ más impuestos al mes.

Uno de los smartphones más deseados es el iPhone 4S. En el Estado la versión más vendida es la de acceso, la de 16 gigas de capacidad. Vodafone, una de las dominadoras del mercado lo ofrece gratis cuando su coste libre es de unos «respetables» 599€. Para ahorrarse este dineral es necesario llegar a la empresa desde otra operadora y vincularse durante dos años a la tarifa más alta y completa de la oferta de los británicos, la @XL, que tiene un coste de 99,9€ al mes (117,88€ IVA incluido). Pasados los 24 meses el cliente habrá desembolsado por el terminal de la manzana un mínimo de 2.829,17€, es decir, su factura «real» habrá ascendido a 2.230,17€ por llamadas gratuitas y una buena cobertura de red.

En el caso de Movistar, la operadora estatal exige una permanencia de 18 meses con un gasto mínimo de 55€ más IVA (1.168,20€ al final del periodo) así como un pago de 209€ por el teléfono de Cupertino. El total asciende a 1377,20€ y la diferencia para la operadora es de (778,20€). Mucho menos que en el caso de Vodafone.

La otra empresa que ofrece el terminal a un precio «competitivo» es Orange que se lo deja a los clientes por 69€ siempre que contrate una tarifa Delfín 79 durante con una permanencia de 24 meses sin poder cambiar de tarifa durante 18. Esto garantiza un mínimo de 1.810,68€ para la empresa gala durante ese periodo (el consumo mínimo los 6 meses restantes será de 9 euros) y le deja con una diferencia de 1.211,68€ contando que compre los teléfonos uno a uno como un particular (algo que no ocurre).

Las operadoras no ganan tanto como pensaban

A pesar de todo ello, durante el periodo comprendido entre octubre y diciembre, los de Cupertino comercializaron un total de 37 millones de terminales en todo el mundo. Lo más llamativo es que el coste medio de este dispositivo para las operadoras ronda los 500 dólares (unos 380€) con lo que las operadoras se han convertido, con mucha diferencia en el principal cliente de Apple.

El sistema funciona del siguiente modo: la operadora encarga un determinado número de terminales a un precio fijado desde Apple. Esto garantiza a los californianos más de un 50% del beneficio final de cada modelo. Además su posición dominante en el mercado hace que los de Tim Cook exijan a las telecos el pago por adelantado de los pedidos. Así, al crecer cada vez más las ventas -más incluso de lo que las propias operadoras pensaban- gran parte de las facturas de los clientes «se van por adelantado» hasta Silicon Valley.

Las aplicaciones, el otro gran negocio, tampoco deja dinero en las arcas de las operadoras. Los desarrolladores de aplicaciones se llevan el 70% del beneficio de su producto y el 30% se lo queda Apple. Además, estos pequeños programas, cada vez más completos, complejos y rápidos, hacen que la factura de datos se dispare… mientras que los clientes tienen una tarifa plana. Aquí también se minimiza su beneficio.

El mercado americano es un claro ejemplo de lo que pasará en breve en Europa. Las operadoras gastan más de 500 dólares de media (compran versiones más potentes que la media del resto del mundo) que luego venden a unos 200€ de media. Tienen que amortizar más de 300$ además de los servicios que ofertan a los clientes con lo que el margen es mucho más bajo del que planearon al principio. Además, las pocas que no han querido tener el modelo en su catálogo han tenido que «sacrificarse» ante el goteo continuo de clientes.

¿Gana alguien con el iPhone?


Pero, ¿sólo Apple y los desarrolladores ganan con el iPhone? No. Las operadoras consiguen dinero con cada terminal que venden -aunque sea menos de lo que esperaban-. Sólo casos extremos como el de Sprint -que encargó 30 millones de terminales hasta 2014 y que ahorra arrastra unas pérdidas de 1.200 millones de dólares- no ha sabido hacer sus cuentas.

Sin embargo, hay un tercero en discordia que está ganando mucho dinero con el terminal de la manzana. Se trata de Google. Sí, el gran rival de los de Cupertino añade dólares a sus arcas cada vez que alguien adquiere un iPhone.

A finales de 2011 uno de cada tres terminales vendidos en el mundo eran smartphones. Además, la potencia con el que el iPhone 4S salió al mercado -sólo igualada por la del primero y su gran impacto en el negocio- ha hecho que estos teléfono inteligentes se pongan aún más de moda.

Esto le supone una doble entrada de ingresos para los de Mountain View. Por un lado, la mayor venta de smartphones le garantiza un mayor éxito en las ventas de Android, su sistema operativo que, por cierto, es el dominante del mercado. Por otro, un mayor acceso a internet supone un mayor uso de sus servicios: buscador, redes sociales, navegador, sistema operativo, aplicaciones, etc… que redunda en un mayor precio de la publicidad que aparece en sus páginas.  Pero no dudéis de que Apple sigue siendo el gran beneficiado. El último trimestre de 2011 se llevó el 74% del beneficio acumulado neto de todo el mercado mundial de teléfonos inteligentes. Ya sabéis, el que da primero, da dos veces.

Internet, cambio de planes

Solemos hablar mucho de cómo Internet ha cambiado el mundo. El modo de acceder a la información, la manera de comunicarnos entre las personas y, sobre todo, nuestras costumbres de ocio -se sitúa ya muy por delante de la televisión como principal fuente de entretenimiento. Sin embargo, parece que no todas las personas han aceptado el cambio de la misma forma: por un lado las jurídicas, hasta que las empresas de telecomunicaciones no han visto cómo baja su facturación -a manos de los servicios de mensajería- no se han adaptado correctamente al modelo; por otro, las físicas: son muchos los que claman el tiempo que los políticos han tardado en declarar Internet como un «bien universal». Con la llegada del nuevo año ambas cosas se han cumplido.

El sistema de mensajería de las operadoras, a principios de año


En noviembre de 2010 la Asociación GSM, que agrupa a los 800 principales operadores de telefonía en el mundo decidió en la ciudad catalana de Lleida ofrecer a sus abonados un nuevo sistema de mensajería instantánea al que llamaron Rich Communications Systems Enhanced (RCS-e). En la presentación del sistema se anunció que estaría plenamente operativo a finales de este año y casi todos los participantes aplaudieron la idea.

Sin embargo, pocas semanas después, los principales operadores europeos decidieron que era necesario adelantar su lanzamiento. En especial Movistar, Vodafone y Orange -tres gigantes que tienen un importante mercado en el Estado- que veían como la alta implantación de teléfonos inteligentes entre los usuarios (más del 35% del mercado total) suponía un continuo descenso en su facturación.

La incorporación de las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea (sobre todo los multiplataforma como Whatsapp) han provocado un enorme descenso en el empleo de los tradicionales SMS con lo que las grandes empresas del mercado ven disminuir rápidamente la factura media de sus clientes.

Los datos del último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones son definitivos: durante el tercer trimestre de 2011 las operadoras ingresaron 181,78 millones de euros en concepto de SMS y MMS. Sólo un año antes el importe ascendía a 251,38 millones. Las cifras totales de envíos son aún más llamativas: 1.882,3 millones de mensajes en los tres meses de 2011 frente a 2.185,56 en 2010.

Es por ello que tanto la multinacional estatal como sus homólogas británica y francesa apuran el lanzamiento de un servicio que, según sus propios portavoces, está prácticamente preparado. Los analistas, dan por hecho que la presentación se llevará a cabo a finales de febrero en el Mobile World Congress de Barcelona.

El nuevo sistema irá por defecto en todos los terminales de las operadoras y facilitará de forma muy intuitiva el intercambio de archivos, textos, así como datos sobre la ubicación y el estado de las redes sociales de cada usuario. La gran baza respecto a los servicios de los fabricantes -o de las aplicaciones- es que normalmente suelen ser de pago en el momento de la descarga o tener algún coste -mínimo- anual.

La banda ancha universal de un mega ya es un hecho


La otra noticia tecnológica con la que empezamos el año tiene que ver también con el acceso a internet solo que, en esta ocasión, en vez de referirse al acceso móvil tiene como sujeto los hogares. Desde ayer mismo todos los ciudadanos, independientemente cuál sea su lugar de residencia, tienen derecho a contratar un servicio de acceso a la red con una velocidad mínima de conexión de 1 megabit por segundo puesto que la prestación ha sido incluida dentro del [Enlace roto.].

La cobertura de este servicio universal (que no gratuito) lo dará Movistar durante los próximos cinco años al ser la única teleoperadora que se presentó al concurso de adjudicación. El precio máximo acordado por este servicio con el regulador es de 29,99€ al mes con una cuota de alta de 66€. Así, si el cliente quiere contratar otros servicios como telefonía fija, la cifra disminuirá levemente (19,9€ por internet y 13,81 por cuota de mantenimiento de línea).

Las tarifas, empero, han estado envueltas en polémica por su carestía. Las asociaciones de consumidores se quejan del enorme importe que suponen -y que se aprovecharán, sobre todo, de los usuarios de zonas rurales o con poca comunicación- puesto que la propia Movistar oferta tarifas mucho más bajas en las zonas urbanas del Estado, donde la competencia de las operadoras es mucho mayor. Según datos de la CMT, unas 200.000 personas se aprovecharán de esta nueva normativa ya que, al menos 350.000 no tienen posibilidad de acceder a internet desde sus hogares.

A pesar de todos estos impedimentos (incluido tener sólo 5 gigas de descarga a alta velocidad bajando luego la tasa de transferencia hasta los 128 kbps), el Estado se convierte en el tercero del mundo en considerar internet un derecho universal. Los otros dos son Finlandia y Malta.