Amazon, en guerra con las discográficas

Todo comienza con un almacén digital…


El pasado 29 de marzo Amazon abrió su «servicio mundial de almacenamiento» desde la nube en Internet. Las ventajas que ofrece son muchas, como el acceso a los contenidos guardados desde cualquier equipo con acceso a la red y, en el caso de los archivos musicales,  también desde teléfonos inteligentes equipados con sistema operativo Android.

Con una capacidad gratuita de 5 gigas, puede aumentar hasta los 20 si se compra un disco en formato mp3 en amazon.com. A partir de aquí la personalización es total: hasta un terabyte (1.024 gigas) por 1.000 dólares. Con esto se pueden guardar unas 200.000 canciones, 400.000 fotos o 70 horas de vídeo.

Amazon aprovecha toda su experiencia de almacenamiento en línea adquirido con Kindle -su línea de libros digitales- y lo suma a la nueva tienda de aplicaciones de entorno Android que ya tiene preparada. Además, no debemos olvidar tampoco los rumores que apuntan al nacimiento de Google Music: la competencia, sobre todo Apple estarán alerta.

… que pone en pie de guerra a las discográficas


Precisamente, el total acceso a los archivos musicales desde cualquier dispositivo móvil -teléfonos incluidos- no ha sentado nada bien a las discográficas. Una de las más beligerantes, Sony, ha manifestado mediante la agencia Reuters «su oposición a este servicio» ya que considera que Amazon debería haber negociado licencias para poder abrirlo ofertar «música en streaming». Amazon, mientras, se defiende alegando que su servicio no se diferencia en nada de un disco duro externo. Para entenderlo, hemos de tener en cuenta que en el mundo anglosajón no existe el concepto de copia privada, lo que complica aún más todo esto.

De este modo, y como antecedente, EMI -una de las principales discográficas- tiene interpuesta una demanda contra un servicio similar: MP3Tunes. Desde esta última compañía esperan una sentencia favorable durante el verano ya que consideran que las discográficas pretenden que los usuarios paguen de nuevo por usar contenidos que ya han adquirido previamente.

Sin embargo, las discográficas no serán el único problema de Amazon: Apple la ha demandado por usar el término App Store. Google planea hacerlo por su intención de convertirse en la tienda de aplicaciones de referencia de Android por delante del propio Android Markt y Netflix baraja también la posibilidad para defenderse de lo que considera una intromisión en el mercado: el nuevo sistema de alquiler de coches en línea que llevas unas semanas funcionado en Estados Unidos. El servicio jurídico de la gran librería de Internet va a estar muy ocupado los próximos meses.

La era post piratería

Ley Sinde o no al margen, está claro que el consumo de contenidos multimedia ha cambiado profundamente en los últimos años. Todo parece indicar que los servicios en línea de videoclubs, las [Enlace roto.] por la compra de música, películas y series y las páginas completamente legales con catálogos multimedia más o menos amplio se acabarán imponiendo.

Incluso las nuevas WebTV completamente conectadas parece que podrán eliminar tener que pasar por el ordenador para descargar estos archivos. Es por ello que nos hemos preguntado ¿cuáles son los mejores servicios en la red ahora mimos? Nos hemos ayudado un artículo publicado por TechStyle este mes. Esperamos que os sean útiles.

  • Vudu: es una de las webs más veteranas algo que ayuda a que tenga un catálogo más extenso. Básicamente es un portal de cine comercial donde los cinéfilos afines al cine independiente y poco comercial no tendrá mucho donde escoger. Uno de los puntos fuertes del portal es su compatibilidad. Se puede acceder desde televisiones con internet, reproductores de BluRay, PC o Mac e, incluso desde la PlayStation 3. Recientemente se ha creado un aplicación para iPhone que también permite el visionado y alquiler de películas en este formato.
  • Pixbox: su gran referencia es Vudu, aunque no es tan completo como éste. Tiene 1.500 películas en catálogo (frente a las 8.000 del anterior). Funciona como un videoclub clásico, por lo que casi todo lo referenciado son películas taquilleras. Dispone también de un amplio catálogo de series estatales y de un amplio apartado de música. Los precios parten de los 3€ por el alquiler de películas, aunque también existe la posibilidad de contratar una tarifa plana mensual para música.
  • iTunes: lo que empezó como el portal musical de Apple para sus iPod se ha convertido también en un lugar en el que comprar y alquilar películas y capítulos de series de éxito. Nos permite alquilar y comprar contenidos en formato convencional o en alta definición y, al parecer, está empezando negociaciones para la creación de tarifas planas, primero en música y después de vídeo. El potente Apple TV es su mejor escaparate.
  • Qriocity: el otro producto dependiente de una gran empresa nace directamente como un servicio de streaming de Sony que, aunque esté orientado en un principio a la música, ofrece contenidos de vídeo y se apoyará, seguramente, en el amplio catálogo de Sony y Columbia Pictures. Como no podía ser de otro modo, sólo es útil para los dispositivos Sony con acceso a Internet.
  • Cineclick: requiere la instalación de Adobe FlashPlayer 10 y sólo permite el visionado a través del navegador web, sin embargo, sus bajos precios (2,99€ para novedades y 0,99€ para antiguas) hacen que sea una opción interesante… siempre y cuando el ordenador disponga de una buena pantalla. De momento sólo dispone de 400 títulos, pero la buena acogida del público le garantiza seguir creciendo.
  • Filmin: hasta ahora hemos hablado de páginas con contenido «comercial». Esta última es, justamente, todo lo contrario. Ofrece cine independiente e, incluso, películas que no han llegado a la cartelera por su bajo presupuesto. 600 títulos que se pueden ver por 1,95€ o a través de 10€ de tarifa plana. Se complementa con un buen blog de críticas de cine y un curioso apartado donde los aficionados pueden subir sus obras.

Spotify, la gran radio

Todos hemos estado deseando que sonara en la radio la canción que queríamos alguna vez. Y todos hemos querido oír un disco completo antes de lanzarnos a comprarlo por un sólo single. En una época en la que las descargas se encuentran en el punto de mira no sólo de los autores sino de la justicia, se impone un modelo que nos permite oír la música que queramos, cuando queramos, como queramos y gratis. Además, sin infringir ninguna ley ni remordimientos de conciencia. Este milagro tiene forma de aplicación y se llama Spotify.

Desarrollada en el año 2006 para la reproducción de música vía streaming por la empresa sueca con sede en Estocolmo Spotify, AB, esta aplicación está disponible para los sistemas operativos Mac, Windows y Linux.

El programa permite al usuario acceder al catálogo de discográficas internacionales e independientes mediante un sistema de búsqueda sencillo con indexadores como «artista», «álbum», «género», «título» o «año de publicación».

Además, se pueden crear listas de reproducción y compartirlas o editarlas junto a otros usuarios, siendo posible, incluso, enviarlas íntegramente o por partes a cualquier destinatario mediante su dirección de e-mail o mensajería instantánea.

Para poder disfrutar de esta «radio» en directo sólo es necesario una conexión a Internet de, al menos, 256 kbps y cómo las canciones se guardan en caché para usar menos ancho de banda cuando las repitamos una y otra vez -funcionan como un vínculo que nos hace «creer» que están en el disco duro- no necesitamos mucha memoria ni capacidad en el dispositivo.

Coste y modos de uso

Spotify tiene cuatro modos de uso diferentes: Free y Open, que son gratuitas y se financian gracias a la publicidad que se intercala -muy esporádicamente- entre las reproducciones de archivos, y Premium y Unlimited, en las que el usuario paga una cuota que le permite «olvidarse» de las cuñas publicitarias.

Free requiere de una invitación para poder acceder a Spotify. Open es la versión abierta a todo el mundo. Premium permite escuchar a los miembros canciones incluso antes de su lanzamiento y acceder a pistas antes que los usuarios gratuitos; y Unlimited es similar a la opción Free pero sin publicidad.

A pesar de que algunas bandas se han negado a que sus canciones suenen en esta aplicación, la biblioteca es enorme y seguro que la disfrutaréis.

iPod nano, el pequeño se hace grande

He tenido el placer de tener en mis manos el último iPod nano. La sexta generación, que se presentó el 1 de septiembre de este mismo año, ha sufrido un cambio de diseño y concepto que ha conseguido acercarle más que nunca a las comodidades de su hermano mayor -el flamante Touch- tomando el peso del otro pequeño de la familia Apple, el Shuffle.

Las cifras de ventas lo colocan como el gran referente de entrada a la familia Apple que desbancó a los Walk Man de Sony -yo mismo accedí a ella con el Nano de cuarta generación-. Descubramos ahora en qué ha cambiado este pequeño.

El cambio más significativo se aprecia a simple vista. Ha reducido su tamaño a la mitad -46% menos de superficie y 42% menos de peso- perdiendo su característica ruleta desde la que se controlaban todos los menús. Para sustituirla recibe la famosa pantalla multitáctil de la marca. Ésta tiene una resolución de 240×240 píxeles en sus 1,5 pulgadas de tamaño.

Además, en su interior habita una batería de polímero de litio que aumenta su autonomía hasta las 24 horas de reproducción ininterrumpida -según Apple-, aunque ya he podido comprobar en persona que es muy superior a la de las anteriores generaciones. Por último, su físico admite mediante el cable adaptador, conectarse a cualquier entrada USB 2.0.

En cuanto a prestaciones, sigue añadiendo el indispensable sintonizador de radio FM y suma el podómetro para unir a la aplicación compartida con Nike -antes había que pagar 19,90€ para integrarlo en la ranura del cargador mientras hacíamos deporte-, así como el novedoso VoiceOver, que no sólo te permite ver descripciones de las canciones -previo iTunes-, sino que te diga el nombre de la canción cuando lo solicites.

La capacidad de su memoria flash sigue entre los 8 y los 16 GB y la tasa de reproducción de sus cascos en un maravilloso abanico de entre 20 y 20.000 Hz y una impedancia de 32 Ohm, lo que unido a su interior de neodimio da una resolución de audio similar a la de auriculares de gama media alta de mucho más precio.

La guinda a todo esto, el indispensable y absolutamente necesario iTunes que en su versión 10.0 riza el rizo y optimiza su sistema de descarga de canciones -unido a un aumento sustancial de la biblioteca con adquisiciones como The Beatles-. Si buscáis un reproductor ligero, resistente -el mío tiene ya dos años-, con buena autonomía, diseño atrevido, pantalla táctil, un interfaz sencillo y personalizable y un calidad de sonido superior os recomiendo, sin duda, este iPod Nano. Os costará 159€ -en la página web podéis hasta gravarle una frase- pero será un inversión inmejorable.