Lumia y Leap, Microsoft y BlackBerry quieren su espacio

Si echamos la vista de nuevo a 2014 veremos que en todo el mundo se vendieron más de 1.200 millones de smartphones pero que “poco más” de 400 millones fueron gama alta. Esto significa que hay un enorme mercado para terminales de gama media y acceso en el que, aunque el negocio no es tan lucrativo, muchos fabricantes encuentran su sustento.

A pesar de la célebre ausencia de los fabricantes chinos en el MWC (probablemente cuando se enfrentan cuerpo a cuerpo con novedades de Samsung, LG, Sony y compañía es cuando se ve dónde está el secreto de su precio tan competitivo) la cita de Barcelona nos ha traído novedades de dos plataformas alternativas a las dominantes iOS y Android.

Lumia 640 y Lumia 640 XL

Aunque Microsoft se ha guardado sus terminales premium para un Windows 10 for Phones, la feria ha tenido dos terminales realmente interesantes: los Lumia 640 y 640 XL. Terminales de gama media con una hardware muy logrado, un rendimiento notable, una imagen diferenciada y un precio muy razonable.

Estos Lumia no engañan a nadie. Van dirigidos a un público que quiere un smartphone con posibilidades, fiable, estable, con buen rendimiento y buen precio sin caer en los precios de los premium ni en las calidades chinas. En definitiva: clientes jóvenes a los que le importa más lo que hacen con el smartphone que el propio smartphone. Además, en un negocio lleno de imitadores e imitaciones, emplear sin complejos el plástico y el colorido es, para nosotros, un plus.

Bien escalados en potencia, tamaño y prestaciones, el 640 básico con conectividad 3G cuesta 140€ y su versión LTE 160€ (¿si mi operadora no tiene 4G o en mi zona casi no hay cobertura 4G por qué pagar más por ella?). Además, respecto al software, todos los terminales vienen con una suscripción de un año a Office 365 para ver todo el potencial de la suite en cualquier plataforma y serán compatibles con Windows 10 y estarán optimizados para sus aplicaciones y para el esperado Project Spartan.

Respecto al hardware, cuentan con baterías de 2.500 y 3.000 mAh (el XL), 1 GB de RAM y un procesador quad core Qualcomm Snapdragon a 1,2 GHz. Componentes que garantizan velocidad y autonomía a partes iguales gracias al desarrollo solidario de software y hardware. Físicamente la diferencia más evidente reside en el tamaño. Mientras que el 640 cuenta con una diagonal de 5 pulgadas el XL es todo un phablet de 5,7, ambos con resolución 1.080p.

En rendimiento la diferencia se centra, sobre todo, en la cámara. Mientras que el hermano pequeño cuenta con una óptica Carl Zeiss de 8 Mp, el mayor se va a los 13. Ambas incorporan flash LED y tecnología para realizar vídeo llamadas vía Skype directamente. Por último, los dos podrán configurarse con sistema DualSIM.

La apuesta de BlackBerry

Durante 2015 BlackBerry ha prometido cuatro terminales de todas las gamas para revitalizar su cuota de mercado. El “último Mohicano” del mercado móvil -sigue siendo uno de los pocos independientes desde el nacimiento del negocio- se ha volcado en demostrar la utilidad del entorno BlackBerry 10 en todo tipo de equipos y el Leap es su mejor ejemplo.

Destaca por su pantalla táctil (parecía que los teclados Qwerty iban a ser el rasgo identificador en los siguientes lanzamientos de los canadienses) y, como siempre, por sus excepcionales acabados. Con pantalla de 5 pulgadas y resolución de 720p -excesivamente baja para un equipo de 275 dólares- trabaja con un chip dual core de Qualcomm y cuenta con conectividad LTE.

Cuenta con 2 GB de RAM y 16 de almacenamiento ampliable así como con dos cámaras de 8 y 2 Mp (trasera y frontal) y una batería de 2.800 mAh que nos prometen una enorme garantía de 25 horas. Todo ello redunda en un peso de 170 gramos. Bastante para sus especificaciones.

¿Qué aporta este teléfono para hacer frente a la enorme oferta de terminales Android mucho mejor equipados y más baratos? Seguridad y estabilidad de su sistema operativo. Una dura herramienta de trabajo para los que no quieren que su smartphone tenga una vertiente de ocio. El único problema que le vemos es Windows 10 que ofrece lo mismo por mucho menos dinero y con la garantía de fabricación de Nokia. Será curioso saber si tendrá éxito más allá de los mercados emergentes.

Samsung Galaxy S6, llega el Android más esperado

2014 fue el particular annus horribilis de Samsung. Perdió cuota de mercado, bajaron sus beneficios, hubo despidos masivos en su cúpula y el mercado dejó de percibirla como el referente Android en favor de los Nexus, los smartphones chinos y, lo que es peor, la distancia con su competidor de Cupertino se volvió insalvable: un 93% de beneficios del negocio se quedan en California por solo un 7% en Seúl.

Precisamente por eso los asiáticos eran conscientes de lo que se jugaban tanto con el nuevo Galaxy S6 como en el Mobile World Congress. Tenían que enseñar un producto de calidad, realmente premium, que los distanciara de chinos y les permitiera hacer frente al huracán de ventas que ha supuesto el iPhone 6 (más de 74 millones de unidades vendidas en tres meses).

Así, del mismo modo que el Note vino de la mano del Note Edge y el iPhone 6 nos regaló el 6 Plus, el Galaxy S6 vino con una versión “hermana” el S6 Edge. Y de la misma forma que con los nuevos Note los coreanos confirmaron el cambio en el diseño y los materiales que empezó con la familia A, los nuevos Galaxy S se notan mucho más pensados y mejor acabados. Vayamos por partes.

El exterior y el interior, netamente mejores

Se acabó el plástico que imita la piel y el plástico duro que no imita a nada para la carcasa. Los diseñadores han entendido que cuando un producto supera los 600€ es necesario darle un plus al consumidor (sobre todo cuando el sistema operativo no es motivo de diferenciación). Y la llegada del cristal y el metal le sienta muy bien a un modelo que por fin es parece premium.

Como en su rival con la manzana, es extremadamente fino y eso hace que la cámara -uno de los grandes protagonistas del terminal- sobresalga. Pero es lo que tiene la batalla de los milímetros: algunos accesorios no se pueden adelgazar tanto como otros. Muchos de los que han tenido la suerte de verlo en persona dicen que el nuevo material hace que el dispositivo se resbale -algo que no ocurría con el acabado anterior- y que la suciedad es muy evidente. De lo mismo se acusó a ediciones anteriores del iPhone que se recuerdan por su diseño especialmente cuidado.

Las cifras del aparato son geniales: 138 gramos para una diagonal de 5 pulgadas y 6,8 milímetros de grosor. Realmente han rizado el rizo y han conseguido que lo que hace dos años fuera un ladrillo ahora quepa perfectamente en la mano a pesar de la enorme carga tecnológica que incorpora.

Mejor pinta tiene el Galaxy S6 Edge. Su pantalla curvada, como ocurre en el Note 4, da una imagen francamente estilizada y un toque diferenciador sobresaliente. Además, la experiencia adquirida con el anterior terminal y el feedback con los usuarios ha hecho que las funciones accesibles desde los bordes curvados ahora sea mucho más interesante y eficaz. Se trata de gestión de llamadas, notificaciones, contactos, etc.

Todo esto ha hecho que la autonomía del Galaxy S6 se resienta. Sigue siendo buena, pero no se ha dado el -necesario- salto que sí han tenido otros dispositivos. La pila ahora es mucho más fina y la demanda de energía es mucho mayor. El nuevo lector de huellas (que ya no distingue la orientación del dispositivo), la pantalla con resolución 2K -espectacular-, el sistema de carga rápido y de carga inalámbricos integrados así como una nueva memoria RAM y los nuevos procesadores propios redondean un equipo que esta vez sí, se ha pensado mucho antes de lanzarse al mercado.

En fríos números, el panel SuperAMOLED tiene una resolución de 577 ppp y un brillo máximo de 600 cd/m2, mejor que muchos televisores de nuestros hogares. El chip de ocho núcleos Exynos 7420 y arquitectura de 64 bits trabaja con 3 GB de RAM y se alimenta de una batería de de 2550 mAh. Como hemos dicho, premium por fuera y por dentro. Una exhibición de músculo para ese segmento del mercado que sigue comprando por los datos y no por el funcionamiento del terminal.

Por otra parte, la menor carga de software sobre Android ha hecho que los ingenieros se pudieran centrar en mejorar un producto que ya era muy bueno. El acceso a la cámara ahora es muy rápido (dos toques a la pantalla aunque el terminal esté inactivo, por ejemplo) y su resolución y calidad de la óptica nos ha dejado pasmados.

El sensor es el mismo que en el Note 4 (16 Mp y estabilizador óptico) pero al mejorar la apertura y el enfoque el resultado es tal que nos seguimos preguntando que usuario medio necesita una cámara para captar imágenes espectaculares con un interfaz mejorado y una capacidad de edición sobresaliente desde el propio terminal. Incluso el balance de blancos -uno de los talones de Aquiles de todos aquellos que no se llamen Sony o Nokia- se ha mejorado con un nuevo detector IR que consigue mucha más precisión con los colores.

La cámara secundaria es de 5 Mp y graba con calidad Full HD (la principal permite captar vídeo con resolución 4K). Excelente en ambos casos.

Ambos modelos estarán disponibles desde el 10 de abril y, como ocurre con la familia Note 4, habrá grandes diferencias entre ambos terminales. Mientras que por el Galaxy S6 habrá que desembolsar 699€ por la versión básica (32 GB), 799€ por la de 64 GB y 899 por la de 128 GB (todo un portátil en la palma de la mano), los precios del Edge comenzarán en 849€ para llegar a los 1.049€ de la versión de 128 GB.

Cifras calcadas entre el S6 y el iPhone 6 (solo varía que en la configuración básica el coreano incorpora 32 GB de memoria interna por 16 GB -muy poco- del californiano).