Tabletas, tres años con ellas

El 28 de mayo de 2010 comenzaba la comercialización del primer iPad en nuestro mercado. Un dispositivo que, según su inspirador, Steve Jobs, «hacía seis cosas mejor que los smartphones y los ordenadores portátiles: navegar, enviar correos, distribuir fotos, oír música, ver películas y leer libros». Desde entonces el mapa de los dispositivos ha cambiado radicalmente. Los netbooks han pasado a mejor vida. Eran baratos, pero también lentos y poco potentes. Los portátiles no levantan cabeza y los eBooks sufren para conseguir ventas decentes. Incluso la industria del videojuego ha cambiado su morfografía por completo.

 

Sin embargo, aunque gran parte de esto lo predijo Jobs cuando diagnosticó la «era post PC», seguro que el no contaba que en sólo tres años el iPad pasara de ser el dominador único del mercado a ver de lejos como Android se hacía con más de la mitad del negocio. Es cierto que sigue siendo con diferencia el dispositivo más vendido pero, igual que ocurrió con el iPhone, iOS ya no es la plataforma de referencia.

 

Una vez más, la variedad de marcas y, sobre todo, la variedad de precios han sido claves para que Android de Google se coloque como el sistema operativo dominante. La primera versión del iPad costaba 599€ mínimo. Hoy, el propio iPad comienza en 499€ y se ha desdoblado en una versión más pequeña de 7,9 pulgadas denominada Mini y que Jobs siempre negó categóricamente.

 

Las tabletas, de cualquier color, tamaño o plataforma han conseguido cambiar completamente el tipo de dispositivo portátil que demandamos. El secreto es que se ha transformado en un equipo «apto para todos los públicos» más allá de las franjas de edad que tienen los usuarios de teléfonos inteligentes.

 

Desde tabletas orientadas a los niños que cuestan poco más de 100 euros y que además de un concepto lúdico son claramente didácticas, hasta modernos dispositivos multitarea como el Galaxy Note 10.1 que permite trabajar con varias aplicaciones a la vez y vincular sus contenidos. Incluso las más versátiles -en este caso por aplicaciones gana el iPad- incluyen controles paternales y configuraciones que hacen que el mismo equipo que usamos nosotros a diario mute en una consola con sólo unos toques en la pantalla.

 

No obstante, mientras que en el universo smartphone todo parece sentenciado al binomio Samsung-Apple y a ver si Microsoft o Blackberry son capaces de remontar las ventas, en el mercado de tabletas existen otros actores que han tenido mucho éxito. Desde las versiones Fire del Kindle de Amazon pasando por la buena acogida que la genial Nexus 7 de Google ha tenido en todo el mundo -ambas entre 200 y 300 euros- así como versiones más baratas y accesibles como los Slate de HP que sólo cuestan 150 euros.

 

Por ahora es difícil encontrar dispositivos de calidad por debajo de los 150 euros (cuatro veces menos que hace tres años un ratio impensable entre los smartphones) aunque los analistas dicen que la llegada de «marcas blancas» de fabricantes asiáticos -sobre todo chinos- obligará a la mayoría de los fabricantes a empujar sus equipos de acceso por debajo de los 100 euros.

 

La tendencia de bajar el tamaño de la pantalla (empezaron alrededor de las 10 pulgadas y ahora las más vendidas raras veces superan las 8) y la expansión rapidísima de Android que permite equipar a los fabricantes sus tabletas con un sistema operativo fiable y estable sin invertir casi nada. Sólo han de incluir los servicios principales de Google.

 

La portabilidad, la ligereza y la versatilidad de estos equipos no ha hecho más que empezar. Su evolución ha sido mucho más rápida que en cualquier otro equipo informático. Sólo han pasado tres años ¿qué nos deparará el futuro?

Sony Vaio Serie E, el todoportátil

Desde su llegada al mercado, la Serie E de Sony ha estado siempre orientada a un público joven que se guía por las prestaciones, el diseño y la estética. Con una gama de colores de lo más llamativo -lo podéis ver en la foto de entrada- y unas líneas tersas y redondeadas, su apariencia marca un hito frente a los modelos más clásicos.

 

Lo primero que llama la atención al abrirlo es su teclado retroiluminado con LED… rojo. Se ha cuidado hasta el último detalle para atraer a aquellos que quieran tener un equipo que responda a las últimas tendencias de diseño.

 

Su procesador, sin embargo, no es tan vanguardista. Se trata de un Intel Core i3 2350M a 2,3 GHz y dos núcleos. Forma parte del segmento medio-bajo de la gama SandyBridge pero es cierto que tiene potencia suficiente para mover las aplicaciones ofimáticas y multimedia habituales -abstenerse gamers-.

 

La tarjeta gráfica integrada Intel HD3000 + AMD Radeon HD 7670 acelera bien y sirve para reproducir vídeo sin problema. Los 4 GB de RAM DDR3 ampliables hasta 16 y los 500 GB de disco duro hace un buen tándem para conseguir un precio competitivo -sobre todo para ser un Vaio- que permiten gastar 60€ extras y decantarse por la más que recomendable pantalla de 1.600 x 900 en vez de la de 1.366 x 768 que se queda algo corta.

 

A pleno rendimiento, los test de autonomía hechos por los expertos de la revista Gadget garantizan hasta tres horas de autonomía a pleno rendimiento. Nada mal para un equipo de gama media que permitirá trabajar con él fuera de casa sin preocuparnos de los cables.

 

En cuanto a la conectividad, incorpora Bluetooth, WiFi Direct, USB 3.0 y compatibilidad con la PS3 (otro guiño a su público).

 

En definitiva, es un equipo equilibrado que tiene como público objetivo los estudiantes. Éstos no echarán en falta más potencia ni autonomía. No se trata de un ultrabook de última generación -su peso lo confirma- pero tampoco de un netbook con pocas posibilidades. Su construcción robusta y su buena dotación de software de fábrica hacen que el Serie E cueste hasta el último de los 699€ que los japoneses piden por él. Una buena compra.

Kindle Fire y Ultrabook Acer, el futuro se simplifica

Hasta ahora se nos habían presentado todo tipo de tabletas: desde los dominantes iPad, hasta alternativas casi monocigóticas -eso dicen los jueces de los Galaxy Tab de Samsung- o supervitaminadas, como el Xoom de Motorola. Sin embargo, Amazon, adalid de los precios reducidos en la red ha decidido presentarnos una de las primeras tabletas asequibles que, ni en formato ni forma, tiene como objetivo tener una personalidad propia y un cliente objetivo bien definido: el usuario típico de Amazon. Ha llegado Kindle Fire, y no exento de polémica.

La tableta, disponible desde el 15 de noviembre, ha sido presentada con un precio de 199$ (146€), esto es, la mitad del precio del iPad más barato y un 18% más ligero y pequeño -para Amazon, manejable-. El alboroto que ha formado ha sido tal que la familia Kindle ha conocido también a otro miembro -el básico Kindle Touch, con sólo un botón y 57€ de precio- y una rebaja del Kindle 3G, el primer dispositivo de Amazon, que ahora rondará los 100€.

Pero centrémonos en Fire. Con un peso de 400 gramos, 7 pulgadas de pantalla multitáctil y un procesador de doble núcleo, el modelo de la empresa de Jeff Bezos ofrece juegos, aplicaciones, almacenamiento gratuito en la nube y alquiler de películas -aunque pronto serán también los libros los que se puedan alquilar-. Además, en la presentación de Nueva York demostraron que no necesitará de cables para sincronizarse y actualizarse, lo hará de modo inalámbrico. A cambio pierde la cámara -todavía no la he usado ni una vez con mi iPad-, ni micrófono -he de decir lo mismo-, ni conexión 3G (eso sí puede ser un problema si no contamos con una conexión WiFi relativamente rápida).

Entre los pros, será multitarea, lleva Android instalado -aunque no Chrome, ya que funciona con el navegador inteligente de Amazon, Silk, que aprende de las costumbres del usuario y los almacena en una memoria caché dedicada- y está vinculada a la tienda de aplicaciones de Amazon -la tercera más importante del mercado a la par que BlackBerry AppWorld-.

De momento sólo esperamos ver como reaccionará Barnes&Noble, la otra gran librería con un lector potenciado, y cuándo lanzará su nuevo Nook. Por cierto, según un estudio llevado a cabo por IHS iSupply, los costes de fabricación del Fire rondan lo 191$ en componentes, a los que hay que sumar otros 20 en concepto de ensamblaje, promoción y distribución… con cada uno Amazon pierde unos 10$ y gana un cliente para su tienda de aplicaciones y de productos. ¿Saldrá bien este negocio?

Acer trae al Estado su primer «ultrabook»


No hace ni 20 días que hablamos por primera vez de los ultrabooks y el primero ya ha sido presentado en el Estado. Se trata de ordenadores ligeros, finos, potentes y con gran autonomía. El ejemplo más famoso podría ser el MacBook Air de Apple. Esta vez, como en vez de equipar Lion lleva Windows en su interior, el precio baja de los 1.249€ que pide Apple por su trozo de manzana.

Con un peso que supera por poco el kilo, un pantalla de 13 pulgadas LED retroiluminada, un diseño elegante y un arranque casi nunca antes visto en un equipo Windows gracias a su doble disco duro -un de 20 gigas exclusivo para el sistema operativo en estado sólido y otro de 320 gigas dedicado a los demás programas y necesidades del usuario-, su precio de 799€ nos parece excelente. Y eso que desde Acer anuncian una versión mucho más mejorada para el 10 de noviembre por 1.149€.

Este último tendrá más autonomía -superará las 5 horas del actual holgadamente-, más capacidad de almacenamiento, los dos discos duros serán de estado sólido, y mucha más rapidez de procesado de programas. Las estimaciones de Acer son positivas: en 2012 supondrá el 40% de las ventas de ordenadores de la casa y será el complemento perfecto para las tabletas. ¿Realismo o dan la batalla por perdida?

Por cierto, tiene tarjeta gráfica con RAM dedicada, conexión vía WiFi, Bluetooth, varios puertos USB y, algunos modelos, incluso 3G. Será interesante ver como evolucionan los herederos de los netbooks.

Motorola Atrix, el futuro de Android

Si algo ha aprendido Google de la competencia -en este caso de Apple- es la necesidad de tener un ecosistema completo que sea atractivo y, sobre todo, reconocible para los consumidores. De este modo, lo que nació como un reproductor de música -iPod- pronto se convirtió en una familia de reproductores -iPod Shuffle, Nano, Touch y Classic-, una tableta -iPad-, un teléfono -iPhone-, varios portátiles -MacBook Air y MacBook Pro- e, incluso, un ordenador de sobremesa -iMac-. Sí es cierto que algunos ya estaban previamente, pero la simbiosis entre los dos sistemas operativos de la casa y una imagen común ayudó a que muchos clientes fieles a los dispositivos se fueran a los productos principales de Apple.

Tras el relativo fracaso de su matrimonio con Samsung -la gama Galaxy es lo más parecido a la familia «i» de Apple en el mercado, en todos los sentidos- y la posterior adquisición de Motorola Mobility por GoogleAtrix, la gran apuesta de los de Illinois para hacer frente a sus rivales en el mercado móvil, se ha convertido en el ecosistema definitivo de Android… y posiblemente de Chrome.

En esencia, Motorola Atrix es uno de los smartphones más potentes del mercado. Sus especificaciones asustan a bastantes rivales: procesador de doble núcleo a 1 Ghz nVidia Tegra; 1 Gb de RAM; 16 Gb de almacenamiento y ranura de expansión que acepta hasta 32; pantalla ultrarresistente Gorilla multitáctil qHD; SO Android 2.2 «personalizado» para Motorola; cámara de 5 mpx con flash LED; conectividad WiFi, BlueTooth, microUSB, miniHDMI; navegador, brújula, GPS, Adobe FlashPlayer, QuickOffice, compatibilidad con GoogleDocs, autonomía de 9 horas en uso… y 135 gramos de peso. Además, por tamaño es ligeramente más compacto que sus principales rivales: iPhone 4 y Galaxy IIS -en este caso mucho más pequeño-.

Pero lo que hace de este terminal un rival a tener en cuenta es el conjunto de accesorios que le permiten convertirse en tableta o portátil -se especula con una «fusión» con su prima Xoom-. Una base compatible con alta definición permite al Atrix 4G convertirse en un proyector de contenidos multimedia y juegos en cualquier televisor o monitor del mercado. En la imagen tenéis el dispositivo desarrollado específicamente por Motorola para el terminal.

Gracias a su salida HDMI y sus tres puertos USB y entrada de auriculares, su conectividad vía BlueTooth y su alta capacidad para gestionar suites de trabajo, además, se puede convertir en una consola para uno o varios jugadores, sólo es necesario insertar uno o dos mandos y disfrutar de alguno de los muchos juegos del escaparate Android.

Por su parte, la posibilidad de ampliar la memoria del dispositivo nos permite unirlo vía Lapdock -una suerte de «cuna-ordenador» con pantalla de 11,6 pulgadas y un teclado físico completo -lo que le da una gran ventaja sobre tabletas de la competencia- y tendremos lo más parecido a un ChromeBook en el mercado. Además, cuando está en esta configuración, podemos seguir utilizando el terminal como lo que realmente es en esencia: un teléfono, hacer llamadas e, incluso, videollamadas. Así, gracias al navegador Firefox desarrollado específicamente por Mozilla para este equipo disfrutaremos de lo que Motorola denomina «webtop», es decir, navegación móvil de gran formato. Por cierto, al igual que la base multimedia HD, el Lapdock recarga la batería del dispositivo mientras lo utilizamos.

De momento, en el Estado sólo lo podemos adquirir vía Movistar -no hay noticias de que los demás operadores vayan a ofertarlo en un espacio de tiempo relativamente corto-. En cualquier caso, también podremos disfrutarlo «sin ataduras» por 560€. Lo mejor, el precio de los «periféricos», ninguno sobrepasa los 90€ -una funda de iPad de piel cuesta 69€-. Todo un acierto que, seguro, seguirá recibiendo compañeros los próximos años.

Ultrabooks y smartphones, la movilidad cambia la informática

Si entráramos en un hogar acomodado del año 2001 en cualquier parte de Europa, Asia o de Estados Unidos nos encontraríamos, probablemente, con un ordenador de sobremesa con una bonita torre, el característico salvapantallas de estrellas de Windows y un molesto ruido a módem en algún cuarto del piso, un portátil «ligero» de unos 3 kilos de peso, un televisor de pantalla plana tipo Trinitron y un teléfono móvil que parecería, seguramente, cualquiera de nuestros inalámbricos.

Sin embargo los tiempos han cambiado en muchos aspectos. Con unas «necesidades» de movilidad impensables hace sólo un par de años -redes sociales mediante- los usuarios exigen equipos cada vez más completos y ligeros.

Ultrabooks, el futuro de los portátiles…


En un momento en el que las ventas de ordenadores -tanto portátiles como de sobremesa- ceden sistemáticamente ante el empuje de las tabletas -permitídme esta suerte de «plural» por no hablar del empuje de «la tableta»- los fabricantes de componentes y de los propios equipos han de replantearse completamente la visión del negocio. Sus clientes exigen ordenadores potentes, manejables, rápidos y ligeros. La capacidad de almacenamiento comienza a verse como una necesidad menor gracias a la nube y la velocidad del procesador, la memoria RAM y, sobre todo, la conectividad ganan importancia en el reino de la inmediatez.

Intel, el gran fabricante de chips para dispositivos junto con AMD tienen claro que las tabletas son tremendamente versátiles aunque se trata de «un segundo aparato», como explica Álvaro García, responsable de comunicación de Intel en la Península Ibérica. Necesitan de un ordenador. Y es precisamente en este punto -hasta que Apple y compañía lo solucionen- donde reside la gran oportunidad de los ordenadores.

El gigante de Silicon Valley (comparte origen con Google ya que nació en Mountain View) ha entrado de pleno en la batalla por las televisiones inteligentes conectadas a internet, pero se mantiene al margen del lucrativo negocio de tabletas y smartphones. Su apuesta son los ultrabooks una especie de «hermano mayor del netbook», más potentes, rápidos, con más autonomía -unas cinco horas- y con un sólo objetivo según García: «tener la potencia de un ordenador, la movilidad de una tableta y el precio asequible de un netbook». Ambicioso.

Recién nacidos en el IFA de Berlín tienen como patrón a imitar al nuevo MacBook Air (una vez más Apple marca el ritmo): han de ser compactos, atractivos y tener un precio de entre 800 y, como mucho, 1000 euros. Intel afirma que 2013 será su año y para ello se han marcado varias etapas: de aquí a finales de año se presentarán los modelos de ASUS y Acer; a lo largo de 2012 se estandarizarán en las estanterías de las grandes superficies y prevén que aglutinarán el 40% de las ventas gracias a su potencia -facilitada por chips de 22 nanométros, tremendamente ligeros y eficientes- y a su capacidad de trabajar con vídeo; finalmente, para 2013 su consumo masivo permitirá bajar aún más los precios y mejorar sus baterías así como implementarles pantallas táctiles.

Para que todo esto se lleve a cabo Intel no ha escatimado en esfuerzos: dedicará 300 millones de dólares para incentivar a las empresas a trabajar en estos gadgets. De momento el gancho funciona, a las ya nombradas Acer y ASUS se han unido Toshiba y Lenovo. Asimismo, para reforzar su teoría, un estudio encargado a la consultora GfK concluye que el 80% de los compradores de un ordenador no lo hace por primera vez y que el 82% lo emplea como centro de conectividad a partir del cual añade contenidos a sus otros dispositivos -principalmente teléfonos móviles y tabletas, aunque también a discos duros extraíbles, memorias, videoconsolas e incluso marcos de fotos digitales-. La mala noticia es que más del 90% de los usuarios de una tableta la ha comprado de «modo compulsivo»… y volvería a hacerlo -personalmente doy fe de ello-. Con esto queda claro que el ordenador debe reinventarse para sobrevivir.

… y Smartphones, el futuro de los móviles


Y mientras Intel piensa en cómo hacer más atractivos y útiles a los ordenadores que abastece, las ventas de teléfonos inteligentes en Europa -su gran asignatura pendiente- siguen disparadas. La situación es tal que ya se venden más smartphones que teléfonos móviles «normales». Si en febrero un estudio ya demostró que se vendían más rápido que los ordenadores, ahora ya se han convertido en el gadget tecnológico con más demanda. La gran beneficiada de todo esto es la surcoreana Samsung y la más perjudicada, una vez más, la finlandesa Nokia.

Las cifras hablan por sí solas: en el segundo trimestre del año se comercializaron en Europa Occidental 42,2 millones de terminales -baja un 3% respecto a hace un año- de los que 21,8 millones eran «inteligentes». Sus ventas han subido un 48% y sólo la estrepitosa bajada del 29% lastra el montante total.

Por empresas, Samsung se ha hecho con un 33% de la cuota de mercado gracias a las exitosas ventas de su gama Galaxy que sube sus cifras un 50%. Nokia se sitúa en segundo lugar con un 21% de la cuota (frente al 37% de hace tan sólo un año) ya que sus ventas bajan un 44%. El tercero en discordia es Apple con un 11% y una subida de cuota del 5%… con sólo dos modelos en el mercado.

En cuanto a las cifras totales de smartphones el mapa cambia ligeramente y si bien Samsung sigue siendo el líder  con 4,8 millones de teléfonos entregados y un incremento del 700% el segundo es Apple con 4,6 millones de unidades vendidas y un nuevo lanzamiento a punto de anunciarse que puede desequilibrar la balanza a su favor. En la tercera plaza HTC se aprovecha de su alianza con Google para arrebatarle el tercer puesto a las BlackBerrys de RIM.

Por sistemas operativos Android sigue dominando el mercado por completo mientras los analistas esperan la reacción de los consumidores cuando la comercialización de terminales Nokia con SO Windows Phone 7 salgan al mercado. De momento su cuota en este nicho pasa del 39% (primero en 2010) a poco más del 23% (acumula un 60% de caída).