Relojes deportivos (de verdad), ¿superan al Apple Watch?

Apple ha mostrado su Watch al mundo como un reloj que sirve para llevar a todas partes, incluida la práctica de deportes, y para compartir. Su simbiosis con la exitosa aplicación Salud así como con los programas de terceros -destaca Nike Plus- lo convierten en una herramienta perfecta para trabajar junto con su pulsómetro sin banda. Sin embargo, son muchos los deportistas que se quejan de las grandes carencias del dispositivo como reloj deportivo. La falta de GPS y la más que dudosa duración de la batería cuando le pedimos el máximo son su talón de Aquiles. ¿Qué ofrecen a cambio los relojes deportivos de su mismo rango de precio?

  • Garmin Fénix 3. Una de las referencias del mercado que, además, calca el precio del Watch. 449€ por un reloj con antena GPS de acero inoxidable y compatibilidad GLONASS para mejorar la posición. Su pantalla de 1,2 pulgadas puede leerse en cualquier condición lumínica (existe una versión de 519€ con cristal de zafiro) y su software cuenta con multitud de configuraciones para entrenamientos avanzados -desde pulsometrías hasta VO2 Max-. Brújula, altímetro, barómetro, acelerómetro, perfil de natación (sí, es sumergible) y tecnología Connect IQ que permite configurar notificaciones, aplicaciones, widgets, campos de datos, etc. Su batería dura hasta 50 horas y puede precargar rutas de entrenamiento. En su debe, usa banda para el pulsómetro y su interfaz no es todo lo intuitivo que debería.

  • Suunto Ambit 3 Peak Black. Hay otras versiones más baratas (los Ambit3 Sport cuestan a partir de 350) pero esta es la edición con los mejores acabados. Los equivalentes al Watch. Y su precio se queda en 450€. Pensado como un reloj GPS que orienta al usuario sea cual sea la ruta -urbana o no- que quiera seguir, su software deportivo es más sencillo que el del Fénix 3 y más fácil de configurar gracias a su aplicación para iOS y Android. Su batería no es tan capaz como la del americano, pero sigue siendo mucho más duradera que la del Watch y, a su favor, pesa menos que el Garmin. También sumergible, permite programar todo tipo de entrenamientos y controlar en tiempo real el devenir del mismo respecto a nuestros objetivos marcados o a sesiones anteriores. Su punto débil es que sus notificaciones son mínimas (solo las push) además de las llamadas y mensajes. A su favor, la calidad de construcción es más propia de un reloj suizo de alta gama. A tener en cuenta para aquellos que lo quieran usar más allá del deporte.

  • TomTom Multi-Sport Cardio. Ostensiblemente más barato que los anteriores, el reloj multidisciplina de los holandeses destaca por su diseño rompedor gracias a su combinación de colores y a su correa perforada. A diferencia del Suunto y el Garmin, no requiere de banda pulsómetro pues emplea un sistema de luz integrado para contar las pulsaciones. Inspirado en la sencillez de otros modelos, se controla y navega por un interfaz sobresaliente con un único botón y gracias a su gran pantalla y a su diseño ultrafino podremos controlar nuestros entrenamientos en tiempo real. Por cierto, su sistema de planificación de las sesiones es de los mejores. Resistente al agua, con GPS y hasta 8 horas de autonomía con el GPS y el pulsómetro activado, no te dejará tirado nunca. Le faltan las notificaciones pero su precio de 279€ lo compensa con creces.

  • Polar V800. El tercer fabricante especializado de la lista tiene en el V800 su tope de gama. Un modelo con medidor externo de frecuencia cardiaca que cuesta 450€ y que se apoya en un diseño ultraplano que se adapta de forma sobresaliente a la muñeca, una pantalla con una resolución magnífica que se puede leer bajo el sol sin problemas, y que es compatible con toda la tecnología smart coach de los fineses. Permite planificar rutas y entrenamientos y gestionarlos en tiempo real en función del desarrollo de la sesión. Su sistema de notificaciones es de los más fáciles de configurar y de los más efectivos. La sencillez hecha reloj. Uno de los más interesantes.

  • FitBit Surge. Puede que no sea un fabricante con la tradición de los anteriores, pero FitBit está mejorando gratamente con cada producto que lanza. El Surge es un claro ejemplo, un reloj que por 250€ permite conocer desde la muñeca -sin banda- el rango de pulsaciones, tiene tecnología GPS, monitoriza toda nuestra actividad diaria, usa un sistema de notificaciones sobresaliente y permite controlar la música de nuestro dispositivo vía Bluetooth, su autonomía es la mayor de las analizadas, usa un sistema de sincronización automática, tiene detector de sueño, etc. Y todo con un diseño excepcional que queda igual de bien entrenando que con un traje. Sin duda, nuestro favorito.

  • Adidas miCoach Smart Run. Muy similar al FitBit en cuanto a funcionalidades (incorpora monitor de pulsaciones en la caja, GPS, gestor multimedia desde el reloj, monitoriza nuestra actividad diaria y gestiona entrenamientos, cuenta con Bluetooth 4.0 para vincularse mejor a los smartphones) aunque cuenta con menos autonomía. ¿Cómo justifica sus 400€ de precio? Con una pantalla a color sobresaliente, un peso muy contenido y un diseño que es más reloj que en otros casos. Para nosotros solo falla el gran logotipo en la parte superior de la pantalla (no aporta nada y le resta vestibilidad). Un buen reloj para aquellos que ya disfruten de la aplicación para smartphone.

  • Nike+ SportWatch GPS. Quizá el reloj deportivo con el futuro más comprometido con la llegada del Apple Watch. Es cierto que es el más barato de todos con mucha diferencia (135€) y que emplea tecnología TomTom, sin embargo, el sensor cardiaco se vende por separado, su software ha dejado de desarrollares (ahora todo se vuelca en el Watch), su diseño es obsoleto y deja de tener sentido fuera del universo Nike Plus. Es una buena opción para aquellos que quiera un pulsómetro barato y se estén iniciando. Nada más. No hay atisbo de notificaciones ni de resistencia al agua, ni de mejoras de la plataforma… al menos pesa poco.

Deportes outdoor, 11 apps imprescindibles

Totalmente sumergidos en la primavera y a un mes vista del ansiado verano son muchos los que ya están disfrutando de las bondades climáticas para practicar deporte. El tan de moda running, ciclismo, natación, triatlón, duatlón, etc. Todos tienen algo en común, cada vez son más los que los practicamos con nuestro smartphone encima. No sólo nos entretiene con música, sino que monitoriza nuestro entrenamiento, comparte nuestros logros y nos ayuda a ver nuestra evolución en el entrenamiento. Como la oferta de aplicaciones deportivas es enorme, os damos una lista con nuestros compañeros de Gadget de las 11 mejores del momento.

  • Nike+: una de las primeras, nació de la simbiosis entre los legendarios iPod y toda la mecánica de marketing de la empresa del Swoosh. Puede que no sea la más completa, pero sí una de las que más se actualiza, mejor trabaja la motivación y es más compatible con otras aplicaciones musicales.

  • Adidas MiCoach: la respuesta de los alemanes a la anterior cuenta como ventaja con un servicio que te marca el ritmo a seguir en cada entrenamiento en función de los objetivos del deportista. La desventaja es que el sensor MiCoach es bastante más caro -y completo- que la opción Nike. Eso sí, también es compatible con otros deportes.

  • Runkeeper: sin duda, una de las más completas y mejor pensadas para el atletismo. Permite personalizar el entrenamiento en función de metas y seguir meticulosos planes de entrenamiento (los mejores, aunque de pago, merecen mucho la pena). También cuida lo social. Una de nuestras favoritas.

  • Strava: absolutamente indispensable. Tanto para los que corren como para los amantes de las dos ruedas. No sólo ayuda con los entrenamientos, sino que permite comparar los registros con los de otros usuarios que entrenan en la misma zona y comparar las evoluciones. La más social y una de las más divertidas. ¿A qué esperas a descargártela?

  • Endomondo Sports Tracker: su punto fuerte es que cuenta ya con 20 millones de usuarios que lleva años creando rutas y compartiendo experiencias. Una comunidad que además suele aconsejarse y retarse. Una de las más recomendables.

  • Runtastic: en la línea de las anteriores, es una de las más completas ya que permite crear anotaciones en los registros en función de lo que rodea al entrenamiento -más completo que en la de Nike-. Muy buen sistema de geolocalización y mejores planes de entrenamiento. Una de nuestras favoritas.

  • Moves: de las pocas que no es gratuita (cuesta 2,69€), su éxito reside en su simpleza. Mucho menos compleja que las anteriores en cuanto al análisis de resultados, es ideal para principiantes que todavía no se han vuelto geeks del deporte.

  • Map my tracks: al igual que Strava, está más cerca de una red social que de una app sólo deportiva. Aún así, permite monitorizar los recorridos y compartir en directo el entrenamiento. Una buena opción para los que buscan algo diferente.

  • MyTracks: sólo para Android al estar desarrollada por Google, permite guardar y sincronizar datos como la velocidad, distancia o recorrido directamente en Google Drive para analizarlos más adelante. Una buena opción para los que no tienen un iDevice.

  • Polar Beat: si disfrutas de un equipo Polar (sí, sus equipos se disfrutan), esta aplicación será el complemento perfecto para planificar y seguir entrenamiento en función de metas, distancias, edad, peso, etc. Una de las mejores creadas por una marca.

  • Sports Tracker: entrenamiento realmente inteligente. Almacena datos como la ruta, velocidad, calorías quemadas y la progresión para luego analizarlas en el soporte que prefieras. Todo ello con una interfaz eficiente y muy trabajada. También tiene planes de entrenamiento personalizados.

 

iPhone 5S, porque no es sólo un iPhone 5

Desde la presentación el pasado día 10 de los dos nuevos terminales de Apple -que sustituyen por primera vez a la versión tope en el mercado y que, por primera vez hará que haya dos terminales de una misma generación en el mercado- ha habido un gran debate sobre si se trata de una mera evolución (involución en el caso del 5C) del iPhone 5 o si realmente es algo más que un cambio en la carcasa del smartphone.

 

Al igual que muchos fabricantes de lujo de cualquier mercado Apple siempre ha intentado que los propietarios de cualquiera de sus productos no tengan la necesidad de cambiarlo cada pocos meses. Los medios son varios: permitiendo que cualquier dispositivo disfrute de actualizaciones de sistema operativo durante varios años (el propio iPhone 4 podrá descargarse iOS7 casi por completo… y se lanzó en el lejano 21 de junio de 2010… hace más de tres años) y, sobre todo, con ligeras actualizaciones de diseño cada dos generaciones.

 

El concepto es el siguiente: cada 24 meses varía el diseño, las dimensiones y, sobre todo, las capacidades del terminal. Y un año después, las versiones S completan al máximo las posibilidades del equipo con cambios de calado en el hardware de cada iPhone sin variar su imagen exterior. Los propietarios de un iPhone 5 no tendrán en sus manos un dispositivo anticuado a simple vista. Los propietarios de un iPhone 5S tendrán en sus manos el teléfono más potente de la historia hasta la fecha. Todos contentos. (Nos preguntamos por qué si Sony ha hecho lo mismo con su Xperia Z1 no se ha llevado ningún palo… o por qué se aplaudió el Galaxy S4 de Samsung donde sólo se implementaron sensores que nadie usa y un procesador de 8 núcleos para unos pocos mercados).

 

El objetivo de los nuevos terminales es diferente en cada caso. Por un lado, el iPhone 5C es ese móvil «más barato» (no barato) que Tim Cook prometió. Y el que se encargará de que Apple supere la barrera de los 700 millones de dispositivos iOS activados (no está mal para un catálogo tan reducido). El iPhone 5S, por su parte, tiene una única función: ser el smartphone más potente del mercado. Demostrar a la competencia que su dupla hardware-iOS es imbatible (alguien debería recordarle a Google y Samsung aquel acertado slogan de Pirelli, «la potencia sin controlo no sirve de nada») y sobre todo, colocar a los de Apple en la cima hasta que el año que viene -si se cumple la tradición- presenten el iPhone 6 antes del verano.

 

En cuanto al software, iOS7 nos regalará desde el próximo 18 de septiembre el pack iWork, iMovie, iPhoto; estrenará iTunes Radio -con el que darán un buen golpe a Spotify y Pandora- y Siri, que ha multiplicado sus capacidades hará una suerte de downgrade hasta el iPhone 4, el iPad 2 y los iPod Touch 5G.

 

Dentro, el iPhone 5S cuenta con un nuevo procesador, un coprocesador de movimientos, un lector biométrico inédito, más RAM, etc. ¿Por qué Tim Cook no lo ha llamado iPhone 6 cuando había motivos más que de sobra para hacerlo? Porque el CEO de los de Cupertino reserva esta generación para un terminal que crezca en tamaño y potencia respecto a esta generación.

 

El nuevo 5S es algo más que una nueva combinación de colores exteriores (al negro y al blanco se suma el tono oro, que causará furor fuera de Europa y Estados Unidos) y un buen puñado de fundas de silicona que aumentarán su facturación y las posibilidades de personalización sin tener que recurrir a productores externos.

 

En su interior late el procesador A7 con arquitectura de 64 bits que en las primeras pruebas de laboratorio lo colocan como el más capaz y ahorrador del mercado por encima, incluso, del musculado 8 núcleos del Galaxy S4 y de otros modelos con la estructura 4+1 (este último latente y que sólo trabaja cuando se demanda mucha capacidad como en juegos o un multitud de aplicaciones abiertas). Hasta mil millones de transistores se encuentran clavados en la placa para un modelo 5 veces más capaz y rápido que el iPhone 5 (menos mal que no había evolución). El representante de Epic, el estudio que presentó la versión de Infinity Blade 3, «nada que envidiar a las consolas».

 

Por si esto fuera poco, Apple ha sumado el «coprocesador» M7 que se encargará de los acelerómetros, giroscopios, GPS, podómetros, etc. y que permitirá ahorrar una gran cantidad de energía. Todo ello servirá para la nueva aplicación Nike Plus: Move, que abandona el atletismo para convertirse en un entrenador personal completo. Además, en breve llegará una actualización de Apple Maps que será capaz de adecuar gracias a este chip nuestras rutas según vayamos a pie, coche o transporte público, calcular los tiempos hasta las estaciones de metro, tren o autobús -en Estados Unidos permitirá comprar los billetes- e, incluso, si cambiamos de coche a pie, marcar la ubicación de nuestro vehículo para que luego lo encontremos fácilmente.

 

En cuanto a la autonomía, Apple promete 10 horas en navegación 3G, 10 de reproducción de vídeo, 40 escuchando música -también han mejorado el sonido de los altavoces y de la reproducción para adecuarlo a iTunes Radio que «emitirá» con el doble de resolución que cualquier CD del mercado- y hasta 250 en espera. En resumen, un 10% más que el iPhone 5 y un 40% más que un iPhone 4S. Y todo ello con una batería del mismo tamaño y peso.

 

La fotografía -Apple es una de las marcas multimedia por excelencia- se ve mejorada en dos frentes: se han implementado dos flashes LED que varían la temperatura de color entre más de mil combinaciones posibles para buscar siempre la combinación más acertada. Además, aunque la resolución se mantiene, han ampliado el tamaño del sensor un 15% (más luz es igual a más información y esto a más calidad de imagen). El software incorpora nuevas posibilidades como filtros y fotos cuadradas. Captura vídeo en Full HD e incorpora la posibilidad de grabar en modo superlento (hasta 120 frames por segundo). Casi cuatro veces lo que capta nuestro ojo. Las cinco lentes, por cierto, han sido rediseñadas por Apple para seguir siendo una referencia de calidad en el mercado.

 

Por último, «una lente de zafiro esculpida con láser detectará las capas subepidérmicas de nuestra contraseña biológica«. Más sencillo, una lente protegida contra golpes o rayones leerá nuestras huellas dactilares para que sólo nosotros podamos desbloquear el terminal sin necesidad de garabatos en un tres en ralla o contraseñas de cuatro números. Más eficaz que el reconocimiento facial (que falla con los cambios de peso o peinado) se incorporará también a las compras en iTunes para evitar disgustos.

 

Lo único que no tiene es Android. Para lo bueno (seguridad, estabilidad, velocidad) y para lo malo (¿?). En definitiva el iPhone 5S sí es un terminal nuevo pero parece que si no se le cambia el exterior nadie lo quiere. Toda una lección de tecnología «más allá de lo que tus ojos ven».