Canon y Nikon, mucho más que una rivalidad

El mundo está lleno de rivalidades épicas en casi todos los campos: político, deportivo, científico, empresarial, cultural, etc. Todas ellas por la llegada de dos formas de entender una misma realidad y ofrecer soluciones opuestas aunque muchas veces complementarias. En nuestra bitácora hemos tratado habitualmente la pelea entre Apple y Samsung como una de las más sonadas gracias al eco de los medios de comunicación, las redes sociales y el marketing. Pero igual que antes fue la pelea entre Sony y Philips hay una batalla centenaria en el mundo empresarial y tecnológico que aunque ya no esté siempre en primera plana sigue estando muy viva.

El pasado domingo 30 de agosto Expansión publicaba un reportaje sobre Canon y Nikon, dos empresas nacidas en Japón a principios del siglo XX (1917 Nikon y 1937 Canon). Por aquella época la fotografía era la tecnología y las empresas alemanas Leica Contax (ahora en manos de Kyocera) no tenían competencia.

En aquellos tiempos Goro Yoshida, fundador de Canon, decidió aplicar lo que un abogado de Silicon Valley o Seúl llamaría hoy día «retroingeniería»: destripó una Leica para conocer sus componentes uno a uno. El objetivo era poder construir cámaras de alta calidad a un precio más competitivo. En 1933 con ayuda de su cuñado nace la empresa precursora de la actual que cogería el nombre de su primer modelo, Kwanon, la diosa budista de la compasión.

En 1935 la empresa pasa a llamarse Canon y el primer modelo de 1936, uno de los preferidos por los coleccionistas, la Hansa Canon salió a la venta. Como hemos dicho, Yoshida quería construir sus cámaras con los mejores componentes nipones posibles y para ello escogió una lente Nikkor. Sí, con «r», no es una falta de ortografía y como supondréis el nombre tiene mucho que ver con su actual rival.

Nikkor era el nombre de las lentes de un fabricante de componentes ópticos fundado dos décadas antes y que todavía no construía cámaras fotográficas. Nacida de la unión de tres pequeñas empresas que se fusionaron en la compañía Nippon Kogaku K.K. en 1917, su especialidad era la construcción de microscopios y telescopios. No fue hasta la década de 1930 cuando comenzaron a construir componentes para otras empresas y sus lentes no tardaron en ser reconocidas por su alta calidad.

De esta forma, durante la Segunda Guerra Mundial, Nippon Kogaku fue el suministrador de equipamiento óptico para el ejército del Emperador. Con el final de la contienda la empresa volvió a sus orígenes y se centró de nuevo en los productos de uso civil. De esta forma, en 1948 sale a la luz la  Nikon I, su primera cámara que, como bien explica N. Serrano en su reportaje, viene sellada con un sorprendente Made in occupied Japan.

Con las dos empresas fabricando modelos similares en cuanto a calidad y prestaciones y en un mercado muy pequeño -los fabricantes germanos quedaron muy tocados en la posguerra- era cuestión de tiempo que ambas compañías chocaran. Desde la década de los 50 todos los lanzamientos de ambas marcas han tenido como fin igualar y superar todos los avances técnicos de su rival. Así, la llegada de las réflex hizo que la rivalidad llegara a su máxima expresión y se librara cliente a cliente.

Los momentos de gloria de ambas empresas han sido siempre muy parejos: al desembarco de Nikon en Estados Unidos en 1953 le acompañó la colaboración de Canon para el desarrollo de una cámara de televisión para ese mercado en 1954. Sin embargo, el paso del tiempo ha ido desequilibrando ligeramente la balanza. Así, durante 2014 Canon triplicó en ventas a su rival y multiplicó por diez el número de empleados en todo el mundo.

Sin embargo, parece que su rivalidad puede tener las horas contadas pues ahora tienen un enemigo en común mucho más fuerte: el consumo de imágenes a través de smartphones, la preferencia de los clientes del aquí ahora frente a la calidad exquisita puede hacer que la siguiente batalla vuelva a estar en los componentes y no en los dispositivos. Al menos si no quieren correr la misma suerte que sus rivales germanas hace ya 70 años.

Gadgets, ¿quién dijo que tienen que ser caros?

Para muchas personas las nuevas tecnologías son el vicio del siglo XXI. Dispositivos pensados para hacernos la vida más fácil (y engancharnos) que suelen tener un denominador común: un precio bastante alto y una vida bastante corta. ¿Es eso verdad? Os presentamos una pequeña colección de gadgets que, por poco precio, os tendrán a la última.

  • NGM Harley Davidson. Windows Phone 8.1 (compatible con Windows 10), procesador quad core a 1,2 GHz, 1 GB de RAM, 8 GB de almacenamiento ampliables, cámara posterior de 8 Mp, acabados en cuero, panel de 5 pulgadas HD y 269€ de precio. ¿Se puede pedir algo más? Que tenga un diseño diferente. Hecho. Lo construye NGM y lo decora la legendaria casa de motos.

  • Kit Audio Philips. Diseño retro gracias a unos auriculares Strada con diadema de tela, controladores de 32 mm de alta potencia, sistema acústico abierto para un sonido más fluido y natural, un altavoz con tecnología Bluetooth de alcance de 10 metros, sistema anti distorsión y batería de alta capacidad. Todo por 50€. ¿Tienes excusa para no llevar tu música a todas partes?

  • SPC Smartee Watch 2. El fabricante español SPC se ha centrado en el desarrollo de dispositivos de bajo coste y un rendimiento notable. Su reloj inteligente llega a su segunda generación con un diseño limpio y unas especificaciones en la media del mercado pero con una ventaja irrefutable: un precio de 129€. Con capacidades métricas para la práctica deportiva y un funcionamiento excelente con el ecosistema Android, sorprende por su buen rendimiento. Indispensable si dudas de la necesidad de llevar un ordenador en la muñeca.

  • Mi Power Bank 10400 mAh. La solución más sencilla, capaz y barata para tener siempre la batería cargada. Con capacidad para recargar un iPhone 6 cuatro veces, se carga al 100% con solo 5 horas de alimentación. Algo propio de equipos premium con un precio mucho mayor que los 30€ que Xiaomi nos pide por su sistema externo. Excelente.

  • Nikon D3200. Sí, un gadget de 400€ no es barato pero, si miramos su rendimiento, compite con equipos mucho más caros y sale airoso. Sus prestaciones son bestiales, su interfaz y modos de uso, perfectos para los no muy iniciados: hace fotos de hasta 24 Mp, su ISO llega a 6.400, tiene prestaciones de vídeo Full HD, sensor CMOS y tecnología para compartir cualquier contenido al momento vía smartphone. Además, incorpora un sensor AF-S DX 18-55 mm f/3.5 VR. Una maravilla.

Cámaras digitales, por fin encuentran su hueco

El mundo de la fotografía requiere, probablemente, un plus respecto a cualquier otro sector tecnológico. En la mayoría de los mercados nos guiamos por la potencia de los dispositivos (procesadores de incontables núcleos, tarjetas gráficas potentes, varios GB de RAM…), no obstante, en una cámara fotográfica, la potencia del dispositivo no es lo más importante -no sólo-.

 

La ignorancia de muchos -yo el primero- sobre fotografía (el arte) ha hecho que la existencia de smartphones con más de 10 megapíxeles y con un buen puñado de posibilidades de edición -así como su total conectividad con las redes sociales e internet- hayan matado por completo la cámara barata. Es cierto que antes lo hizo la digital con la analógica -que aún requería más destreza- pero las cifras hacían creer que los teléfonos de última generación también podrían asestar un duro golpe a las cámaras de gama media-alta.

 

Fue entonces cuando los grandes fabricantes decidieron invertir en las cámaras de gama media. Aquellas que no son inabarcables para los que se inician en el mundo de la fotografía y que por sus excelentes prestaciones podrían servir, incluso, para profesionales menos exigentes. Los objetivos intercambiables y otras bondades -que sólo los amantes agradecerán- han hecho que las empresas hayan encontrado un nicho donde paliar las pérdidas provocadas por los terminales.

 

Los más duchos explicarán que en este avance han sido fundamentales dos factores: por un lado, el buen desarrollo tecnológico de las cámaras sin espejo pero con objetivos intercambiables -llamadas Evil- y, sobre todo, el abaratamiento de las Reflex (las que tienen sensores de imagen del mismo tamaño de un negativo (35 mm). Las dos estrellas de este mercado, las Nikon D600 y la Canon 6D han pasado de ser las favoritas para algunos profesionales para ser las más demandadas por los aficionados.

 

Los precios de este segmento no son bajos: de 600 a 1500 euros. Pero también es cierto que el público al que está dirigido tiene claro que quiere algo más que un objetivo, una configuración automática y una foto decente para el marco de fotos digital o colgar en su blog. En una genial comparativa de El País nos proponen las siguientes: ¿cuál es la tuya?

 

 

  • Pentax K-30: su principal virtud es un cuerpo sellado que resiste el polvo y el agua. Además, su visor óptico nos permite observar por completo cualquier escena captada. Su sensor (malditos megapíxeles) tiene 16 mpx. Para los más exigentes, aquí van los «peros»: su capacidad para grabar vídeo es muy limitada -como en sus otras Reflex-; sólo puede captar 6 imágenes por segundo en modo ráfaga y su enfoque automático está limitado a 11 puntos. En cualquier caso, sus 600€ de precio están más que justificados.
  • Nikon D7100: es la referencia de las semiprofesionales. La heredera de la D7000 equipa un sistema de enfoque de 51 puntos tomado de sus «hermanas mayores». Su sensor APS-C tiene 24 mpx y un sistema que amplifica 1,3 aumentos cualquier enfoque. Viene con un objetivo de 18-105 mm… que hace que su precio se dispare hasta los casi 1.400€.
  • Olympus OM-D E-M: su sensor no cuenta con la tecnología APS-C, pero su calidad de imagen es prácticamente la misma. Su velocidad de disparo llega a las 9 capturas por segundo y su cuerpo está sellado herméticamente. Además, cuenta con un enorme catálogos de objetivos compatibles (a lo que hay que sumar que los precios de los Olympus son muy competitivos) tanto de la casa como de otras marcas. Su talón de Aquiles es la grabación de vídeo… y un precio demasiado cercano a la Nikon: 1.300€.
  • Fuji X-E1: con un diseño que recuerda a las Leica y una calidad de imagen a la altura de las profesionales, la cámara que se queda a las puertas de las potentes X-Pro 1 cuenta con la tecnología X-Trans de la casa para sus sensores APS-C. Sus pegas son un cuerpo sin sellar y un catálogo de objetivos bastante limitado. Su precio, en la media: 1.300€.
  • Canon EOS 7D: la marca de referencia -con permiso de Nikon- nos propone un dispositivo que lleva ya más de tres años en el mercado con buenas prestaciones y un precio algo elevado: 1.500€ con objetivo. Sólo es recomendable si se cuenta con otros objetivos Canon en casa. Si no, la mejor opción es la carísima EOS 6D con Full Frame… y una factura de 2.000€.
Hay una para cada necesidad pero, para los buenos aficionados, cualquiera será inmensamente mejor que el último iPhone o Galaxy S.

 

Nikon D4 y Canon 1D-X, las réflex definitivas

El pasado CES no sirvió sólo para presentar ordenadores, tabletas, teléfonos súper inteligentes y algo de software. La mayor feria mundial de electrónica de consumo nos trajo un nuevo capítulo en una de las batallas más emblemáticas del mercado fotográfico: Nikon presentó su réflex total, la nueva D4, como respuesta a la Canon EOS-1D X presentada en octubre.

La D4 estará disponible desde febrero por unos 5.800€ y presenta unas características muy similares a la de su rival: sensor CMOS de 24 por 36 milímetros -el mismo que las antiguas películas de carrete- en ambas; sensor de 18 megapíxeles que dispara hasta 14 imágenes por segundo en el caso de la Canon y de 16,2 megapíxeles y 10 imágenes por segundo en el de la D4. Por su parte, desde Nikon alaban la excelente precisión de su cámara, capaz de funcionar en condiciones de muy poca luz, con el ISO a 204.800, y de grabar vídeo a 1.080p y 25 imágenes por segundo. Todo ello con salida sin compresión por HDMI.

La D4 fue presentada en el CES como una evolución muy mejorada de la anterior D3s, en el mercado desde octubre de 2009. Los ingenieros de la fotográfica explican que con el ISO a 12.800 ya se pueden realizar muy buenas fotografías con muy poca luz o con un gran teleobjetivo con muy poca profundidad de campo. Además, uno de los puntos fuertes de la nueva réflex es su alta velocidad de disparo y la gran calidad de las imágenes captadas con su sistema automático de enfoque. Según la propia empresa, esto es posible gracias a un nuevo y más potente procesador y un mejorado sistema de autoenfoque que «reúnen toda la experiencia y profesionalidad de Nikon».

Lo más novedoso frente a su predecesora es su carácter «multimedia». El equipo permite grabar un máximo de 20 minutos en alta definición a 1.080p y 25 imágenes por segundo o bajar a 720p y 50 imágenes por segundo. Además, todos los vídeos pueden traspasarse a otros equipos a través de un puerto HDMI sin necesidad de comprimir las imágenes.

Para poder grabar con la máxima calidad en las condiciones más adversas la cámara ha sido equipado con un visor «ultraluminoso» y unos controles que se iluminan en la oscuridad. La pantalla trasera tiene un tamaño de 3,2 pulgadas y una resolución excelente de 921.000 puntos. Para completar el hardware se han añadido dos ranuras: una para las tarjetas CF de alta velocidad y otra para las todavía más rápidas xQD -formato basado, por cierto, en las CF-.

Buen año para la fotografía y el CES


Este era el primer año tras la absorción del PMA por parte del Consumer Electronic Show. A partir de ahora todos los anuncios fotográficos en suelo estadounidense se harán a través de la feria de Las Vegas y, la verdad, las presentaciones no defraudaron.

Después de un 2011 en el que las empresas japonesas -grandes dominadoras del mercado- tuvieron que retrasar sus presentaciones a causa del tsunami del 11 de marzo, se espera un 2012 cargado de novedades. Las inundaciones de octubre en Tailandia, donde muchas corporaciones fabrican objetivos y componentes, no ayudaron tampoco a levantar el sector.

Una de las noticias más importantes del sector llegó precisamente ayer de la mano de Sony. La otrora dominadora del mercado mundial de electrónica de consumo está en plena reestructuración de su negocio -en el mercado «móvil» ha adquirido la parte sueca de SonyEricsson para convertirse sólo en Sony- y parece interesada en adquirir entre un 20 y un 30% de Olympus.

Sin embargo, el interés de la corporación tokiota por Olympus va mucho más allá del sector fotográfico. Olympus es una de las principales multinacionales del negocio de la salud gracias a sus endoscopios, sus productos de imagen y, sobre todo, su material médico con monitores de alta resolución.

Olympus, por su parte, necesita un socio con el suficiente empaque para recuperar la credibilidad después del escándalo que mostró al mundo que durante los ’90 ocultó y maquilló pérdidas multimillonarias. Otras corporaciones como Fujifilm o Terumo -también en el negocio de dispositivos sanitarios- han mostrado su interés por ampliar su participación en Olympus.