Microsoft Mobile, el principio de una nueva era

 

 

Aunque se daba por hecho tras su compra por Microsoft, una carta filtrada dirigida a colaboradores y partners de Microsoft ha confirmado los peores pronósticos para Nokia como marca: en cuanto el proceso de absorción concluya, la división móvil de los finlandeses pasará a llamarse Microsoft Mobile. Un cambio de registro en el mercado tecnológico que hace tan sólo seis o siete años era impensable.

 

Después de que las autoridades europeas, estadounidenses y chinas hayan dado el visto bueno es cuestión de semanas que el proceso quede cerrado. De este modo, se da por hecho que los Lumia 930 y 630 serán los últimos en llevar en su carcasa el logo de los fineses.

 

¿Qué cambios traerá esto? ¿Por qué Microsoft no mantiene el nombre a la compañía? Cuando los accionistas decidieron malvender su división de dispositivos móviles tras varios años de nefasta gestión -sólo parte de ellos fueron encabezados por Stephen Elop, la lacra venía de algunos años antes- también cedieron el uso del nombre de la empresa así como de varias familias de productos (Lumia). Tan sólo ciertos servicios, como los mapas o la música siguieron quedando en manos de la empresa, ahora de redes.

 

Esto hace que, en cualquier momento, los de Redmond puedan «resucitar» la denominación o emplearla para nuevas gamas. En cuanto al funcionamiento de la compañía, su sede seguirá estando en Finlandia -fue uno de los puntos más complicados en las negociaciones de venta-, si bien, será una mera subsidiaria de Microsoft.

 

Suponemos que todo esto se traducirá en una menor independencia de los gestores de la filial ahora americana que no acaban de aceptar movimientos como Nokia X. El objetivo de los de Redmond siempre ha sido reubicar a la empresa en el mercado en el lugar que le corresponde -fabricante premium-, acelerar aún más la inercia de Windows Phone en el mercado (no sólo es la plataforma que más crece sino que en algunos países ya tiene más cuota de mercado que iOS) y, sobre todo, unificar todos los sistemas operativos y versiones de Windows en el mercado.

 

El objetivo es que Windows, Windows RT, Windows Phone, Windows Xbox, «X», y todo el software de la compañía vayan más allá de un ecosistema compatibles (al modo de iOS y OS X o de Android y Chrome) para ser un único software multidispositivo que permita una facilidad de uso no vista hasta el momento.

 

La reestructuración que Microsoft vivió el pasado veranola llegada de Nadella y, sobre todo, la actividad de compras y alianzas que ha mostrado las últimas semanas (filtraciones sobre Windows 9 incluidas) ha hecho que el que era el tercer actor de Silicon Valley amenace con despertar de su letargo y dar un nuevo giro al mercado como ya hizo en los 80.

Nokia X+ y XL, tendrán su oportunidad

 

Si hace poco os presentamos Nokia X, el nuevo sistema operativo híbrido de los fineses, ahora os desgranaremos los dos primeros modelos que llegarán al mercado con esta plataforma y sus bazas para resucitar la maltrecha empresa en el negocio de los teléfonos inteligentes.

 

Se trata de los Nokia X+ y XL, dos terminales que destacan por su acabado sobresaliente -algo que siempre ha caracterizado a los Nokia-, un diseño atractivo, diferente y colorista -permitirá al usuario diferenciarse en el maremagnum de coreanos, chinos y manzanas- y un precio imbatible.

 

El Nokia X+ es un terminal de acceso con un acabado sencillo y limpio que destaca por unas dimensiones generosas pero contenidas (pantalla de 4 pulgadas y 1 centímetro de grosor) que trabaja con un procesador de dos núcleos a 1 GHz firmado por Qualcomm, cuenta con 768 MB de RAM y 8GB de capacidad de almacenamiento, soporte dual SIM, cámara de 3 Mp -que no os ciegue el número, Nokia nunca hace malas cámaras- y pesa menos de 130 gramos.

 

Sobre el papel puede parecer poco pero no olvidemos que es un terminal de acceso con un sistema operativo a medida que permite trabajar con aplicaciones Android con toda normalidad y tiene una autonomía notable. Todo ello por un precio de unos 99€ libre. Imbatible incluso para los fabricantes chinos más competitivos.

 

Su hermano mayor, el XL, nos da más diagonal en su pantalla (5 pulgadas) y un hardware similar al que hay que sumar una pantalla con mejor resolución (5 Mp), una cámara frontal de 2 Mp a cambio de subir el peso hasta los 190 gramos. El precio, por cierto, se queda en 109 euros.

 

Si tenemos en cuenta que cuenta con todos los servicios que Nokia implementa en sus terminales de gama alta, que ambos cuentan con una autonomía notable gracias a un entorno muy ligero y a una total ausencia de sensores poco imprescindibles -son básicos pero no les falta nada de lo necesario-, tenemos dos terminales de referencia en su segmento que merecen la pena sobre sus equivalentes de Samsung o LG.

 

https://www.youtube.com/watch?v=_pdTuFWbcNI

Nokia X, Android a su modo

 

Mucho hemos hablado en los últimos tiempos sobre el modo en el que Nokia ha acabado en manos de Microsoft. Desde lo que pensamos que fue una mala elección (decantarse por Windows en vez de por la plataforma de Google) hasta el modo en el que Stephen Elop puso en una bandeja de plata la principal tecnológica europea en manos de su antigua empresa.

 

Cuando los dirigentes de la empresa lapona nos decían que la venta de su división móvil no significaba la desaparición de la marca (muchos dábamos por hecho que a medio plazo sería el simple fabricante de dispositivos propios de Microsoft) pensábamos en la posibilidad de que Nokia se atreviera a potenciar el sistema operativo con el que trabajan sus Asha, los terminales de acceso a su catálogo.

 

Al fin y al cabo, después de dejar de potenciar Symbian y de desentenderse de MeeGo, parecía que Asha podría ser la plataforma perfecta para remontar en los países emergentes y entre aquellos que no necesitan nada más que un terminal fiable y sencillo que permita llamar, enviar mensajes y las utilidades más fundamentales.

 

Por eso, cuando comenzaron los rumores del posible lanzamiento de un terminal Nokia con Android nadie daba demasiado crédito. Pero, nada más lejos de la realidad, Nokia X es una versión muy sui generis del programa de Google que tiene su propia interfaz y varias características que nos recuerdan muy mucho al trabajo que ha hecho Amazon con el entorno de los de Mountain View.

 

 

 

 

Sobre el papel se trata de un androide que podrá ejecutar sin límites (más allá del hardware) cualquier aplicación desarrollada con el sistema operativo de Google. La razón es que X es un «fork» de la versión 4.1.2. Es un Android sin Google, en los que se han reemplazado todos los servicios que los de Larry Page exigen a sus usuarios (GMail, Google Maps, Google Drive, Chrome, etc…) y que se sustituyen por el vasto catálogo de programas de Nokia y Microsoft.

 

Si a eso le sumamos que el aspecto del programa se acerca mucho más a Windows que a cualquier otro Android y que la dupla Microsoft-Nokia han desarrollado una tienda de aplicaciones específica para este ecosistema (compatible con Android pero independiente de Google y no disponible para ningún otro terminal que use el sistema operativo «original») podemos decir que el objetivo es aprovecharse del tirón del prurito made-in-Google y de paso, sacar dinero al margen de los del buscador. Por eso no descartamos modos de distribución similares a los que emplea con éxito Amazon.

 

Además, en el MWC los dirigentes de la empresa anunciaron que se podrán descargar aplicaciones Android desde cualquier otra tienda (incluida la de Amazon) aunque nunca se podrá instalar la oficial Google PlayStore.  Esto hace que, en la práctica, un propietario de un Nokia X tenga a su disposición muchísimas más aplicaciones que un usuario de un Nokia con Windows (que además es mucho más caro aunque también más potente).

 

El negocio parece redondo ya que los terminales se comercializarán en un rango de precios de entre 89 y 109 dólares ya que al tratarse de una plataforma libre la inversión de Microsoft en crear este sistema ha sido mucho más baja que si hubiera tenido que partir de cero. La duda es cuánto dejara crecer Satya Nadella este «brazo» de Nokia y, sobre todo, cuál será la respuesta de Google a este movimiento.