Smartphones, ¿cuál es su futuro?

En estas líneas solemos hablar de lo rápido que avanza la tecnología. Nuevos productos, nuevos programas, nuevas utilidades, nuevos mercados y usuarios. Lo que ahora es una increíble novedad, dentro de unas pocas semanas será rutina y, en un sólo año, estará completamente superado. Este es el motivo de este post. El 21 de octubre del año pasado analizamos los principales sistemas operativos para teléfonos móviles. Desde entonces todos, sin excepción, se han actualizado. Unido ello a terminales cada vez más potentes, el panorama parece haber cambiado por completo… ¿o no? Ahora lo averiguaremos.

Hace diez meses hablábamos de seis contendientes. Ahora, sin embargo, se nos «caen» dos de la lista. Nokia ya ha anunciado la desaparición de Symbian -y no parece que MeeGo vaya a tener un final mucho más feliz-. Además, WebOS, el entorno creado por Palm, parece que no correrá mejor suerte. Hewlett Packard, propietaria de la anterior lo probó en algún dispositivo, aunque al final se ha decidido -como casi toda la competencia- por utilizar Android. Nos quedan, por tanto, el famoso robot verde, iOS, BlackBerry OS y Windows Phone 7. Parece que avanzamos hacia la estandarización -aunque desde aquí apostamos más por la bipolaridad-.

  • iOS 5: la nueva -y gratuita- versión del sistema operativo de Apple es un paso más de los de Cupertino para lograr la integración entre todos sus entornos. Con un Lion que cada vez se parece más a un sistema de dispositivo móvil y un iOS que nos oferta posibilidades impensables para un teléfono o una tableta. Es rápido, intuitivo, estable, seguro y está lleno de posibilidades. iOS es sinónimo de multimedia: es genial para ver vídeos -siempre y cuando no usen Flash-, reproduce música con una calidad sorprendente, navega rápidamente por la red, es ágil en la escritura y tiene buenos editores. Exclusivo para dispositivos Apple, este sistema tiene en esta característica su punto fuerte y su punto débil. Fuerte porque cualquier de los gadgets de la manzana domina el mercado. El iPhone 4 tiene un procesador prodigioso. Una cámara que hará que no tengamos que comprarnos una externa, un genial reproductor de música y casi medio millón de aplicaciones disponibles. Su pantalla Retina es, probablemente, la mejor del mercado. Si sumamos el valor de todo lo que hace (un navegador cuesta unos 150€, una cámara de fotos «normal» ronda los 100€, un mp5 ronda los 200€ y un teléfono sencillo libre otros 60€, lo que suma más de 500€) veremos que su precio está justificado. Sobre todo porque ninguno de los anteriores lo hará tan bien como el dispositivo de Apple. Fue el primer gran smartphone. El que puso patas arriba el mercado. Parece que el iPhone 5 sólo mejorará lo conseguido hasta ahora. Todo un problema para la competencia.
  • Android: con la versión 3.1 de HoneyComb a punto de salir al mercado de tabletas y la 2.3.4 de Gingerbread en los dispositivos Samsung más potentes del mercado la pregunta es ¿qué Android es el nuestro? Frente a una apuesta cerrada de Apple -un sólo fabricante, un sólo dispositivo, un sólo sistema operativo y un sólo desarrollador-, Google presenta un programa con multitud de versiones y una oferta de terminales insuperable en el mercado. Uno de cada dos smartphones que se venden y se usan en el mundo tiene un «robot verde» en su interior. Gratuito, la variedad de desarrolladores tiene también una doble faceta. Por un lado, la oferta es excesivamente dispersa -además, cada fabricante ha aplicado matices en cada teléfono, lo que dificulta su estandarización-, por otro, las mejoras son constantes. Google ha encontrado en Samsung su mejor aliado para explotar su programa. La gama Galaxy explota las posibilidades de Gingerbread como nadie. El Galaxy S II es, de momento, el único rival con éxito del iPhone. Una pantalla de altísima resolución, un buen reproductor de sonido, buenas conexiones a internet gracias a toda la experiencia de Google y un buen hardware -recordemos que Samsung es el principal proveedor de componentes de Apple- garantizan una buena compra. Sin embargo, sigue teniendo el halo de «respuesta» a los productos de Cupertino. Desde aquí, vemos que su posicionamiento como «antiApple» no hace sino restarle adeptos en una batalla en la que la imagen de marca es tan importante o más como lo que sabe hacer cada contendiente. La compra de Motorola por parte de Google se muestra decisiva para posicionar aún mejor a un sistema operativo que parece se convertirá en el Windows de los dispositivos móviles.
  • BlackBerry OS: los canadienses de Research in Motion por fin se han dado cuenta de que su público objetivo ha cambiado. Su Blackberry Messenger les ha puesto en el punto de mira de los jóvenes. Sus productos son seguros, estables, prácticos, tienen un precio razonable y un diseño diferente -gracias al teclado qwerty, que cuenta con tantos fans como detractores-. La clave de su mejora ha sido, sobre todo, comprender que para no perder el ritmo de sus competidores -ha bajado del 16% de cuota de mercado a poco más del 12%- era necesario implementar todo tipo de tareas multimedia. A partir de un entorno bastante sencillo de utilizar han aprendido de sus rivales y han mejorado el reproductor de música y vídeo, han incluido Bing como navegador y han hecho compatible las suites de Google y Microsoft con sus terminales -todo un guiño para los fieles profesionales-. Sin embargo, su punto más débil sigue siendo una tienda de aplicaciones prácticamente monolingüe -sólo el inglés tiene una representación a la altura de lo que se espera en 2011- que les deja muy rezagados de sus rivales. El primer paso, aún así, está dado. La versión 6.0 de su SO es mucho mejor que la de hace un año y los nuevos terminales -algunos incluso táctiles- son la antesala de una edición 7.0 que llegará, como muy tarde, en febrero de 2012. Siguen siendo la mejor alternativa para los que no gustan de las pantallas táctiles. Además, para los que adoran las redes sociales y escribir en ellas, no tienen rival. Sólo hace falta que aprovechen un éxito que, sin duda no esperaban.
  • Windows Phone 7: tras el desastroso Windows Mobile 6.0 los de Redmond se pusieron a trabajar en una nueva versión a la altura de lo que se espera del creador del sistema operativo más utilizado del mundo. A partir del remozado Windows 7 -el nuevo Windows 8 está en camino- estabilizaron el sistema, le dieron un nuevo interfaz -aunque es el menos llamativo de los cuatro aquí analizados, por lo menos se encuentran los programas, algo que no podía decir el anterior- y, sobre todo, consiguieron fabricantes de empaque para distribuirlo. Sin embargo, todos ellos fueron apostando poco a poco por Android -la gama Optimus de LG nació para Windows y, al igual que SonyEricsson o HTC, ahora disfruta del robot-. Todas sus esperanzas, ahora, están en renacer junto a Nokia (hay rumores de compra). La mala noticia es que los finlandeses tienen cada vez menos cuota de mercado entre los terminales inteligentes. Además, las últimas cifras demuestran que cada vez más personas abandonan las ventanas de Windows para pasarse a su rival de Silicon Valley o probar el novedoso Chrome. No les queda mucho tiempo.

La conclusión es sencilla. Hace casi un año seis sistemas poblaban el mercado de teléfonos inteligentes. Dos de ellos, los más débiles, han desaparecido. Los últimos movimientos del sector parecen indicar que la última carta de Microsoft -que tiene una cuota de mercado residual- es una Nokia que pasa, sin duda, por los peores momentos de su historia reciente. RIM empieza a trabajar en el desarrollo de un nuevo entorno que mejore la incomprensible mala situación de los canadienses añadiendo aplicaciones de Windows y Android… y algunos analistas apuestan que pronto se pasará al bando del robot verde.

No sería extraño que dentro de unos meses la lista se viera reducida a tres o incluso a dos contenidientes. ¿Qué futuro le espera a Apple? Curiosamente con una cuota de mercado de poco más del 20% tiene beneficios mucho mayores en este sector que Google con más del 50%. Sus clientes son mucho más fieles y, sobre todo, cada vez son más y gastan más. Frente a una competencia que continuamente se cataloga como «anti-iPhone» o «iPhone killer» los de Apple muestran una imagen mucho más cool y amigable. Sus campañas de marketing crean escuela. Sus ingenieros crean nuevos mercados. Sus buenos productos y el boca a boca hacen lo demás. Son expertos en crear utilidades y necesidades. Ya han sobrevivido al PC, a Windows, a su propia mala gestión. Siempre a rivales mucho más fuertes. Parece que esta vez no será diferente y, a tenor de los resultados que cosechan últimamente parece que serán sus rivales los que tendrán que sobrevivirles.

Motorola, la nueva arma de Google

Los esfuerzos de Google por aumentar su presencia en todos los sectores -sobre todo el de la telefonía móvil- parecen no tener límite. En un movimiento que pone patas arriba el sector, el gigante de Mountain View ha anunciado, hace pocas horas, la compra de Motorola Mobility -una de las dos empresas cotizadas que nació tras la escisión de la multinacional a principios de año para asegurar su supervivencia- por 12.500 millones de dólares.

La compra tiene como objetivo dotar a Google de capacidad para construir y ensamblar sus propios terminales lo que no sólo la coloca a la altura de su rival más poderoso, Apple, sino también ser más independiente de los fabricantes con los que trabaja actualmente -prácticamente todos menos la propia Apple y Nokia, que tiene un acuerdo con Microsoft-.

El movimiento, por el que la empresa del buscador pagará 40 dólares por cada acción de la octogenaria firma de Illinois, permitirá, también, que Google acceda a las más de 20.000 patentes que Motorola ha ido acumulando durante casi un siglo (17.000 ya registradas y unas 7.500 pendientes de aprobación). La integración, asimismo, se espera bastante «sencilla» ya que todos los terminales y tabletas de Motorola Mobility equipan Android -la tableta Xoom ha sido el primer dispositivo en equipar Honeycomb 3.0-.

En cualquier caso, los de Mountain View se han apresurado a anunciar que Android seguirá siendo un entorno operativo completamente abierto y gratuito y que seguirán colaborando con los demás fabricantes para su desarrollo. Entonces, ¿por qué han llevado a cabo la compra?

Por un lado, se han aprovechado de la situación de Motorola. La empresa, otrora líder del sector junto con Nokia, se encuentra tan rezagada como la finlandesa (son muchos los que apuestan, ahora más que nunca, por la absorción de los de Espoo por parte de Microsoft). Por otra parte, Google ha fracasado estrepitosamente con cada intento de implantar un «anti-iPhone» o «anti-iPad». El primer Nexus creado junto con HTC acabó vendiéndose sólo por internet. El segundo casi no tiene compradores y la gama Galaxy le reporta muchos más beneficios a Samsung que a los californianos.

En cualquier caso ambas multinacionales han dejado claro en sus comunicados que la compra no hará que ambas empresas sean dirigidas desde un mismo centro. Las dos mantendrán su identidad, si bien, Motorola será el ariete con el que Google intentará echar abajo el éxito -parece que de momento sin límites- de los de Cupertino. Lo más reseñable de la operación para los analistas es, sin embargo, el cambio de estructura y operativa de Google con este movimiento. La estructura se vuelve más vertical y denota el afán de ganar mercados de los de Silicon Valley. Por primera vez hacen una adquisición al margen de empresas de software y se alejan de la programación. El motivo es que sólo Android parece poder plantar cara a la manzana.

En boca de Larry Page, cofundador de Google y máximo dirigente de la misma desde hace unos meses, la nueva unión creará «una experiencia increíble» para sus usuarios. Además, ha prometido ventajas no sólo para sus clientes, sino también para los socios y accionistas de ambas empresas. Parece complicado, pero está «completamente seguro».

El resultado de todo esto es que, por fin, las dos tecnológicas más importantes del planeta tienen un campo de batalla directo en el que combatir. Mientras Apple cosecha éxitos con todos los dispositivos que comercializa -y su cuota de usuarios de su sistema operativo se dispara-, Google quiere demostrar que no sólo domina internet y los dispositivos móviles, sino que también puede fabricarlos mejor que nadie.

El problema, ahora, es para Microsoft, que ve cómo cede cuota con su Windows, su suite Office, el Explorer y, además, no es capaz de hacer que su Windows Phone 7 se implante en el mercado. Las especulaciones sobre si seguirá el ejemplo de Google y adquirirá Nokia se disparan y, teniendo en cuenta la penosa situación del fabricante europeo y la necesitada situación de los de Redmond -que aunque tienen grandes beneficios cada vez tienen menos relevancia- el matrimonio entre ambas parece prácticamente una obligación.

Para que la unión entre Google y Motorola Mobility llegue a buen puerto es necesario que sea aprobada por las autoridades reguladoras a ambos lados del Atlántico, algo que parece asegurado -sobre todo en Washington- aunque parece que llevará su tiempo pues el gigante de internet está siendo investigado por su posición dominante en la red. Sobre todo en lo referente al negocio de la publicidad electrónica en internet.

En cuanto a Motorola, la «heredera» de la empresa original, Motorola Solutions, dedicada a servicios de comunicaciones para empresas y gobiernos de todo el planeta, seguirá trabajando como un ente completamente independiente de la fusión.

Nokia N9, la última apuesta por MeeGo

Después de perder el apoyo -y el dinero- de la UE por abandonar el proyecto Symbian en favor de Windows Phone 7, Nokia ha anunciado el lanzamiento de un nuevo smartphone apoyado en el sistema operativo MeeGo.

Poco después de que Paul Otellini, máximo dirigente de Intel, explicara que aliarse con los fineses ha sido un «error», al igual que su inversión en el sistema operativo propio de Nokia, Meego, la multinacional lapona ha presentado en Singapur el N9, que estará disponible a finales de año.

En un afán de buscarse un futuro al nivel de su esplendoroso presente, Nokia muestra este dispositivo totalmente táctil como un canto del cisne de lo que pudo ser y no fue: un sistema operativo llamarse a competir con los poderosos Android e iOS.

La ruptura con el N7 al que supera y sucederá es total. El terminal pierde el característico teclado físico de Nokia -incluso el deslizante- para confiar todo su potencial en una amplia pantalla táctil. Para los analistas, también se puede considerar una ruptura con la propia cultura empresarial de Nokia ya que este modelo servirá de puente entre el obsoleto Symbian y el poco exitoso -por el momento- Windows Phone 7.

Acertado o no -no lo sabremos hasta que tengamos en las manos el modelo y, sobre todo, las cifras de ventas- el revulsivo se antoja necesario en un momento en el que las acciones del fabricante caen en picado, al mismo ritmo que sus ventas de smartphones -por primera vez ha perdido el cetro mundial en este nicho en favor de los surcoreanos de Samsung- y al que se anuncian novedades que llegarán «a finales de año».

Eee Pad y E7, Asus y Nokia lanzan sus novedades

Quedan pocos días para el verano, época de asueto y descanso en el que las ventas de dispositivos tecnológicos bajan rápidamente. Todos cambiamos el ordenador, el netbook o la tableta por las chanclas y la toalla. Por eso Asus y Nokia se apresuran a lanzar sus últimas novedades antes de que llegue el estío y, con él, las vacaciones.

Eee Pad, ¿netbook o tableta?


Los netbooks hicieron que Asus -afamada empresa de componentes en sus orígenes- conociera un éxito sin precedentes. Algunos expertos van más allá y dicen que fueron estos pequeños gadgets los que pusieron a la empresa taiwanesa en el mapa de los consumidores.

En cualquier caso, el éxito de los microordenadores ha sido bastante efímero y se ha visto cortado de raíz con la aparición de las tabletas. Para no perder la senda del éxito Asus ha decidido crear un producto con lo mejor de ambos mundos: el Eee Pad.

La primera parte de este aparato es una tableta que sigue los estándares de la referencia del mercado -iPad- y lo hace con una pantalla de 10 pulgadas, un procesador de doble núcleo NVIDIA Tegra 2 y dos cámaras, una en cada lado del dispositivo. Incluso su peso está en la media de su segmento: 680 gramos. Por supuesto, equipa ranura de expansión para tarjetas microSD -así como la posibilidad de cargar contenidos en Flash-.

En cuanto a su software, se trata de Android 3.0 que se actualiza automáticamente a la versión 3.1 en cuanto encendemos el dispositivo y nos enlazamos a una red WiFi sin necesidad de pasar por el ordenador. La única carencia que le encontramos es la ausencia -por el momento- de una versión 3G que lo independice aún más de sus hermanos mayores, los ordenadores portátiles y de sobremesa.

Lo interesante viene en la segunda parte de la descripción: un teclado QWERTY físico que se acopla por la parte inferior de la tableta (a diferencia del artilugio de Apple, la postura natural de Eee Pad es horizontal, no vertical) y recrea un juego de bisagras que nos permite convertirla en un pequeño netbook. Además de la obvia mejora en la escritura, añadir el teclado les ha permitido adherir una segunda batería que aumenta la autonomía del Eee Pad de 9 a 16 horas, récord en el mercado tanto de tabletas como de netbooks.

El Eee Pad, que ya está en las tiendas, marca una tarifa de 399€ para la versión de 16 gigas. Si se opta por acompañarlo del teclado -bastante recomendable- el precio subirá otros 100€. La versión de 32 cuesta 499€ (599€ convertido en netbook). Todo un acierto que permite a Asus diferenciarse ligeramente de la competencia.

Nokia E7, vuelve la moda del teclado físico


Si antes hablábamos del netbook desmontable o la tableta con teclado de Asus, ahora le toca el turno a Nokia y su apuesta en la gama alta de telefonía, el E7.

El modelo nórdico que tiene en el punto de mira a los que creen que el iPhone es demasiado lúdico y las BlackBerrys poco glamurosas aplica una solución práctica del siglo pasado -el primero en tener un teclado practicable fue su «abuelo» homónimo de 1996-.

Con un precio de 495€ libre -en la línea de otros modelos de gama alta como el iPhone 4 o el Samsung Galaxy SII- el dispositivo nos otorga además una potente cámara de fotos con lente Carl Zeiss y un sistema operativo menos rápido y algo más complicado que los exitosos IOS y Android pero igual de fiable: el clásico Symbian.

El sistema de sonido Dolby, sus 64 gigas de capacidad de almacenamiento y su procesador Scorpion + Adreno así como la ranura de expansión y el puerto USB OnTheGo redondean un buen producto que se presenta como alternativa «exótica» -a pesar de ser un modelo del primer fabricante mundial- en un terreno dominado por la competencia. Una buena alternativa.

Apple y Microsoft, dos gigantes atrapados en la trampa de las patentes

No es la primera vez que hablamos en el blog de cifras astronómicas en el mundo de la tecnología. Beneficios récord de Appleacuerdos multimillonarios entre Nokia y Microsoft, o crecimientos de ventas y cuotas de mercado desmesurados… incluso el valor de las marcas tecnológicas parece pletórico.

Lo que no es tan habitual es ver a estas poderosas empresas caer de su torre de cristal y tener que pagar multas e indemnizaciones a otras mucho más pequeñas o en horas más bajas. Este es, precisamente, el caso de Microsoft y Apple, que han perdido sus juicios contra i4i y Nokia.

Apple pagará por las patentes de Nokia


Así de conciso era el titular del pasado martes del [Enlace roto.]. Después de muchos meses de litigio con el gigante finlandés, Apple pactó hace unos días cerrar todos sus frentes sobre patentes. La cuantía del acuerdo aún no se ha hecho público, pero los expertos lo suponen lo suficientemente alto como para que ambas compañías retiren todas las demandas que tienen interpuestas contra su rival ante las autoridades comerciales estadounidenses.

De hecho, Nokia ha anunciado que revisará sus previsiones de ingresos ya que el acuerdo tendrá «un impacto financiero positivo», así como la entrada de Apple en el conjunto de compañías que emplea licencias finesas bajo pago.

La batalla legal, que empieza en 2009, comenzó cuando Nokia acusó a los de Cupertino de haber violado diez patentes laponas en el iPhone. Todo se agravó aún más con la aparición del iPad -de facto un súper iPhone que no llama- y que se saldó con una contraofensiva de los californianos. Sin embargo, desde el principio parecía que Apple perdería pues Nokia le acusaba de emplear 46 patentes en «prácticamente todos sus productos»… y la guerra saltó a Alemania y los Países Bajos.

El momento decisivo se dio en abril de este mismo año cuando un tribunal norteamericano concluyó que no había pruebas suficientes como para dictaminar que Nokia había infringido patentes de la empresa de Steve Jobs.

Ahora que Apple ha cerrado uno de sus frentes tendrá que centrarse en su batalla contra Motorola que ha pedido que bloquee la importación de productos con el logo de la manzana puesto que infringen patentes registradas por los de Illinois. Éstos llegaron a un acuerdo similar a los de Jobs y Elop con BlackBerry para el intercambio pagado de patentes.

La otra batalla de los californianos es contra el fabricante taiwanés HTC al que acusan de haber infringido, al menos, 20 patentes del iPhone. Estas licencias están relacionadas con el hardware, la arquitectura del dispositivo, el interfaz del software y otros puntos centrales en su fabricación. Jobs fue claro: «podemos seguir sentados y contemplar a nuestros competidores robando o patentando nuestras innovaciones, o podríamos hacer algo. Hemos decidido hacer algo». Esperemos que tengan más suerte que con Nokia.

Microsoft, condenada a pagar 200 millones de dólares


Cuando comenzó en 2007 la batalla entre i4i -una pequeña entidad canadiense de software que ostenta la patente de edición XML- contra Microsoft, muchos en Wall Street y Silicon Valley dijeron que era una batalla desigual. David contra Goliat. Cuatro años más tarde la resolución del Tribunal Supremo de EEUU nos ha demostrado, una vez más, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra… y David le va a cobrar por ello 200 millones de dólares a Goliat.

El voto para la resolución fue unánime e impone a la compañía creada por Bill Gates la mayor multa económica establecida jamás en un caso de violación de patentes. Lo más curioso es que la estrategia de Microsoft -apoyada por Apple y por el defensor de los pequeños, Google, (quién la ha visto y quién la ve)- ha cambiado pasando de alegar que la patente era suya, a argumentar que ya había retirado esta herramienta de sus últimas versiones de Word.

La apuesta de Microsoft, sin embargo, iba mucho más allá de esta patente. Pretendía cambiar la regulación sobre patentes al demostrar que el actual sistema legal beneficia al demandante, pues es demasiado exigente con las pruebas necesarias para invalidar una patente. A este respecto, la juez Sonia Sotomayor del Tribunal Supremo espetó que el estándar actual es «claro y convincente» y que este ha de ser empleado para los veredictos en lugar de la «preponderancia de las pruebas».

La batalla fue tan importante que, mientras que por parte de Microsoft se alinearon los ya nombrados Apple y Google además de Verizon e Intel, por parte de los canadienses lo hicieron las empresas farmacéuticas.

Una batalla perdida, un precedente sentado y, sobre todo, una gran multa que no le vendrá nada bien a una empresa que pierde cuota de mercado.