Objetivo Bizkaia, apoyando la tecnología vasca desde Tele 7

Es habitual encontrar colaboraciones entre personas, sociedades o empresas que, aunque sobre el papel son diferentes, buscan objetivos similares. Buen ejemplo de ello es el trabajo que llevan realizando desde hace más de un año (casi dos) Tele 7 y Binary Soul.

La primera una radiotelevisión radicada en Barakaldo que desde su nacimiento hace más de dos décadas siempre ha trabajado para mostrar la realidad de la margen izquierda. Sus grandes problemas pero también sus enormes posibilidades como motor social y económico de Bizkaia y que ha plasmado como nadie las inquietudes de sus habitantes y ha arrojado luz sobre su renovación y su carácter emprendedor.

La segunda, una cooperativa tecnológica de Bilbao que a pesar de estar en vanguardia en materia de virtualización o industria 4.0, nunca ha abandonado sus raíces y está altamente comprometida con la economía, cultura y sociedad vascas.

Es por ello que cuando hace 18 programas Binary Soul fue invitada al programa de Susana Porras para hablar del lanzamiento de Sorginen Kondaira en Objetivo Bizkaia no tardó mucho en surgir una colaboración de la que han surgido entrevistas tan interesantes como las realizadas a Wimy, Kaia Studios, Biboo Bikes, Innovaero, Inguralde, InnoBK, Osteophoenix, Maider 112 o Arin Innovation.

Todas ellas empresas bizkaitarras, muchas de ellas del propio Barakaldo o Ezkerraldea que tienen como denominador común su apuesta por la innovación, la disrupción, la tecnología y el trabajo que realizan cada día para hacer que la región siga siendo un referente económico dentro y fuera de Euskadi.

El programa, además de seguir un formato en el que se presentan noticias y novedades relevantes relacionadas con el mundo de la tecnología, siempre guarda un tiempo preferencial en el que representantes de start ups de Bizkaia puedan mostrar su evolución, su razón de ser y, sobre todo sus objetivos. Además, como espacio abierto e informativo, se ofrecen datos sobre la misma para que los espectadores -y, por qué no, otras empresas- puedan ponerse en contacto con ellas para encontrar sinergias e intereses comunes.

Asimismo, desde el principio el programa ha mostrado un marcado interés social motivo por el que, por ejemplo, se reservó un espacio para que Gorka García, antiguo socio de la cooperativa, puediera contar su nueva etapa ayudando a niños sordos en Nepal.

En definitiva, una comunión enriquecedora para todos y que nos muestra que no importa el tipo de reconversión en el que estemos inmersos, el tipo de crisis o época de bonanza que vivamos, Bizkaia y la Margen Izquierda, siempre serán vivero de emprendedores, de innovadores y soñadores que trabajarán día a día para que seamos vanguardia económica y tecnológica.

Fake news, ¿y si solo eran un punto intermedio?

Corría 2016 cuando Aviv Ovadya advertía del impacto de las fake news en las redes sociales con motivo de la campaña presidencial estadounidense. Un fenómeno que no solo estaba teniendo una injerencia crítica en la política, sino también en la salud, la educación y las relaciones internacionales (seguridad, por ejemplo).

Ahora, dos años más tarde, el tecnólogo vuelve a avisarnos: las fake news fueron solo un primer paso en un camino que nos llevará a un «apocalipsis informativo» puesto que las tecnologías que distorsionan la realidad avanzan más rápido que nuestra capacidad para gestionarlas y para controlar este fenómeno.

Los primeros síntomas, explica, los encontró poco antes de la victoria de Donald Trump. Fue entonces cuando se volcó en intentar advertir de la crisis de desinformación que se estaba avecinando. Él lo denominó «Infocalypse» y, como desgranan en un sobresaliente reportaje en BuzzFeed News del que se hace eco Genbeta, la cuestión gira en torno a la forma en la que el sistema «premia» información que muchas veces resulta ser engañosa y polarizante.

Es llamativo que en la presentación de sus conclusiones había representantes de tecnológicas como Facebook que, directamente, no le tuvieron en cuenta. El problema es que el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial permitirá a quién lo desee manipular la realidad y hacer que un hecho que nunca ha ocurrido puede parecer cierto.

Como explican en Genbeta, algo que parece «distópico» ya está empezando a ocurrir. Tenemos el caso de vídeos porno falsos con famosas creados a partir de algoritmos de aprendizaje automático y software de código abierto -de nuevo, una herramienta indispensable mal utilizada- que ya ha tenido que ser baneado por los portales de referencia.

Más grave (aún) es el caso de manipulaciones de audio que puede sufrir una emisión en tiempo real haciendo que se sincronice un discurso con los labios de un ponente. Esto permite poner en boca de alguien algo que nunca ha dicho delante de las cámaras. El caso más flagrante que expone Ovadya es el de la «manipulación diplomática»: una inteligencia artificial puede aprender de horas de vídeos de dirigentes para luego, cuando desee una tercera persona, recrear una declaración de guerra casi imposible de distinguir de un discurso «normal».

Esta suerte de «simulación política» puede ocurrir mucho antes de lo que parece y, tal y como pinta, dejará a las fake news como una curiosidad de principios de siglo. Por eso es fundamental trabajar a fondo para intentar adaptarnos a unas tecnologías que, en nuestra opinión, su creadores no llegan a comprender del todo.

Twitter y Google, tu fuente de noticias

Efectivamente, la foto con la que abrimos este post poco tiene que ver con Twitter y Google, pero refleja como pocas el giro que ha dado la comunicación en los últimos años: los medios de comunicación necesitan nuevas plataformas para llegar a los usuarios -que tienen nuevas demandas- y los grandes de internet (y las TICs) han encontrado una nueva forma de fidelizar a los clientes (hacerles cautivos con cada vez más servicios).

La imagen tiene que ver con Instant Articles, toda una declaración de intenciones sobre cómo quiere Facebook que lleguemos a nuestros medios de comunicación preferidos. Contenidos exclusivos que las grandes cabeceras crean en exclusiva para la red social y que ha servido para que la empresa de Zuckerberg sea ya una de las principales formas de informarse en medio mundo.

Ahora, según Re/Code, Google quiere dar un paso más allá y adelantarse a Apple News, Facebook y compañía lanzando una herramienta de código abierto disponible para todos los programadores que no solo permita crear y lanzar noticias y contenidos en exclusiva en la plataforma de los de Mountain View -a diferencia de Instant Articles que los integra, el servicio de Google solo enlazará mediante capturas de pantalla-, sino que también permita editar los mismos fácilmente.

Aunque no hay un modelo de negocio por ahora -Google de hecho los llama «Páginas para móviles acelerada»- se da por hecho que esas capturas de pantalla que nos enlazan se ubicarán junto con anuncios publicitarios. Tendrán que trabajar mucho para separar información de contenidos comerciales si quieren tener éxito.

Por su parte, Twitter, que también prepara una herramienta similar a la de Google, ya baraja unas cuantas evoluciones para enderezar su negocio: desde perder el límite de 140 caracteres, hasta consolidar su proyecto Highlights que seleccionará según nuestros gustos y costumbres todos los tweets de referencia que muchas veces se nos escapan por la sobreinformación… o porque estamos durmiendo.

La fórmula mezclará los trending topics con los contenidos que más se adaptan al perfil del usuario de modo que no habrá dos iguales. La plataforma elegida para su lanzamiento es Android porque sus notificaciones son más flexibles y su base de usuarios es mayor que en iOS. Además, a nadie se escapa que las continuas colaboraciones entre la red social del pájaro azul y la empresa ahora en manos de Alphabet son solo el preludio de una posible compra de la primera por la segunda.

En definitiva, parece que se trata del espaldarazo definitivo para los agregadores de contenidos, un nuevo reto para los medios de comunicación y la esperada tabla de salvación para la faceta «social» de Google y la maltrecha economía de Twitter.

Facebook, también le importa el tiempo

Durante las últimas semanas hemos visto el giro que está dando la red social de Mark Zuckerberg para convertirse en nuestro centro de ocio y de información. Proyectos como Instant Articles nos muestran que cada vez es más importante para Facebook ser una plataforma sólida de contenidos -de cualquier tipo, publicitarios, informativos, de ocio, etc.- y que para sus usuarios esta es una de las vías más importantes para saber sobre lo que les rodea.

Por eso ha cambiado el muro, el algoritmo, la prelación de relevancia de las noticias y de la publicidad y, cada vez, intenta evolucionar hacia una experiencia mucho más personal. De este modo, el siguiente paso en esta carrera -y también el más evidente- es que Facebook empiece a contabilizar cuánto tiempo dedicamos a leer cada noticia. De este modo, nuestra «portada» sabrá qué nos interesa más y cuánto queremos dedicar a cada contenido.

Ya no es importante que demos al Me gusta o que compartamos una noticia. Muchos usuarios-lectores no quieren hacer eso, tan solo informarse y para conocerles mejor es fundamental saber cuánto tiempo pasan en cada entrada.

Esto, además, ayudará a los medios a evolucionar sus contenidos de acuerdo a los contenidos. Muchas veces nos engancha un titular interesante pero la falta de interés del contenido o una mala estructura del texto puede hacer que cerremos la noticia en poco tiempo. Esto también será fundamental para noticias en las que solo nos interesan contenidos como el lugar o la hora de un evento.

De este modo, el algoritmo que casi tiene preparada la red social realizará un promedio de cada usuario y comparara cada lectura con nuestros datos para saber si un cierre rápido tiene que ver con la velocidad de conexión, con un fallo de software o simplemente por desinterés (un click equivocado).

La idea final es generar contenidos más interesantes y personales para los usuarios y, sobre todo, dar información más fidedigna del comportamiento de los lectores a todos los medios de comunicación que vuelcan contenidos -de forma exclusiva o no- en la red social. Una herramienta que si se analiza de forma objetiva, puede ser fundamental para el desarrollo de los medios de comunicación en internet durante el próximo lustro.

Digg, del éxito al infierno

Hubo una época, no muy lejana, en la que parecía que cualquier idea valía millones. Desde las puntocom a finales de los ’90 hasta Facebook hace pocas semanas (y eso que su fracaso bursátil no es extensible a su enorme aceptación a nivel planetario).

 

Sin embargo, parece que la crisis que estamos viviendo -para muchos un cambio de modelo más allá de una crisis- ha hecho que todos los «precios» se cuestionen de nuevo. Un buen ejemplo es Digg, el primer agregador de contenidos. El que dio pie a otros que ahora tienen millones de usuarios, ha sido comprado por Betaworks -la empresa especializada en redes sociales y madre de bit.ly, por ejemplo- por unos 500.000 dólares. Una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta la edad de su creador pero minúscula si tenemos en cuenta que hace pocos meses estaba valorada en decenas de millones de dólares.

 

Su gracioso icono (que hace referencia a su nombre en inglés, excavar) estaba no hace mucho en casi todos los escritorios de los ordenadores americanos. Aparecer en la portada de este pequeño servicio garantizaba multiplicar el tráfico de visitas en blogs, webs, etc. Todo un éxito.

 

Una de las claves era su sencillo uso: bastaba con darse de alta; proponer un título, una entradilla y un enlace. Genial. A partir de ahí la comunidad de usuarios hacía que cada idea subiera o bajara de la lista gracias a los votos a favor o en contra del contenido.

 

La llegada de Twitter y Facebook hicieron el resto para que Digg se quedara rápidamente obsoleto. En 2008 Google ofreció a su creador nada más y nada menos que 200 millones de dólares por la web. Era la herramienta ideal para mejorar Google News. La oferta se rechazo y poco a poco el equipo que lo creó y lo mantenía se fue fragmentando.

 

Hace poco varios ingenieros fueron fichados por el Washington Post. Kevin Rose, uno de sus creadores, incluso, «huyó» a Google Plus. Los que todavía quedan en el barco, además de anunciar la venta también explican que pronto llegará una aplicación compatible con iPad y iPhone (increíble). La mala noticia es que esta opción debió llegar hace meses, mucho antes de que Pulse, Zite o Flipboard se hicieran con el mercado.

 

Por lo menos ahora saben que serán compatible con servicios como news.me y que tendrán una mejor integración con las redes sociales. La moraleja de todo ello es que Digg, paradigma de la web 2.0 en sus orígenes se ha vendido por la décima parte que han supuesto sus inversiones a lo largo de sus 7 años de vida.

 

Su tráfico en Estados Unidos supera por poco los 2,7 millones de usuarios. En 2009 rebasaba con asiduidad los 14 millones. Un ejemplo poco común de cómo un éxito muy prematuro no garantiza, ni mucho menos, la supervivencia. Habrá que aprender para otras aventuras.