Surface 2, sus secretos

 

 

Llegó el gran día. Microsoft, una vez más, le quiere mostrar al mundo que no es un gigante dinosaurio rodeado de empresas más dinámicas y que se venden mejor. Y, precisamente por eso, a pesar de que su primera tableta fue un enorme fiasco de ventas, repite fecha para lanzar una nueva edición. Surface llega llena de excepciones en un mercado saturado por el enorme éxito del iPad en todas sus versiones y por el avance de las tabletas Android.

 

Curiosamente, los de Redmond toman algo de cada universo -no necesariamente lo mejor- para reafirmar su filosofía. Una tableta única fabricada por ellos mismos (al más puro estilo Apple) que comparte sistema operativo con productos de otros fabricantes -del mismo modo que ocurre con los Nexus de Google y sus «rivales» de Samsung, LG, HTC, etc.-.

 

El lanzamiento de Windows 8.1 debe ser un punto y a parte que sirva para afianzar el crecimiento entre los smartphones, fijar su liderazgo intocable en equipos de sobremesa y portátiles (a pesar de que las ventas caen en barrena en la era postPC) y hacerse un hueco en el segmento de las tabletas, hasta ahora coto privado de Apple -sus ingresos y beneficios multiplican al de cualquier otro fabricante en solitario-.

 

De nuevo, se inspiran en la manzana para lanzar un equipo que está muy bien acabado, tiene un sorprendente equilibrio hardware-software y que, sin duda, funciona mucho mejor que cualquier otro dispositivo de la competencia que implementa Windows. El problema es que la versión Pro (por mucho que sea más un portátil táctil con aplicaciones que una tableta) cuesta 779€ y la de «acceso» 429€, casi lo mismo que el iPad equivalente… pero sin el valor añadido de la manzana y, sobre todo, su arsenal de aplicaciones específicas para el formato.

 

Las dos versiones tienen poco en común. Poco más que el aspecto exterior y el tamaño de la pantalla. Ser un top en hardware (la Pro) tiene su precio en forma de peso. Sus especificaciones la acercan más a un portátil de gama alta (a un MacBook Air) que a su equivalente sin teclado y esto hace que su peso se acerque peligrosamente al kilo y que su autonomía defraude -frente a las 10 horas de un iPad, no llega a 7-. El cargador, el principal problema de diseño, es, sencillamente, enorme.

 

Todo lo demás son ventajas: la funda es un teclado retroiluminado completo que incorpora un puntero. Su carcasa incorpora un soporte para apoyarlo en la mesa como si hubiera un atril. La resolución de su pantalla es espectacular y su rendimiento está fuera de toda duda. Windows 8.1 es fluido (algo que no ocurría desde XP y tampoco mucho) y toda la ingeniería que late en su interior hace que más que correr, la tableta vuele.

 

Poder disfrutar de todas las ventajas de un portátil: un Office completo, un navegador completo, incorporar periféricos como un ratón más allá de los Bluetooth, usar discos duros externos como si se tratara de un ordenador, etc. es la parte que encontrarán más positiva aquellos que quieran adentrarse en el mundo de las tabletas (y el universo táctil) sin miedo a abandonar Windows. Y para ellos los 900 gramos de peso serán un regalo. Para los que vean la tableta como una extensión de un ecosistema que ha de ser ligero, no debe calentarse y debe ser cómodo… que sigan buscando en apple.es.

 

 

Surface 2

 

¿Y qué hay de la versión normal? Pues, a pesar de parecer agoreros, tiene pinta de nacer muerta. Es más barata y apetecible que la pro para estudiantes y gente que tengan claro que una tableta no es un portátil. Pesa poco más de 600 gramos y por tamaño y hardware (no tiene un procesador Intel sino uno Nvidia) parece un buen rival para el iPad 4… lo malo es que hoy mismo se presenta el 5 y todo indica a una importante reducción de peso y aumento de prestaciones.

 

Además, Microsoft cuenta con hacerse con buena parte del negocio de los clientes que se quejan del caos de Google Play y de la falta de seguridad e inestabilidad de Android… El problema es que por ese precio esos clientes pueden seguir escogiendo LA tableta. Esperemos equivocarnos…

Windows 8.1, el sistema se moderniza

 

 

2010 marcó un antes y un después en la industria del software informático. Consciente de que la brecha entre Microsoft y Apple era insalvable en el segmento de los ordenadores -tanto de sobremesa como portátiles a pesar de la excelente aceptación de los MacBook- los de Cupertino crearon un nuevo concepto de dispositivo en el que empezar de cero. Del mismo modo que ocurrió con los smartphones, ser los primeros -al menos para el gran público- y, sobre todo, lanzar un dispositivo sin casi precedentes  en el mercado.

 

Había tabletas, sí, pero ninguna con la cantidad de aplicaciones que tenía el iPad desde el primer día. Ninguna con el gancho de llevar una manzana en su «espalda» y, sobre todo, ninguna con un funcionamiento tan fluido como el que permitía iOS. A partir de entonces -a pesar de que muchos predijeron la caída de Apple al tratarse sólo de un iPod Touch grande-  las ventas de tabletas comenzaron a crecer -con una estrella entre los dispositivos, el iPad, y un sistema operativo llamado a convertirse en el nuevo Windows: Android- al mismo ritmo en el que las ventas de PCs caían.

 

Al principio eran caras pero permitían tanta o más autonomía que un portátil. Eran mucho más ligeras y atractivas por su diseño y, lo más importante, permitían realizar las funciones básicas de un ordenador en casi cualquier escenario: navegar por internet, consultar el correo, trabajar con archivos adjuntos y visitar las incipientes redes sociales. En vez de unirse al enemigo Apple dio en la diana: «si no puedes con la competencia, crea un nicho de moda en el que ni siquiera estén».

 

Los de Steve Ballmer estuvieron excesivamente lentos con la transición hacia la era web. También hacia la era móvil. Y conscientes de que tanto Google como Apple seguían engrosando sus ventas con sus equipos móviles (los de la manzana, más allá, hicieron que muchos se atrevieran dar el salto a Mac) tuvieron que recapitular por completo su sistema operativo. Y del mismo modo que Windows 7.5 tendió puentes entre diferentes dispositivos, el nuevo Windows 8 tenía que ser el primer entorno que funcionara por igual en un teléfono inteligente, una tableta y un ordenador.

 

Después del relativo éxito de Windows 8 (sus ventas han sido mucho mejores que las de la versión 7 y, aunque no han frenado la caída en la venta de PCs, sí han conseguido que Microsoft se quede una buena parte de la cuota perdida por BlackBerry en el mercado móvil) los de Redmond han ido un paso más allá y han desarrollado la actualización 8.1. Un cambio integral en el funcionamiento de Windows 8 (aunque se mantiene el interfaz y las líneas maestras de funcionamiento está más cerca de Windows 9 que de la octava edición) que integra aún más equipos móviles y fijos y, sobre todo, recoge una gran cantidad de sugerencias de sus usuarios.

 

El objetivo es que cualquier pueda hacer lo que quiera en cualquier aparato sin cambiar el interfaz del dispositivo. Todo funciona igual sea cual sea el gadget lo que, unido a la nube, nos permite un rango de posibilidades inédito hasta ahora. A Google le falta un sistema operativo de sobremesa «serio». Chrome ni lo es, ni tiene visos de serlo ni ha tenido ventas. Apple cada vez unifica más sus entornos gracias a iCloud -y parece que OS X será todo un salto hacia delante– pero, esta vez sí, Microsoft les ha ganado la partida.

 

Además, sigue vigente el gran punto fuerte de Windows 8: tener un perfil profesional y otro personal, más lúdico, disponibles en todos los equipos. Incluso, pudiendo trabajar simultáneamente en ambos en dispositivos diferentes. Si a esto le unimos que Windows 8 es el primer sistema multiplataforma que es totalmente compatible con cualquier tamaño de pantalla, parece que el objetivo de Microsoft de no depender tanto de su Surface (que sigue amontonándose en sus estanterías a pesar de sus ofertas de 200 y 300 dólares de Microsoft para cambiar el iPad por su modelo) está más cerca que nunca.

 

Con Windows 8 -que no gozaba de muchas aplicaciones aunque lo solventaba con un navegador web completo- Microsoft se hizo con un 8,2% de la cuota europea de equipos móviles. No hubo salto entre los dispositivos clásicos –de ahí el inminente cierre de XP-. Ahora con Windows 8.1 pretenden que la sustitución sea completa y animar a los clientes que se fueron a Linux y Mac a volver. Sólo planteamos dos problemas: las exigencias técnicas que requiere el nuevo entorno (no son nada complicadas para un equipo de sobremesa pero sí algo más para los dispositivos móviles) y, sobre todo, su precio en la versión para ordenadores: 119,99€ la versión «normal» y 279,99€ la «Pro». (¡Pasarse a OS X no superará los 20€!).

 

El martes 22 llegará Surface 2. El mismo día que OS X y los nuevos iPad y iPad Mini (no tenemos muy claro quien es el estratega de comunicación en Redmond). Veremos si esta segunda fase de renovación de Microsoft llega a buen puerto. Herramientas tienen: Nokia, un nuevo Windows y mucho dinero, además de la marcha de Ballmer y el intento por apartar a Gates.

Apple 2013, el gigante se renueva

Esto que veis en la imagen de apertura del post es, probablemente, el dispositivo más esperado de Apple. Después de que el gigante californiano adquiriera Loewe (fabricante de televisores de alta gama que hasta entonces trabajaba con Philips), aumentara sus lazos con LG para fabricar paneles de última generación -en detrimento de los acuerdos con su rival Samsung- y mejorara sustancialmente el software de su Apple TV, los rumores sobre un iTV se han disparado. El frío recibimiento por parte de los críticos del iPhone 5 y del iPad Mini (no así por parte de los clientes), además, exige de los de Tim Cook un nuevo producto que maraville al mundo y después de revolucionar la industria de los contenidos de ocio, transformar la televisión sería un buen paso.

 

Sin embargo, hoy nos centraremos en todos los dispositivos renovados que ha lanzado la empresa con mayor capitalización del mercado para saber si el reinado de los californianos corre peligro.

 

 

  • MacBook Pro: el portátil de gran capacidad de Apple recibe varias mejoras en cuanto a su pantalla (recibe la resolución de los paneles Retina) y a su capacidad de almacenamiento gracias a la tecnología flash que permite acceder más rápida y eficazmente a los contenidos almacenados. Además, los procesadores Intel de última generación permiten un modelo mucho más ligero, delgado y con mayor presencia. Aunque su precio es más alto de lo esperado -los Air se encargan del acceso a la gama- son, sin duda, los portátiles más potentes y deseados del mercado.
  • iMac: tener en su catálogo el único ordenador de sobremesa del mercado que aumenta sus ventas, el único todo-en-uno que sigue atrayendo a los clientes y mejorarlo es todo un reto. Sin embargo, los de Apple son expertos en dar un giro más de tuerca a sus equipos. En este caso se han centrado en aumentar las prestaciones de la pantalla (que de momento no es Retina Display), conferirle un formato panorámico más marcado para disfrutar de películas y contenidos de vídeo, mejorar los procesadores de sonido; aumentar el potencial de los motores gráficos y de los procesadores de tercera generación de Intel y, de paso, hacer que el diseño sea aún más atractivo, moderno, elegante y estilizado. Si ha eso le unimos la tecnología FusionDrive que aúna la velocidad de una unidad de almacenamiento Flash con la capacidad clásica de los discos duros en estado sólido, tenemos una máquina a la que la palabra potencia se le queda corta. Por cierto, para los que critican que no lleva unidad de lector óptico de DVD, ¿lo necesita una empresa que genera el 30% de sus ingresos gracias a iTunes?
  • iPod Nano: es cierto que gracias a la eclosión de las tabletas y los smartphones los iPod, la base sobre la que creció el «imperio» de Apple, está en horas bajas. Pero también es cierto que sigue siendo el reproductor de contenidos multimedia que más se vende en el mundo. El nuevo Nano rompe la tendencia de los anteriores y gana tamaño (y el famoso botón de Apple) para conseguir una pantalla multitouch mucho más completa que en las dos generaciones anteriores. Además, como viene siendo habitual en la casa, incorpora todas las mejoras de la casa: EarPods, pantalla con más resolución, nueva antena de radio y optimizadores de sonido. Excelente para aquel que quiera entrar poco a poco en el universo Apple.
  • iPod Touch: con ustedes la mayor pesadilla de la PSP y la PS Vita. La consola móvil más vendida del mundo es el MP5 de Apple. La semilla sobre la que se generó el iPhone hereda las nuevas dimensiones (cuatro pulgadas es mucho mejor para jugar), pantalla Retina (otra dimensión de calidad de imagen para cualquier dispositivo de este tipo), más de 750.000 aplicaciones disponibles, juegos a, como mucho, 6€ y una tarjeta gráfica mejorada, así como un procesador mucho más potente. Todo ello actualizable con nuevos software que permitirán al usuario ver la TDT, consultar el correo electrónico, escuchar música, etc… por un precio mucho más recatado que en las anteriores consolas. Una maravilla que ha mejorado en todo respecto al anterior. Por cierto, su nivel de personalización es cada vez mayor. Ahora la carcasa admite varios colores. Un acierto.
  • EarPods: muchos usuarios de dispositivos Apple nos quejábamos del bajo rendimiento de los anteriores EarPhones. La calidad de los reproductores era excelente, sin embargo, los «cascos» dejaban mucho que desear. De este modo, fuimos muchos los que migramos a fabricantes como Sennheiser. Consciente de ello, los ingenieros de sonido de la casa se pusieron manos a la obra para diseñar unos altavoces portátiles de primera. Desde su forma ergonómica hasta las aperturas para un mejor flujo de aire dentro del equipo hacen que la mejora del audio sea mucho más que evidente desde las versiones anteriores. Todo un acierto que hará que los auriculares blancos vuelvan a ser algo más que un signo de distinción («llevo un iDevice original…»). Os recomiendo ver el vídeo de cómo se diseñaron. No tiene desperdicio.
  • iPad Mini: toda una declaración de intenciones de la era post Steve Jobs. Una tableta pequeña que detenga el éxito de ventas del Kindle Fire HD y de Nexus 7. No cuenta con el último procesador de la casa ni tampoco con la pantalla Retina, pero es más ligero, bonito, pequeño y barato que nunca. Por poco más de 300€ se tendrá acceso a todo el universo de la AppStore y, de paso, se podrá hacer lo mismo que con el grande. La única duda que surge en Cupertino es si aumentará las ventas de la familia iPad o sólo canibalizará las de los iPads de gran tamaño -en el blog intuimos que las horas del iPad 2 están contadas-. Seguro que muchos esperaban más, como las carencias que explicábamos antes, pero seguro que lo que no esperaban era este precio, realmente competitivo para Apple.
  • iPad: quizá el lanzamiento más polémico de Apple en los últimos años. Sólo siete meses después de presentarnos el Nuevo iPad (nunca iPad 3), los de Cupertino lo han mejorado considerablemente incluyendo el nuevo conector Lightining y el potente procesador A6X, el mejor de la historia de la empresa y, según ellos, el doble de eficiente y poderoso que el A5X que equipaba la anterior generación -si es que esto es un iPad 4-. Para más polémica, mantienen el precio y descatalogan la versión anterior. Seguro que han enfadado a muchos fans. Aún así, ahora más que nunca, es la mejor tableta grande del mercado. Sólo el Galaxy Note II, por diferente, puede hacerle competencia.
  • iPhone 5: bajo el lema oculto de «cambiarlo todo para que nada cambie», Apple ha seguido la tendencia del mercado -en vez de generarla- y ha aumentado hasta 4 las pulgadas de la Retina Display de su teléfono estrella. Más ligero, más esbelto, más delgado, más rápido, más eficiente, más autónomo, con nuevas aplicaciones dedicadas y, sobre todo, con los pésimos Apple Maps. Objetivamente no son tan malos… si no se implementaran en un terminal que en su gama más alta se acerca peligrosamente a los 900€ libre. Aún así, con el Galaxy SIII y el Xperia T, el mejor smartphone del mercado -aunque esta vez le salva el sistema operativo-.
  • iOS 6: desarrollar un programa totalmente apto para tabletas de dos tamaños y smarphones, que sea capaz de aceptar órdenes por voz, sea estable, prácticamente a inmune a los virus, que admita más de 750.000 aplicaciones y que acabe hibridándose completamente con los ordenadores no parece suficiente para la empresa que ha destituido a su jefe de iOS por el enorme fallo de Apple Maps. Ahora lo desarrollara el encargado de OS X, lo que nos garantiza más unión entre entornos. A día de hoy, sigue siendo el programa móvil de referencia… por mucho que le pese a Google.
¿Qué os parecen las novedades?

 

iMac, la esencia se renueva

Anteayer no sólo se renovaron el Nuevo iPad y se presentó el iPad Mini. El iMac, la joya de la corona, la esencia del renacer de Apple también recibió una merecida -y polémica- actualización. Como dijo Tim Cook, mientras que las ventas de ordenadores caen un 1,2% en todo el mundo y el mejor de sus rivales crece un 2%, las ventas de ordenadores Mac aumentaron un 15%. Además, en lo que va de año, Apple comercializó más tabletas que Lenovo, Dell, HP o Acer ordenadores.

 

Desde su lanzamiento allá por 1999 han pasado ya ocho versiones de un ordenador de sobremesa completamente diferente a todos los demás. Al principio se caracterizó por unas prestaciones más que discretas pero, sobre todo, por un diseño irrepetible. Era uno de los primeros -si no el primero- en tener la configuración de todo en uno. El monitor incluía las aparatosas «torres» características de los PCs y sólo estaba acompañado por un escueto teclado y un ratón minimalista.

 

Ahora, el nuevo iMac es un sofisticado y estilizado todo en uno construido íntegramente en aluminio y cristal que impresiona porque el grosor en sus bordes es de sólo 5 milímetros. Ni siquiera la «joroba» trasera que redondea su perfil hace que sea un dispositivo menos atractivo.

 

Todos los detalles del equipo se han cuidado al máximo. La pantalla, por ejemplo, tan importante en la iconografía de la nueva generación de dispositivos de la casa, no renuncia al brillo de sus colores y a sus marcados contrastes pero, a diferencia de la anterior reduce hasta en un 75% los reflejos provocados por fuentes de luz externas.

 

Para arreglar uno de los puntos débiles del anterior modelo -los molestos reflejos son a veces exagerados- los ingenieros han laminado el cristal exterior de la pantalla sobre el panel LCD con una capa antireflectante con un proceso que Phil Schiller denominó «deposición de plasma de alta precisión».

 

En cuanto al hardware interno, todos los iMac vienen equipados con procesadores Intel i5 de tercera generación, aunque pueden cambiarse por los poderosos i7 de gama superior. Además, la memoria RAM mínima son 8 Gb DDR3 a 1.600 MHz, ampliables por encargo, y un 1 Tb de disco duro -mucho más actualizado que los 500 Gb que incorporaba la anterior generación-.

 

Precisamente, la capacidad de almacenamiento es una de las grandes novedades de los nuevos todo-en-uno ya que estrenan Fusion Drive un sistema que combina el almacenamiento flash -que se caracteriza por su velocidad- y un disco duro convencional. El equipo combina 128 Gb de memoria flash con de 1 a 3 Tb de disco duro de modo que se crea un único volumen de almacenamiento que gestiona de forma inteligente los archivos para optimizar las operaciones de lectura y escritura. En este caso, el equipo sube su precio hasta los 1.699€ una cifra, en nuestra opinión, demasiado alta.

 

Para finalizar, el MacBook Pro de 13 pulgadas también ha recibido un lavado de cara. Gracias a su nuevo chasis mantiene la potencia y es más ligero y delgado. Además, la nueva pantalla Retina multiplica por cuatro la definición de las imágenes y aumenta su precio hasta los 1.699$ -al menos en Estados Unidos, donde ya se comercializa-.

 

El Mac Mini también se actualiza con 4 Gb de RAM DDR3 a 1.600 MHz ampliables hasta los 16 Gb e incluye cuatro puertos USB 3.0, dos Thunderbolt, un HDMI, SDCX, Gigabit Ethernet y un FireWire 800.

 

Aún así, nada de esto superó a la polémica de un iMac que pierde completamente su unidad óptica -igual que anteriores generaciones prescindieron de la disquetera, Apple en vez de pagar por usa una unidad de BluRay ha dicho que todo soporte físico es ya obsoleto. Ni tampoco que el nuevo iPad que tan poco tiempo lleva en el mercado cambie su chip A5X por el A6X -que duplica sus prestaciones- sin cambiar de precio. No me gustaría haberme comprado la tercera generación…

iPad Mini, la revolución anunciada

Por fin ha llegado. El dispositivo que Steve Jobs digo que Apple nunca haría. El dispositivo que una empresa que pretende seguir liderando el mercado de tabletas tenía que hacer. En un momento en el que el negocio de las tabletas se resume en un «todos contra el iPad y el iPad contra todos», los de Cupertino han presentado un nuevo formato del tablet original. Se trata de un nuevo iDevice de 7,9 pulgadas y un precio mucho más atractivo que su hermano mayor (a partir de 329€) que se encargará de competir contra el Surface de Microsoft (que mañana verá la luz), el Kindle Fire HD de Amazon y la sorpresa que Google nos tiene preparados para este lunes 29, cuando nos mostrará una nueva versión de Android y, casi seguro, una nueva tableta.

 

En las puertas de la campaña navideña -la más importante del año para las tecnológicas, con mucha diferencia-, el iPad Mini se presenta como el producto ideal para que Apple acabe el año con una cuota de mercado aún mayor y pueda frenar el rápido crecimiento de los productos equipados con Android.

 

La quinta versión en dos años y medio del iPad -la cuarta es la versión remozada del iPad 3 o Nuevo iPad que ahora cuenta con el nuevo enchufe Lightning presentado con el iPhone 5- está construida íntegramente en aluminio, es compatible con todas las aplicaciones que funcionan con el iPad «normal», equipa el chip A5 del iPhone 4S -no necesita tanta potencia como su hermano mayor y utilizar este chip hace que el precio del conjunto baje- y una cámara iSight de 5 megapíxeles. Además, la pantalla tiene la misma resolución que la del iPad 2, excelente aunque un poco por detrás que la Retina.

 

En cuanto a su tamaño, su grosor es de sólo 7,2 milímetros y su peso se queda en 308 gramos. Su capacidad, por cierto, oscila entre los 16 y los 64 gigas, como es habitual en la casa. Se comercializará, además con dos opciones de conexión: sólo WiFi o WiFi más 4G -aunque en el Estado sólo se podrá usar la cobertura 3G-.

 

Desde su lanzamiento a finales de 2010, Apple ha comercializado más de 100 millones de tabletas y el iPad, principal dominador del nicho que inauguró tiene una cuota de mercado superior al 65%. Asimismo, casi todos los analistas coinciden en que ha sido el principal responsable de la caída de ventas de los netbook y los portátiles, un segmento donde sólo Apple crece (un 15% frente a la continua bajada de ventas mundial que se sitúa ya en el 1,2% por tercer año consecutivo).

 

Los iPad, además, son los responsables del 91% del tráfico web de todas las tabletas activadas en el mundo y sólo han visto bajar su dominio en las ventas frente a modelos más compactos, como el Galaxy Tab o el Kindle Fire HD -de ahí que Google haya empezado por el Nexus 7, modelo que no está teniendo las ventas esperadas por los de Mountain View-.

 

Sin embargo, el iPad Mini nace con una ventaja competitiva frente a todos sus rivales: las aplicaciones. Existen 270.000 dedicadas para el dispositivo de la manzana. Muchas más que para cualquier equipo con Android o Windows 8. Sólo Amazon se acerca -aunque lejos- gracias a su enorme cartera de contenidos para el consumo del usuario y, aún así, son mucho más restringidos. Además, el Mini será compatible también con las más de 400.000 disposnibles para el iPhone que, seguro, se verán mejor que en la «enorme» pantalla de 10 pulgadas del iPad clásico.

 

A este respecto, Phill Schiller fue directo en la presentación del nuevo modelo: «otros han intentado presentar una tableta más pequeña, pero han fracasado». Toda una referencia a los rivales antes citados. En la presentación en San José, la capital de Silicon Valley, Apple dejó claro que su público más objetivo son el mundo empresarial y el educativo. Según los cálculos de algunas consultoras, en 2014 habrá más iPads en las empresas que BlackBerrys. Hay compañías que ya utilizan hasta 18.000 con sus empleados y cada vez más comerciales las utilizan como herramienta básica.

 

Según Gartner, además, en 2018 el iPad tendrá suficientes aplicaciones como para ser una herramienta útil para, al menos, el 70% de los trabajadores. Además, la tableta está sustituyendo rápidamente al portátil en los centros educativos estadounidenses. Cook aseguró ayer que ya hay 2.500 aulas en el país trabajando con tabletas. Proyectos como iTunes U y iBooks Author -que ahora permitirá actualizar los contenidos publicados con nuevas herramientas- están siendo fundamentales para que Apple entre en segmentos sociales fundamentales y muy atractivos económicamente.