Healthbox, Under Armour y HTC quieren unir ejercicio y nutrición

Under Armour es la empresa deportiva de moda. En su mercado doméstico, Estados Unidos, ya es la compañía dominante solo por detrás de Nike y sus últimos movimientos la colocan en un lugar de privilegio en otros países. Su plataforma social Under Armour Connected Fitness es la mayor del planeta gracias a un ecosistema que incluye aplicaciones deportivas y de nutrición (Endomondo y MyFitness Pal destacan sobre manera) con millones de usuarios únicos.

HTC, fabricante taiwanés de hardware, destaca por su gran capacidad para plasmar a la perfección los diseños de producto de terceros. Algunos de sus equipos ensamblados para Google (Nexus) son muy respetados tanto por consumidores como por analistas y aunque lleva años en la cuerda floja -el sector móvil es un pozo sin fondo para la mayoría de los fabricantes- es uno de los partners más respetados en el negocio tecnológico.

Por eso, en el CES de Las Vegas más deportivo, sano y vestible hasta la fecha, el matrimonio entre ambos no solo no ha extrañado a nadie sino que ha arrancado el aplauso de los asistentes y los inversores. El bebé que han creado, llamado HealthBox, es una solución integral que monitoriza actividad, ejercicio, sueño y nutrición de una forma ingeniosa y, sobre todo, muy diferente.

El paquete incluye una pulsera de actividad física (llamada UA Band), una banda de ritmo cardiaco (UA Heart Rate) y una báscula inteligente (UA Scale). Sobre el papel nada que no ofrezcan otros fabricantes como FitBit, sin embargo, el factor diferencial es que mientras que FitBit ofrece una plataforma personal de medición de actividad, la dupla HTC-Under Armour cuenta con todo el conjunto de programas que permite una evolución real hacia una vida más sana.

La pulsera monitoriza el sueño y lo que nos movemos a diario, se conecta de modo automático al smartphone (por si no queremos mirar los datos directamente en ella, y cuenta con un acabado en poliuretano sobresaliente.

La banda de pecho pretende controlar mejor el ritmo cardiaco. Los ingenieros coinciden en que la calidad de medición de los sensores en pulseras no es tan alta como la de las bandas de pecho. Por último, la báscula no solo realiza un seguimiento de nuestro IMC, peso, nivel de grasa y masa muscular sino que permite aunar esos datos a los de MyFitness Pal y conseguir una información nutricional más precisa aunándolo a nuestra actividad.

Con un precio de preventa de 400 dólares en Estados Unidos -puede parecer mucho pero no lo es más que comprar los dispositivos por separado de otro fabricante especializado-, HTC anunció recientemente la posibilidad de comprar cada uno de ellos individualmente en función e las necesidades de cada deportista.

Nespresso, algo más que un buen café

George Clooney salvándose de un piano o fracasando en su intento de ligar con una guapa chica fueron nuestro primer punto de contacto. Una espectacular tienda en Mallorca durante unas vacaciones fueron el segundo. El maravilloso olor de una taza de café recién hecho, un diseño excepcional y un regalo de boda nos unieron para siempre. Y es que Nespresso, la división de cafés de lujo de la multinancional suiza Nestlé, ha conseguido desarrollar una imagen de marca que la diferencia de la competencia -cada vez mayor- y la coloca como un referente en su nicho de mercado. Pero, ¿hay algo más que marketing detrás de estas cafeteras?

Las máquinas se encuentran bajo un sistema de patente cerrado -sólo las puede fabricar el Grupo Nestlé, al igual que las cápsulas, verdadera joya de la corona suiza- y funcionan extrayendo el contenido de pequeñas cápsulas de aluminio con un contenido de 5 gramos de café para los «expressos» y de 6 para los «lungos». Ambas son las medidas estándar para los dos tipos de grano gourmet de la casa. Cada una de las 16 variedades de café de Nespresso se las denomina Grand Crus.

Pero, dejémonos de gastronomía y centrémonos en cómo se hace el café. Las pequeñas cápsulas están hechas de aluminio (material muy costoso de fabricar pero totalmente reciclable) y cuentan con una pequeña lámina que evita que el café molido y el aluminio entren en contacto.

Además, están selladas herméticamente para evitar que el preciado contenido pierda alguno de los más 900 aromas de los que dispone y que se van perdiendo con el molido y el contacto con el aire y la luz. Sin embargo, no todas las partes de la cápsula tienen el mismo grosor: en la base y los laterales la capa es más gruesa, mientras que la tapa tiene una hoja mucho más fina.

Cuando insertamos esta maravilla dentro de la máquina, su parte superior es agujereada y, una vez encendida, la cafetera lanza el agua que ha calentado previamente con una presión de 19 bares a través del pequeño recipiente para que el café caiga a la taza. ¿Quién dijo que no hay tecnología en una taza de café?