Coches autónomos, ¿cómo es su cerebro?

Curiosamente, a pesar de que sobre el papel los fabricantes de coches tradicionales deberían llevar ventaja a la hora de ensamblar un coche autónomo parecen estar desesperados por encontrar aliados entre los grandes de Silicon Valley. ¿Por qué? Ellos no solo conocen mejor los procesos de fabricación y ensamblaje sino que tienen más capacidad de desarrollar nuevos modelos. La respuesta es sencilla: el cerebro que necesita un vehículo autónomo completo es mucho más complejo y potente que el de un smart car.

Es por ello que en esta carrera por el coche 2.0 han aparecido nuevos actores que pueden inclinar la balanza de un lado (Detroit, Europa, Japón) u otro (California): empresas especializadas en desarrollar potentes procesadores que sean capaces de la gran demanda de potencia de cálculo que requieren los millones de datos generados por sensores que rodean al coche y que lo permiten circular de forma segura por la carretera.

El último modelo en ser presentado es el NVIDIA Drive PX 2, un supercomputador compatible con cualquier modelo que gracias a un sistema de refrigeración líquida y una potencia de cálculo de 8 TFLOPS y sus 12 núcleos supone un enorme salto cualitativo respecto a su primera versión.

La empresa, que es especialista en el lanzamiento de poderosas tarjetas gráficas, quiere demostrar que sus productos van mucho más allá de este segmento de mercado. De hecho, su Drive PX 2 es más potente que seis GPUs Titan X interconectadas. Esta solución, presentada en el CES de Las Vegas, aseguran que será capaz de realizar todos los cálculos con una velocidad mucho mayor que la de cualquier otro procesador del mercado y que permitirá un verdadero salto cualitativo a la industria.

Pero NVIDIA tenía otro as en la manga. Su nombre, DIGITS, ocultaba una plataforma de aprendizaje automático creada específicamente para el sector de la automoción y que ensamblada al procesador permita al coche aprender de todo lo que le rodea y de cada situación de riesgo para aprender a preverlas y buscar soluciones de forma automática sin necesidad de intervención humana.

Por último, el CEO de la empresa, Jen-Hsun Huang, presentó DriveNet, una red neuronal propia que se sirve de toda la información y de estas herramientas para identificar peatones, niños, motoristas, etc. y salvaguardarlos. Es capaz, promete, de captar eventos y objetos que ni siquiera el ojo humano puede ver a suficiente velocidad para evitar incidentes.

Su fiabilidad es tal que ya hay fabricantes como Volvo que han decidido sumarse a esta iniciativa para implementarla en su nuevo catálogo de modelos y convertir sus coches y camiones en sistemas inteligentes de transporte más fiables, rápidos y seguros.

HP ZBook G2, potencia bruta

Sin duda, durante los años en la que la venta de ordenadores cayó sostenidamente frente a la crisis (su tasa de renovación es mucho más lenta que la de un dispositivo móvil) y al empuje de la moda tablet -mucho más racional para el usuario medio-, el negocio con empresas fue el único reducto donde los grandes fabricantes de ordenadores podían encontrar beneficios.

La debilidad de Apple en este sector (su nicho son diseñadores, músicos, fotografía y algo de cine) y la poca implantación del software libre hasta hace poco tiempo hizo que Microsoft fuera el dominador absoluto de este universo y que muchas compañías se volcaran en la presentación de estaciones de trabajo móviles o no que dotaban al usuario de todo tipo de herramientas para el desempeño profesional.

Hewlett Packard, una de nuestras empresas de referencia, nos ha prestado durante unos días uno de sus ZBook 17 G2, una de las referencias del sector por su potencia, portabilidad -aunque tenga una diagonal de 17 pulgadas es mucho más ligero de lo que parece y excepcional relación calidad-precio.

Especificaciones

La carta de presentación de nuestro equipo es excelente: su procesador Intel i7-4940MX a 3,1 GHz y tecnología Intel Turbo Boost hasta 4 GHz de cuatro núcleos trabaja con una GPU HD Intel 4600 y 16 GB de memoria SDRAM DDR3 y 1600 MHz que hace que el equipo sea increíblemente rápido. Para los que les parezca poco, las ranuras de expansión permiten crear un misil con hasta 32 GB de RAM. Destaca también el subsistema gráfico Nvidia Quadro K5100M con 4 GB DDR5 dedicados.

Respecto al disco duro, de serie incorpora una unidad turbo HP Z de 256 GB SSD también ampliable (se puede configurar de fábrica hasta 1 TB) mientras que su pantalla LED tiene resolución Full HD con tecnología antirreflejos WVA.

Trabajar con contenidos multimedia en ella (una de las funciones básicas de estos equipos) es una delicia por su nitidez. Los colores se disciernen fácilmente, los negros son profundos y los blancos brillantes. El contraste, sin estar a la altura de los monitores independientes más profesionales, no defrauda y la dupla del panel con la tecnología DTS Studio Sound HD hace que todo fluya con una calidad sobresaliente. La dupla con el reproductor BluRay de su unidad óptica es, sin duda, sobresaliente.

Respecto a la conectividad, el sistema integrado WiFi Dual Band Wireless AC y el Bluetooth 4.0 aseguran rendimiento en el trabajo en red y con otros equipos (que son fácilmente conectables); 3 USB 3.0 (1 de carga), 1 USB 2.0, 1 Thunderbolt 2, 1 Display Port 1.2, 1 entrada de micrófono-salida de auriculares, 1 conector para batería auxiliar, 1 conector de acoplamiento, 1 puerto para VGA, 3 ranuras de expansión (tarjetas inteligentes, Express Card y SD) garantizan que esta workstation será el perfecto centro de gestión para cualquier tipo de equipos.

Software integrado

El equipo viene con Windows 7 Professional preinstalado y la licencia para dar el salto a Windows 8.1 Pro permitiendo sólo el uso de una versión a la vez. El cambio de versión requiere desinstalar 7 para reinstalar 8.1 (lo mismo en caso de que queramos realizar un downgrade).

Como es habitual en los equipos de HP vienen con una gran variedad de programas para trabajar: HP Performance Advisor, HP Remote Graphics HD, HP Client Security, Microsoft Security Essentials, Microsoft Defender, CyberLink Power DVD BD, HP ePrint Driver, HP PageLift, etc. en definitiva, un conjunto de herramientas optimizadas para el entramado multinúcleo y multisistemas del ZBook.

Rendimiento y público objetivo

Teniendo en cuenta sus especificaciones y su precio (ahora se puede comprar en la web de HP por 2.237,29€) está claro que este ZBook no es un equipo para todos los públicos. Los dos hermanos pequeños de la familia (el ZBook 14 y el 15) no sólo tienen un rendimiento más humilde sino también un precio mucho más competitivo. Son ultrabooks con una enorme carga tecnológica pensados para hacer frente (y superar) a los Dell Precision y demostrar que el mundo multimedia no es sólo cosa de la manzana.

Sin embargo, esta bestia tiene sólo sentido en manos de profesionales que tienen muy claro que necesitan una buena dosis de potencia para su día a día y quieren que su herramienta principal se pueda desplazar con ellos a cualquier lugar.

Es un equipo con unos acabados sorprendentes y sólidos. Todo en él, desde el teclado hasta las conexiones de expansión de autonomía y capacidad, están pensados para durar. Para ir mejorando las prestaciones según los programas y la demanda de trabajo y potencia aumenten. Una inversión pensada para durar a la que se le queda corto Windows 7 Pro y que, a buen seguro, dará todo su rendimiento con el nuevo Windows 10 (mucho más ligero y capaz).

Cualquiera que se dé una vuelta por las webs de análisis de equipos más prestigiosas de internet como TechradarPCPro o Notebook Check se encontrará notas mucho más que positivas. Es un dispositivo pensado para renderizar, para trabajar con sistemas multimedia y para sacar lo mejor de su rendimiento. En un entramado de varios monitores y con las herramientas de edición adecuadas haría palidecer a casi todos los equipos de sobremesa del mercado.

Sólo podremos bajar parte de su rendimiento si abandonamos Windows para instalar Linux pues buena parte del hardaware dejará de dar lo mejor de sí. Por cierto, el procesador de la familia Hasswell, uno de los más potentes que hemos probado hasta la fecha confirma -como nota al pie- todo lo que nos hemos perdido cuando Intel decidió que el negocio móvil era residual para ellos. Es rápido, demanda poca energía y parece no tener límites. Una delicia.

Nvidia Tegra, la revolución de los chips

 

Nvidia es el mejor exponente del CES. Una empresa californiana de chips que siempre trae sorpresas, evoluciones y revoluciones a la Feria de Las Vegas y que cada año busca actualizarse y dar un golpe a la competencia en el escaparate más grande posible. En «casa». Si el año pasado fue el Tegra K1 el protagonista, este año le ha tocado el turno al X1 o, lo que es lo mismo, la aplicación de toda la tecnología de escritorio de las estanterías de los de Santa Clara a los equipos móviles y a los automóviles.

 

Con arquitectura de 64 bits, ocho núcleos (256 para la parte gráfica frente a los 192 del K1), se aprovecha de la tecnología de los Maxwell para multiplicar su rendimiento. Su tecnología de 20 Nm, su RAM DDR4 y su soporte para 4K es posible gracias a la dupla ARM Cortex A57 más ARM Cortex A53. En definitiva, una evolución que dobla el rendimiento del K1 y que elimina la distancia entre ordenadores y los demás equipos para facilitar, por ejemplo, el desarrollo de motores gráficos.

 

En la presentación quedó claro que sólo cuando la exigencia es máxima (gráficos y efectos muy complejos) se nota una diferencia respecto a los Maxwell de sobremesa. Con cualquier programa normal no habrá ningún salto de rendimiento ni diferencia, salvo en la mejora exponencial de la gestión de la energía. Para una demo «elemental» el X1 tan sólo necesito 10 vatios frente a los 100 que necesita una Xbox o a los 300 de una tarjeta gráfica de la propia Nvidia.

 

Pensado para trabajar con los últimos formatos de vídeo 4K y hasta 60 fps, su capacidad es un guiño al crecimiento continuo de la resolución de las pantallas en los equipos clásicos… y en los acercamientos que numerosos fabricantes están haciendo por llevar el 2K y el 4K a los smartphones y tabletas. Por cierto, en la conferencia Nvidia se jactó al comparar su chip con otros de relumbrón y superar el rendimiento de un famoso «anónimo» (no hay datos oficiales), el A8X de Apple.

 

 

 

 

Sin embargo, el futuro del X1 no está sólo en smartphones o tabletas. Los sistemas integrados de los coches de infotainment y seguridad son un mercado que todavía está naciendo y que Nvidia no quiere perderse. Drive PX es la solución que cuenta con dos Tegra X1 trabajando solidariamente para poder gestionar los 1.300 millones de píxeles por segundo que generan las doce cámaras que colocaron en el exterior de un coche. Una solución de hardware para desarrolladores ajenos a los fabricantes y que puede permitir sistemas de seguridad y aparcamiento automático mucho más elaborados que los actuales.

 

Y si el PX se encarga del perímetro del vehículo, el Drive CX se encarga de lo que ocurre dentro de la carrocería. Su potencia de procesado permite gestionar de modo autónomo los contenidos de hasta cuatro pantallas HD y es compatible con los principales sistemas del mercado por el momento: QNX, Linux y Android. Además, el Nvidia Drive Studio Software será de gran ayuda para la creación de interfaces para aquellos constructores que quieran entrar en la era de las TICs y no sean mañosos en la creación de estos servicios.

Tabletas, cuando más es más

 

La evolución de las tabletas es, probablemente, el mejor ejemplo de la evolución del sector tecnológico en los últimos tiempos. Hace poco más de tres años ni siquiera existían. Nacieron como una proyecto cuasi personal mucho más que como una necesidad o demanda de los consumidores y han pasado de producto de nicho a, literalmente, comerse el negocio de los ordenadores y llevarnos a la era postPC.

 

En estos 37 meses hemos pasado de un único modelo a una inmensa amalgama de tabletas que tienen mucho en común entre sí (componentes) y que se distinguen las unas de las otras por poco más que el sistema operativo y la calidad de los acabados. El rango de precios ha ido completándose por la parte baja ante la creciente demanda de los países emergentes y la consolidación de la tecnología que emplean. Los tamaños, del mismo modo, han sido creados más por «capricho» empresarial que por necesidades de los clientes… ¿o no es así?

 

El CES de Las Vegas ha demostrado que, a falta de Apple (que sigue siendo el dominador del mercado con sus dos tabletas, iPad Mini y iPad, como las más vendidas y deseadas) Samsung es la que marca el ritmo y las tendencias. Si Android obligó a que los de Cupertino tuvieran que recapacitar sobre su estrategia y lanzasen un modelo más pequeño, ahora el máximo exponente del sistema operativo de Google nos muestra la versión más grande de su tableta de éxito: la Note Pro.

 

Orientado a aquellos que ya han dado el salto del portátil a la tableta y que ahora quieren olvidarse de cualquier atisbo de no movilidad, los coreanos proponen un modelo de poco más de 12 pulgadas que por software recuerda mucho más a un PC con Windows 8 que a una tableta al uso. Si el mundo del ocio está en manos del iPad, el asalto es el mundo del negocio.

 

Y como hemos dicho que Samsung es la que marca el ritmo en ausencia de los de la manzana, ASUS y Hewlett Packard presentaron también propuestas que apuestan por tabletas más grandes y potentes que apuntillen al ordenador -hasta hace poco su producto estrella-. Ambos fabricantes han creado modelos que trabajan a la vez con Android y Windows. Para algunos, como el directivo de Lenovo Gianfrancio Lanci, sólo sirve para ralentizar el equipo y confundir al consumidor. Para otros es el eslabón que hará que muchos abandonen el teclado y se pasen a la movilidad absoluta.

 

¿Qué le queda entonces a los que siguen apostando por modelos más pequeños? Los hasta ahora reyes del mercado tienen dos bazas. Una es aumentar la potencia para ejecutar juegos y cualquier otro contenido multimedia. La segunda es una trampa. Bajar el precio sin bajar el rendimiento. Esto se suele traducir en bajar los márgenes de beneficio hasta un punto arriesgado si se venden demasiadas unidades.

 

La primera baza parece que se cumplirá gracias a la batalla de los procesadores. NVidia ha rizado el rizo con un chip, el Tegra K1, que trabaja con 96 núcleos. El listón está muy alto pero los dirigentes de Qualcomm dejaron claro que no han dicho la última palabra en un negocio del que dependen los videojuegos y su integración con las consolas, los nuevos centros de ocio domésticos.

 

La duda que nos surge es que hará que un cliente potencial se decante por una tableta de 7 pulgadas  de marca blanca -las que más rápido crecen en ventas- pudiendo elegir un llamativo phablet asiático que tiene más rendimiento, un precio similar y, además, sirve de teléfono. De momento todos los grandes se preparan a aumentar la gama alta: mucha pantalla, mucha resolución y mucha potencia. Los rumores ya han comenzado y si el iPhone 6 ya está en boca de muchos… el nuevo iPad Pro de más de 10 pulgadas tiene visos de realidad según muchas fuentes fiables. Se estrecha el cerco a los MacBook.

 

Shield, la amenaza androide

Estamos, sin duda, en la semana de las grandes consolas. Microsoft ha presentado en sociedad -faltan muchas características por conocer- su Xbox One; Sony presentará su PS4 al mundo durante la final de la Champions League de este sábado… y Shield, la consola de NVidia equipada con Android ha visto la luz. Si a eso le sumamos que Nintendo tiene previsto reforzar la comercialización de la Wii U podemos confirmar los tambores de guerra entre los grandes fabricantes.

 

Presentada durante la I/O de Google por el fabricante de procesadores, esta miniconsola con Android tiene a su favor dos factores: el efecto novedad y, sobre todo, correr con el mismo sistema operativo que la mayoría de los smartphones y tabletas que se venden en todo el mundo.

 

Para los que crean que no tiene nada que hacer en cuanto a jugabilidad, el binomio Google-NVidia (¿qué se pasará por la cabeza de Sony, uno de los primeros aliados de Android?) ofrece todo el catálogo de la PlayStore, la segunda tienda de aplicaciones con más juegos del mercado.

 

En cuanto a su construcción, la compacta se desdobla en un mando -con una forma muy habitual y unos colores muy Xbox- y una pantalla de 5 pulgadas y altísima resolución donde todos los títulos brillan por su calidad. Además, en su interior han colocado el procesador NVidia Tegra 4, el más potente procesador disponible en el mercado de tabletas con Android.

 

Sus rivales son claros: la Nintendo DS, la parte «pequeña» de la Wii U, la PlayStation Vita y todo tipo de tableta en la que jugar -por supuesto iPad y cualquier tableta con Windows Phone que se aproveche de la vinculación con la Xbox-.

 

Su precio es ligeramente superior a la de sus grandes rivales. En Estados Unidos costará 349$ (que nadie crea que aquí se «quedará» en sus equivalentes 269€) pero, a cambio, ofrece muchos más juegos que la 3DS o la PSVita… y sobre todo, mucho más baratos. Más de 100.000 juegos de Google Play y la posibilidad de darse de alta en Steam, el servicio de juegos online por suscripción más exitoso de la red. Un dispositivo en el que jugar barato a Angry Birds y que podría soportar títulos mucho más potentes como Need For Speed sin ningún problema.

 

Entre sus mejores bazas una batería que llega a las 20 horas. Una cifra escandalosa para una móvil -que raras veces supera las 6 horas a pleno rendimiento en juegos- y un prodigio para una consola portátil (que a máxima exigencia se queda en 4 horas). Todo un experimento que añade a la experiencia de juego casi todas las funcionalidades Android -menos llamar por teléfono, Nokia NGage disuadió a los fabricantes-. Ahora tendrá que convencer al público para que se compren algo más grande, caro y limitado que un smartphone (¿quién pasa 20 horas jugando de continuo?).