Apple e IBM, enemigos íntimos

A pesar de que para muchos el mundo informático se divide en Apple, Google y Microsoft, la primera rivalidad «épica» de este sector tuvo lugar en los años ’80 del siglo pasado entre los de Steve Jobs y la empresa entonces dirigida por John R. Opel. El anuncio que sirvió para personalizar la batalla entre Apple y la alianza Microsoft-IBM marcó un antes y un después tanto en el devenir de la industria publicitaria como de las propias compañías.

Sin embargo, una nueva relación de fuerzas en el mercado, un escenario con IBM como una de las principales consultoras del planeta pero no como un fabricante de hardware y con Apple como la empresa con mayor bursátil del parqué, más ventas, creadora de tendencias y buscando nuevos mercados que conquistar ha hecho que estos enemigos íntimos firmaran la semana pasada para que los iDevices lleguen de pleno al universo empresarial.

 

Como anunciaron en una entrevista en la NBC los CEOs de ambas compañías el acuerdo permitirá el desarrollo de software para que los iPhone y iPad sean imprescindibles en un mercado hasta hace poco dominado por Nokia, BlackBerry y todavía por Microsoft (se le resiste y mucho a Google).

 

IBM le permitirá a Apple acceder a su inmensa experiencia en gestión y software para empresas. Los de la manzana otorgan a los blue chips su sobresaliente soporte de hardware (conocido como Apple Care) además de la seguridad que siempre va unida a los equipos de Cupertino. Para Virginia Rometti, responsable de los de Amonk, «la seguridad de Apple y su experiencia en dispositivos táctiles» convierte a los californianos en el compañero de viaje perfecto para dar el salto a los equipos móviles inteligentes. Cook se reafirma en «la movilidad a lo grande».

 

La profecía del difunto Jobs cuando presentó hace cuatro años el iPad, «los ordenadores seguirán existiendo pero no serán para todos, sino para trabajos concretos» hizo que su alegoría entre los tractores (ordenadores) y coches (móviles y tabletas) parecía inalcanzable puesto que la productividad de estos últimos en el campo laboral parecía irremediablemente escasa. No obstante, la inminente llegada de 100 programas pensados ex profeso para el rendimiento en el trabajo, así como el desembarco de Office y la gratuidad de iWork (además de la compatibilidad con Google Docs) parece cerrar el círculo y convertirse en el acta de defunción de los ordenadores en muchos casos.

 

Si hace poco parecía que el acuerdo entre Samsung y Lookout ponía a los asiáticos por delante gracias a los sistemas de encriptación que estos prometían a los programas (muy válidos) diseñados para Android, la colaboración entre ambos gigantes supone un golpe en la mesa y pone en el disparadero a iOS como posible sustituto de Windows en muchas oficinas gracias a su capacidad de gestión.

 

También Satya Nadella verá como sus planes de convertir Surface 3 en el equipo de las oficinas de medio mundo y a Office y Windows 9 (inminente) quedan de lado frente a un modelo más barato (sorprende pero sí, el iPad lo es respecto al tablet de Microsoft), más rápido, más eficiente y estable. Sin duda los nuevos iPad Air 2, Mini Retina 2 y el rumoreado Pro tendrán mucho que decir en una batalla que, de la noche a la mañana se ha puesto muy bien para los herederos de Steve Jobs. Quién lo iba a decir.

Ubuntu Kylin, China se pasa al Linux

Habitualmente que una Administración Pública se decante por una versión de Linux para desarrollar un sistema operativo propio no suele ser noticia. Sin embargo, cuando el Gobierno que elige el máximo exponente de software libre es el que controla los designios del mayor mercado del planeta, el calado de la decisión puede hacer temblar los cimientos del mercado tecnológico.

 

El nuevo sistema operativo -denominado Kylin- es compatible con los caracteres chinos, funcionará en equipos móviles, ordenadores y servidores y se lanzará en abril. Para su desarrollo han contado con la colaboración de la firma de software Canonical que ya ha garantizado que en futuras versiones incorporará funcionalidades como los mapas de Baidu o la tienda online Taobao.

 

Esta decisión, que nos sorprende a nadie, es el siguiente paso después de que durante años el Gobierno de Pekín se haya esforzado sobremanera en desarrollar contenidos para plataformas operativas extranjeras -sobre todo Windows-. De este modo, crear un sistema operativo made in China les permite independizarse de los grandes gigantes estadounidenses del software, el único sector tecnológico donde la supremacía de Silicon Valley parece fuera de toda duda.

 

El lanzamiento de Kylin, que coincide con la llegada de la versión 13.04 de Ubuntu, es el resultado de seis años de adaptación del biznieto de Linux desde la gestión militar a otras áreas más «sociales» como la educación, sanidad. Nacido de la colaboración entre un programa gubernamental y la Universidad de Ciencia y Tecnología para la Defensa Nacional fue concebido desde el primer día como un programa que debía ser plenamente operativo con una amplia variedad de procesadores y ordenadores pertenecientes a diferentes estructuras del organigrama chino.

 

Así, coincidiendo con la enorme expansión que está viviendo Lenovo (el gigante chino que adquirió la estructura productiva de IBM) la Administración oriental ha llegado un acuerdo con la empresa de hardware para su implantación en su enorme mercado.

 

Como bien explica Luis S. Galán es su excepcional blog, Kylin tiene un origen muy diferente a los otros sistemas de nuestra época. No ha nacido en un garaje como Windows o Mac OS. Nos llega con varios padrinos de primera: desde la ya nombrada Canonical hasta toda la infraestructura tecnológica de Pekín.

 

El programa nace como un servicio público para que todos los usuarios chinos tengan un soporte operativo que cubra sus necesidades, entienda su idioma e idiosincrasia y añade desde suite ofimáticas (como WPS Office con Interfaz Ribbon, una suerte de KingOffice similar a Microsoft Office desarrollado a partir del también open LibreOffice -disculpadme el trabalenguas) hasta widgets fundamentales en nuestro día a día.

 

Precisamente esta filosofía de «nacido de lo gratis para los ciudadanos» hará que si triunfa en China sirva para que los defensores del software libre de todo el mundo hayan ganado una enorme batalla. Mientras, el Gobierno de Pekín sigue luchando por tecnificar su sociedad y, lo más importante, desmarcarse un poco más de la dependencia que el resto del plantea tiene de Estados Unidos. ¿Se atreverá Europa a hacer algo parecido? Debería, pero lo dudo.

Office 365, Microsoft se sube a la nube

2011 está siendo el año de la nube. Amazon ha lanzado su servicio de música en la nube, Google ha hecho lo propio con Google Music en Estados Unidos, Apple última su potente iCloud y, como no podía ser de otro modo, Microsoft se ha sumado al almacenamiento «virtual».

Sin embargo, la propuesta de los de Redmond es diferente a la de los demás. La empresa fundada por Bill Gates ha lanzado una propuesta de suite ofimática que ofrece mensajería instantánea, aplicaciones (Office Web Apps, que incluyen los famosos Word, Excel, PowerPoint y OneNote), herramientas corporativas y un módulo de reunión en línea.

Lo mejor del producto es que la empresa de Windows garantiza casi el 100% de la seguridad del servicio, algo que ya ha quedado demostrado con el buen funcionamiento de su versión beta, disponible desde abril.

Basado en el Office 2010, Microsoft lanza a la nube esta actualización con el fin de asentar todavía más un producto que cuenta con 50 millones de licencias vendidas en todo el mundo -con lo que el número de usuarios es mucho mayor- y que es, desde hace décadas, la herramienta ofimática más utilizada del planeta.

Lo más curioso de todo es que el lanzamiento -llevado en persona por Steve Ballmer, actual patrón de Microsoft- ha venido precedido por un mensaje de Google en su blog en el que avisa a los usuarios de las ventajas de Google Apps sobre esta suite. De hecho, desde Mountain View explican que mientras que Google Docs está pensado para un trabajo en equipo, Office 365 premia el trabajo individual.

La razón es que mientras que Google Apps está optimizado para trabajar con todas las plataformas operativas, Office está diseñado a partir de Windows, lo que le resta efectividad en otros entornos. Desde aquí podemos dar fe que no es así y que el programa Office desarrollado para trabajar en Mac es totalmente utilizable y estable.

Además, Google explica que Office no es una «solución web» como la suya, sino una «solución de escritorio». Para reforzar esta idea exponen que Google Apps está disponible por sólo 5 dólares sin ningún tipo de contrato de permanencia, mientras que Office 365 presenta 11 planes distintos, tres ediciones y dos niveles. Donde unos ven personalización por cliente, otros observan falta de uniformidad y, por tanto, peor rendimiento.

Su conclusión es clara: «antes de que usted invierta en un pasado de diez años, humildemente le invitamos a invertir diez minutos en el presente repasando por qué tantos negocios han escogido Google Apps». De momento Microsoft ha anunciado un acuerdo con 20 grandes proveedores de servicios en la red en todo el mundo -entre ellos Movistar-. ¿Será un simple ataque a la competencia o preocupación por una mejora evidente en un producto dominante? El tiempo dará la razón a uno de los dos formatos.