Mobile World Congress 2016, sus claves

Un año más Barcelona se ha vuelto a convertir durante unos días en la capital tecnológica mundial. Lo que comenzó siendo un evento sobre telefonía móvil ha acabado convirtiéndose en un reflejo del sector y casi todas las empresas que trabajan con equipos susceptibles de entrar en el universo del Internet de las Cosas han querido estar presentes en la capital catalana.

Sin embargo, a pesar de las presentaciones de coches, electrodomésticos y nuevos tipos de redes, las estrellas siguen siendo los smartphones. En un mercado completamente saturado en el que los consumidores cada vez le piden más a sus dispositivos (aunque no siempre para utilizarlo) los fabricantes intentan añadir detalles para diferenciarlos de sus rivales y para aumentar su rendimiento. Os presentamos las claves para entender la Feria más importante del sector a este lado del Atlántico (con permiso del IFA de Berlín) y para averiguar que se avecina los próximos meses.

  • Teléfonos modulares. Si bien no es un concepto completamente nuevo -Google presentó hace meses su Proyecto Ara-, una de las estrellas del MWC fue el G5 de LG. Un smartphone modular que podremos diseñar a nuestro gusto (y modificar a posteriori) según nuestras necesidades reales y nuestra capacidad de gasto. La batería es extraíble por completo, podemos convertirlo en una cámara mucho más potente que la de un smartphone o en un equipo auxiliar de audio. En un momento en el que las grandes marcas se pelean por las cifras de rendimiento la apuesta de los coreanos supone un soplo de aire fresco y la confirmación de que las cosas podrían cambiar en el sector de la electrónica de consumo más potente.
  • Samsung apuesta por la evolución. Esta estrategia tampoco es nueva. La lleva aplicando Apple con su iPhone desde la cuarta generación. Actualiza radicalmente su modelo cada dos años. En los intermedios «solo» añade una S que indican que el hardware ha mejorado pero sin suponer un ataque comercial al diseño de la versión normal. Su principal rival, Samsung, solía lanzar una evolución rompedora cada año que buscaba dejar atrás tanto al producto de la manzana como a todos los demás Android (incluidos los suyos). Esto la obligaba a dar bandazos y el resultado eran ventas cada vez menores desde el S3. Con el S7 han mantenido el sobresaliente diseño del S6 pero han mejorado el rendimiento, el diseño se ha refinado ligeramente (la famosa protuberancia de la cámara se queda en 0,4 milímetros), se incrementa la capacidad de la batería, mejora el rendimiento de la cámara sin subir los píxeles (la óptica es mejor) y, estructuralmente, se ha implementado un sistema de refrigeración líquida que permite un mejor rendimiento del conjunto. Además, vuelve la tarjeta SD extraíble (compatible hasta 200GB).
  • Sony cambia de baza. Los Xperia Z siempre han sido uno de nuestros Android favoritos. El motivo es que estaban muy bien acabados. Con materiales de calidad, sin escatimar en potencia y con un diseño sofisticado. Sin embargo, la presión de los Galaxy por arriba y de los fabricantes chinos por debajo ha dejado sus ventas en cifras residuales y con la creatividad de los ingenieros agotada (en año y medio salieron tres versiones). Por eso Sony ha decidido dejarlos atrás y apostar por una nueva familia llamada Xperia X. Incluyen la tecnología de las cámaras profesionales de la firma nipona, es compatible con Xperia Ear, un auricular de última generación de Sony con el que podemos interactuar y mejora su diseño para volverse más moderno y menos trascendente.
  • La amenaza china. Probablemente las declaraciones más polémicas del MWC las hizo Rick Osterloh, uno de los directivos más relevantes de Motorola, cuando afirmó que según la marcha del mercado no creía que «HTC o Sony estén en el mercado móvil en cinco años». Después del terremoto en las redes sociales llega el análisis en frío y podría no estar muy desencaminado (aunque por el camino se haya olvidado de dónde está Motorola). A pesar de que el OnePlus no estuviera en el evento y que Huawei se haya centrado en presentar equipos informáticos -el llamativo MateBook con Windows 10-, ZTE ha presentado nuevos modelos de gama media a precios espectaculares en relación a su rendimiento. Xiaomi presentó un Mi5 que sigue la estrategia de Samsung y evoluciona -mucho y bien- la generación anterior. Oppo presentó la nueva generación de baterías que implementarán sus nuevos equipos: 2.500 mAh y con carga completa en 15 minutos así como un nuevo estabilizador de imagen para las cámaras de un grosor similar a «dos hojas de papel» y que en solo 15 milisegundos es capaz de fijar la fotografía.

OnePlus 2, llega una de las estrellas del año

Aunque OnePlus no tenga la reputación para el gran público que tienen Samsung, Sony, LG o los Nexus de Google, la firma fundada por los ex directivos de Oppo sí ha conseguido calar hondo entre los geeks de los smartphones Android. El primer modelo que lanzaron, el OnePlus One consiguió una enorme repercusión por su excepcional hardware, su contenido precio y, sobre todo, por ser un dispositivo limitado en unidades y con una forma bastante curiosa de adquirirse (por invitación).

Su software basado en Android -CyaonegenMod- además, supuso un soplo de aire fresco en un mercado demasiado saturado de propuestas muy similares. Hoy le ha llegado el turno a su primera secuela que se presenta en Beijing y que tiene como nota más espectacular la conferencia de prensa en realidad virtual que podrá seguirse a través de las gafas Google Cardboard.

El terminal, que ha levantado mucha expectación, tiene bastantes filtraciones y rumores así que, para saber si cumple con lo que promete, os traemos un resumen de todo lo que sabemos del OnePlus 2. Sobre el hardware sabemos que trabajará con el chip de ocho núcleos Qualcomm Snapdragon 810 en su versión 2.1. Un procesador muy potente que en esta versión pretende dejar atrás los problemas de sobrecalentamiento que han sufrido los HTC One M9, LG G Flex 2 o Sony Xperia Z3+.

Sobre la pantalla no se han dado a conocer especificaciones pero en una publicidad de la propia firma en la que se promete que el One Plus 2 está dentro del One Plus 1 parecen dejar claro que el terminal, como mucho, llegará a las 5,5 pulgadas de diagonal de la primera edición.

Sí se ha confirmado que contará con un lector de huellas, 4 GB de RAM y que su puerto de carga y conexión será un USB Type-C así como tecnología Dual SIM y una batería de 3.300 mAh que, si no es la más capaz de su categoría, debería ser suficiente, gracias a los modos de ahorro de energía del software, para mantenerlos lejos del enchufe todo un día.

Respecto a si su cuerpo será de metal o de plástico, son muchos los que apuestan por la primera opción para colocarlo a la altura del Galaxy S6 o del iPhone 6, no obstante, de mantenerse la política de precios -uno de sus argumentos de venta más relevantes- es más que probable que esté recubierto de algún tipo de plástico de tacto más o menos agradable.

Y decimos lo de mantener la política de precios porque OnePlus afirmó que el precio del terminal no superaría los 450 dólares que, si bien sigue siendo una tarifa muy competitiva comparado con cualquier otro premium del mercado, supone un gran incremento desde los 249 de la primera versión.

Con soporte LTE de última generación y una versión de software mejorada nos surge si el terminal tendrá una cobertura de ventas mundial o se hará también mediante invitación. La empresa asegura que no habrá problemas de abastecimiento y que será más fácil conseguirlo. Las respuestas, en unas horas.

Patentes, el estigma chino

ZTE, Huawei, etc. han sido noticia hasta ahora por su enorme expansión. Fabricantes de tecnología (mucho más allá de móviles o tabletas) que controlaban su mercado interno y que comenzaban a vivir una «tímida» expansión en el panorama internacional lo que les mantenía alejados de las duras pugnas legales en relación a las patentes que protagonizaban los gigantes coreanos, japoneses y de Silicon Valley.

Sin embargo, lo que comenzó como una expansión gradual se ha convertido en una «invasión» que les está permitiendo quedarse con gran parte del negocio en Europa y Estados Unidos y que no sólo los convierte en una amenaza sino que les está llevando a comprar a sus competidores. ¿Seguirá entonces la estrategia de las empresas occidentales de mirar hacia otro lado? Según ha publicado Digitimes parece estar fraguándose una alianza entre Nokia, Ericsson, Microsoft y otras multinacionales para demandar a determinados fabricantes chinos -especialmente Xiaomi, Coolpad, Meizu, Oppo y Vivo- por violación de patentes industriales.

Durante los últimos tiempos hemos visto como la propiedad intelectual copaba tantos titulares como los lanzamientos de nuevos productos y servicios y son muchas las empresas que han decidido proteger al máximo sus patentes de la competencia para conseguir una ventaja definitiva en el mercado (Microsoft, por ejemplo, es uno de los que más gana cada vez que se vende un dispositivo Android y Google compró Motorola sólo por las patentes).

La U.S. Trademark and Patent Office es una de las más activas del mundo y cada año se registran miles de ideas, productos y servicios. Lo mismo ocurre en China donde las patentes han conocido exponencial durante las tres últimas décadas hasta el punto de que en 2012 superó a su homóloga norteamericana.

Ese año la cifra creció un 31% respecto al anterior y se llegó a la espectacular cifra de 1,26 millones de registros. Y parece que es sólo el principio porque el Gobierno asiático pretende llegar a la cifra de dos millones en 2015 (algo que algunos expertos catalogan de exhorbitante sobre todo si tenemos en cuenta que el 80% de las patentes en China se dan a ciudadanos de ese país cuando en Estados Unidos la cifra suele rondar el 50%).

De nuevo, ZTE y Huawei (que no destacan por ser plagiadores) destacan sobre manera y se calcula que, aunque de momento la inversión bruta en I+D+i de Estados Unidos es superior a la china, en 2023 el gigante rojo debería superar al Tío Sam. ¿Dónde está el truco para este ritmo de crecimiento?

Por un lado están los incentivos de la Administración para registrar propiedad intelectual dentro y fuera de sus fronteras. Por otro, en la calidad de las patentes. Sí, también hay diferentes grados de calidad aquí. Y China destaca en las llamadas Utility Model Patents, es decir, registros de perfil bajo pero que sirven para aumentar la cifra y atraer inversión.

¿Cómo afectará este cambio de estrategia de ambos bandos? Hasta ahora la Administración asiática ha sido implacable con las empresas extranjeras. Apple, sin ir más lejos, ha sido condenada en más de una ocasión por violar patentes de fabricantes chinos muchas veces bajo criterios «sorprendentes». El caso más llamativo se dio cuando GooPhone, conocida en occidente por «fusilar» los iPhone, demandó a los de Cupertino por copiar su I5 y ganó.

GooPhone I5

 

Sony, Phillips, Canon, Dell o Samsung son otros ejemplos que no sólo han tenido que soportar copias de sus productos sino que además, cuando han sido demandadas han perdido. Esto ha provocado que la mayoría de los fabricantes hayan decidido dejar de guerrear entre ellos para crear una alianza que les permita defenderse (esta vez con la protección de la justicia internacional) de las réplicas chinas.

Esta nueva estrategia, sin duda, podría poner en jaque las estrategias de expansión internacional de algunas empresas como Xiaomi, Oppo o Meizu que hasta ahora sólo tenían presencia en algunos países donde la presión china era lo suficientemente fuerte como para protegerlas.

De momento, Huawei, Lenovo o ZTE se han apresurado a comprar empresas tecnológicas con una gran tradición tecnológica (y muchas patentes en sus estanterías) así como a llegar a alianzas con las multinacionales occidentales para evitar un problema inminente.

Móviles chinos, ¿tan interesantes como parecen?

Los smartphones son, por ahora, el motor de crecimiento de las tecnológicas de consumo. Su ritmo de ventas supera al de cualquier otro dispositivo y todos los fabricantes luchan palmo a palmo por llegar al mayor número de consumidores. Sin embargo, ahora que parece que los mercados maduros parecen repartidos (Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Nueva Zelanda y alguna «isla» en Europa para Apple y el resto del continente, América para Google) los grandes del sector se centran en los países emergentes. Mercados gigantescos donde fidelizar a clientes que no tienen un gran presupuesto para alcanzar su terminal inteligente.

 

Y es precisamente este hueco donde los fabricantes chinos parecen haberse posicionado con ventaja sobre los coreanos (hasta hace poco parangón de la relación calidad-precio). Nos sumergimos en una estupenda comparativa de teléfonos chinos que, además, están disponible en nuestro mercado para todos aquellos para los que la marca no sea un factor decisivo a la hora de renovar su terminal.

 

 

  • Huawei Ascend P6: este gigantesco terminal (aunque sorprendentemente fino) trabaja con un procesador quad core, cuenta con un juego de cámaras sobresaliente -la frontal tiene 5 Mpx- y un interfaz completamente diferente a cualquier otro androide. Disponible con varias operadoras (también se puede comprar libre en su web), destaca por su precio: 399€ para un premium del tamaño de un Galaxy Note es muy poco.

  • Xiaomi MI2S: la otra gran empresa tecnológica china está en pleno proceso de internacionalización -con bastante éxito- y está echando el resto para que sus terminales sean tomados en cuenta como una de las referencias del mercado. El procesador gráfico Adreno 320 lo comparan (ellos) con el de la Xbox ya que es capaz de mover 200 millones de triángulos por segundo. Lo malo es que no se esforzaron lo mismo con el resto de acabados. No es problema, libre cuesta 269€.

  • ZTE Grand S Flex: el fabricante de smartphones más reputado y exitoso de china nos presenta un equipo con 8,5 mm de grosor y una diagonal de 5 pulgadas totalmente volcado a la reproducción de contenidos multimedia en alta definición. Desde la imagen con una resolución sobresaliente, hasta el sistema de audio con tecnología Dolby Digital Plus. Sus auriculares, por cierto, de lo mejor del sector. Un equipo a tener muy en cuenta gracias a sus 269€ de precio (con Yoigo).

 

 

  • Meizu MX2: si los anteriores fabricantes se han hecho famosos por su mejor o peor hacer, Meizu llegó a los medios por sus bochornosas imitaciones del iPhone (siguen en práctica). No es un mal terminal -16 GB de capacidad en la versión básica, hasta 64 en la tope-, cuenta con el servicio gratuito en la nube FlyMe y una paleta de colores muy interesante, pero su diseño totalmente Apple le quita cualquier valor. ¿Su precio? 269€, menos que un iPod Touch.

  • Oppo Find 5: otro ejemplo de buen terminal con diseño equivocado (fusila a un Xperia). Tiene una pantalla Full HD de 5 pulgadas; una cámara sobresaliente de 13 Mpx y un procesador de última generación que lo hace francamente rápido. Incluso su precio libre, 299€ lo hacen interesante pero su diseño tira todo esto por los suelos. Poco serio.

  • Zopo C2: este potente terminal es uno de los mejores de la comparativa. Cuenta con una cámara de 13 Mpx y otra frontal de 5; flash LED, un software de captura de imágenes de primera, procesador quad core y 16 GB de memoria interna. Y todo ello por 186€. No encontrarás nada más barato con estas especificaciones en el mercado. Además, su diseño no está mal y sus acabados son similares a la de otros rivales de esta comparativa que cuestan el doble.

  • UMI X2: otra «bestia» con procesador de cuatro núcleos, 2 GB de RAM, pantalla de 5 pulgadas Full HD y Gorilla Glass, cámara de 13 Mp, ranura de expansión, etc. Y todo ello por 162€. Eso sí, su diseño es el de un Galaxy SIII y sus acabados los de un Galaxy Ace… tú decides.

 

 

  • iOcean X7 Elite: el último del análisis de Gadget cuenta con un panel IPS con tecnología OGS que amplían el ángulo de visión y la potencia de los colores de su pantalla de 5 pulgadas. Además, su diseño ultraplano así como su procesador de cuatro núcleos a 1,5 GHz completan un equipo de 32 GB de capacidad que sólo nos costara 275€. Notable.

 

Ahora vosotros decidís si merecen la pena. Por precio no será.