Megabox y Java, cara y cruz

Megabox y Java serán, sin duda, dos de los temas más tratados durante este 2013. En plena conversión a la movilidad la industria tecnológica y -sobre todo- los usuarios empiezan a configurar como será el futuro inmediato que hace poco más de un lustro atisbó Steve Jobs. Aquí tenéis un ejemplo más de la evolución.

 

 

Java, peligro para la seguridad


La Secretaría de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó ayer en su web un informe en el que concluía que las actualizaciones lanzadas por Oracle el pasado domingo para aumentar la seguridad del programa Java eran insuficientes.

 

Hace sólo unos días el Gobierno advirtió de que las brechas de seguridad en el programa que adquirió Oracle cuando compró Sun Microsystems estaban siendo aprovechadas para robar identidades así como otros delitos a través de los navegadores de los ordenadores.

 

Creado a mediados de los ’90, la plataforma de software Java permite a los desarrolladores escribir código ejecutable en equipos con Windows, Linux y Mac. Precisamente por eso, los expertos dicen que los fallos de seguridad sólo afectan a la parte referente a los navegadores y que todas las demás herramientas son perfectamente seguras. Sin embargo, cada vez hay más informáticos que se quejan de la obsolescencia del software (es defectuoso) y de que los problemas de seguridad que se dan ahora -o se dieron en agosto- serán cada vez más habituales.

 

Según Kaspersky Lab, más de la mitad de los ataques cibernéticos que se dieron en todo el mundo en 2012 tuvieron como responsable los enormes agujeros de seguridad de Java. La plataforma ha sufrido, además, una acusada dejadez desde que Oracle se hiciera cargo de la misma tras la compra hace unos años de Sun Microsystems.

 

Para desactivarlo en un PC basta con abrir el Panel de Control, abrir el icono Java y desactivar la casilla «Habilitar contenido Java en el navegador». En un Mac ha de entrarse en las Preferencias de Safari, entrar en el menú de Seguridad y desactivar la opción «Permitir Java».  Es sencillo y nos ahorrará disgustos.

 

 

Megabox, listo para empezar


La buena noticia esta vez nos la da Kim Dotcom y su nuevo proyecto «totalmente legal», Megabox. El portal estará totalmente operativo a mediados de año (antes se irá poniendo en actividad en cada uno de los mercados donde más éxito tuvo su anterior aventura, Megaupload) y tendrá como característica que, por primera vez, serán los artistas los que vendan directamente sus creaciones a los clientes. Sin intermediarios y, por lo tanto, a precios mucho más accesibles.

 

Según una entrevista publicada en el diario «The Stuff», esto fomentará un cambio radical en la industria discográfica ya que los músicos se harán con un 90% del valor de la venta (el 10 restante se queda en Megabox). Pero las sorpresas no se acaban aquí, el informático alemán afirmó que MegaKey cambiará otro mercado fundamental en la red: el publicitario.

 

Según Dotcom, por primera vez los usuarios -tanto las empresas anunciantes como el cliente final- podrán tener una experiencia diferente con la publicidad, lo que hará que el panorama actual cambie por completo. Habrá que ver como se adaptan Google y Facebook ante esta seria amenaza.

 

El futuro profesional de Dotcom se despeja (sólo faltan cinco días para que su maquinaria vuelva a funcionar un año después de su polémica detención en su mansión de Auckland). Ahora sólo falta saber cómo se desarrollará su juicio en agosto y si Nueva Zelanda cederá a las presiones estadounidenses para extraditar a un hombre acusado de haber causado más de 500 millones de dólares a la industria musical y cinematográfica estadounidense y de piratería informática.

Google, semana negra (y II)

Si ayer hablábamos de la nueva polémica que ha surgido en Europa (en este caso en el Estado) alrededor de StreetView, el geolocalizador a pié de calle de Google, hoy le toca el turno a la batalla legal que la empresa de Larry Page dirime contra Oracle, la «propietaria» del lenguaje Java.

 

Como ya dijimos hace unos días a la sazón de este enorme combate jurídico las dos principales claves de la contienda son que la decisión definitiva la tomará un jurado popular (algo poco común cuando el tema gira en torno a algo tan especializado como los lenguajes de programación) y las condiciones «éticas» bajo las cuales un lenguaje -equivalente a una lengua humana- pueden quedar sujetas a los derechos de autor.

 

El pasado martes el gran jurado citado para discernir sobre este hecho se pronunció. La decisión no podía ser más controvertida: Google infringió los copyrights cuando empleo Java para crear Android y muchas de sus aplicaciones. El problema surge cuando el jurado explica que no sabe si su empleo es «justo o no» y, lo más importante, si Oracle lo permitió o no (esto cambiaría completamente la sanción a pagar).

 

Es importante que aclaremos antes la importancia que la figura del «uso justo» tiene en la legislación anglosajona -no existe como tal en la nuestra-. Si el jurado (o un juez) decidiera que Google hizo un uso justo del lenguaje Java la multinacional no sería responsable de los daños causados por este uso a Oracle. Esto haría que la empresa de Larry Ellison se quedara sin una parte sustancial de los mil millones de dólares que exige a la compañía del buscador.

 

Es por eso que la nueva etapa en la que entra la disputa se antoja casi definitiva: las reividicaciones sobre patentes infringidas por parte de Google.

 

La ambigüedad de la decisión aumenta si tenemos en cuenta que el jurado ha querido «justificar» a Google al explicar -correctamente- que Java también es anterior a Oracle (lo adquiere al hacerse con Sun MicroSystems) por lo que Oracle, en cierto modo, dio permiso para que los de Larry Page se aprovecharan de su código.

 

De momento, los abogados de la empresa más importante de internet han argumentado que un lenguaje informático -ninguno, de hecho- pueden estar sujetos a derechos de autor. A su favor, que la jurisprudencia de ambos lados del Atlántico coinciden con ellos. Es por ello que los letrados de la defensa dicen que las Aplicaciones para la Programación de Interfaces (API) fundamentales en el desarrollo de cualquier programa informático, no pueden quedar sujetas a las estrictas normas de los copyrights.

 

Parece que el juicio será más largo de lo esperado. Sobre todo si tenemos en cuenta que en trasfondo de la batalla aparece Android, el sistema operativo móvil más extendido del mundo y el que más rápido crece. La joya de la corona sobre la que Google quiere cimentar su liderato a largo plazo y uno de los platos más deseados por todos sus riva

Programación, ¿protegida por copyright?

En plena vorágine por la pugna entre Oracle y Google por los derechos sobre Java, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sentenciado que el lenguaje de programación y la funcionalidad de los programas informáticos no están protegidos por los derechos de autor en Europa (el código fuente y el código objeto del mismo sí). La clave del fallo reside en que «si se protegieran mediante copyright se monopolizarían las ideas en perjuicio del progreso técnico y del desarrollo industrial».

 

La sentencia -que ha levantado ampollas al otro lado del Atlántico- ha servido para cerrar la pugna entre SAS Institut y World Programming en Gran Bretaña después de que la primera demandara a la segunda por «copiar los manuales y los componentes del sistema SAS -se emplea para analizar el riesgo financiero, la dirección estratégica de empresas y el desarrollo de modelos para minería de datos– e infringir de este modo los derechos de autor y las licencias de la versión de aprendizaje». La segunda, por su parte, alegaba que había adquirido legítimamente estas licencias y que las aplicó para aprender de ellas y crear un sistema alternativo propio».

 

Ante semejante entuerto el alto tribunal de las Islas acudió a la máxima instancia continental que ha considerado que los derechos de autor protegen «todas las formas de expresión de la creación intelectual propia del autor del programa. No obstante, las ideas y principios implícitos en cualquiera de los elementos del programa, incluidos sus fundamentos e interfaces, no lo están».

 

La clave de todo ello es que, según las pruebas recopiladas por el tribunal, World Programming no tuvo acceso al código fuente del programa de SAS Institute ni efectuó la descompilación del código objeto del mismo». Tan sólo reprodujo la funcionalidad del programa gracias a -aquí llega la parte más compleja- «la observación, al estudio y la verificación del comportamiento del mismo utilizando el mismo lenguaje de programación y el mismo formato de archivo de datos».

 

Frente a posibles apelaciones de SAS Institute, el Alto Tribunal ha explicado que «si un tercero obtuviera la parte del código fuente o del código objeto correspondiente al lenguaje de programación o al formato de los archivos de datos y se sirviera del mismo para crear elementos similares en un tercer programa» tal comportamiento sería ilegítimo.

 

 

Oracle vs Google


Mientras, desde el pasado 1 de mayo el jurado popular delibera si Google, la empresa dirigida por Larry Page, violó patentes de Oracle por utilizar partes de programación Java.

 

En los argumentos finales los abogados de Oracle dijo que «tomar partes de un lenguaje informático es como hacerlo de una sinfonía». Por su parte, los letrados de Google se centraron en que la empresa de Larry Ellison apoyó Android y que, incluso, quiso lanzar su propio terminal. No obstante, ante el inteto fallido, Oracle decidió querellarse contra los de Mountain View. Después de esta decisión, el jurado deberá pronunciarse por otras supuestas infracciones llevadas a cabo por la empresa del buscador.

Oracle vs Google, comienza la batalla

23 de abril de 2012. Un jurado popular y 75 abogados se reúnen en la corte del distrito californiano presidido por el juez William Aslup. De un lado, Oracle. La firma de Larry Ellison demanda a otro gigante de Silicon Valley. Del otro, Google, el titán de internet se juega una demanda de miles de millones de dólares. Podría ser una novela de John Grisham de los años noventa. No lo es. El mayor juicio entre tecnológicas de las últimas dos décadas está en marcha.

 

La cuestión es sencilla. El ejército de abogados de ambas multinacionales tendrá que demostrar si los de Larry Page han usado sin permiso patentes de Oracle para programar su sistema operativo Android, el más extendido entre los dispositivos móviles y el que más rápido crece en todo el planeta.

 

Pero esto es sólo la punta del iceberg. Lo más importante es saber si Java, el lenguaje de programación desarrollado en los 90 por Sun Microsystems y ahora propiedad de los de Redwood Shores, puede estar sujeto a las leyes de copyright. Los del buscador intentarán exponer al jurado que colocar la «c» en este lenguaje de programación es como hacerlo en el castellano o el inglés y hubiera que pagar cada vez que habláramos. Imposible.

 

Una de las cosas más curiosas de este litigio es, precisamente, el jurado popular. Si en las causas «el pueblo contra una empresa» sí son habituales, en las pugnas entre tecnológicas no. El motivo es sencillo, normalmente estos enfrentamientos suelen resolverse extrajudicialmente con acuerdos multimillonarios. Esta vez, sin embargo, no ha habido acuerdo posible. Por eso, un puñado de ciudadanos californianos ha tenido que ver durante horas vídeos sobre lenguaje de programación, el origen de Java y para qué sirve.

 

Precisamente éste es el órdago que Larry Ellison le ha planteado a los de Mountain View. Acostumbrado al «todo o nada», ya ha ganado dos importantes litigios -de temáticas muy diferentes- con jurados recientemente. El primero, al ayuntamiento de la ciudad de San José, que le prohibía usar su avión por la noche. El segundo hizo que la alemana SAP (otra de las empresas punteras en software) tuviera que pagar casi 100 millones de dólares en minutas para sus abogados.

 

El litigio entre ambas compañías tiene su origen con la compra de Sun Microsystems, en quiebra, en 2010 por 6.000 millones de dólares. El principal valor de la firma no eran sus geniales hardwares (desde ordenadores hasta reproductores de MP3) sino su enorme cartera de patentes -que crecía cada año desde 1982- y, sobre todo, el lenguaje Java.

 

A partir de entonces las demandas han sido frecuentes -todavía hay pendientes otras tres-. Esta vez Oracle reclamaba a Google la vulneración de siete patentes: cinco han sido desestimadas, la sexta expira este año… y la séptima es referida a «la joya de la corona». Google le ofreció 2,8 millones de dólares por su uso. Oracle exige más de 1.000.

 

Si Ellison se sale con la suya y consigue proteger Java el problema no sólo sería le enorme indemnización a la que se enfrentaría Google, sino también el cambio de perspectiva en el mundo de la programación donde gran parte de los lenguajes nacen de Java.

Apple, presente y futuro (y II)

Después de hablar ayer del presente y el futuro más inmediato de la empresa de Cupertino, ahora nos toca analizar su futuro a medio plazo. Sus cimientos son sólidos, pero ya hemos visto más veces «caer» a empresas con un porvenir prometedor que se quedaron «huérfanas» de sus creadores antes de lo previsto. El ejemplo más simbólico, sin duda, es Microsoft. Gran dominadora de la informática en los años ’90 y principios de los 2000, la empresa creada por Bill Gates todavía no ha superado su retiro y sustitución por Steve Ballmer. Una compañía que desde sus orígenes se caracterizó por su dinamismo cede ahora ante el paso firme de la competencia mientras lanza productos que, aunque buenos, nunca acaban de satisfacer completamente al público.

Sin embargo, Steve Jobs ha decidido dejar todo «atado y bien atado» -permitidme la «histórica» frase- cuando eligió la figura de Tim Cook. Por un lado, ha confiado ciegamente en un segundo de abordo que ha sido más bien el primero durante los últimos años y que ha llevado el timón de Apple en todos y cada uno de sus éxitos desde 2008. Por otro lado, es tal el margen de maniobra sobre sus rivales en algunos sectores -telefonía, tabletas, portátiles y ventas de contenidos en la red mediante iTunes- que su renta le servirá para garantizarse el éxito con sólo renovar adecuadamente los productos.

Por ello, el nuevo objetivo de Apple se centra en un segmento de mercado que, de momento, no domina: las empresas. Un territorio que suele obsequiar a sus «visitantes» con pingües beneficios y del que todavía viven (y muy bien) Microsoft, Oracle o RIM. La clave de todo esto es que Apple ha entrado en este potente nicho de mercado sin ni siquiera proponérselo.

En la última presentación de resultados de los de Cupertino las cifras eran claras -y así lo hicieron saber-. Cada vez son más las empresas que adquieren un «i» para realizar sus trabajos. Ordenadores iMac, portátiles MacBook, tabletas iPad o teléfonos de empresa iPhone. La razón es obvia, en un mundo empresarial que demanda -al igual que los paganos- compartir información de modo inmediato es necesario disponer de equipos rápidos y fiables y, por su arquitectura, los de Apple son imbatibles. Peter Oppenheimer, director financiero de los de la manzana, fue tajante: «el 86% de las empresas de la lista Fortune 500 USA ya están usando o haciendo pruebas con el iPad como herramienta de trabajo. La progresión es evidente -siguió- frente al 75% del año anterior». En el resto del mundo -explicó- la cuota de penetración en el Global 500 fue del 47%. Nada mal para los que acusan a la tableta de un dispositivo inútil que sólo sirve para conectarse a la red y depende de un ordenador.

En cuanto al talismán de los californianos, el iPhone, los resultados fueron similares: un 91% de las empresas estadounidenses y un 57% en el resto del mundo. Entre las multinacionales que se han sumado a la fiebre de la manzana Oppenheimer citó a AXA, Crédit Agricole, Nestlé, Dow Chemical, GlaxoSmithKline, Comcast, Boston Scientific o Xerox. La verdad no parecen malos clientes por su número de trabajadores.

Este territorio, que durante años fue coto privado de las BlackBerry de RIM no sólo está sirviendo para familiarizar a las empresas con los artilugios de los de Jobs -perdón, Cook-, sino que hace que aumente la distancia frente a los dispositivos Android e, indirectamente, que tanto familiares como amigos se habitúen a su uso, un factor clave para la adopción de un dispositivo muy por encima de las modas o el diseño.

Como hemos dicho, las cifras internas de la empresa hablan por sí solas. Cuatro de cada diez teléfonos vendidos por Apple, fueron a empresas. El 95% de las tabletas «activadas» por compañías el año pasado fueron iPad -y las tabletas representan más del 25% de los dispositivos móviles usados por las grandes empresas-. De nuevo, la clave reside en su velocidad de uso, su manejo intuitivo y el secreto mejor guardado de Apple: su AppStore. Las empresas ven en estos pequeños «ordenadores portátiles» la herramienta perfecta gracias a las miles de aplicaciones específicas para sus trabajadores. Además, si necesitan una, ellas mismas pueden crearla.

Por otro lado, la implantación de esta tecnología no sólo está reforzando a Apple, sino que está creando todo un ecosistema de empresas satélite dedicadas a la creación de aplicaciones de gestión para las compañías, de programas especializados para cada sector económico y para cada trabajo. Miles de puestos de trabajo y miles de millones de dólares de negocio en cualquier punto del Planeta: desde Silicon Valley hasta el Parque Tecnológico de Zamudio -Anboto o Ideateca, por ejemplo-. Hasta el momento ni RIM, ni Microsoft ni Oracle habían conseguido este efecto simbiótico.

Parece que ya nadie se sorprende de que Apple tenga en el mundo empresarial su nuevo objetivo. Ahora que ya ha sustentado su liderazgo en el consumo de masas, el reto de los de Cook es hacerse con las grandes corporaciones que, aunque reticentes a los grandes cambios, han sucumbido a dispositivos eficientes que facilitan el trabajo a sus empleados. Parece que el futuro de Apple también está garantizado… y este lo cimentó el propio Cook. Felicidades Tim.

PD: Apple busca experto en seguridad


Para los suspicaces que acusamos a Apple de una «operación de marketing encubierta» con el incidente del Tequila lounge de San Francisco -en el que por segunda vez en dos años se perdió el prototipo de un iPhone- la empresa de Cupertino ha hecho pública una llamativa oferta de empleo: «Director de Seguridad de nuevos productos».

Las condiciones también quedan claras en el anuncio: el 30% del tiempo el director estará de viaje y el resto supervisando que la propiedad intelectual de Apple no se infrinja, así como protegiendo productos que no han llegado al mercado. Se requieren cinco años de experiencia en un puesto similar y capacidad de trabajo en equipo. Si os gusta la empresa y el empleo, aquí tenéis una buena oferta.