Spotify, llega el streaming para todos

 

Si hace poco más de 10 años Apple revolucionó por completo el modo en el que consumimos la música (formato digital, indexado y por singles en vez de discos completos), Spotify y compañía han decidido que el siguiente paso es el streaming… en cualquier lugar. Si hasta ahora los usuarios de la plataforma sueca sólo podían acceder a su enorme catálogo de canciones gratis desde el ordenador (desde smartphones y tabletas había que darse de alta en la versión premium), ahora también podrán disfrutar de los millones de canciones en cualquier lugar sin pagar nada.

 

Con más de 24 millones de usuarios en 30 países, Spotify anunció el miércoles esta novedad en mitad de una eclosión sin precedentes del consumo de contenidos multimedia en streaming. El éxito de Pandora, Rdio y, sobre todo, las buenas cifras de uso que están marcando iTunes Radio en Estados Unidos (¿cuándo cruzará el Atlántico?) ponía en riesgo la supremacía en un modelo de negocio que, aunque todavía no ofrece beneficios, gana usuarios a un ritmo vertiginoso.

 

Aún así, la compañía de Daniel Ek dejó claro que seguirá habiendo diferencias entre el servicio gratuito y el premium. Mientras que los clientes de pago (9,95€ al mes) podrán seguir realizando sus elecciones y listas, los clientes gratuitos sólo podrán escuchar canciones de listas de contactos o las realizadas por la propia Spotify por tipos de música.

 

Esta concesión de la empresa se resume perfectamente en una de las conclusiones del CEO: «hemos hecho durante el último año pero esto es sólo el principio de lo que está por llegar». Y las cifras le dan la razón, en el último año sus usuarios reprodujeron 4.500 millones de horas de música y generaron 1.500 millones de listas.

 

Limitarse a los PCs era un suicidio viendo el ritmo al que bajan sus ventas y el ritmo al que suben las de smartphones y tabletas (la era postPC). El punto fuerte de Spotify es que cada uno pueda escuchar lo que quiera… donde quiera. Por eso se han esforzado en desarrollar aplicaciones multiplataforma que sean intuitivas, sencillas y que ofrezcan una experiencia de uso eficaz. La reproducción gratuita a partir de ahora será un formato shuffle y entre las canciones, de modo aleatorio, habrá anuncios publicitarios.

 

 

Modelo de negocio

 

La empresa sueca pasa por un momento crítico en su historia. Hace poco presentó sus cuentas y aclaró su modelo de negocio como requisito mínimo para conseguir la llegada de inversores. La empresa sueca factura por publicidad y por las cuotas de los usuarios premium unos 1.000 millones de dólares en cinco años.

 

La duda que había hasta entonces era cuánto dinero iba a parar al bolsillo de los artistas -muchos se han negado durante años a participar en la experiencia streaming-. En el último año la empresa pagó a las discográficas el 70% de sus ingresos. Los artistas cobraron, por tanto, en función de sus contratos particulares con estas empresas.

 

El año pasado los suecos facturaron más de 500 millones de dólares y, aunque las pérdidas superaron los 80 millones, son muchos los inversores que creen en el único modelo que hasta ahora ha conseguido frenar el dominio del mercado de Apple, Google y Amazon. La confianza es tal que el mes pasado los de Estocolmo consiguieron recaudar 250 millones de dólares en Silicon Valley y conseguir una valoración que supera los 4.000 millones para los accionistas. Todavía están lejos de los 5.700 millones de Pandora y hay cierto temor a que éstos o Rdio se decidan este año a internacionalizar sus servicios ya que, aunque también acumulan pérdidas, tienen más usuarios y más implantación en Estados Unidos.

 

El mercado, mientras, espera a saber cuál será el siguiente paso de Apple y Google en un negocio que, aunque no acaba de dar beneficios, pronto redefinirá nuestra forma de escuchar música.

Google Music, música maestro

Android ya está completo: los usuarios de su tienda ya pueden disfrutar de aplicaciones, libros, juegos, películas y disfrutar de su propia plataforma musical: Google Music. Un servicio que cuenta con todas las características de los de Mountain View. Un diseño sencillo -quizás hasta parco-, una sencillez de uso increíble y, sobre todo, que funcionará por igual en todo el mundo. Como todo el universo Google. Para todos en todas partes.

 

De este modo, a diferencia de algunas cuentas de iTunes, al darse de alta en el servicio -porque está operativo en el país- la cuenta queda vinculada a la tarjeta de crédito y no a la región de origen del usuario.

 

Retomando el diseño, en la columna de la izquierda aparece el menú «escuchar ahora»; «mi música»; «mixes instantáneos» y «tienda». Más abajo las opciones automáticas: «en cola»; «me gusta»; «añadido recientemente»; «gratuitas y compradas»; «compartidas conmigo» y «Google Play te recomienda». Todo lo demás queda para el artista. El verdadero protagonista del sistema musical.

 

Con un precio idéntico al de Spotify, el planteamiento es diametralmente opuesto: mientras que los suecos gracias a su integración con Facebook juegan la partida social (descubrir música y eventos específicos de los artistas y compartirlos con amigos), Google se ha centrado en las discográficas y en dar un catálogo lo más amplio posible.

 

Por funcionamiento nos recuerda a Apple. La música pasa de la biblioteca (no importa el origen) a Drive y así se libera espacio de los dispositivos. En total pueden meterse más unas 20.000 canciones en el espacio gratuito. Mucho más que suficiente. Los de pago no sólo no tienen límite de almacenamiento o escuchas sino que, además, pueden usar el servicio sin conexión a internet.

 

De momento no hay fecha para que llegue a iOS (ni para iPad ni para iPhone) aunque los usuarios de la manzana pueden estar tranquilos. La llegada de iTunes Radio es inminente. Sobre todo porque el sistema que hizo de Apple un éxito (los 0,99 por canción) empieza a quedarse obsoleto en la era del streaming.

 

La versión «híbrida» es la de Amazon que, con la compra de un CD o vinilo le regala al cliente la versión digital. Se puede almacenar en su propia nube o, desde el ordenador, se podría subir a Google Drive. Ahora sólo queda que Google permita socializar las listas más allá de Google Plus (¡Facebook y Twitter de momento no están en el botón de compartir!) y que el formato se vaya convirtiendo poco a poco en uno más similar a YouTube. Si no ocurre esto, Google Music será una opción pobre frente a Pandora o Spotify… y Apple tendrá en bandeja un nuevo boom de iTunes.

iTunes Radio, el toque Apple

Uno de los lanzamientos estrella de la presentación de Apple en el WWDC fue iTunes Radio. Un servicio similar a Spotify y Pandora que permitiría escuchar cualquier título del enorme catálogo de canciones de iTunes (mayor que Spotify, Pandora y Google Music juntos gracias a largo trabajo de colaboración de Apple con las discográficas) sin pagar nada. Tantas veces como queramos. En nuestro iPad, iPhone, iPod, Mac, Apple TV o la versión de iTunes para Windows (buena jugada).

 

El servicio nos permitirá escuchar títulos de emisoras de radio inspiradas en nuestros favoritos, emisoras predeterminadas (Featured Stations) o crear listas de reproducción a nuestro antojo. El único peaje es la publicidad -que busca darle un empujón a iAd, la fallida plataforma publicitaria de la empresa-. Además, si lo deseamos, podremos comprar directamente cualquier canción que escuchemos para que se incorpore a nuestra biblioteca.

 

Como siempre en este tipo de servicios habrá una opción premium con un precio de 25€ anuales (Spotify cuesta 120€, casi cinco veces más). En este caso entraremos en el universo de iTunes Match y toda nuestra biblioteca, así como nuestros favoritos pasarán de nuestros dispositivos físicos a iCloud. Esto tendrá dos consecuencias: mucho más espacio libre en nuestros iDevices y, sobre todo, mucha más calidad de sonido en la reproducción -se pasa de 128 kbps a 256 kbps-.

 

Además, para darle un toque Apple a todo ello, Siri tendrá un papel relevante. Podremos preguntarle de quién es una canción, pedirle música por temáticas o que nos ayude a buscar una emisora. Incluso ordenarle que nos compre el título o que lo añada a la lista de favoritos (por cierto, Siri ahora podrá tener voz masculina). También podrá poner una canción, pausarla o saltarla.

 

La base de usuarios potenciales del servicio es de cerca de 450 millones (algunas estimaciones indican que se acerca a los 500 millones). Son las personas que han puesto el número de tarjeta de crédito en su ID de Apple… y son usuarios que suelen gastar en la tienda de Apple. Spotify, que acumula pérdidas trimestre tras trimestre, tiene 20 millones. Pandora, el dominador en Estados Unidos (también con pérdidas anuales), 125 millones. De Google Music, no hay noticias, pero sí sabemos que los usuarios de Android son menos fieles a los servicios -de pago o no- que los de la manzana.

 

Las estimaciones indican que con su nuevo servicio Apple se embolsará cerca de 4.000 millones de dólares anuales… y las discográficas unos 15.000 millones. Un buen negocio que pone en aprietos a la competencia. Buena jugada Cook. Ahora sólo queda que en pocos meses nos enseñéis un televisor.

Apple, la nueva caja de música

El futuro no parece estar en la telefonía tal como la conocemos ahora. Al principio nos bastaba con que sirvieran para comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar. Luego les pedimos que sustituyeran a las cartas y telegramas. Después que nos ayudaran a organizar nuestro correo electrónico y, de paso, que fueran bonitos y sacaran fotos. Más tarde se sumó la música y, desde 2007, las aplicaciones: son navegador, giroscopio, centro musical, reproductores de vídeo, monitorizan nuestras carreras y nuestra salud y, además, les pedimos que no consuman mucha autonomía, nos avisen de todo lo que pasa en las redes sociales… y que no llenen pronto sus memorias flash.

 

Ahora que los protagonistas de esta suculenta batalla son casi sólo dos (por lo menos, en cuanto a sistemas operativos, la batalla está sólo en manos de Apple y Google) parece que están dispuestos a combatir por cada cliente. Y si Google ultima su YouTube Music en Estados Unidos, parece que la nueva hornada de dispositivos móviles de la manzana no será menos. En junio, con el nuevo iOS 7 (y el más que probable iPhone 5S) se da por hecho que la música en streaming formará parte del futuro inmediato de la empresa. La única ventaja para los de Larry Page vendría en forma de videoclips musicales en streaming.

 

Según CNet, Warner y Universal mantienen negociaciones contra reloj con la empresa dirigida por Tim Cook para acordar las condiciones de un servicio musical que funcionaría más o menos como Pandora, el servicio musical rival de Spotify y líder en Estados Unidos que permite escuchar temas según los gustos del usuario -no bajo demanda como en el caso de los europeos- y que estará conectado con la iTunes Store para que los clientes puedan comprar inmediatamente los títulos que deseen.

 

En un momento en el que los servicios de música en streaming están quitando protagonismo a las ventas de iTunes, un «iRadio» permitiría cubrir todo el espectro -el que quiere escuchar si poseer y el que quiere comprar- sin necesidad de salirse del ecosistema de la manzana.

 

Apple parece tener ganado el mercado de distribuidoras musicales. Fue la pionera con iTunes y su tienda ha remitido miles de millones de dólares a unos sellos discográficos que no pasan por un buen momento debido a la transición digital. Aún así, ninguno de estos acuerdos es válido para este nuevo formato -para Apple- puesto que en él los usuarios pagan (muy poco) por escuchar música que no llegan a descargarse. Un formato de suscripción mensual -gratuita en caso de que se soporte publicidad como ocurre en Spotify o de pago, como es habitual en cualquier cosa relacionada con la empresa reina de los micropagos- parece lo más probable.

 

Este formato, que muchos dan por hecho que trabajará con la nube a modo de la tarifa premium de los suecos y que permitiría reformular iTunes Match y tener una única cuenta para todos los dispositivos de la empresa, podría suponer otro giro a la industria en un momento en el que Spotify está pagando el alto precio de internacionalizarse (los ingresos se multiplican pero las pérdidas también) y Pandora -con 125 millones de suscriptores en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia- no consigue salir del entorno angloparlante y también acumula pérdidas a buen ritmo: el último trimestre 16 millones de dólares.

 

Sea como sea (tampoco se descartan adquisiciones por parte de ninguna de las dos grandes) parece que el siguiente campo de batalla entre los dos colosos californianos tendrá como emplazamiento un escenario. Qué empiece la lucha -casi siempre ganamos los usuarios-.

Publicidad, coto digital

Los medios de comunicación -y sus soportes- han sido siempre el objetivo prioritario para las agencias de publicidad y sus clientes. Primero la prensa escrita, luego la radio, durante décadas la televisión y finalmente internet, han sido los lugares favoritos para las cuñas, los faldones y los eslóganes ingeniosos. Sin embargo, el nacimiento del smartphone y, sobre todo, de la tableta, han hecho que todo el mundo audiovisual (y lo que ello conlleva) cambien de arriba a abajo.

 

Ahora, con los smartphones más implantados que los móviles convencionales (al menos en los mercados más atractivos para los publicistas) y las tabletas creciendo a un ritmo que ni los más optimistas soñaban en 2010, los anunciantes buscan forma de aprovechar del acceso ilimitado de los usuarios a la red de redes -sobre todo gracias a las tarifas planas que ofertan las operadoras a precios cada vez más competitivos-.

 

En Estados Unidos, el mercado más importante del planeta tanto para la publicidad como para estos dispositivos, los anunciantes invertirán cerca de 2.400 millones de dólares en llegar a estos equipos. No obstante, esta colosal cifra es sólo el 2% del negocio global de la publicidad.

 

Sin embargo, todas las grandes tecnológicas -con Apple y Facebook a la cabeza- son conscientes de que en breve el retorno de esta inversión será mucho mayor. No sólo en cuanto a beneficios económicos, sino en cuanto a fidelización de los clientes. Jason Spero, responsable de Ventas Móviles y Estrategia Internacional de los de Mountain View dice que Google contrata casi todos sus clientes pensando en «las comodidades de un usuario en movimiento». El futuro inmediato pasa por ofrecer a cualquier propietario de un dispositivo conectado a la red la posibilidad de que compre lo que quiera cuando quiera.

 

El volumen de contrataciones debería mitigar uno de los principales «peros» de este negocio. Las empresas escogen este formato pagan mucho menos por anuncio que en cualquier otro equivalente. La duda a resolver para poder tarificar correctamente este nuevo canal de comunicación es si los usuarios -que clican más la publicidad en los móviles y tabletas que en los ordenadores- entran en los anuncios por error o porque realmente quieren acceder al anuncio.

 

La consecuencia de todo esto es que los precios de los anuncios en Google han bajado ostensiblemente, que iAd, la plataforma de Apple para poder publicitarse en sus dispositivos y aplicaciones, no termina de arrancar y que Facebook se ha desplomado en Bolsa ante los problemas de los de Zuckerberg para demostrar su capacidad para generar ingresos fiables y estables.

 

Aún así, estos últimos ganaron 150 millones de dólares sólo con sus anuncios para móviles (y sólo suponen el 14% del negocio de la empresa). Pandora, el proveedor de música en línea competencia de Spotify al otro lado del Atlántico, ya tiene beneficios publicitarios por valor de 59 millones de dólares, un 58% de sus ingresos y Twitter, la gran incógnita de las redes sociales ante el posible lanzamiento en Bolsa, dice que gran parte de sus ingresos vienen de la publicidad en estas plataformas.

 

La apuesta de este colosal negocio sigue siendo Google que controla más de la mitad del negocio de publicidad móvil y casi la totalidad de los clicks en anuncios lo que el año que viene se traducirá en unos beneficios en este sector de más de 8.000 millones. Los de Larry Page saben que el próximo negocio está en los móviles -de ahí su fe ciega en Android- y quieren que el próximo Google sea Google. Los californianos saben que casi todas las búsquedas hechas con equipos móviles se refieren al ámbito local y es allí donde han enfocado su AdMob.

 

YouTube, las redes sociales y los nuevos dispositivos parecen fundamentales para que las empresas lleguen a los clientes y para que los gigantes tecnológicos aseguren su futuro. Esperemos que lo hagan mejor que las televisiones.