GoPro, ¿es Microsoft su última oportunidad?

Si hace unos pocos meses GoPro parecía el ejemplo de cómo con una gama muy especializada de productos y una buena estrategia se podía conquistar el mercado, ahora es una demostración de cómo la amenaza china puede tumbar casi a cualquiera. Los últimos resultados financieros presentados demuestran que la empresa está pasando por ciertos problemas y eso la ha llevado a cambiar su estrategia: primero han optado por los despidos -algo bastante habitual-, después por quedarse solo con la parte del catálogo que realmente les funciona bien y por último por un gran cambio en su plantilla de directivos.

Lo que nadie esperaba es que Microsoft anunciara un acuerdo entre ambas empresas para compartir patentes. Se sabe poco más puesto que en el comunicado oficial de los de Redmond se especifica que todos los detalles del acuerdo se mantendrán en secreto para respetar la estrategia de ambas empresas.

Desde hace meses Microsoft se ha mostrado muy activo en su política de alianzas. Sabe que hay algunos mercados en los que está perdido -el de hardware móvil y el de sistemas operativos para smartphones y tabletas es el más llamativo- pero también sabe que existen otras opciones de mercado como ofrecer servicios indispensables para las plataformas de referencia.

También que hay multitud de negocios que están esperando para saltar a la palestra como la realidad virtual. Precisamente por eso ha iniciado una carrera por hacerse con tecnologías desarrolladas por terceros que le permita lanzar nuevos productos y servicios que se adapten a la perfección a las tendencias de referencia en el mercado y, de paso, adelantarse a las que ya son inminentes.

Aunque no se saben detalles sobre qué tecnologías compartirán, se da por hecho que tendrá que ver con el desarrollo de sistemas de grabación para futuros wearables o, quien sabe, la creación de sus propias action cam bajo licencia de GoPro (aunque esto parece mucho menos probable).

¿Qué gana a cambio GoPro? Además del necesario capital para aguantar la avalancha china, podría recibir soporte para el almacenamiento de contenidos como archivos de gran tamaño para poder acceder a ellos desde sus productos sin necesidad de acudir a dispositivos de terceros.

De esta forma el acuerdo entre la empresa de cámaras y Microsoft Technology Licensing ha sido muy bien recibido por los inversores que premiaron con un incremento del 5% de las acciones de GoPro. En cualquier caso parece que hay una nueva empresa «comprable» por parte de los grandes de Silicon Valley. ¿Cuál será su devenir?

Patentes, el estigma chino

ZTE, Huawei, etc. han sido noticia hasta ahora por su enorme expansión. Fabricantes de tecnología (mucho más allá de móviles o tabletas) que controlaban su mercado interno y que comenzaban a vivir una «tímida» expansión en el panorama internacional lo que les mantenía alejados de las duras pugnas legales en relación a las patentes que protagonizaban los gigantes coreanos, japoneses y de Silicon Valley.

Sin embargo, lo que comenzó como una expansión gradual se ha convertido en una «invasión» que les está permitiendo quedarse con gran parte del negocio en Europa y Estados Unidos y que no sólo los convierte en una amenaza sino que les está llevando a comprar a sus competidores. ¿Seguirá entonces la estrategia de las empresas occidentales de mirar hacia otro lado? Según ha publicado Digitimes parece estar fraguándose una alianza entre Nokia, Ericsson, Microsoft y otras multinacionales para demandar a determinados fabricantes chinos -especialmente Xiaomi, Coolpad, Meizu, Oppo y Vivo- por violación de patentes industriales.

Durante los últimos tiempos hemos visto como la propiedad intelectual copaba tantos titulares como los lanzamientos de nuevos productos y servicios y son muchas las empresas que han decidido proteger al máximo sus patentes de la competencia para conseguir una ventaja definitiva en el mercado (Microsoft, por ejemplo, es uno de los que más gana cada vez que se vende un dispositivo Android y Google compró Motorola sólo por las patentes).

La U.S. Trademark and Patent Office es una de las más activas del mundo y cada año se registran miles de ideas, productos y servicios. Lo mismo ocurre en China donde las patentes han conocido exponencial durante las tres últimas décadas hasta el punto de que en 2012 superó a su homóloga norteamericana.

Ese año la cifra creció un 31% respecto al anterior y se llegó a la espectacular cifra de 1,26 millones de registros. Y parece que es sólo el principio porque el Gobierno asiático pretende llegar a la cifra de dos millones en 2015 (algo que algunos expertos catalogan de exhorbitante sobre todo si tenemos en cuenta que el 80% de las patentes en China se dan a ciudadanos de ese país cuando en Estados Unidos la cifra suele rondar el 50%).

De nuevo, ZTE y Huawei (que no destacan por ser plagiadores) destacan sobre manera y se calcula que, aunque de momento la inversión bruta en I+D+i de Estados Unidos es superior a la china, en 2023 el gigante rojo debería superar al Tío Sam. ¿Dónde está el truco para este ritmo de crecimiento?

Por un lado están los incentivos de la Administración para registrar propiedad intelectual dentro y fuera de sus fronteras. Por otro, en la calidad de las patentes. Sí, también hay diferentes grados de calidad aquí. Y China destaca en las llamadas Utility Model Patents, es decir, registros de perfil bajo pero que sirven para aumentar la cifra y atraer inversión.

¿Cómo afectará este cambio de estrategia de ambos bandos? Hasta ahora la Administración asiática ha sido implacable con las empresas extranjeras. Apple, sin ir más lejos, ha sido condenada en más de una ocasión por violar patentes de fabricantes chinos muchas veces bajo criterios «sorprendentes». El caso más llamativo se dio cuando GooPhone, conocida en occidente por «fusilar» los iPhone, demandó a los de Cupertino por copiar su I5 y ganó.

GooPhone I5

 

Sony, Phillips, Canon, Dell o Samsung son otros ejemplos que no sólo han tenido que soportar copias de sus productos sino que además, cuando han sido demandadas han perdido. Esto ha provocado que la mayoría de los fabricantes hayan decidido dejar de guerrear entre ellos para crear una alianza que les permita defenderse (esta vez con la protección de la justicia internacional) de las réplicas chinas.

Esta nueva estrategia, sin duda, podría poner en jaque las estrategias de expansión internacional de algunas empresas como Xiaomi, Oppo o Meizu que hasta ahora sólo tenían presencia en algunos países donde la presión china era lo suficientemente fuerte como para protegerlas.

De momento, Huawei, Lenovo o ZTE se han apresurado a comprar empresas tecnológicas con una gran tradición tecnológica (y muchas patentes en sus estanterías) así como a llegar a alianzas con las multinacionales occidentales para evitar un problema inminente.

Motorola, ¿fin de la historia?

 

Es, probablemente, una de las peores historias de Silicon Valley. La que fue una de las compras más sonadas de la historia reciente económica estadounidense ha acabado como otra venta a precio de saldo que acaba en manos orientales (ya pasó, en otro sector, con Land Rover y Jaguar o con el negocio de hardware de IBM). Motorola, la herramienta que Google adquirió en agosto de 2011 por 12.500 millones de dólares es ahora parte del gigante chino Lenovo que se ha hecho con la histórica división de móviles por poco más de 2.100 millones.

 

A simple vista podría parecer que es uno de los errores de la empresa reina de internet (y de la teoría del prueba y error). Sin embargo, lo que podría pasar como una adquisición para tener su propio fabricante de equipos móviles fue realmente la compra de una de las carteras de patentes más importantes del negocio tecnológico algo de lo que Google carecía en su batalla frente a Apple y Microsoft -es mucho más «joven»- y algo sin lo que realmente no podría competir en sus próximos lanzamientos.

 

En sus 80 años de historia, la empresa de Illinois registró más de 20.000 patentes. Un tesoro con un valor incalculable que colocaría al propietario de las mismas en una situación de lo más ventajosa en la alocada batalla de patentes que se libra en Silicon Valley. Así, con la venta de Motorola Mobility, de toda la cartera de productos en el mercado y de los ya preparados para su lanzamiento y de un «acceso preferencial» a toda la propiedad intelectual (así como a 2.000 patentes compartidas con Google) ambas empresas consiguen lo que quieren.

 

Los de Larry Page se quedan con la información (de haberse embarcado en una batalla judicial les hubiera costado mucho más tiempo y dinero que esos 10.000 millones de dólares «perdidos») y los orientales consiguen una marca de prestigio -puede que no aquí pero sí en Estados Unidos- con el que incrementar su presencia en el mercado más dinámico y apetecible del planeta.

 

Los chinos tienen como objetivo prioritario a corto plazo situarse como el segundo fabricante mundial de teléfonos (y smartphones) sólo superada por Samsung y para ello necesitan acceder a mercados donde el prurito Made in China no es capaz de hacer frente a coreanos, Apple o Nokia. Motorola Mobility les da una buena parte de la tarta en Norteamérica, presencia en Latinoamérica y una marca de prestigio para entrar en Europa donde a mediados de la década pasada la firma pugnaba con Nokia por el primer puesto en ventas.

 

El actual primer fabricante mundial de ordenadores (si incluimos las tabletas el resultado cambia drásticamente) y tercero de smartphones pretende con esta estrategia repetir el éxito que ha tenido la compra de los ThinkPad de IBM en 2005 tiene una presencia casi nula al otro lado del Atlántico y, aunque ya no es necesario ser el que más venda allí para ser líder mundial -el mejor ejemplo es Samsung- sí es el mercado con más prestigio y el que más beneficios deja a quien lo controla.

 

Por cierto, esta es la segunda compra que realiza el titán oriental en Estados Unidos esta misma semana. Hace pocos días adquirieron por otros 2.300 millones de dólares la gama media y baja de servidores de IBM con lo que demuestran que su ambición no tiene límites: si mejoran algo las ventas en Europa -donde en tecnología el mercado acepta mejor los productos chinos- serán también los más grandes en este negocio.

 

En cuanto a Google, con este movimiento ha demostrado que su interés pasa por el software: fortalecer el desarrollo de Android, mejorar las ventas de sus equipos Nexus y Chromebooks (construidos por terceros) y aumentar su departamento de domótica y robótica (así como el internet de las cosas). El futuro de la empresa de Mountain View no pasa, por ahora, por el hardware.

Apple, de titán a víctima

En muy poco tiempo Apple ha pasado de ser la empresa más deseada, envidiada y odiada de Silicon Valley a ser vista como una firma en «peligro de extinción» frente a la pujanza de Google y sus productos. Expliquémonos. Hace sólo unos meses la empresa dirigida por Steve Jobs era un ejemplo de Silicon Valley. Había renacido de sus cenizas para, a golpe de ideas, revolucionar varios mercados. Su calidad justificaba su alto precio. Su escueta gama de productos era sinónimo de la determinación de su «capitán» y los mercados valoraban esto convirtiéndola en el valor más seguro en medio de la crisis económica mundial.

 

Sin embargo, la enfermedad se llevó a Steve Jobs y desde entonces todo parecen haber sido malas noticias -que no malos resultados- para los de la manzana. Google ha conquistado todos sus mercados con su Android (sólo se le resiste la AppStore). Apple ha empezado a cometer algunos fallos (aunque sus dispositivos son, sin discusión, los más estables) como su aplicación de mapas y sus últimos gadgets no parecen ser tan rompedores como se espera de ellos.

 

La nueva imagen más humana -reconocen fallos y han retirado multitud de demandas por infringir patentes- de la manzana parece haber servido para que los nuevos villanos de Silicon Valley se encuentren ahora en Mountain View. Así, Motorola Mobility -la adquisición más extraña de Google en los últimos tiempos, por ahora- ha perdido su batalla en Alemania (y por lo tanto en toda la UE) contra Apple al dictaminar la Comisión Europea que ha abusado de su posición al perseguir a Apple por violación de patentes. En Estados Unidos, hace pocas semanas la posición del órgano pertinente fue la misma. ¿Qué ha cambiado?

 

Ahora mismo Motorola tiene una pequeña presencia en el mercado mundial de dispositivos móviles y cada vez son más los que se preguntan si Google la adquirió para relanzarla, para usarla como «departamento de hardware» o, simplemente, para tener un catálogo de patentes barato con el que atacar a Apple -a nadie se le escapa que, en origen, Android fue una copia bastante llana de iPhone OS-. Además, frente a una empresa que hace pocos meses dominaba el mercado mundial de tabletas y smartphones, ahora Apple sólo tiene el producto estrella entre los tablets y una cuota de mercado respetable pero alejada del líder entre los teléfonos inteligentes. Ahora el ritmo lo marcan Google y, sobre todo, Samsung. ¿Se puede abusar de ser el segundo?

 

Joaquín Almunia, vicepresidente de la CE y responsable de Competencia, explicó que el organismo pone especial énfasis en «proteger la propiedad intelectual» pero también considera que cuando una compañía domina el mercado -como es el caso de Google con su Android- no debe usar nunca su posición para acabar con la competencia -¿dónde ha quedado el «Don’t be evil»?- o pedir medidas cautelares para frenar la distribución de productos punteros como los iPhone o iPad.

 

Almunia puso como ejemplo el estándar GPRS -parte del estándar GSM- indispensable para las comunicaciones móviles y para internet sin cables. Motorola Mobility, titular de la patente, se comprometió en su día a dar licencias de sus patentes en términos «justos, razonables y no discriminatorios». Éste es uno de los puntos de litigio entre la filial de Google y los californianos.

 

Es cierto que, precisamente en materia de propiedad intelectual, Apple no es ningún ejemplo. Pero también es cierto que ahora Google, líder de varios mercados que generan mucho millones de euros en todo el mundo, tendrá que adaptar su política del «todo gratis» para poder seguir siendo la referencia y no ser considerada por el público como un gigante sin escrúpulos. Primero le tocó a Microsoft. Luego a Apple. Además, recordemos que Apple está acostumbrada a subsistir con poca cuota de mercado y pingües beneficios. El mundo al revés.

Samsung Nexus, de vuelta a las tiendas

Ayer fue un buen día para Samsung, para los estadounidenses y para todos aquellos que queremos que la industria tecnológica siga creciendo. El fallo que prohibía la comercialización de algunos dispositivos de los coreanos por vulneración de patentes fue revocado de modo que pueden volver a las tiendas del primer mercado mundial -no sólo por volumen de ventas, sino también por ser el más avanzado y el que marca las tendencias-.

 

Para la primera empresa de electrónica de consumo mundial la revocación del fallo pone en relieve que «la ley de patentes tiene como fin proteger la innovación en lugar de ahogar la competencia» y considera que el Tribunal del Distrito «abusó de su autoridad al ordenar una medida cautelar» contra sus productos.

 

Esto sólo confirma que el equipo legal de la multinacional asiática seguirá agotando la vía judicial para demostrar que sus productos han de estar en el mercado y que no infringen ninguna patente de Apple. De momento, en Washington, los jueces han decidido permitir la comercialización del terminal de cabecera de Google, así como el Galaxy Tab 10.1. Por cierto, el fin del veto a la tableta es el primer fallo a favor de Samsung en territorio estadounidense por primera vez desde que comenzó la guerra de las patentes.

 

No pueden estar tan contentos los asiáticos al respecto de la multa por el incumplimiento de patentes. De momento, y parece que de forma definitiva, Samsung tendrá que compensar a Apple con 1.000 millones de dólares por la violación de seis patentes tecnológicas y, sobre todo, de diseño en manos de los de Cupertino. Una de las sanciones más altas de la historia entre dos tecnológicas y la más dura en una guerra que acumula más de 50 demandas en decenas de países.

 

Aunque no se espera que el fallo tenga repercusión en el mercado -es un móvil que no acumula grandes ventas y que ya está anticuado frente a los Galaxy S III y, sobre todo, iPhone 5- sí supuso una baja del 2% en el valor de las acciones de los de la manzana.

 

Parece que la decisión supondrá un giro en esta guerra de patentes, al menos en suelo americano: los jueces tienen claro que la cesión de patentes ha de ser más flexible (barata) y, sobre todo, que los fabricantes han de actuar más respetuosamente que los rivales. Sin embargo, son conscientes de que esta carrera por crear el dispositivo perfecto está teniendo un impacto enormemente positivo en la economía. Además, parece que mientras se respete el diseño de los dispositivos -y aquí Samsung si tiene las de perder en los equipos más antiguos- será difícil comprobar que un cliente compre un determinado teléfono o tableta por una utilidad desarrollada por un rival.

 

 

Apple crece en el mercado de ordenadores


Sin embargo, no todo fueron malas noticias para los de Cupertino. Las consultoras Gartner e IDC publicaron sus respectivos estudios sobre el mercado de ordenadores y aunque difieren en quién es el líder del mercado mundial (Lenovo para la primera y HP por escaso margen para la segunda) ambas concluyen un mismo dato: el crecimiento de Apple entre los portátiles y los sobremesa es imparable… y si el iPad es un ordenador, el líder indiscutible tiene su sede social en Cupertino.

 

Las noticias para Hewlett Packard en cambio son pésimas: con la acción bajando un 45% de su valor en los últimos doce meses, ceder el liderato por primera vez en seis años puede suponer otro golpe para sus títulos. El primer puesto, por cierto, lo heredó de IBM… cuando abandonó el hardware y dejó su división a Lenovo hace siete años.

 

La caída de HP es la caída del mercado: un 8,7% menos de ordenadores comercializados -hasta unos 84 millones de unidades-. El empuje de las tabletas, los ultrabooks y de unos smartphones cada vez más potentes están haciendo caer a la mayoría de los sobremesas (sólo crece ampliamente el iMac).

 

Según los dos informes, sólo la llegada de las tabletas con Windows Phone 8 puede parar la sangría de los PCs del mismo modo que el iPad y las posteriores versiones de OS X cada vez más vinculadas a iOS han provocado una migración en masa al mundo de la manzana.