Samsung y Apple, paz obligada

La que se iba a presentar como la batalla definitiva entre dos de las tecnológicas del momento, Samsung y Apple, ha acabado como una paz obligatoria por un pulso que empieza a cansar incluso a la justicia. La juez que instruye el caso de patentes en las que se enfrentan coreanos y estadounidenses ha pedido a ambas firmas que lleguen a un acuerdo extrajudicial antes de que el jurado comience hoy sus deliberaciones.

 

Desde hace 15 meses ambas partes pugnan por demostrar que la contraria ha vulnerado patentes fundamentales para el desarrollo de ciertos productos (teléfonos inteligentes y tabletas, sobre todo). Los californianos hablan también de una «copia descarada» en el diseño del primer Galaxy S, mientras que los coreanos alegan que Apple ha violado los derechos establecidos sobre sus conexiones WiFi.

 

Antes del litigio ambas compañías entablaron contactos para llegar a un acuerdo (lo habitual es que las dos empresas permitan el uso de alguna de sus patentes a cambio del empleo de las del rival), sin embargo, todos los intentos por mediar han sido estériles. Por eso la magistrada Koh concluye que «si el mensaje era demostrar que tienen derecho sobre la propiedad intelectual de estos dispositivos, el mensaje ha sido captado», pero también les ha recordado que «es momento de alcanzar la paz».

 

Durante este largo proceso ambas empresas se han visto obligadas a presentar testimonios de algunos de sus trabajadores más importantes: diseñadores, ingenieros, directivos, etc. así como a revelar diseños de prototipos y tecnologías que nunca llegaron a ver la luz.

 

Precisamente por ello y por cómo afectará la futura resolución a la capacidad comercial de ambas empresas, la magistrada las ha urgido a llegar a un acuerdo rápido antes de que tenga que dictar sentencia.

 

Apple y Samsung acumulan la mitad de las ventas de smartphones en todo el mundo y una resolución contraria a alguna de ellas desestabilizaría completamente la balanza en favor de una en uno de los mercados más importantes: Estados Unidos.

 

Samsung vendió el último trimestre 50 millones de terminales, el doble que Apple, y cosechó unos beneficios de más de 4.800 millones de euros -algo menos que los de la manzana-. Si el jurado falla a favor de los de Cupertino, los coreanos tendrán que pagar una indemnización que podría superar los 2.000 millones de euros. Además, de perder el juicio, algunos de sus productos no podrían acceder al mercado norteamericano -en especial la familia Galaxy- con lo que su liderazgo internacional quedaría en peligro.

 

Por otro lado, de fallar a favor de Samsung, Apple se vería obligada a compensar a Samsung por las licencias WiFi y se vería obligada a cambiar su estrategia que la ha llevado a demandar a empresas en varios países para tener un uso exclusivo de sus patentes.

Programación, ¿protegida por copyright?

En plena vorágine por la pugna entre Oracle y Google por los derechos sobre Java, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sentenciado que el lenguaje de programación y la funcionalidad de los programas informáticos no están protegidos por los derechos de autor en Europa (el código fuente y el código objeto del mismo sí). La clave del fallo reside en que «si se protegieran mediante copyright se monopolizarían las ideas en perjuicio del progreso técnico y del desarrollo industrial».

 

La sentencia -que ha levantado ampollas al otro lado del Atlántico- ha servido para cerrar la pugna entre SAS Institut y World Programming en Gran Bretaña después de que la primera demandara a la segunda por «copiar los manuales y los componentes del sistema SAS -se emplea para analizar el riesgo financiero, la dirección estratégica de empresas y el desarrollo de modelos para minería de datos– e infringir de este modo los derechos de autor y las licencias de la versión de aprendizaje». La segunda, por su parte, alegaba que había adquirido legítimamente estas licencias y que las aplicó para aprender de ellas y crear un sistema alternativo propio».

 

Ante semejante entuerto el alto tribunal de las Islas acudió a la máxima instancia continental que ha considerado que los derechos de autor protegen «todas las formas de expresión de la creación intelectual propia del autor del programa. No obstante, las ideas y principios implícitos en cualquiera de los elementos del programa, incluidos sus fundamentos e interfaces, no lo están».

 

La clave de todo ello es que, según las pruebas recopiladas por el tribunal, World Programming no tuvo acceso al código fuente del programa de SAS Institute ni efectuó la descompilación del código objeto del mismo». Tan sólo reprodujo la funcionalidad del programa gracias a -aquí llega la parte más compleja- «la observación, al estudio y la verificación del comportamiento del mismo utilizando el mismo lenguaje de programación y el mismo formato de archivo de datos».

 

Frente a posibles apelaciones de SAS Institute, el Alto Tribunal ha explicado que «si un tercero obtuviera la parte del código fuente o del código objeto correspondiente al lenguaje de programación o al formato de los archivos de datos y se sirviera del mismo para crear elementos similares en un tercer programa» tal comportamiento sería ilegítimo.

 

 

Oracle vs Google


Mientras, desde el pasado 1 de mayo el jurado popular delibera si Google, la empresa dirigida por Larry Page, violó patentes de Oracle por utilizar partes de programación Java.

 

En los argumentos finales los abogados de Oracle dijo que «tomar partes de un lenguaje informático es como hacerlo de una sinfonía». Por su parte, los letrados de Google se centraron en que la empresa de Larry Ellison apoyó Android y que, incluso, quiso lanzar su propio terminal. No obstante, ante el inteto fallido, Oracle decidió querellarse contra los de Mountain View. Después de esta decisión, el jurado deberá pronunciarse por otras supuestas infracciones llevadas a cabo por la empresa del buscador.

Oracle vs Google, comienza la batalla

23 de abril de 2012. Un jurado popular y 75 abogados se reúnen en la corte del distrito californiano presidido por el juez William Aslup. De un lado, Oracle. La firma de Larry Ellison demanda a otro gigante de Silicon Valley. Del otro, Google, el titán de internet se juega una demanda de miles de millones de dólares. Podría ser una novela de John Grisham de los años noventa. No lo es. El mayor juicio entre tecnológicas de las últimas dos décadas está en marcha.

 

La cuestión es sencilla. El ejército de abogados de ambas multinacionales tendrá que demostrar si los de Larry Page han usado sin permiso patentes de Oracle para programar su sistema operativo Android, el más extendido entre los dispositivos móviles y el que más rápido crece en todo el planeta.

 

Pero esto es sólo la punta del iceberg. Lo más importante es saber si Java, el lenguaje de programación desarrollado en los 90 por Sun Microsystems y ahora propiedad de los de Redwood Shores, puede estar sujeto a las leyes de copyright. Los del buscador intentarán exponer al jurado que colocar la «c» en este lenguaje de programación es como hacerlo en el castellano o el inglés y hubiera que pagar cada vez que habláramos. Imposible.

 

Una de las cosas más curiosas de este litigio es, precisamente, el jurado popular. Si en las causas «el pueblo contra una empresa» sí son habituales, en las pugnas entre tecnológicas no. El motivo es sencillo, normalmente estos enfrentamientos suelen resolverse extrajudicialmente con acuerdos multimillonarios. Esta vez, sin embargo, no ha habido acuerdo posible. Por eso, un puñado de ciudadanos californianos ha tenido que ver durante horas vídeos sobre lenguaje de programación, el origen de Java y para qué sirve.

 

Precisamente éste es el órdago que Larry Ellison le ha planteado a los de Mountain View. Acostumbrado al «todo o nada», ya ha ganado dos importantes litigios -de temáticas muy diferentes- con jurados recientemente. El primero, al ayuntamiento de la ciudad de San José, que le prohibía usar su avión por la noche. El segundo hizo que la alemana SAP (otra de las empresas punteras en software) tuviera que pagar casi 100 millones de dólares en minutas para sus abogados.

 

El litigio entre ambas compañías tiene su origen con la compra de Sun Microsystems, en quiebra, en 2010 por 6.000 millones de dólares. El principal valor de la firma no eran sus geniales hardwares (desde ordenadores hasta reproductores de MP3) sino su enorme cartera de patentes -que crecía cada año desde 1982- y, sobre todo, el lenguaje Java.

 

A partir de entonces las demandas han sido frecuentes -todavía hay pendientes otras tres-. Esta vez Oracle reclamaba a Google la vulneración de siete patentes: cinco han sido desestimadas, la sexta expira este año… y la séptima es referida a «la joya de la corona». Google le ofreció 2,8 millones de dólares por su uso. Oracle exige más de 1.000.

 

Si Ellison se sale con la suya y consigue proteger Java el problema no sólo sería le enorme indemnización a la que se enfrentaría Google, sino también el cambio de perspectiva en el mundo de la programación donde gran parte de los lenguajes nacen de Java.

Eurocámara, el último freno a ACTA

El 26 de enero, en mitad del remolino por la Ley SOPA y el cierre de Megaupload, varios Estados de la Unión Europea se adherieron a la polémica Ley ACTA. El 1 de marzo, sólo unas semanas después, cuando se esperaba que la UE la pusiera en vigor de modo inmediato, el Parlamento ha decidido parar y posponer el proceso al menos un años. La razón es que la Cámara de representantes no tiene claro que el texto no respete suficientemente los derechos de los ciudadanos y, ante la duda, ha decidido remitirlo a la justicia continental para que se pronuncie al respecto.

La mayoría de los diputados han asegurado que respetan el fin último de la norma antipiratería, si bien, recelan de las consecuencias de su aplicación tal y como está redactada. Además, para aumentar la presión de los parlamentarios, una plataforma ciudadana presentó dos días antes de la votación de la Ley 2,5 millones de firmas de europeos que estaban en contra de la aprobación de la misma.

Asimismo, los portavoces de los principales grupos parlamentarios explicaron que aprovecharán este largo intervalo hasta que el Tribunal Europeo se pronuncie para debatir matices y mejoras del texto que ayuden a su aprobación y a un consenso con los ciudadanos europeos. En cualquier caso, aún queda el trámite definitivo de la votación -a petición de la Comisión Europea de Comercio- para que el texto pase a manos de la Justicia el próximo 12 de marzo.

Aún así, ante la expectación levantada por la decisión de la Eurocámara, el Comisario de Comercio de la UE, Karel de Gutch, explicó que «sigue apoyando la aprobación de esta norma, aunque con matices» puesto que «proteger la innovación y la propiedad intelectual son fundamentales para apuntalar el progreso, el desarrollo y la democracia».

El tratado internacional, de momento aprobado por Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Singapur, tiene ahora una batalla definitiva en el Viejo Mundo. Si el Parlamento decide desecharla, los países quedarían liberados de su cumplimiento y si, al menos seis lo aprueban por separado, sólo los firmantes tendrían que comprometerse al mismo.

Dudas


Hay que explicar que la Ley ACTA no se refiere sólo a la propiedad intelectual de los contenidos multimedia -los más afectados por la piratería en internet- sino también a patentes y propiedades de otros campos como por ejemplo la medicina.

Sin embargo, ha sido la parte vinculada a internet la que ha provocado todo el revuelo. Las dudas se centran en la parte que responsabiliza a los proveedores de internet de los contenidos que están diseminados por la red y de lo que se hace con ellos. Además, la norma aumenta las herramientas de los Estados para la persecución de la piratería pudiendo, incluso, rastrear contenidos «legales» de personas que no llevan a cabo ningún tipo de descarga ilegal para cerciorarse de ello.

Aún así, otros sectores también han mostrado sus reticencias ante la protección excesiva de las patentes. Entre ellos el ya nombrado de la medicina. Son muchos los expertos que auguran importantes recortes en el campo de los medicamentos genéricos al crearse una sobreprotección sobre las fórmulas de las medicinas más necesarias. ¿El problema? Una interpretación demasiado abierta de la norma debido a un texto excesivamente ambiguo para abarcar la mayor cantidad de sectores posible.

Para defenderse de todo esto el Comisario De Gutch fue tajante: «Europa ya no puede competir con salarios bajos. Ha de hacerlo con creatividad» y es por ello que hay que «protegerla» ante todo. Mientras, en el Estado, seguimos «celebrando» la entrada en vigor de otra ley ambigua el pasado día 1: la criticada Ley Sinde.