Portabilidades fijas, nuevo caballo de batalla

El incremento del peso de la telefonía móvil (y por ende de internet móvil) en los últimos años ha hecho que los contratos de telefonía fija tanto en hogares como en empresas hayan pasado a un segundo plano a la hora de negociar nuestros contratos. Un mal menor que viene vinculado a la tarifa de banda ancha de internet o a un pack de canales de televisión premium.

No obstante, la semana pasada la Comisión Nacional de los Mercado y la Competencia anunció que ha implementado nuevas obligaciones a las operadoras a la hora de informar y facilitar a los usuarios las cancelaciones de sus contratos de telefonía fija. El 15 de noviembre de este año es la fecha tope para que la Asociación de Operadores para la Portabilidad tenga en marcha este plan que busca agilizar un mercado a todas luces enquistado.

Desde 2013 la portabilidad de un número fijo de una compañía a otra se tarda en efectuar un día. El problema es que si este cambio incluye un cambio de número o incorpora la banda ancha, la espera se prorroga durante seis largos días (inicialmente por ley eran once).

Con estos nuevos cambios en el proceso se facilita que el cliente pueda «arrepentirse» de la portabilidad y, sobre todo, abrir nuevos canales para que el usuario no se quede encerrado en las trabas de las empresas.

Entre las obligaciones, la empresa deberá notificar los horarios de cada uno de los canales para realizar la portabilidad (web, teléfono o tienda física) y los tiempos de la misma, incluida el periodo límite para cancelar el cambio de compañía una vez es aceptado por la segunda.

Además, la operadora deberá especificar que el cambio de compañía no incluye ningún coste para el usuario que solo tendrá que afrontar el importe de los servicios que la empresa saliente le preste mientras se cierra el cambio.

Toda la información necesaria tanto para solicitar el cambio como para cancelarlo deberán ser notificadas desde la primera solicitud y, en caso de que la compañía no cancele a tiempo la portabilidad, será la encargada de abonar el coste de la «portabilidad de retorno».

Según la normativa actual -y así seguirá siendo- solo puede cancelar la portabilidad la empresa receptora. Aunque esto ha ralentizado ligeramente el periodo necesario para los cambios la CNMC ha explicado que no se han detectado «comportamientos anómalos» por parte de las empresas de modo que desestimó la solicitud de Jazztel de recuperar el proceso de cancelación por parte del operador donante.