Google, a vueltas con la privacidad

Si hay un tema que tenga loca a la mayor empresa de internet es, sin duda, la privacidad. Después de sus problemas con su servicio Street View y de unificar casi todos sus servicios, el gigante del servidor ha decidido unificar también su política de privacidad a partir del 1 de marzo con el fin de reunir toda la información que maneja de cada uno de sus usuarios en cada servicio. El anuncio, a través de su blog oficial, explica que el cambio tiene como fin «hacer de Google una experiencia más intuitiva» gracias al seguimiento individualizado de las actividades de cada usuario para poder ofrecerle unos servicios más acordes con sus necesidades a través de los datos que cada persona ha hecho voluntariamente en cada aplicación.

Para ello, los de Mountain View han eliminado más de 60 políticas de privacidad para dejar una sola como paso previo a los que hará con los datos de los usuarios el mes próximo. En la práctica, explican, «cuando estés conectado, combinaremos los datos que nos has proporcionado en uno de nuestros servicios para darte una experiencia unificada en los demás. Cada persona será tratada como un usuario único».

Los cambios, por cierto, son obligatorios para todos los usuarios no pudiendo rechazarlos. La única forma de no aceptarlos es darse de baja de los servicios de Google como bien avisan en la página que se abre estos días a todos aquellos que accedemos a nuestras cuentas de Gmail o YouTube, por ejemplo.

En el blog de los de Larry Page están disponibles algunos ejemplos de en qué variará nuestro día a día: las propuestas de búsqueda de Google serán aún más personalizables y jugarán, por ejemplo, con nuestras preferencias de Google Plus o de un perfil alojado en Blogger o Picasa.

Pero algunos de estos ejemplos han causado polémica, por ejemplo el que reza que «podremos decirte, incluso, cuándo llegas tarde a una reunión basándonos en tu calendario, tus recordatorios y tu localización». Incluso, podrán observar las condiciones de tráfico en la ciudad del usuario.

Preocupación de los usuarios


Son varias las plataformas que han mostrado su disgusto con los cambios. Marc Rotenberg, del Electronic Privacy Information Center (EPIC), explicaba recientemente que este tipo de cambios suele llevar implícito una rebaja en los niveles de privacidad de los usuarios.

Google se defiende diciendo que sólo es una unificación de datos. Que en ningún caso se recogerán contenidos nuevos que el usuario no quiera facilitar y que sólo tiene como fin crear una experiencia más eficaz. Algunos analistas, como los redactores de The Wall Street Journal se preguntan si esta optimización de resultados -el mismo alegato que con Buzz hace unos meses- no servirá para aumentar el control de los de Mountain View sobre sus usuarios.

Sin embargo, muchos juristas explican que la empresa tiene derecho a imponer las condiciones de privacidad que quiera. Al fin y al cabo el usuario es totalmente libre de abandonar sus cuentas y de optar por el borrado total de su huella digital en Google. El único punto que el gigante del buscador ha de dejar claro y respetar es el acceso de terceras personas o compañías a estos datos combinados.

The Washington Post lo resume como nadie: «Google sabrá muchas cosas de usted. Nunca pensó que un email recibido en su cuenta de Gmail podría influir en su experiencia en YouTube». Las miradas ahora se centran en los principales usuarios de Google Plus, YouTube o Google Search, los niños y los jóvenes. Un nuevo debate ético ha llegado… y una nueva forma de estar en la red también.

Google, conoce tu identidad

Uno de los principales caballos de batalla entre los usuarios de Internet y los buscadores siempre ha sido la gestión de los datos de navegación de los internautas. La posibilidad de la gestión privada de la identidad de cada persona cuando se encuentra en el ciberespacio de un modo similar al de la vida «real».

Ha habido muchos proyectos y promesas para acabar con una vertiente de la red que genera millones de dólares. Al fin y al cabo esa información es muy valiosa para cualquier empresa. Mucho más que cualquier estudio de mercado. Cualquier persona, desde la «intimidad» de su ordenador, visita las páginas que quiere. Ve los productos que le atraen. Los compra, los compara, habla de ellos. El problema se da cuando la privacidad no es tal -vía cookies, por ejemplo-.

Para mostrar una mayor transparencia Google -principal buscador de la red con un 85% de la cuota de mercado mundial- ha presentado una nueva herramienta. Se trata de «Me on the web» y nos permite registrar toda la información que existe en el ciberespacio sobre nosotros, aprender a gestionarla -eliminar la que no deseemos- e, incluso, recibir alertas cuando haya contenidos nuevos relacionados con nosotros.

La opción es, pues, múltiple. Podemos ver nuestra «huella digital», gestionarla y, si queremos, eliminarla. Para poder utilizar este servicio sólo hemos de tener una cuenta Google -¿quién no la tiene?- asociar nuestro perfil a determinados servicios -en el Panel de Control se nos explica muy fácilmente- y acceder a la dirección creada a tal efecto.

Una vez dentro un menú nos explica las opciones que tenemos con nuestra propia identidad y cómo llevar a cabo nuestros deseos e intenciones. Desde Mountain View tienen claro que la reputación de uno en la web no sólo viene de lo que publicamos o creamos en el ciberespacio, sino también de lo que dicen o cuelgan sobre nosotros. Por ello creen necesario tener un control sobre ambas facetas de nuestra personalidad en la red.

Andreas Tuerk, uno de los desarrolladores de la idea lo tiene claro: «búscate en Google; crea un perfil Google; elimina el contenido no deseado y los resultados de búsqueda asociados y recibe notificaciones cuando aparezca tu información personal en la web». Sencillo y seguro.

Panda, el nuevo algoritmo de Google


Cuando se anunció un cambio en el algoritmo de Google a principios de marzo muchas webs se tambalearon. Se pasaba de potenciar las páginas con más enlaces a penalizar a aquellos sitios que tan sólo replicaban información sin ser creativas.

Barry Schwartz -una de las cabezas visibles de la Red Innova– advierte: «en España todavía no se ha notado porque es mucho más efectivo en inglés». Sin embargo, aunque recomienda utilizar otras herramientas en la red, «Bing está mejorando mucho» y el buscador semántico Wolfram Alpha es un «experimento muy interesante», considera que el nuevo algoritmo cambiará la cara de la red.

Así, para este experto en la red, lo más interesante actualmente es ver cómo se difuminan las fronteras entre los ordenadores y los dispositivos móviles -en especial teléfonos- y cómo afectará en el comportamiento de los internautas la incorporación de las búsquedas por voz y por imágenes que Google ha puesto en funcionamiento en su website.

Schwartz tiene una fe ciega en el nuevo HTML5. Mejorará profundamente la red. Es lo que él llama «el efecto Apple». Aunque ahora se pidan multitud de aplicaciones en su plataforma, en Android o en cualquier otra, lo importante no es lo bonito o feo que sea el software, sino lo bien que funcione.

Sobre las redes sociales, el experto sabe que ha llegado un punto en el que los buscadores no pueden prescindir de ellas. Google o Bing no van a cambiar los resultados por ellas, pero saben que sí queremos conocer qué opinan nuestros contactos sobre nuestras búsquedas -productos y servicios, por ejemplo-.  Aún así, nos recomienda que sólo nos guiemos por esa opción cuando busquemos algo por un motivo personal. Cuando sea algo profesional, lo mejor es desconectarla y guiarnos por los algoritmos. Como siempre, hay que separar placer y trabajo.

Cookies, ¿por fin un acuerdo?

El gran negocio de Internet es, sin duda, la publicidad. Cualquier producto o servicio queda expuesto a millones de personas en cualquier rincón del planeta. Y como todo negocio, tiene aparejado polémicas. El más candente es, sin duda, el de las cookies: herramientas informáticas que sirven para rastrear las páginas en las que ha estado un usuario para poder ofrecerle publicidad a medida.

Hasta aquí la teoría. En la práctica se da un claro choque entre su implantación y el derecho a la privacidad que tiene aparejado cualquier usuario cuando navega por la red. Para evitar estos problemas, el sector europeo de la publicidad online -representado por el Interactive Advertising Bureau Europe- firmó ayer un acuerdo de autorregulación. El código permitirá a los individuos gestionar su privacidad a su gusto.

En el punto de mira de este acuerdo están las cookies. Esa herramienta que permite, mejor que ninguna otra, conocer el «comportamiento de la navegación» o behavioural advertising. Es por ello que el sector ha decidido llegar a un acuerdo antes de que una directiva europea el obligara a ello. A partir de ahora las «galletas» podrán seguir utilizándose previo consentimiento del usuario. Si éste no está de acuerdo, su navegación en la red estará libre de rastreo.

Entre los nombres que conforman la lista de firmantes están Google,Yahoo!, Microsoft, Orange, Financial Times, BBC Worlwide, Telegraph Media, Guardian News & Media y PRISA. Ahora tienen hasta junio de 2012 para empezar a cumplir sus propósitos. Toda la publicidad gráfica basada en el behavioural advertising incorporará un icono que permitirá a los usuarios preservar su privacidad. El sistema es sencillo: se pincha en el icono y se accede a la web de la empresa anunciante donde el internauta podrá darse de baja en pocos pasos.

Esta página será una especie de ventanilla única en varios idiomas donde se controlará la publicidad que aparece pegada en cada website. Ha llegado la hora de que las empresas sean más transparentes en el tratamiento de nuestros datos. Felicidades internautas.