AMD Threadripper, la alternativa real a los Intel Core i9

Hace tiempo que se esperábamos la llegada de la última generación de procesadores de gama alta de AMD. La empresa, que los ha bautizado acertadamente como Ryzen Threadripper busca un rendimiento potente y equilibrado gracias a los 16 núcleos del conjunto y pone en su punto de mira a la última generación de chips de su gran rival Intel, los Core i9.

Como ocurre con estos últimos, los nuevos Threadripper no están pensados para el gaming: la batalla no está en la velocidad del reloj sino en la capacidad de realizar múltiples tareas a la vez que tengan una alta demanda de rendimiento.

En la presentación AMD comparó sus modelos con los equivalentes de Intel en precio (los 7900X) ya que la versión de 16 núcleos se quedará en 999 dólares mientras que la de 12 tendrá una tarifa de 799. De esta forma, los Intel solo ofrecen por ese importe 10 núcleos a 3,3 GHz (solo en modo Turbo 3.0 suben hasta los 4,5 GHz) lo que les coloca por detrás del tope de gama de AMD.

En ambas configuraciones se emplea socket de 4094 pines al que han llamado TR4 así como placas con chipset X399. Además, estos microprocesadores ofrecen 64 pistas PCIe 3.0 frente al modelo de Intel que tan solo gana la partida en rendimiento por núcleo. Sin embargo, los responsables de AMD advierten que este perfil de equipo se emplea siempre en dispositivos que realizan trabajos paralelizados y muy raras veces con herramientas mono hilo.

Como hemos dicho, no son procesadores pensados para el gaming y parece que la nueva batalla está más pensada para equipos de sobremesa pensados para el trabajo (mucho más allá de la ofimática, por supuesto) y que busquen otorgar un alto rendimiento a profesionales que realicen tareas en paralelo de alta demanda de potencial.

Os dejamos el vídeo de presentación de la propia AMD:

S1, el secreto mejor guardado de Apple

Es -además de su precio- el elemento más llamativo del último iDevice. Un SoC diseñado por Apple y que inaugura una nueva familia de chips -junto a los A y M- pensada para hacer funcionar todos los dispositivos wearables de la casa de la manzana.

Cuando el Watch fue presentado se dijo muy poco al respecto de sus características. Solo unas pocas pinceladas sobre su funcionamiento y la experiencia de uso que proporcionaba (piedra filosofal de la compañía). Sin embargo, ahora que el equipo está a la venta (acumula ya más de un millón de unidades comercializadas a pesar de su precio y de haber llegado solo a 11 países) los chicos de Fixit han desmontado uno y le han dado el célebre S1 a ABI Research para que nos cuenten que hay en el cerebro de la máquina.

En palabras de los de Cupertino, el reto de construir el reloj era que nada de lo que había en sus estanterías valía. «Ninguna arquitectura tradicional de un ordenador cabe en un espacio tan pequeño», con lo que tuvieron que «encontrar la fórmula para integrar varios subsistemas en un solo módulo súper compacto». El resultado final fue «encapsulado con resina para aislarlo de los golpes, el desgaste y las inclemencias climáticas». El resultado: «un prodigio de la ingeniería y la miniaturización».

¿Opinan lo mismo los chicos de ABI Research? En su informe destacan que todo en este S1 está concentrado en un pequeño módulo resistente a golpes, desgaste y el clima, lo que le ha valido el certificado IPX7: es sumergible durante 30 minutos a 1 metro de profundidad… aunque Apple recomienda no hacerlo.

El SoC integra un chip Broadcam con conectividad WiFi, Bluetooth, NFC y radio FM aunque ésta última sin habilitar. Unido a un amplificador de señal, aquí tenemos el corazón que nos une a la plataforma Apple Pay.

Además, el S1 incorpora un módulo Elpida de 512 MB de RAM y una memoria Flash de 8 GB así como un chip STM que se encargan de acelerómetro y giroscopio y un controlador ADI para funciones táctiles. Por si esto fuera poco, un módulo IDT se encarga de la carga inalámbrica.

En el centro de este pequeño «universo» un procesador denominado APL 0778 hace que todos estos elementos trabajen en armonía con Watch OS. Sin duda, el mejor proyecto de Apple desde el A5 que permitió dar el salto al SoC del iPad 2 y el iPhone 4S, referencias aún entre los ingenieros de Cupertino… y de la competencia.

A10X, ¿el primer chip de Apple para sus Mac?

Si hay algo que ha caracterizado a Apple tanto en la era de Steve Jobs como en la de Tim Cook es su objetivo de no depender nunca de terceros en la construcción de sus equipos (y, por lo tanto, en el abastecimiento de componentes). Así, la buena experiencia que han tenido con la construcción de procesadores propios para equipos cada vez más diversificados (del iPod Nano al Apple Watch pasando por Apple TV, smartphones y tabletas) ha hecho que los rumores sobre un posible chip propio para los Mac cobre fuerza.

Controlar todos los procesos de preproducción, presentación, lanzamiento y mejoras es fundamental para una empresa de estas características (que desarrolla solidariamente su software y su hardware) por lo que el último informe de la consultora KGI que asegura que estos componentes verán la luz en un plazo máximo de dos años cobra cada vez más sentido.

El primero de estos modelos sería el chip A10X lanzado en 2016 en el MacBook Air de 12 pulgadas. Un modelo de acceso que tendría suficiente con un procesador a medio camino entre un Intel Atom y un i3 como el que ya entregan las últimas versiones de iPhone y de iPad y que gracias a una versión aún más ligera de OS X y a las mejoras que se implementarán en los A9 y A9X daría las prestaciones a las que nos tiene acostumbrada Apple.

El procesador, fabricado integramente por Samsung (su colaboración nos ha dejado dispositivos de referencia y los coreanos tienen capacidad más que de sobra para surtir una demanda millonaria) se construirían con tecnología de 10 Nm (los novedosos Broadwell de Intel cuentan con tecnología de 14 Nm) sería el banco de pruebas para, más adelante, comenzar a implementar componentes más potentes para los modelos medios y de gama alta del catálogo.

Si nos fijamos en la nomenclatura que emplea KGI, el A10X debería emplear arquitectura ARM, radicalmente opuesta a la x86-64 que emplea actualmente Intel en sus chips para ordenadores y que condicionar la diferente oferta de aplicaciones existente para iOS y OS X.

Para los MacBook más potentes, iMac y Mac Pro (palabras mayores por su rendimiento y capacidad), los de Cupertino contarían con hasta tres proveedores de sus chips. Por un lado, el ya mentado Samsung y, por otro, la propia Intel y Global Foundry lo que garantizaría, de nuevo, el suministro para las ventas (crecientes) de estos equipos y permitiría aprovecharse de la experiencia con ambos para crear equipos a medida de las nuevas versiones de los sistemas operativos.

Por último, si nos fijamos en la tabla de lanzamientos de los nuevos modelos, podemos ver que en 2016 llegará el procesador S2 o, lo que es lo mismo, la nueva versión del Apple Watch. Con la consecución de un desarrollo integral del hardware y el software Apple parece ganar una nueva batalla al conseguir ser un poco más independiente de los proveedores. Veremos en qué queda todo esto.