Google, en busca de la transparencia

La primera empresa de la red, la primera empresa de publicidad del planeta, la empresa con software gratuito más importante del sector, la empresa con el software móvil más distribuido del mercado… Google hace tiempo que dejó de ser una start-up para convertirse en un ecosistema de productos y servicios por sí misma. Podemos esperar cualquier cosa de los de Larry Page: una recreación a escala de la Tierra, cuentas de correo, ordenadores con SO en la nube, equipos móviles, tabletas, mapas, búsquedas por voz… es por ello que es casi imposible dar una sola noticia de los de Mountain View a la semana. Aquí tenéis dos que nos ayudará mejor a entender como funciona este universo:

Google y la publicidad


A principios de mes la empresa publicitaria más importante del mundo -controla cerca del 70% de la publicidad en la red, principal punto de encuentro con los consumidores- explicó cómo funciona su sistema publicitario.

El siguiente ejemplo -muy bien expuesto en [Enlace roto.]– nos ha pasado a todos: comenzamos a enviarnos correos electrónicos con nuestros amigos sobre un determinado plan (como ir al cine) y, de repente, en la columna lateral derecha de nuestra cuenta de Gmail comienza a aparecer publicidad relacionado sobre la película en cuestión: cines, venta de entradas, merchandising relacionado, incluso sorteos. Igual de espectacular resulta con las búsquedas. Si rastreáis un libro desde la barra de búsqueda de Google… aparecerá publicidad del mismo en los resultados.

En un esfuerzo por llevar a cabo su estrategia de transparencia -en algunas zonas del planeta, como Europa, está muy cuestionado su tratamiento de la información tras sus problemas con Google StreetView-, la empresa de Mountain View ha creado un nuevo servicio para tranquilidad de los usuarios. Cada vez que veamos publicidad en uno de sus programas bastará con que posemos el puntero del ratón sobre el anuncio para que se nos pregunte «¿por qué esta publicidad?». Gracias a este servicio cada cliente podrá decidir si quiere saber más del mismo, conocer en qué criterios se ha basado el buscador para implementarlo en nuestra búsqueda y, lo más importante, si quiere bloquear la recepción de ese tipo de publicidad.

Susan Wojcicki, responsable de publicidad del gigante californiano, explicaba que Google «está comprometida en dar el mejor anuncio posible», quieren «aumentar el control sobre la publicidad» que ofrecen y es por ello que dejan en manos del cliente final decidir si quieren o no anuncios personalizados.

En cualquier caso, si alguno de vosotros no quiere esperar a que este servicio esté en marcha, puede configurar su perfil de Google referido a la publicidad y bloquear hasta a 500 anunciantes e, incluso, explicar cuáles son las temáticas que más le interesan para que la publicidad que reciba sólo se refiera a esos ítems. Otra gran empresa que aprende de sus errores.

Comprometida con Open Net


De entre toda la colección de aplicaciones de Google la más polémica, sin duda, es Google Report. En ella se muestran todas las veces que los gobiernos de diferentes países han bloqueado el acceso a Google y la red en los últimos tiempos. De hecho, la información se muestra en tiempo real. Libia, Egipto, Turquía, China, Irán y Pakistán son algunos de sus «socios» más célebres. Incluso podemos ver el caso en el que, por error, se cortó la conexión en Georgia. Una mujer que revendía cobre que encontraba -en este caso en un cable de conexión- cortó por accidente un cable de conexión de un servidor de Google. La avería duró 5 horas y los de Larry Page lo muestran como el único caso no político del planeta.

Uno de los apartados más «incómodos» de este Report es, sin duda, el referido a Tráfico. Desde él se puede pedir la retirada de un determinado contenido por vulnerar desde una ley hasta la propiedad intelectual. Los contenidos susceptibles de la retirada son desde blogs hasta contenidos multimedia de YouTube. Lo malo para los «censores» es que no se hará público ni el estado de la petición, ni cuánto tardará en retirarse. Sólo la petición y el motivo -ley mediante- de la misma.

Es por ello que, para aumentar la transparencia de todos estos litigio Google ha pedido a otras grandes empresas del sector, como Microsoft y Yahoo! la creación y desarrollo de Open Net. Este servicio pretende que se muestren los datos de los contenidos que se pidió que se retiraran por parte de las autoridades. Así descubriríamos el incremento de peticiones que llegan desde Argentina y Portugal o la disminución desde España.

En cualquier caso, la empresa ha hecho saber que seguirá con su política de censura automática de contenidos de violencia «gratuita» y de pornografía infantil. Un buen ejemplo que tanto ellos como nosotros, esperan que pronto tenga representación europea.

Google Plus, 50 millones en tres meses

Del mismo modo que ocurrió en 2004 con Gmail (Google Mail en algunos países) la apertura de la red social Google Plus ha supuesto todo un estallido en la red. Lanzado el pasado 18 de junio como el tercer intento de los de Mountain View por hacerse un hueco en el apetitoso mercado de las redes sociales -por las ingentes cantidades de capital que se inyectan en este sector-, en un sólo mes demostró que el público está ávido de novedades respecto a Facebook (últimamente se habla mucho más de Twitter)… y ahora que  ya no necesita invitación está batiendo récords.

Tres meses han tenido que pasar para que Vic Gundotra le diera el visto a Larry Page. El periodo de prueba interna se superaba a mediados de septiembre y ya estaban preparados para una afluencia «masiva de usuarios». La fecha elegida era el 18 de septiembre. Las novedades -como el servicio de videoconferencias- ya estaban listas.

Como ya hemos dicho, los tempos de Google se han acortado. El servicio de correo electrónico estuvo años sujeto a invitación. Pero esta vez ni Google podía permitirse esperar tanto -Facebook ha superado los 700 millones de usuarios y Twitter los 200- ni la gente iba a hacerlo. Han vuelto a acertar. El 9 de septiembre los usuarios registrados por los californianos ascendían a 28,7 millones. Ahora ronda los 50 millones.

En términos absolutos puede parecer poco, pero si tenemos en cuenta que Facebook tardó tres años en llegar a los 25 millones y que Twitter necesitó 30 meses la cifra toma relevancia. En cuanto al tráfico de usuarios, más de lo mismo. Hasta el momento el tope eran 321.000 diarios para Google Plus. Hace dos semanas marcó un nuevo pico de 1,5 millones de visitantes… sólo en Estados Unidos.

La única cifra que puede dar un respiro a sus rivales es la de actividad de los usuarios. Mientras que los de Twitter se muestran hiperactivos -su formato está pensado para ello- y algunos clientes de Facebook demuestran que ya no pueden vivir desconectados -hace poco lo reconocía el mismísimo Mick Jagger-, Google no suelta prenda en esta dirección (lo que en este sector suele ser mala señal) e incluso se le achaca a Larry Page que no actualice los contenidos de su perfil. Mal ejemplo.

Parece que, de momento, el turno de gloria le ha tocado a Twitter donde la gente comenta la abrumadora cantidad de cambios que se han introducido en Facebook y la complicación de uso tanto de la red de Mark Zuckerberg como de Google Plus. Ya se sabe, un exceso de posibilidades muchas veces puede saturar al cliente. Más en una época en la que estamos acostumbrados a que nos lo den todo mascado, incluidas las relaciones sociales.

Facebook y la publicidad forzosa

La principal fuente de negocio en internet es, sin duda, la publicidad, un sector dominado, por el momento, por Google. Uno de los motivos por los que Facebook -la red social por excelencia- no consigue todos los ingresos que debería por este concepto viene por el escaso valor de la misma en este entorno. Es muy sencillo pulsar el botón de cerrar y olvidarnos de la misma. Precisamente por esto la empresa está ensayando sistemas de presentación de la publicidad que no puedan ser bloqueados por el titular de la cuenta.

De momento se busca que las páginas donde aparecen los comentarios de los «amigos» de los usuarios y los «me gusta» -los puntos más visitados de la red- vengan acompañados de publicidad que el propietario de la cuenta no pueda filtrar o bloquear. No obstante, según aparecía publicado la semana pasada en The Wall Street Journal, esto requeriría un cambio de concepto en estos ítems. Actualmente, los comentarios de los amigos del usuario aparecen ordenados según el rango de interactuación entre ambas partes y el titular puede bloquear los contenidos volcados por determinadas personas -como por ejemplo la publicidad de las empresas-, es por ello que se busca que esta opción se elimine en el caso de los contenidos comerciales.

Esto acabaría con las quejas de algunos anunciantes que se quejan del emplazamiento de sus «consejos», aunque nos tememos que agravará las de los usuarios que no quieran ver su website lleno de publicidad. La noticia, además, adquiere relevancia en unos días en los que se ha hecho pública la caída del «Rey del Spam», acusado en verano por un juzgado de California por enviar más de 27 millones de correos electrónicos no deseados -spam- y de haber comprometido, entre otras, más de medio millón de cuentas en Facebook.

Sanford Wallace (nombre del detenido)  se saltó, al parecer, la orden judicial de 2009 que le prohibía acceder a Facebook -ya tenía otra de los 90 que tampoco le dejaba entrar en MySpace después de ser relacionado con una empresa que envió en esa década más de 30 millones de spams diarios-. Ahora se enfrenta a una pena de hasta 40 años de cárcel y hasta dos millones de dólares. Mala época para forzar la publicidad.

Yahoo! Mail, el escáner de correos

No es la primera vez que hablamos de las diferentes cuentas de correo electrónico que los grandes de Internet ponen a disposición de los usuarios. En un terreno dominado por el veterano Hotmail y el potente Gmail, Yahoo! ha querido dar un paso más en busca de la seguridad de los internautas implementando un escáner de mensajes con el fin de detectar virus y spam. Sin embargo, la idea no les ha salido tan «popular» como pensaban.

Yahoomail! no es el único sistema de correos electrónicos que aporta esta herramienta -Google, que ya ha tenido muchos problemas por sus «ataques» a la privacidad lleva tiempo implementándola en su Gmail-, sin embargo, ha sido la gota que ha colmado el vaso de los internautas que defienden la privacidad de los contenidos en la red.

La denuncia ha venido de la mano de la organización británica Which? quien se ha quejado por el cambio de las condiciones en la cuenta de mensajería. Desde Yahoo!, no obstante, arguyen que todos los clientes han sido avisados del nuevo sistema y que los usuarios que lo deseen podrán darse de baja unilaterlamente para seguir utilizando el formato anterior. Para ello, explican, han facilitado un [Enlace roto.].

Los términos de uso del nuevo contrato explican que el internauta «consiente en permitir a Yahoo! el escaneo y análisis automatizado del contenido de sus comunicaciones» tanto nuevas como almacenadas. Lo que más llama la atención es que si el usuario mantiene correspondencia con usuarios de otras cuentas de correo electrónico será él el que tenga que avisar a los demás de que sus mails pueden ser «revisados».

Desde Which? se lamentan de que esta nueva política de privacidad no es más que una excusa con una clara estrategia comercial y publicitaria. Desde la compañía se defienden afirmando que su sistema permite eliminar 130.000 millones de correos basura cada mes, aunque admite que también le servirá para ofrecer a los usuarios «publicidad más relevante» para finalizar quejándose de que sus rivales utilizan sistemas similares, aunque ellos no han sido demandados.

Microsoft se ha apresurado a anunciar que Hotmail -su cuenta- ni tiene este sistema, ni pretende añadirlo. Con un escueto «Microsoft Hotmail no monitoriza los contenidos de la mensajería» ha querido quedar, por una vez, al margen de la polémica.

LinkedIn, cantera de futuro

Por concepto, LinkedIn es una red social. Por fondo, es una red social útil. Más allá de saber qué hace nuestros amigos, cuál es la opinión de no sé qué famoso sobre algo o ver la foto de nuestra graduación, desde que nació en 2002 -aunque no se lanza a la red hasta mayo de 2003- esta web tiene como segundo apellido «profesional».

En sólo cinco año registraba 25 millones de usuarios de 150 ramas de la economía y cuando salió a bolsa, el pasado 19 de mayo, contaba con 100 millones de agregados de 200 países que trabajan, al menos, en las 500 empresas más importantes del mundo según la revista Forbes. Curiosamente, a pesar del riesgo que entraña invertir en una «puntocom» -como reconocen desde la propia empresa, los títulos de LinkedIn fueron [Enlace roto.] y su capitalización llegó a los 8.900 millones de dólares gracias, sobre todo, a una revalorización de las acciones del 146%, estabilizándose en los 110,7 dólares desde los 45 de partida.

«Tenemos un corto historial de operaciones en un mercado que aún no está consolidado por lo que resulta difícil evaluar nuestras perspectivas de futuro», admiten desde California, sede de la firma. Sin embargo, los expertos coinciden que su espectacular lanzamiento es un buen primer paso para afrontar ese «futuro incierto» y convertirse en una herramienta imprescindible para encontrar nuevos talentos -y oportunidades de trabajo- en la era digital.

El secreto de su éxito viene dado, precisamente, por estos dos pilares: humildad -nunca ha pretendido ser un producto de masas o para adolescentes -las dos características de FacebookTwitter– y una sencilla tecnología que facilita la selección de perfiles en un medio masivo como es la red.

En cualquier caso, desde la compañía garantizan que el secreto para seguir consiguiendo éxitos será mantener un crecimiento sostenido: para ello será clave continuar con un «crecimiento viral retroalimentado», esto es, a mayor número de usuarios, más fácil será buscar el perfil de persona o empleo que se busca y esto, a su vez, hará más popular al sitio.

Tampoco dejarán de lado la renovación tecnológica, fundamental en este tipo de empresas y servicios. Para ello pretenden actualizar sus motores de búsqueda para asumir una base de datos en constante crecimiento así como su adaptación a los nuevos dispositivos portátiles -móviles y tabletas sobre todo- en una filosofía que han resumido como «trabajar donde sus usuarios trabajen».

Perfil de los usuarios


Como ya decíamos antes, la gran diferencia entre LinkedIn y las demás redes sociales reside, fundamentalmente en sus usuarios. Según un informe de la consultora Nielsen, el perfil de los usuarios de LinkedIn corresponde a personas con rentas altas, con una formación superior al de los usuarios de las demás redes sociales y que, generalmente toman las decisiones de compra en los hogares.

A partir de este retrato robot podemos concluir que el usuario medio de LinkedIn es el sueño de cualquier publicista y vendedor. Es precisamente esto lo que convierte a esta red social en una herramienta indispensable para muchas empresas de cara a establecer públicos objetivos y aprender a dirigir sus anuncios de forma certera. El resultado, durante el primer trimestre del año 4.800 empresas usaron los servicios de marketing de LinkedIn.

En una época en la que uno de sus temores es no poder actualizar su tecnología lo suficientemente rápido o un ataque que deje abiertos los datos de sus usuarios -y traiga una desbandada masiva de usuarios- las inversiones para mantener lo conseguido son fundamentales. Es por ello que no prevén obtener beneficios este ejercicio. De nuevo, sentido común en épocas de prisas. No nos extraña el respaldo de los inversores.