Fitbit Charge 2, la referencia se renueva

Fitbit tiene, para muchos, el mejor ecosistema de dispositivos cuantificadores del mercado. Los motivos son varios: no solo monitorizan nuestra actividad, sino también nuestro descanso; emplean herramientas de gamificación para hacer que nos movamos más y mejor; y permite seguir de una forma y sencilla nuestra evolución en una aplicación (y casi red social) multiplataforma excepcional. Además, su enorme base de usuarios permite que todos sus productos evolucionen en la dirección correcta ya que sabe escuchar lo que el mercado le demanda.

Fitbit Charge es su producto más exitoso por aunar como pocos todos estos ingredientes en su receta. Es sencillo de utilizar, personalizable, poco intrusivo, goza de una gran autonomía y tiene un muy buen diseño. Aún así, por muy bueno que sea un producto, es obligado actualizarlo cada cierto tiempo para que siga siendo la referencia de un mercado cada vez más competitivo -el de los wearables-.

La nueva generación cuenta con una pantalla OLED cuatro veces más grande que la original que permite un visionado mejor de la información que mide el dispositivo. Además, hace que cada usuario pueda escoger diferentes formatos de reloj y que pueda acceder mejor a los submenús: número de pasos, pulsaciones, opciones de ejercicio, cronómetro y «Reflex».

Es cierto que podríamos pedir que la pantalla fuera táctil para poder movernos de una forma más ágil por los menús, sin embargo, la curva de aprendizaje con los botones físicos es casi nula y, suponemos, le da una mayor resistencia al conjunto de un equipo pensado para ser usado en todo tipo de situaciones.

Como hemos dicho antes, los americanos tienen un catálogo muy completo y su punto fuerte es que está muy bien escalonado. Ese es el motivo por el que la Charge 2 no cuenta con GPS (por encima estaría, por ejemplo, el sobresaliente Blaze). Sin embargo, una nueva opción permite vincular la pulsera con nuestro smartphone para obtener la información que el sistema de posicionamiento le da al terminal para conseguir datos aún más fiables. La aplicación, por ejemplo, podrá construir mapas.

La tecnología Smart Track, por su parte, permite registrar de forma automática actividades como andar en bicicleta, las caminatas o la elíptica de modo que todo ello se suma a nuestro cómputo diario para dar una imagen más completa de nuestros entrenamientos. Por su parte, el sistema PurePulse es capaz de averiguar nuestro estado físico y de plantearnos retos y trazar un plan personalizado para mejorarlo. Se trata de una tecnología propietaria que, aunque ha estado rodeada de polémica, funciona perfectamente para un usuario medio.

PurePulse, por cierto, ahora podrá controlar nuestro VO2 máximo a partir de los datos del pulsómetro. Esta estadística nos revela el oxígeno máximo que nuestros músculos son capaces de quemar por cada kilogramo de peso. Una cifra muy buscada por deportistas avanzados y por aquellos que quiere conocer mejor cuál es su evolución en su puesta a punto o durante un entrenamiento con un objetivo.

Reflex, por su parte, abre un programa de respiración asistida que busca calmar nuestro cuerpo después del ejercicio o momentos de estrés. Como siempre, la pulsera también nos dará notificaciones básicas (llamadas, calendario y mensajes de texto).

Disponible desde 159,95€, la nueva Charge 2 cuenta con unas ediciones especiales con una caja en tono dorado y unas correas que cambian su textura y diseño por 189,95€. Además, Fitbit ha aprendido que permitir personalizar el conjunto es uno de los puntos fuertes de unos dispositivos que están llamados a acompañarnos cada vez más tiempo en nuestro día a día en todas las situaciones.

En definitiva, un producto que ha visto mejorada su calidad de construcción respecto a su predecesor, que mejora prestaciones pero mantiene autonomía (puede trabajar con el pulsómetro conectado de continuo durante cinco días lejos del enchufe) y que gana posibilidades de personalizaación. Una muy buena opción para aquellos que busquen un dispositivo cuantificador y quieran ir sobre seguro.

FitBit Surge, mucho por muy poco

Hemos tenido el placer de disfrutar durante dos semanas del FitBit Surge (sí, aunque es un spoiler solo podemos definirlo como placer) un modelo que la marca americana define como un «súper reloj de forma física» y que estamos seguros que no defraudará a nadie que busque una herramienta para hacer sus pinitos -aficionado- deportivos y que además, quiera monitorizar su actividad diaria y formar parte de una gran comunidad.

El modelo que nos prestaron contaba con un impoluto tono negro. Probablemente menos llamativo que los mandarina o azul, hemos de reconocer que su diseño minimalista es perfecto para llevarlo todo el día encima sin preocuparnos por nuestra indumentaria. Los materiales empleados son mates. La pantalla podría tener un marco más pequeño pero eso es solo una objeción heredada del diseño de otros smartwatches con menos cualidades deportivas.

Las funcionalidades del Surge son muy variadas: cuenta con GPS con el que puede calcular la distancia (el ritmo), la altitud y darnos -app mediante- una buena lectura de los tramos de entrenamiento y las rutas. Incluye un sensor cardiaco en la muñeca -marca de la casa, tiene muy buen ratio de lectura si lo comparamos con un Polar con banda de pecho-; sistema de monitorización de actividad (calcula los pasos, distancia, escalones, calorías, desplazamientos, etc.) así como un sistema de registro multideporte. Toda actividad, aeróbica y anaeróbica pueden ser medidas.

La batería es uno de sus puntos fuertes: en reposo o sin GPS permite una autonomía de una semana. Con el sistema de posicionamiento baja a 10 horas pero será muy raro que lo estemos empleando continuamente tanto tiempo. Si a eso le sumamos que podemos tener control de algunas aplicaciones de música y las notificaciones que nosotros queramos (aunque es cierto que son más limitadas que en otros modelos de la competencia), un monitor de sueño y un sistema de sincronización inalámbrica para ahorrar batería -y datos-, tenemos una carta de presentación excelente.

Durante el entrenamiento la pantalla es nítida y nos da la información clara y rápidamente. Contamos con lo que necesitamos en tiempo real. Su diseño ergonómico hace del Surge un compañero del que casi no nos acordamos. Ni hay un exceso de calor durante las mediciones del ritmo ni su goma molesta -a pesar de tener piel sensible-.

La comunidad de FitBit así como una muy intuitiva aplicación que nos recuerda nuestras metas harán las delicias de aquellos que tienen la actividad como una seña de identidad. Invita a movernos, a hacer deporte a no estar en el sofá y lo hace de una forma mucho más agradable y con más gancho que la de otros modelos de la competencia.

En definitiva -y a falta de que probemos el Blaze las próximas semanas, un modelo más smart y menos deportivo- se nos antoja como una muy buena compra como un acceso a los relojes que tienen algo más, a los pulsómetros que ofrecen algo más y a una forma de vida que nos pide un poco más y nos da mucho más. Y todo ello con un precio muy atractivo: 199€.

Garmin Fenix 3, de la pista a tu vida

El primer post que dedicamos al espacio TecnoRun dentro del programa de radio MendiRun de Onda Vasca hace casi tres meses analizaba si el Apple Watch, el reloj inteligente por excelencia -al menos por ventas e incidencia en el mercado- merecía la pena para un runner. La conclusión era sencilla: si se quiere una herramienta pro para entrenar se quedaba corto pero si se quería un reloj inteligente que realizara mediciones básicas en los entrenamientos y que nos sirviera el resto del día como un gadget el resultado era imbatible.

Ahora nos preguntamos cómo responde a la pregunta inversa un pulsómetro para runners con «algo más» como el Garmin Fenix 3. Curiosamente, a pesar de haber llegado a un producto con un precio similar el concepto y el desarrollo es diametralmente opuesto al del dispositivo de Apple. La idea fue crear un equipo resistente, adaptable a las necesidades de prácticamente cualquier deportista y, a partir de ahí, darle un toque smart (en todos los sentidos posibles: inteligente y elegante).

Por prestaciones, el Garmin Fenix 3 probablemente sea uno de los mejores relojes deportivos del mercado. Permite conocer el gasto de calorías, las pulsaciones (incluida la entrada en diferentes zonas de frecuencia cardiaca), gestionar sesiones avanzadas y de intervalos, realiza pronósticos de carrera gracias a nuestro rendimiento parcial y a su sensor GPS, estima el VO2 máximo, es sumergible y nos detalla métricas de natación completas, incorpora antenas para sensores de medición externos compatibles, pronostica el tiempo, etc.

Una maravillosa obra de ingeniería para la muñeca que, en las manos adecuadas, será una poderosa herramienta para todo tipo de entrenamientos de toda clase de deportes. Sin embargo, como es habitual en la casa americana, los ingenieros de software han trabajado en crear un interfaz absolutamente apto para los momentos en los que no estamos entrenando. Esto lo convierte en un reloj «clásico» cuando no necesitamos del arsenal de datos que nos proporciona durante el ejercicio y, en ediciones como la Zafiro -más resistente y algo más refinada- se convierte en un reloj de pulsera sofisticado y moderno.

En él podremos recibir notificaciones -configuradas a nuestro gusto- y, gracias a un ecosistema de aplicaciones cada vez mayor, podremos ir implementando funcionalidades para convertirlo también en una herramienta muy útil en nuestra vida «urbana». ¿Significa esto que es más completo? En este aspecto no ya que por su capacidad de almacenamiento el número de aplicaciones y funcionalidades que podemos ponerle es bastante reducida. Las básicas no nos faltarán pero poco más.

En definitiva, es un dispositivo sobresaliente para aquellos que entiendan la vida como eso que ocurre entre los entrenamientos y las carreras y quieren que su mejor aliado les acompañe durante todo el día. La otra cara de la misma moneda. ¿Con cuál os quedáis?

Apple Watch para deportistas, ¿merece la pena?

Estamos de estreno en el blog. A partir de ahora nos adentraremos en el universo de la tecnología aplicada al running de la mano de Onda Vasca y el Grupo Noticias. Y como no podía ser de otro modo comenzamos esta aventura semanal con uno de los debates más polémicos de los últimos tiempos: ¿merece la pena el Apple Watch Sport para un deportista?

A principios de verano ya analizamos varios modelos que por el precio del smartwatch de la manzana ofrecían prestaciones especializadas. Sin embargo, el diseño, la tentación de todos los productos Apple y su versatilidad cuando no se está haciendo deporte parece estar decantando la balanza a favor del dispositivo de los californianos.

Pero centrémonos de nuevo en la visión deportiva del equipo. Todo se centra en su aplicación Actividad que se encarga de medir el tiempo que estamos en pie, el ejercicio que detecta que realizamos y nuestro movimiento en general. Eso se plasma en forma de tres círculos concéntricos que se van cerrando de forma independiente: el primero por cada minuto que estamos en pie cada hora en periodos de doce horas; el segundo cuando realizamos los 30 minutos de ejercicio diario recomendado y el tercero según quemamos calorías en función de la edad, el sexo y la actividad que hayamos introducido que queremos llevar a cabo.

Muy similar a las mediciones que hace la app «Salud» en el iPhone, para las personas un poco activas o que cuenta con trabajos que no les permite sentarse, se sorprenderán de los kilómetros que caminan a diario o la cantidad de escaleras que se suben un día normal.

De momento, no parece que ésta sea una virtud que no puedan darnos otros modelos o una simple pulsera de actividad mucho más barata. Pasemos entonces a «Entrenamiento». Permite elegir entre varias actividades preprogramadas o diseñar una propia. Usando el GPS del iPhone y gestionando los datos del sensor de pulsaciones (sobresaliente), muestra un detallado informe con la distancia, el tiempo, la frecuencia cardiaca, las calorías quemadas, el ritmo y sus variaciones y la velocidad independientemente de que estemos en el gimnasio, corriendo o andando en bici. Para los triatletas malas noticias: resiste las salpicaduras, no se inmuta ante la lluvia gracias a su certificado IPX7 pero no puede sumergirse.

¿Significa esto que siempre que quiera entrenar tendré que llevar encima el iPhone? No. El smartwatch, desde la segunda versión de su sistema operativo, aprende de nosotros. Según corremos aprende cuántas zancadas necesitamos para realizar una distancia. De este modo, gracias a sus sensores podremos calibrarlo y llega un momento en el que podemos dejar en casa el smartphone y seguir registrando entrenamientos. Cuanto mayor sea el periodo de aprendizaje mejor será la forma en la que registrará la velocidad y la distancia de forma autónoma. Aún así, será difícil deshacerse de un margen de error que ronda el 5% -aunque la empresa garantiza que irá disminuyendo con el uso-.

¿Y si queremos llevar música? El dispositivo cuenta con una pequeña memoria interna que le permite guardar listas de música que podremos gestionar desde su aplicación nativa. Solo necesitaremos unos auriculares inalámbricos. Del resto se encargan la buena variedad de programas deportivos que ya tienen su versión para el reloj: Nike+, Endomondo, Strava, Runtastic, etc.

¿Lo convierte esto en un dispositivo mejor que un pulsómetro tradicional? Para entrenamientos básicos es mucho más que suficiente con el punto a su favor de sus utilidades cuando no estamos haciendo deporte. Además, los pulsómetros convencionales también te exigirán de un segundo equipo si no puedes correr sin música o si quiere registrar tu entrenamiento en tu aplicación favorita. No obstante, aquellos que busquen un dispositivo con mayor precisión de forma autónoma y que les ayuden a gestionar los entrenamientos de una forma mucho más compleja, sin duda, deberán decantarse por los grandes del sector: Polar, Garmin y Suunto.

Fitbit, monitorización inteligente

 

 

 

Fundada en 2007 por Eric Friedman (su Director Técnico) y Hans Hartmann (su Director de Operaciones), Fitbit fue una de las primeras start ups en aprovecharse de las posibilidades que permitían la evolución de las conexiones inalámbricas y de los sensores de monitorización que podían implementarse en dispositivos cada vez más pequeños y portátiles.

 

Coincidiendo con el boom de los dispositivos móviles -sobre todo a partir de la llegada del iPhone en ese mismo año- y del empujón que sufrió el deporte amateur (ambos han seguido creciendo a un ritmo desorbitado a pesar de la crisis), la empresa no tardó en conseguir financiación en varias rondas que le permitieron crecer y afianzarse como una de las referencias de un mercado en el que ya competían pesos pesados como Polar, Garmin o Suunto.

 

Los sensores adaptables a equipos de terceros fueron los primeros en conseguir un gran éxito, sin embargo, el estrellato les llegó con un dispositivo propio: una pulsera que monitorizaba nuestros movimientos y que demostró que, cuando todos somos competidores natos… contra nosotros mismos. Los usuarios de Fitbit caminaban un 43% más desde que usaban este contador diario. Más movimiento, más salud. Y el éxito fue inmediato en las tiendas. Ni siquiera la retirada de la Force del mercado por irritar la piel pudo con la empresa que ha visto la hora de aumentar exponencialmente una gama de productos ya de por sí muy completa.

 

Como sabemos que serán unos de los regalos tecnológicos de estas Navidades os presentamos toda la familia para escojáis cuál es el mejor para vosotros y lo añadáis a vuestra carta.

 

 

  • Zip. Disponible en cinco colores, este dispositivo mínimo monitoriza pasos, distancia y calorías. Después sincroniza los datos con tu cuenta (ordenador o smartphone mediante) y te anima a establecer objetivos -también te informa cuando los superas-. Su precio, además, es imbatible: 59,95€.

  • One. El siguiente paso es este chip que nos controla durante las 24 horas. Durante el día monitoriza pasos, escaleras, distancia y calorías y durante la noche se encarga de registrar la calidad del sueño para enseñarnos a dormir mejor y despertarnos por la mañana. Un equipo perfecto para integrar la actividad física gradualmente en nuestro día a día. Disponible en dos colores y con un precio de 99,95€, es «el punto sin retorno». Una vez lo pruebes se acabó el sedentarismo.

  • Flex. Por el mismo precio, esta pulsera tiene las mismas funciones que One pero añade un diseño mucho más utilizable -es un complemento muy estilizado en diez colores- que nos avisa de nuestra progresión con un juego de cinco LEDs. Una maravillosa forma de estar en forma sin perder el estilo.

  • Charge. El último peldaño en la colección de equipos de fitness diario de Fitbit es esta pulsera de actividad y registro del sueño que añade el conteo de minutos activos durante el día incorpora una pantalla OLED ultranítida donde funciona un reloj digital, multiplica la batería hasta los 7-10 días, detecta automáticamente el sueño y gestiona un sistema de alarmas silenciosas e incorpora un identificador de llamadas. El paso previo a un smartwatch por 129,95€. Sus tonos azules, negro, pizarra y burdeos son puro estilo.

  • Charge HR. La entrada de Fitbit en lo que ellos llaman el Fitness Activo es una versión potenciada de la Charge que incorpora pulsómetro, es capaz de monitorizar el ejercicio físico, gestiona nuestras sesiones de entrenamiento en decenas de deportes y nos permite crear planes personalizados. Su precio, 149,95€ lo hace uno de los dispositivos deportivos más interesantes del mercado por su sobresaliente relación calidad-precio y su estilizado diseño así como su alta calidad de construcción. En esta ocasión el color pizarra deja paso a un más agresivo -y acertado- tono mandarina. Todavía no está disponible pero merecerá la pena esperar por el modelo llamado a sustituir -con mucho éxito- a la malograda Force.

  • Surge. Sin duda, este dispositivo será (todavía no está en el mercado) la joya de la corona de Fitbit. Su diseño minimalista es sobresaliente. Su calidad de construcción, si sigue la línea del resto de la gama, será impecable. Incorpora sensor GPS, pulsómetro en la correa, registra toda nuestra actividad diaria, monitoriza nuestro sueño, gestiona planes de entrenamiento y alarmas silenciosas así como nuestro tiempo de descanso, incorpora software multideporte, batería de larga duración, gestor de notificaciones y música, añade estadísticas en la pantalla… y permite competir con amigos y uno mismo. El dispositivo perfecto para aquellos que entienden el deporte como una forma de vida. ¿Su precio? Nada descabellado: 249,95€.