Tidal, el fallido intento de suplantar a Spotify

La relación entre las discográficas, los artistas y la industria tecnológica siempre ha sido complicada. La revolución digital trajo primero una tasa de piratería que se llevó por delante gran parte del negocio. iTunes fue visto como un mal menor de la mano de un producto fetiche y una empresa primero de moda y ahora innegociable (¿qué artista se atrevería a salirse de iTunes Radio teniendo en cuenta que iTunes sigue siendo la principal fuente de ingresos para muchos?). Después, la explosión de los servicios de música en streaming hizo que todos los artistas «valieran» lo mismo y el éxito de Spotify (sobre todo), Rdio, Vevo, Napster, Xbox Music, YouTube, Deezer y compañía mermó, sobre todo, el ego de los músicos.

Así, después de que Taylor Swift se escapara de Spotify porque lo consideraba injusto (luego se supo que realmente estaba promocionando un servicio de la competencia) ahora son varios los artistas que han decidido crear su propia plataforma para evitar el sistema «criminal» que hay ahora mismo en internet.

En total, 17 copropietarioscon nombres tan célebres como Jay-Z (su ideario y un hombre que no está dispuesto a dejar escapar ningún centavo a manos de terceros), su esposa Beyoncé, Rihanna, Kanye West, Jack White, Usher, Nicki Minaj, Chris Martin, Alicia Keys, Calvin Harris, Jason Aldean, J. Cole, Madonna, deadmau5, Daft Punk, Drake y Arcade Fire.

¿Y cuál es la diferencia respecto a la empresa sueca? Sobre el papel solo un par de matices. Primero que no habrá versión gratuita. Se podrá acceder a su catálogo de 25 millones de canciones y 75.000 vídeos -así como un servicio identificador como Shazam- por unos 9€ al mes. Y si lo queremos en calidad HiFi, el pago será de 19 euros.

El movimiento parecía inevitable. Sobre todo después de que Jay Z, propietario de su propia discográfica, Roc Nation, comprara el servicio de música en streaming sueco Wimp por 52 millones de dólares. Así, frente a la teoría de que la música y el cliente son el centro del negocio, Tidal parte de que el artista es el centro de todo. Alicia Keys dijo que el cambio era necesario para asegurar un «futuro fuerte para la industria (¿dónde quedó eso del arte?)» mientras que Beyoncé fue más allá y dijo que iban a «cambiar el curso de la historia de la música para siempre».

Jay Z, también muy optimista, dijo que Tidal supone «un cambio de las reglas del juego». Sin embargo, ninguno de sus rivales se ha pronunciado ni ha mostrado especial preocupación por el nuevo rival. Spotify, de hecho, dio «la bienvenida a cualquier servicio que permita a los usuarios escuchar su música favorita de forma legal» y prometió que «seguiría trabajando con cada músico para la mejor música permanezca con ellos».

Spotify, que siempre ha sido acusada de su opacidad a la hora de dar cifras sobre cuánto paga a los músicos explicó que negocia individualmente con cada sello discográfico y que luego es el sello el que reparte como considera oportuno la cifra con sus artistas contratados. De hecho, la empresa sueca reparte el 70% de sus ingresos brutos totales (publicidad y suscripciones) para que los creadores ganen dinero. En total, desde 2008 la empresa ha repartido más de 1.861 millones de euros a los propietarios de los derechos de autor.

¿Realmente merece la pena?

El objetivo de Tidal es clonar Spotify con un reparto diferente del dinero. ¿Por qué de Spotify? Porque aunque Deezer, Rdio o Napster también son importantes ninguno tiene tanto usuarios de pago o «gratuitos» (generan dinero por medio de la publicidad). 15 millones abonan unos 10€ por la cuota premium y otros 45 millones son consumidores free.

Así, más allá del marketing que supone los nombres antes mentados (o que Taylor Swift haya volcado toda su discografía excepto su último álbum) Tidal también promete una mayor calidad de audio. Canciones en formato FLAC a 1411 kbps frente al máximo de 320 que ofrece Spotify.

¿Importa esta diferencia de calidad? Y, sobre todo, ¿merece la pena pagar por ella 10€ más? Como ocurre con otros servicios y productos premium de cualquier tipo en el mercado, hay dos factores determinantes. El primero es el soporte en el que vamos a escuchar Tidal. El segundo, el oído. Sí, como otros sentidos hay que educarlo y hay personas (la mayoría, entre las que nos incluimos) que no tienen suficiente sensibilidad para notar la diferencia.

Es por eso que cuando entramos en la web de Tidal para hacer la prueba sobre si realmente somos capaces de discernir el salto de calidad (tiene trampa, hay un 50% de posibilidades de hacerlo) es fundamental el soporte en el que lo hacemos. Desde un portátil o un dispositivo móvil el resultado y su parecido con la realidad son pura coincidencia.

También es pura coincidencia que te gusten las listas hechas por los artistas para ti. A igualdad de precio (alguien que vaya a escuchar la app desde un iPhone o un Android) tendrá un catálogo mucho mejor en Spotify. Incluso la opción de descubrir, una de la que más pastel ha quitado a los grandes del negocio y que más oportunidades ha dado a la música con menos apoyo publicitario, es mejor. El interfaz, por cierto, no pasa de copia barata. Podrían haberse esforzado un poco más si realmente querían separarse de la competencia.

Os dejamos una captura de pantalla de Gizmodo en la que han captado perfectamente «el cambio de reglas» y «la huella en la historia de la música» de la que hablaba la pareja de oro de la música estadounidense.

Es cierto que la industria musical ha cambiado por completo pero la integración social de Spotify (con Facebook o WhatsApp, por ejemplo), su mayor experiencia, su entrada en plataformas tan relevantes como las PS3 y PS4 y sus opciones de precio más realistas lo colocan, en nuestra opinión, muy por encima de Tidal. De facto, parece que durante el próximo WWDC de Apple en junio presentarán su nuevo servicio en streaming nacido de la unión de iTunes Radio y Beats Music. Si se cumplen los rumores y su precio ronda los 7 dólares Spotify tendrá un problema pero Tidal será algo tan chic y del pasado como Pono, el reproductor HiFi de 400 dólares del que ya nadie se acuerda.

Spotify, ¿problemas con los artistas?

Lo que empezó como un proyecto pequeño de distribución legal de música en streaming allá por 2008 se ha convertido en una gigantesca plataforma que, apoyada en sus aplicaciones para todo tipo de sistemas operativos móviles y para ordenadores, ha conseguido enganchar ya a más de 40 millones de usuarios.

Disponible en 55 países y con cientos de millones de canciones reproducidas a diario, el servicio sueco fue la confirmación de que el modo en que escuchábamos música había cambiado y que los artistas estaban todos al mismo nivel. Esto hizo que algunas estrellas como The Beatles o AC/DC mostraran sus reticencias a volcar en este programa su discografía, pero también ha permitido el crecimiento de artistas emergentes como no ocurría desde hacía décadas.

Sin embargo, parece que la época de crecimiento, sonrisas y convencimiento a las grandes musas de la música está en peligro. Después de que este verano varias personalidades del negocio se quejaran del sistema de pago de Spotify -similar al de casi todas las demás plataformas en streaming- Taylor Swift ha decidido retirar toda su discografía de la aplicación. Más allá de la «lista de despedida» que le han dedicado los suecos, cabe destacar que en los últimos 30 días previos a la «espantada» se habían reproducido 16 millones de canciones de la de Pensilvania.

Es entonces cuando comienzan las especulaciones: muchos dicen que tiene que ver con el lanzamiento de su último álbum, 1989. Tenerlo disponible en plataformas streaming, sin duda, ralentizaría sus ventas. Puede cuadrar pero, ¿por qué entonces los discos de la americana están disponibles en Rdio?

En una entrevista a The Wall Street Journal, la joven cantante confesaba que la piratería y estas plataformas en streaming estaban mermando sistemáticamente las ventas de discos. Ese era el motivo por el que Swift no publicaba ninguno en estas aplicaciones hasta pasado un tiempo prudencial. Además, para la americana, «la música no debería ser gratuita. Al menos, las discográficas y los artistas deberían poder decidir qué precio tiene un disco». Y esto es algo que no ocurre en las grandes plataformas donde el modo en el que se reparten los ingresos se hace mediante un cálculo que indica el propio servicio.

Muchos otros artistas (en Genbeta hay una buena lista de ellos) se han quejado de que los suecos no pagan los suficiente y, además, minimizan la venta de discos. Esto ha provocado que algunos como The Black Keys o Coldplay hayan decidido no colgar sus últimos lanzamientos y que otros -como los antes mencionados, AC/DC se hayan reafirmado en no participar del proyecto-. ¿Pone esto en riesgo la música en streaming o sólo a la empresa sueca? ¿Tomarán nota las demás plataformas? ¿Tendrán suficiente fuerza los artistas cuando Apple decida expandir a los demás mercados su iTunes Radio?

Spotify, llega el streaming para todos

 

Si hace poco más de 10 años Apple revolucionó por completo el modo en el que consumimos la música (formato digital, indexado y por singles en vez de discos completos), Spotify y compañía han decidido que el siguiente paso es el streaming… en cualquier lugar. Si hasta ahora los usuarios de la plataforma sueca sólo podían acceder a su enorme catálogo de canciones gratis desde el ordenador (desde smartphones y tabletas había que darse de alta en la versión premium), ahora también podrán disfrutar de los millones de canciones en cualquier lugar sin pagar nada.

 

Con más de 24 millones de usuarios en 30 países, Spotify anunció el miércoles esta novedad en mitad de una eclosión sin precedentes del consumo de contenidos multimedia en streaming. El éxito de Pandora, Rdio y, sobre todo, las buenas cifras de uso que están marcando iTunes Radio en Estados Unidos (¿cuándo cruzará el Atlántico?) ponía en riesgo la supremacía en un modelo de negocio que, aunque todavía no ofrece beneficios, gana usuarios a un ritmo vertiginoso.

 

Aún así, la compañía de Daniel Ek dejó claro que seguirá habiendo diferencias entre el servicio gratuito y el premium. Mientras que los clientes de pago (9,95€ al mes) podrán seguir realizando sus elecciones y listas, los clientes gratuitos sólo podrán escuchar canciones de listas de contactos o las realizadas por la propia Spotify por tipos de música.

 

Esta concesión de la empresa se resume perfectamente en una de las conclusiones del CEO: «hemos hecho durante el último año pero esto es sólo el principio de lo que está por llegar». Y las cifras le dan la razón, en el último año sus usuarios reprodujeron 4.500 millones de horas de música y generaron 1.500 millones de listas.

 

Limitarse a los PCs era un suicidio viendo el ritmo al que bajan sus ventas y el ritmo al que suben las de smartphones y tabletas (la era postPC). El punto fuerte de Spotify es que cada uno pueda escuchar lo que quiera… donde quiera. Por eso se han esforzado en desarrollar aplicaciones multiplataforma que sean intuitivas, sencillas y que ofrezcan una experiencia de uso eficaz. La reproducción gratuita a partir de ahora será un formato shuffle y entre las canciones, de modo aleatorio, habrá anuncios publicitarios.

 

 

Modelo de negocio

 

La empresa sueca pasa por un momento crítico en su historia. Hace poco presentó sus cuentas y aclaró su modelo de negocio como requisito mínimo para conseguir la llegada de inversores. La empresa sueca factura por publicidad y por las cuotas de los usuarios premium unos 1.000 millones de dólares en cinco años.

 

La duda que había hasta entonces era cuánto dinero iba a parar al bolsillo de los artistas -muchos se han negado durante años a participar en la experiencia streaming-. En el último año la empresa pagó a las discográficas el 70% de sus ingresos. Los artistas cobraron, por tanto, en función de sus contratos particulares con estas empresas.

 

El año pasado los suecos facturaron más de 500 millones de dólares y, aunque las pérdidas superaron los 80 millones, son muchos los inversores que creen en el único modelo que hasta ahora ha conseguido frenar el dominio del mercado de Apple, Google y Amazon. La confianza es tal que el mes pasado los de Estocolmo consiguieron recaudar 250 millones de dólares en Silicon Valley y conseguir una valoración que supera los 4.000 millones para los accionistas. Todavía están lejos de los 5.700 millones de Pandora y hay cierto temor a que éstos o Rdio se decidan este año a internacionalizar sus servicios ya que, aunque también acumulan pérdidas, tienen más usuarios y más implantación en Estados Unidos.

 

El mercado, mientras, espera a saber cuál será el siguiente paso de Apple y Google en un negocio que, aunque no acaba de dar beneficios, pronto redefinirá nuestra forma de escuchar música.

Música online, súbete a la nube

Una vez más, acudimos a nuestros amigos de TechStyle para descubrir cuáles son los mejores servicios de música online. Por un precio mucho más bajo que comprar un único disco físico podremos acceder a millones de canciones desde casi cualquier dispositivo en cualquier lugar.

 

 

  • Spotify: el rey del mercado europeo cuenta con más de tres millones de clientes con cuentas gratuitas y de pago. Las primeras, a cambio de soportar publicidad permite escuchar hasta 10 horas de música al mes. En cuanto a las de pago, por 5 o 10 euros al mes se podrá acceder ilimitadamente a unos 16 millones de temas desde el ordenador, tu tablet o smartphone. Lo mejor, sin duda, las listas de reproducción que permiten personalizar al máximo nuestra música. Esta disponible en las redes sociales.
  • Instant.fm: el equivalente a YouTube en el mercado musical. De hecho, esta web nutre casi todo su catálogo del disponible en el portal de vídeos de Google. Permite crear listas de reproducción, pero de un modo menos eficaz que en Spotify puesto que requiere ir «cazando» los temas en YouTube. Precisamente encontrar la música en los servidores de Google hace que, según sus fundadores, no tengan que abonar dinero a los artistas. Compatible con Facebook y Twitter.
  • Jamendo: bajo licencia Creative Commons, este portal que ofrece hasta 350.000 títulos de cada vez más músicos que permiten la difusión de contenidos bajo ciertas condiciones. Parte de que todos ganamos: el artista porque consigue que su obra gane relevancia pública y el usuario porque la disfruta gratis. Además, desde el propio portal se pueden adquirir los discos que queramos.
  • Amazon Cloud Player: a diferencia de los anteriores Amazon propone que los usuarios cuelguen en su servidor su biblioteca de temas para que los reproduzca hasta en 8 dispositivos diferentes cuando quiera. También permite disfrutar con este sistema de cualquier canción o disco adquirido en la tienda online de la empresa de Jeff Bezos. Todavía no ha llegado al Estado, pero en Estados Unidos ofrece hasta 5 gigas gratis para almacenar y compartir temas.
  • Google Music: la apuesta del gigante del buscador dentro de Google Play (antes Android Market). Funciona como tienda y sistema de almacenamiento en la nube. Aunque nació sin el apoyo de las discográficas, Sony, EMI, Universal y otras más pequeñas ya se han sumado al proyecto. Junto a las compradas, también permite almacenar 25.000 canciones propias gratis. Está integrado con Google Plus.
  • iTunes Match: el siguiente paso de Apple para con iTunes, su piedra filosofal. Después de haber cambiado por completo la industria musical, la empresa ahora dirigida por Tim Cook ofrece un sistema de almacenamiento en iCloud donde el usuario podrá compilar sus compras y las canciones que haya adquirido por otras fuentes (como CDs). iTunes examina el ordenador, sube la música a internet y permite compartirlo con 10 dispositivos. Permite almacenar gratis hasta 25.000 canciones -más si todos vienen de iTunes-. Se rumorea que pronto tendrá una opción de suscripción como Spotify.
  • Deezer: la versión yankee de Spotify cuenta con 20 millones de usuarios que sólo con registrarse pueden acceder a cualquier canción del catálogo. Eso sí, ningún oyente escapará de la publicidad salvo que abone 4,99€ por usarlo en el ordenador o 9,99€ por hacer lo propio en teléfonos y tabletas. Su catálogo es más limitado que el de los suecos: «sólo» 13 millones de temas.
  • Rdio: el fundador de Skype y Kazaa, Niklas Zennstrom, ha concebido Rdio un acceso que nos permite acceder a 15 millones de canciones por sólo 4,99€ al mes (desde un móvil por 9,99€). Su punto débil es que, a pesar de tener un periodo gratuito de 6 días, no existe una opción sin pagar. Se puede vincular con Facebook y Twitter para saber que escuchan nuestros amigos. Como Deezer, no tiene cliente de escritorio y funciona desde la web.