Apple Watch Series 2, apuesta por el deporte

Mucho se ha hecho de rogar la nueva versión del Apple Watch. El primer modelo -como ocurre casi siempre que la empresa de la manzana lanza un dispositivo desde hace 15 años- ha dominado sin demasiado problema el mercado pero como cualquier producto «pionero» en un catálogo tenía mucho margen de mejora.

Para quienes buscaban un reloj deportivo se quedaba corto por su falta de GPS, su excesiva dependencia del iPhone y por su escasa resistencia al agua -por ejemplo-. Para quienes buscaban un equipo que les mantuviera conectados y les introdujera en el mercado de relojes 2.0 podía ser demasiado caro. Todo ello y la inestabilidad del mercado -los relojes inteligentes tienen tantos defensores como detractores pero los clientes, en general, ni siquiera se preocupan por estos dispostivos en muchos mercados estratégicos- ha hecho que Apple quisiera marcar una estrategia clara para su nueva versión.

Cuando se tiene una base de datos de más de 1.000 millones de equipos móviles conectados es fácil saber los gustos del mercado. Sobre todo cuando este es tan fiel con una empresa -los consumidores de iOS se pasan menos a Android que los del robot verde a la plataforma de la manzana; la tasa de satisfacción de los usuarios es mayor y la fidelidad a los productos y al ecosistema es el más alto en casi todos los mercados- como ocurre en el caso de Apple. Por eso era fácil saber hacia dónde iría la apuesta: el deporte.

El diseño se mantiene: la misma forma y los mismos tamaños (38 y 42 mm). Las cajas se construyen ahora en aluminio (dorado, oro rosa, plata o gris), acero y cerámica -al más puro estilo de los relojes de lujo clásicos) por lo que desaparece la caja de oro y oro rosa. Hermés gana peso en la colaboración generando más accesorios de diseño e incluso una correa deportiva naranja para los que aunen el lujo a todas las actividades de su vida.

La pantalla AMOLED recibe mejoras. Se mantiene el motor táctil, la resolución y el tamaño pero se potencia el brillo para mejorar el visionado de contenidos bajo la luz del sol. Era un defecto del anterior modelo que no permitía usarlo correctamente en exteriores sobre todo si se usaba con unas gafas de sol polarizadas.

Después de la apuesta de iOS por la salud y el deporte, ha llegado el momento de aplicarlo al reloj. La apuesta más evidente es la inclusión del ansiado sensor GPS. Por fin nos podemos dejar el teléfono en casa para hacer deporte. Si queremos llevar música basta con dejar en modo offline una lista de reproducción y sacar unos auriculares bluetooth, escoger nuestra app y comenzar a registrar el entrenamiento. Aunque este sea acuático, porque al igual que el nuevo iPhone el equipo recibe el certificado IP67 que nos permitirá sumergirlo hasta 50 metros y gracias a sus sensores incluso podrá registrar nuestros entrenamientos bajo el agua.

Es de suponer que los ingenieros han incrementado la autonomía al implementar el GPS y al abrir la puerta de escuchar música mientras hacemos deporte -antes también existía pero ya que llevamos el iPhone tiene más sentido «tirar» de la pila grande-.

Uno de los guiños viene sin duda por medio del nuevo chip. Se trata del S2 Dual Core que no solo prometen que es un 50% más rápido sino que permite gestionar mejor la energía que necesita el reloj y la pantalla con más nits.

Todo ello se ha redondeado con la creación de un Apple Watch Nike+. Hasta ahora sabíamos de la estrecha colaboración entre ambas multinacionales americanas desde la era de los iPod. También que hace unos meses los de Oregón habían cerrado su proyecto Nike Watch y que parte de los ingenieros habían pasado a formar parte de la plantilla encargada del Apple Watch en Cupertino. Ahora todo esto toma forma en un modelo con un diseño específico y con ciertos atajos en el software para disfrutar de la renovada aplicación de Nike para el running. También valdrá para otros deportes pero se ha pensado específicamente para hacer la vida más fácil a los corredores.

El modelo de Nike, por cierto, será el de acceso con un precio de 439 euros (la primera versión baja a 339), ambos en su versión de 38 mm. A partir de ahí las posibilidades de personalización suben hasta el modelo con caja cerámica y cristal de zafiro que cuesta 1.469€. El reloj es ahora más atractivo por sus funciones y desaparecen las versiones más excéntricas que disparaban su precio por encima de los 18.000€.

La duda que nos surge es si un deportista que quiera un reloj de monitorización resisntente (caja de acero y zafiro, por ejemplo) se decantará por un equipo que supera los 700€ o preferirá la experiencia de otros fabricantes como Garmin y su Fenix 3 HR Zarfiro. En cualaquier caso, para el deportista medio que disfruta de ir conectado y que quiere vivir la experiencia de un reloj inteligente desde la oferta de aplicaciones y la estabilidad de la plataforma Apple es un muy buena opción por un precio, como es habitual, ligeramente elevado (aunque mucho más racional que hasta ahora).

MB Chronowing, más reloj que inteligente

El boom de los wearables parece imparable. Si las pulseras deportivas están teniendo una sobresaliente aceptación, la expectación que están creando los relojes inteligentes (llamados a sustituirlas y completar sus habilidades) no está siendo menor. Otra cosa serán las cifras de ventas -que probablemente sufran un empujón cuando Apple comience a comercializar su Watch-.

El último en llegar a la lista de relojes que dan algo más que la hora es la creación conjunta entre el diseñador Michael Bastian y Hewlett Packard: el Chronowing. El creador ha seguido la premisa de menos es más y ha creado un reloj que más allá de sus capacidades parece lo que es: un sencillo reloj con caja de acero y correas clásicas. En una entrevista en The Wall Street Journal el propio Bastian reconocía no ser una persona muy tecnológica y precisamente por eso la casa californiana ha lanzado un modelo llamado a cubrir el hueco más alejado de los early adopters.

El Chronowing toma prestado lo mejor de la relojería clásica -sin duda, huye de diseños extravagantes- y las utilidades más relevantes de las TICs 2.0. ¿Qué significa esto? Que para tener una pantalla LED ultrarresistente prescinde de que sea táctil. Para ganar fiabilidad e imagen, huye de la conectividad WiFi y la interacción con el mismo y tan sólo nos brinda información del tiempo, mercado de valores, fecha, hora y se conecta a tu dispositivo -cualquier Android o iOS- para, mediante vibraciones, avisar al usuario de notificaciones pendientes.

Prescindir de asistentes por voz o complicaciones en forma de aplicaciones más avanzadas o incluso de la posibilidad de conectarse de forma autónoma le otorga una autonomía de siete días con una sola carga. ¿Entre los peros? Que se hace a costa de una pantalla monocromo y un diseño del interfaz algo rudimentario.

Sin duda, tendrá su público entre los amantes de la relojería más clásica pero no sabemos -por mucho zafiro que incluya la versión más lujosa- si estarán dispuestos a pagar 649 dólares por esta o 349 por la más básica. ¿Es por eso que el nombre del dispositivo es MB Chronowing en vez de HP Chronowing?

 

Polar M400, apuntalando los cimientos

En plena fiebre de los wearables (acrecentada por la presentación del Apple Watch) los finlandeses de Polar han demostrado que tienen clara su estrategia como empresa: seguir haciendo lo que mejor saben hacer, dispositivos que permiten monitorizar nuestro rendimiento y nuestra salud obviando el lado más lúdico de un reloj inteligente.

No hay mensajería, no hay música, sólo un pulsómetro con GPS que mide nuestras carreras, desplazamiento y resultados y nos planifica entrenamientos. Un retorno a lo básico que se complementa perfectamente con aplicaciones en todas las plataformas para todo tipo de dispositivos y que, a buen seguro, tendrá una buena lista de clientes por su sencillez y eficacia.

A su completo catálogo -en el que es difícil no encontrar un reloj que se adapte a nuestras necesidades- Polar le añade el nuevo M400, un equipo que cuenta con casi todas las especificaciones de los tope de gama de la compañía pero con un diseño mucho más estilizado y ligero que permite utilizarlo también en el día a día. Más deportivo que un smartwatch y sobre el papel más sencillo pero, sin duda, nadie hace su trabajo mejor que él.

Como los demás pulsómetros GPS de la casa, permite trazar rutas, objetivos y metas diarias que serán monitorizados a través de la aplicación para el móvil (o mediante un USB en el ordenador) y que nos permitirá gestionar nuestros entrenamientos. El software, además, nos permitirá tener un análisis sobre el terreno de cómo estamos llevando a cabo nuestra sesión y otra más «calmada» en la que se desmenuzarán datos como la altitud, distancia, velocidad, cambios de ritmo, etc. Todo un personal trainer en la muñeca.

Su batería dura 24 días y su carga -muy rápida- se lleva a cabo mediante el puerto microUSB. Además, su memoria permite almacenar hasta 30 horas de entrenamientos muy fáciles de volcar a los dispositivos externos que queramos.

A la venta el próximo mes, se podrá comprar con una banda pulsómetro por 200€ o sólo como reloj por 160€ (lo que nos permitiría adquirir una banda bluetooth compatible con el smartphone). En definitiva, una buena compra perfecta para quienes quieren que cada dispositivo haga -muy bien- lo que se espera de él.

SmartWatches, los mejores para esta Navidad

 

Hoy, Nochebuena, os proponemos la última lista de regalos tecnológicos. Se trata de los tan de moda SmartWatch. Relojes inteligentes que replican los contenidos de los smartphones y que sirven para mucho más que para mirar la hora.

 

 

  • Sony SmartWatch 2: la actualización del primer reloj inteligente, es un ejercicio de diseño inmejorable que trabaja a la perfección con los terminales Android. Se conecta con estos gracias a una conexión BlueTooth y dispone, a diferencia de otros, de un buen puñado de aplicaciones dedicadas. Resistente al agua, permite no tener el terminal cerca gracias a su conexión a internet y, lo más importante, permite realizar funciones básicas (como llamadas) de un modo independiente. Sólo cuesta 189€.
  • Samsung Galaxy Gear: aunque es uno de los lanzamientos más importantes de los coreanos este año, su condición de sólo apto para equipos Samsung con Android 4.3 lo han convertido en una pequeña decepción. Como el anterior, permite realizar funciones básicas de un teléfono directamente, pero, a diferencia del Sony, necesita que el Galaxy en cuestión esté relativamente cerca. Buen diseño para un dispositivo que, esperemos, pronto reciba nuevas funciones. Sobre todo si tenemos en cuenta su precio de 299€.
  • Pebble SmartWatch: uno de los pocos que trabaja igual de bien con Android que con iOS es este dispositivo Pebble que permite ver notificaciones, es resistente al agua, tiene más aplicaciones dedicadas que ningún otro tiene una batería que supera perfectamente un día de uso intenso, cuenta con vibrador y pulseras intercambiables. El mejor, con diferencia, y sólo cuesta 150 dólares.
  • I’m Watch: los italianos que han desarrollado este SmartWatch han querido dejar patente que tecnología no tiene que estar reñida con buenos acabados. Este equipo de 349€ vuelca todas las aplicaciones del iPhone en su pequeña (e increíblemente nítida) pantalla además de permitir comprar cientos dedicadas. Sus materiales y diseño son sobresalientes (de los pocos que resiste la comparación al lado de un iPhone) que viene con I’m Cloud debajo del brazo y que nos permitirá una experiencia única con el iPhone hasta que Apple se decida a lanzar su iWatch. Para sibaritas que quieren algo bueno y aplauden el diseño.
  • Nike SportWatch: este dispositivo de Nike Plus es diferente a todos los anteriores porque está mucho más especializado. Se trata de un reloj inteligente centrado en la práctica deportiva que incluye GPS, control de calorías, seguimiento de ritmo, podómetro, pulsómetro, es resistente al agua y nos regala un diseño de lo más acertado. No es tan «inteligente» como los anteriores, pero también es cierto que, los deportistas, le sacarán mucho más rendimiento que a leer un mensaje de WhatsApp. Uno de nuestros favoritos, entre otras cosas, por su buen precio: 169€.

 

Wimm, el último trofeo de Google

Mientras Microsoft hace cábalas para intentar crecer en el mercado de dispositivos móviles comprando a precio de saldo Nokia (nos tememos que sólo para acabar de rematar a los fineses y ellos no poder alcanzar ni siquiera a Apple) Google vuelve a demostrarnos que está, literalmente, en otra liga. El dominio de Android de todos los mercados donde participa es tal que los de Mountain View compiten contra ellos mismos… y sus aliados más cercanos.

 

Mientras los medios miran con asombro las Google Glass (que, casi seguro, no veremos en el mercado a medio plazo por su coste, su necesidad de mejoras para el día a día y, sobre todo, por su utilidad «real») el reloj inteligente toma forma. Si hoy mismo Samsung mostrará su Galaxy Gear -que contará con una pantalla táctil de 3 pulgada, conexión wifi y cámara de fotos y que sólo funcionará con smartphones de la casa-, Sony ya comercializa la segunda generación de su SmartWatch, Pebble acumula buenas ventas y, en semanas Apple, Microsoft o LG anunciarán sus modelos.

 

Una vez más, Google, ante la amenaza de ir a rebufo de otras tecnológicas -lo suyo es el software- y, sobre todo, para dejar de depender tanto de Samsung, ha comprado Wimm, una pequeña startup que trabaja con al empresa desde 2012 y que ha realizado un buen puñado de prototipos operativos. Además, esto puede colocar en ventaja a los de Larry Page: Wimm también preparaba aplicaciones para Android, el talón de Aquiles de estos dispositivos.

 

Si el reloj de Samsung está pensado para las actividades deportivas del usuario y el de Sony sirve para leer el correo, SMS, ver el calendario o consultar Whatsapp, la idea que tiene Google es la de lanzar un equipo inteligente completamente operativo. Tardar un poco más pero hacer las cosas bien desde el principio.

 

Mientras, la comunidad Kickstarter seguirá siendo el favorito del mercado con su Pebble de tinta electrónica, un dispositivo enormemente sencillo pero más eficiente, fiable y compatible que está sirviendo a los desarrolladores para poner a prueba sus proyectos.

 

El primer paso parece dado: equipos que sean compatibles en mayor o menor medida con las capacidades del teléfono o tableta con el que están vinculados. Del mismo modo que las tabletas comenzaron dependiendo de los ordenadores. El salto, la victoria, se la llevará el primero que sea capaz de crear un reloj completamente autónomo y, sobre todo, de convencer a los clientes de que es un dispositivo necesario y por el que merece la pena pagar. Hasta ahora, este es el punto fuerte de los de la manzana. El próximo capítulo, el 10 de septiembre.