S1, el secreto mejor guardado de Apple

Es -además de su precio- el elemento más llamativo del último iDevice. Un SoC diseñado por Apple y que inaugura una nueva familia de chips -junto a los A y M- pensada para hacer funcionar todos los dispositivos wearables de la casa de la manzana.

Cuando el Watch fue presentado se dijo muy poco al respecto de sus características. Solo unas pocas pinceladas sobre su funcionamiento y la experiencia de uso que proporcionaba (piedra filosofal de la compañía). Sin embargo, ahora que el equipo está a la venta (acumula ya más de un millón de unidades comercializadas a pesar de su precio y de haber llegado solo a 11 países) los chicos de Fixit han desmontado uno y le han dado el célebre S1 a ABI Research para que nos cuenten que hay en el cerebro de la máquina.

En palabras de los de Cupertino, el reto de construir el reloj era que nada de lo que había en sus estanterías valía. «Ninguna arquitectura tradicional de un ordenador cabe en un espacio tan pequeño», con lo que tuvieron que «encontrar la fórmula para integrar varios subsistemas en un solo módulo súper compacto». El resultado final fue «encapsulado con resina para aislarlo de los golpes, el desgaste y las inclemencias climáticas». El resultado: «un prodigio de la ingeniería y la miniaturización».

¿Opinan lo mismo los chicos de ABI Research? En su informe destacan que todo en este S1 está concentrado en un pequeño módulo resistente a golpes, desgaste y el clima, lo que le ha valido el certificado IPX7: es sumergible durante 30 minutos a 1 metro de profundidad… aunque Apple recomienda no hacerlo.

El SoC integra un chip Broadcam con conectividad WiFi, Bluetooth, NFC y radio FM aunque ésta última sin habilitar. Unido a un amplificador de señal, aquí tenemos el corazón que nos une a la plataforma Apple Pay.

Además, el S1 incorpora un módulo Elpida de 512 MB de RAM y una memoria Flash de 8 GB así como un chip STM que se encargan de acelerómetro y giroscopio y un controlador ADI para funciones táctiles. Por si esto fuera poco, un módulo IDT se encarga de la carga inalámbrica.

En el centro de este pequeño «universo» un procesador denominado APL 0778 hace que todos estos elementos trabajen en armonía con Watch OS. Sin duda, el mejor proyecto de Apple desde el A5 que permitió dar el salto al SoC del iPad 2 y el iPhone 4S, referencias aún entre los ingenieros de Cupertino… y de la competencia.

Audi S1, digno heredero

 

 

Es habitual que los fabricantes de automóviles suelan rememorar los éxitos de ediciones anteriores de un modelo para dar caché y prestigio a sus nuevos lanzamientos. Sin embargo, cuando el «abuelo» de un deportivo tiene en su haber 5 mundiales de rallys y 33 victorias en 82 pruebas, el apellido puede ser todo un problema.

 

El Audi Quattro S1 fue el segundo modelo de la historia en incorporar la tracción total tras el Jensen FF de 1966 y el único modelo que puede mirar a la cara al legendario Lancia Delta Integrale en el Olimpo de la disciplina. Su adherencia a la carretera, su eficacia sobre todo tipo de superficies, su inquebrantable motor y su velocidad en cualquier circunstancia no sólo marcó una época, sino que hizo que Audi pasara de ser «el Mercedes de los pobres» a una marca premium deportiva respetada en todo el mundo.

 

 

 

 

Pero volvamos a 2014. Con una estética actualizada a nuestros cánones y, bajo el capó, con los genes de su legendario predecesor, el deportivo más pequeño de los Ingolstadt tiene unas credenciales inmejorables: desde los estilizados faros LED-Xenón hasta las tomas de aire delanteras (pensadas para refrigerar el eficiente sistema de frenado) pasando por la cuádruple salida de escape.

 

Su interior rememora a los mejores cockpit de la casa. Pequeño, recogido, lujoso, ergonómico y pensado para que el piloto esté preparado para cualquier avatar del tráfico (mejor dicho, del circuito). Su S bordada en el reposacabezas, el volante más grueso de lo habitual y achatado -marca de la casa- en su parte inferior entonan perfectamente con un pedalier de aluminio que responde a la más mínima caricia.

 

El motor TFSI de dos litros eroga 231 caballos y nos regala 370 Nm de par. Todo un ejemplo de la identidad bipolar de este cachorro que dentro nos mima con detalles de berlinas de lujo como el sistema de audio Bose o la conexión WiFi que nos permitirá convertir este misil tierra-tierra en nuestra oficina o, al menos, en nuestro smartphone.

 

Pero no nos olvidemos que justo al lado de las ruedas traseras podemos leer siete letras que evocan leyenda y competición: Quattro. Cuando nos preparamos en el asiento y aceleramos, las ruedas hacen, literalmente, que se mueva el suelo y salimos catapultados en poco más de 5 segundos hasta los 100 por hora… sin desfallecer hasta los 250 (está limitado). Y todo ello con un consumo real, según Autobild, de 7 litros.

 

Un embrague hidráulico multidisco dispuesto en el eje trasero se encarga de repartir la potencia y el par entre los dos ejes. Además, el diferencial electrónico autoblocante controla el par que llega a cada rueda pudiendo mandar toda la potencia de un eje a un único neumático si así lo cree conveniente el Control de Estabilidad. Todo ello hace que su paso por curva sea endiablado (un problema que tendrá que resolver del departamento JCW de MINI si no quiere perder el primer puesto de utilitarios locos).

 

La dirección mete el coche por donde queremos con sólo mover ligeramente el volante. Los pedales actúan con una velocidad sorprendente y la frenada está a la altura no sólo de compactos de altas prestaciones, sino de deportivos supuestamente más «serios». Todo ello con sus neumáticos de 17 pulgadas (en opción se pueden escoger de ¡18!) que literalmente van pegados al suelo. De casta le viene al galgo.