Facebook, llegan sus respuestas al Senado

Del mismo modo que el Dieselgate parece muy lejos de acabar con nuevas noticias que siguen hundiendo la reputación de la industria -el último caso ha sido el de Daimler-, el escándalo de Cambridge Analytica trae cada poco a las portadas de los medios los usos y costumbres de las empresas de Silicon Valley cuando se trata de gestionar nuestros datos personales. Y nos referimos casi en general a la industria tecnológica porque incluso Apple ha tenido que cambiar su política de privacidad que dejaba en jaque los datos de sus clientes.

La última de esas noticias tiene que ver con el documento de 228 páginas que Facebook ha remitido al Senado de Estados Unidos en el que contesta a todas las preguntas que le ha realizado la cámara alta sobre el caso de venta de datos.

En el memorando la red social explica cómo recopila información de los usuarios: en varios puntos se detalla la forma en la que recoge datos del dispositivo del usuario y de cómo lo utiliza. En el ordenador, por ejemplo, uno de los puntos más llamativos es el mouse tracking que consiste en rastrear los movimientos que hace el usuario con el ratón y que habitualmente se emplea para saber cómo se adaptan los usuarios al interfaz de una plataforma de software.

Facebook también controla el orden y la forma en la que trabajamos con las ventanas para «ayudar a distinguir humanos de robots» ya que la empresa busca cruzar los datos de todas las plataformas en las que está disponible (smartphones, tabletas, portátiles, equipos de sobremesa o televisores inteligentes) para desarrollar una experiencia de uso más «completa y personalizada» para todo aquel que use Facebook sin importar el soporte.

El problema es que en el pasado ya se acusó a los de Mark Zuckerberg de usar el mouse tracking para saber en qué anuncios hace click un usuario sino también para saber en qué puntos de la pantalla se detiene y en cuánto tiempo para saber cómo gestionar la publicidad y los contenidos que vende.

El informe también refleja que la red social compila información sobre atributos del dispositivo con el que se trabaja: el sistema operativo, las versiones de hardware y software, el nivel de batería y la gestión del almacenamiento, así como el navegador empleado o los tipos de aplicaciones instaladas.

Por si fuera poco, la empresa puede acceder a nuestra señal de bluetooth y también a las conexiones WiFi empleadas, el operador móvil, el proveedor de internet, el número de teléfono, la IP del dispositivo, la velocidad de conexión e incluso información de dispositivos cercanos conectados con el nuestro.

Preguntada por la gestión de imágenes, Facebook reconoce que sí accede a la cámara y biblioteca multimedia aunque nunca al micrófono para no influir en los anuncios o el feed de noticias del muro. Un detalle.

La pregunta que nos hacemos nosotros es si aún queda algún usuario de la red social que no sepa que él es la mercancía con la que Facebook saca dinero.

Tesla, ¿burbuja o milagro?

La noticia saltó hace algo más de una semana: Tesla, el famoso fabricante de modelos eléctricos y semiautónomos de lujo, alcanzaba una capitalización bursátil superior al de General Motors y Ford convirtiéndose en el constructor estadounidense más valioso para los inversores. Una compañía pequeña -más adelante compararemos sus cifras- que adelanta en poco tiempo a dos fabricantes centenarios con una enorme implantación en todo el planeta y que durante décadas han representado el savoir faire de Detroit.

Precisamente por ello son cada vez más los que hablan de que el milagro de Tesla es más bien una enorme burbuja que, si no se gestiona correctamente puede retrasar durante años el necesario vehículo eléctrico.

A favor del fabricante del Model 3 está su experiencia superando a rivales teóricamente mejor posicionados que él en mercado. Fisker, por ejemplo, parecía llamada a abanderar la revolución limpia pero ni consiguió implantarse en el mercado ni tampoco una base de clientes (y fans) tan amplia como la de Tesla.

Los que acusan a la empresa de perder millones de dólares trimestre tras trimestre pueden ser respondidos que la empresa desarrolla modelos de alto valor añadido y que su filosofía está mucho más cerca del de una start up (siempre lanzando productos y servicios en beta) que de la de un fabricante convencional. El sistema autopilot se lleva gran parte de los recursos, así como la construcción de las fábricas de baterías, el sistema de supercargadores y el desarrollo de nuevos modelos sin plataformas previas.

Finalmente, gran parte de los inversores consideran que Tesla no es solo un fabricante de coches. O al menos, no quiere ser solo eso. La adquisición (muy criticada) de SolarCity, dejó claro que la empresa quiere reformular la gestión energética de los hogares y cómo surtimos de energía nuestra vida: desde la vivienda hasta el transporte.

La empresa liderada por Elon Musk ha adquirido cierto halo de mito similar al de otras tecnológicas de Silicon Valley. Especialmente Apple. De este modo, para millones de consumidores parece el único fabricante de coches eléctricos cuando realmente no es así. De hecho, si durante 2016 los californianos comercializaron 76.000 unidades de sus dos modelos, la Alianza Renault-Nissan vendió 94.000 con los accesibles Renault Zoe y Nissan Leaf a la cabeza.

¿Significa esto que es el único fabricante de modelos eléctricos de alta gama? Tampoco. BMW por ejemplo tiene el i3 -si bien es cierto que es más pequeño-, Daimler, Ford, Mitsubishi, General Motors o PSA también tienen otros modelos aunque no han puesto demasiado interés en su desarrollo y, sobre todo, no tienen aún el grado de autonomía -tanto distancia como autopilotaje- de sus dos modelos.

Sin embargo, lo más preocupante es el balance de la empresa. A pesar de su implantación en el mercado, del valor de su marca, de la cotización de su acción y de sus expectativas de crecimiento, Tesla es una máquina de perder dinero mientras que sus dos rivales estadounidenses, saneados después de la crisis que sufrieron a finales de la anterior década, se muestran como dos empresas con un alto ratio de beneficio por vehículo vendido.

Si a esto le sumamos que Tesla ya no está sola en el mercado (start ups como Faraday y Lucid se antojan como rivales igual de viables en cuanto a sostenibilidad y autonomía y mucho más apetecibles para ser potenciadas por un constructor tradicional por su menor deuda y su dimensión más reducida) la inversión en la empresa de Palo Alto ya no parece tan segura.

Es por ello que podemos considerar que Tesla es una burbuja tan solo si lo miramos como un fabricante de automóviles eléctricos y no como una empresa de servicios de energía limpia. Del mismo modo que Steve Jobs consiguió hacer que el mercado dejara de ver Apple Computer como una empresa de ordenador y la reformuló como Apple: una empresa que ofrece un ecosistema tecnológico.

Lo único que es seguro es que, con burbuja o sin ella, Tesla era el fabricante que el mercado necesitaba para que los constructores tradicionales se dieran cuenta de que existe otra forma de hacer las cosas y para que los consumidores entendieran que un modelo de movilidad sostenible es posible independientemente de lo que las automovilísticas y las energéticas quieran o tengan planeado para seguir lucrándose a costa de nuestra comodidad y el planeta.

Verizon, ¿la nueva propietaria de Yahoo!?

Parece que todos los intentos de supervivencia fallidos de Yahoo! (incluida la apuesta por la exitosa Marissa Mayer) acabarán como están previstas: la venta de la primera gran empresa de la era de internet a un gigante tecnológico. En este caso parece que será finalmente Verizon, primera empresa de telecomunicaciones de Estados Unidos, la que se lleve el gato al agua.

Aunque a día de hoy las empresas siguen negociando de forma individual y no hay nada firmado, medios especializados como Bloomberg dan por hecho que ambas compañías harán oficial el anuncio durante los próximos días.

De esta forma, de llegar a buen puerto, la teleco cerraría -por el momento- los movimientos que comenzó el año pasado para adentrarse en el negocio de internet cuando adquirió por 4.400 millones de dólares American On Line. La antaño socia de TimeWarner ganará una gran cantidad de herramientas tecnológicas y publicitarias así como sistemas de mensajería, servicios de correo electrónico y páginas inmobiliarias.

Como dato curioso, aunque Yahoo! desaparecería como compañía operativa independiente, seguiría sobreviviendo como titular del 35% de las acciones de Yahoo! Japón -el único mercado donde sigue siendo muy relevante- y el 15% del accionariado del gigante chino Alibaba. Como analizan en Forbes, la única parte con valor de los 37.000 millones de capitalización bursátil de la firma americana.

El mercado lleva tiempo esperando un movimiento así lo que se tradujo en una subida del 0,4% de las acciones del buscador y un 0,6% de las de Verizon aunque aún no se conoce la oferta en firme de la segunda.

La apuesta de la teleco parece firme ya que las cifras que se barajan superan los 5.000 millones de dólares y, se rumorea que incluso podría subir hasta los 8.000 millones para adquirir la filial nipona por completo para hacer más atractiva la operación. Cabe recordar que no hace mucho tiempo los accionistas de Yahoo! rechazaron una oferta de su gran rival, Google mayor que la que ahora podrían aceptar.

Uno más de una enorme lista de errores que la empresa lleva cometiendo durante la última década y media en la que, entre otras cosas, rechazó comprar Google por 5.000 millones o Facebook en 2006 por 1.000 millones. Poco tiempo después, Microsoft ofreció por todo el negocio 44.600 millones de dólares en lo que hubiera sido la mayor compra de una tecnológica en la historia. Nadie entendió nunca por qué se rechazó esa oferta.

La empresa lleva tiempo en una espiral de pérdidas que parece no tener fin. El último año presentaron números rojos por valor de 4.359 millones de dólares que se tradujo en una reducción del 15% de la plantilla y el cierre de oficinas en Madrid, México D.F., Buenos Aires, Dubai y Milán.

A finales de 2016 Yahoo! solo tendrá 9.000 empleados en plantilla, un 42% menos que en 2012 lo que le permitirá ahorrar unos costes operativos de 400 millones de dólares al año. Aún así, la viabilidad del negocio viene, obligatoriamente, por su integración en un proyecto mayor saneado al que puedan ofrecer algunas de sus valiosas herramientas.

Facebook, ¿cuáles serán sus siguientes pasos?

Facebook es, probablemente, una de las empresas que mejor ejemplifican el nuevo Silicon Valley. Una empresa centrada en los servicios -las redes sociales son esa «excusa» para vender publicidad- que tiene como sello de identidad de su enorme éxito su capacidad de evolución.  Si unimos eso a que todas las novedades se presentan solo cuando están completamente consolidadas y listas para funcionar correctamente (de ahí que tardaran tanto en llegar a los sistemas móviles) intentar discernir el futuro de la empresa es una tarea, cuando menos, complicada.

Sin embargo, las declaraciones de su CEO y fundador, Mark Zuckerberg, así como los movimientos de la empresa en el mercado nos permiten entrever sus próximos pasos a medio plazo (de cinco a diez años). Sin duda, como cualquier otra empresa el objetivo prioritario es ganar clientes -usuarios-.

Si la cantidad de personas que alguna vez han entrado en la red social es sencillamente espectacular (entre cuentas cerradas y activas se alcanzan los 2.000 millones), el mercado potencial no lo es menos: unos 4.000 millones de habitantes de economías en vías de desarrollo no tienen acceso a internet. La parte más «visible» de la brecha digital. Por eso Zuckerberg ha puesto en marcha el proyecto internet.org. Filantropía e inversión a partes iguales. En solo un lustro pretenden conectar a otros mil millones de personas.

No obstante, no solo hay que ganar nuevos adeptos, también hay que innovar para seguir siendo atractivo para los clientes que ya están en agenda. Y Oculus, la empresa de Realidad Virtual adquirida por los de Menlo Park en 2014, es su as en la manga. En el pasado MWC Zuckerberg afirmo que en una década los visores de RV estarán tan implantados como ahora los smartphones. ¿Y cómo aplicarlo a una red social? Recreando conversaciones en una sala virtual entre los participantes. Una forma muy práctica de minimizar la distancia entre dos personas.

Pero mientras todo esto llega Facebook sigue centrada en potenciar las nuevas tendencias que la hacen fuerte. El mejor ejemplo son los vídeos y los contenidos en streaming. La empresa está a punto de superar a YouTube como plataforma más utilizada para reproducir contenidos gracias a News Feed. Sin embargo, para garantizarse que gana esta batalla el lanzamiento del formato en 360º y las retransmisiones en directo es inminente.

Los rumores anuncian a la National Football League (incluida SuperBowl), pero también una nómina de celebrities, humoristas, periodistas, etc. que creen contenidos en exclusiva para Facebook. Si a todo ello le unimos Notify como una herramienta renovada que sirva para emitir noticias en directo, el golpe al portal de Google puede ser definitivo.

Toda esta evolución se ha dado gracias a la capacidad de Facebook de sintetizar un «lenguaje» en las redes sociales. Y cuando no lo ha construido ha «hecho suyo» el de sus principales rivales -como el hashtag-. Lo mismo ha ocurrido con la compra de Masquerade (MSQRD), una aplicación de filtros para fotografías al que darán buen uso en Instagram… y para combatir la moda pasajera de Snapchat. Y si alguien se pensaba que se olvidaba del mercado profesional (en manos de LinkedIn) estaban equivocados. Facebook at Work tiene como intención poder crear perfiles profesionales alejados de las peligrosas imágenes privadas que sirvan para ganar verdadera visibilidad. ¿Por qué tener una red social solo para trabajo pudiendo tener los currículos de miles de millones de personas?

Si a eso la añadimos la implementación de inteligencia artificial en forma de asistentes virtuales (M en el caso de Facebook), reconocimiento facial, ayudas a la accesibilidad, etc. parece que la red social seguirá siendo la referencia en su sector -y unos cuantos más- durante los próximos años.

GoPro, ¿es Microsoft su última oportunidad?

Si hace unos pocos meses GoPro parecía el ejemplo de cómo con una gama muy especializada de productos y una buena estrategia se podía conquistar el mercado, ahora es una demostración de cómo la amenaza china puede tumbar casi a cualquiera. Los últimos resultados financieros presentados demuestran que la empresa está pasando por ciertos problemas y eso la ha llevado a cambiar su estrategia: primero han optado por los despidos -algo bastante habitual-, después por quedarse solo con la parte del catálogo que realmente les funciona bien y por último por un gran cambio en su plantilla de directivos.

Lo que nadie esperaba es que Microsoft anunciara un acuerdo entre ambas empresas para compartir patentes. Se sabe poco más puesto que en el comunicado oficial de los de Redmond se especifica que todos los detalles del acuerdo se mantendrán en secreto para respetar la estrategia de ambas empresas.

Desde hace meses Microsoft se ha mostrado muy activo en su política de alianzas. Sabe que hay algunos mercados en los que está perdido -el de hardware móvil y el de sistemas operativos para smartphones y tabletas es el más llamativo- pero también sabe que existen otras opciones de mercado como ofrecer servicios indispensables para las plataformas de referencia.

También que hay multitud de negocios que están esperando para saltar a la palestra como la realidad virtual. Precisamente por eso ha iniciado una carrera por hacerse con tecnologías desarrolladas por terceros que le permita lanzar nuevos productos y servicios que se adapten a la perfección a las tendencias de referencia en el mercado y, de paso, adelantarse a las que ya son inminentes.

Aunque no se saben detalles sobre qué tecnologías compartirán, se da por hecho que tendrá que ver con el desarrollo de sistemas de grabación para futuros wearables o, quien sabe, la creación de sus propias action cam bajo licencia de GoPro (aunque esto parece mucho menos probable).

¿Qué gana a cambio GoPro? Además del necesario capital para aguantar la avalancha china, podría recibir soporte para el almacenamiento de contenidos como archivos de gran tamaño para poder acceder a ellos desde sus productos sin necesidad de acudir a dispositivos de terceros.

De esta forma el acuerdo entre la empresa de cámaras y Microsoft Technology Licensing ha sido muy bien recibido por los inversores que premiaron con un incremento del 5% de las acciones de GoPro. En cualquier caso parece que hay una nueva empresa «comprable» por parte de los grandes de Silicon Valley. ¿Cuál será su devenir?