FitBit Blaze, mucho más cerca de los smartwatches

Es, sin duda, una de nuestras tecnológicas deportivas favoritas. Sus dispositivos, además de fiables, tienen una enorme comunidad de usuarios, son intuitivos y cuentan con un diseño de lo más acertado. Sin embargo, la eclosión de los smartwatches y el desarrollo de equipos cada vez más capaces por parte de las empresas «clásicas» de pulsómetros había dejado al Surge (su abanderado) ligeramente por detrás en algunos campos de batalla a la empresa.

El pasado CES de Las Vegas nos dejo, empero, un nuevo modelo, llamado Blaze, perfecto para aquellos que quieren aunar un estilo de vida activo, un reloj inteligente y una herramienta deportiva. El reloj cuenta con las funcionalidades básicas que encontramos en otros modelos como el Fénix 3 de Garmin, y, como ellos, carece de la tienda de aplicaciones que tienen rivales más famosos como el Apple Watch o el Samsung Gear S.

Sin embargo, el modelo muestra sólidos cimientos en cuanto a conectividad, notificaciones y un buen futuro para implementar aplicaciones de uso para la comunidad. Su compatibilidad con iOS y Android nos permite recordar fácilmente citas del calendario, saber quién nos llama o recibir notificaciones. Pero, además, cuenta con todas las ventajas de monitorización de la actividad física que la empresa ha desarrollado como pocas en los últimos años.

El sensor de ritmo cardiaco, el monitor de sueño, el acelerómetro, el GPS, el gestor de ejercicios de fitness, el sistema multideporte, el control musical, etc. lo convierten en un reloj «cuantificador» con muchas utilidades y muy útil para el que quiera algo más que un pulsómetro.

Con un acertado y diferente diseño hexagonal, una batería que dura cinco días, una aplicación para smartphone inmejorable, siete correas disponibles y varios marcos configurables, puede ser sin duda el modelo que marque la diferencia en un catálogo sobresaliente. Ya se puede reservar en la web y estará disponible en tiendas desde marzo por 225€.

Premios 2015: dispositivos móviles y wearables

Seguimos repasando lo mejor de 2015. Después de analizar el mercado de equipos de imagen y sonido ahora nos centramos en el gran negocio tecnológico de esta década: los dispositivos móviles y los wearables. Su impacto en nuestro día a día ha sido enorme… y está solo empezando.

Mejor smartphone premium Apple iPhone 6S


Si el iPhone 6 batió récords de ventas y dejó claro que Apple marcaba el ritmo del mercado, el 6S está dejando pequeñas las cifras de su predecesor. La evolución en el rendimiento es exponencial. Todo en él es más fluido. Algunas de sus innovaciones como el 3D Touch promete cambiar la forma en la que nos relacionamos con los equipos móviles. La mejora es sustancial hasta en los materiales de construcción. Un problema para los demás premium.

Mejor smartphone Google/LG Nexus 5X


Si hubiera que hacer una analogía cinematográfica a su lanzamiento esta debería ser «El retorno del Rey». LG y Google han vuelto a trabajar juntos para llevar al mercado el terminal Android por excelencia. Ninguno es más fluido -lo sentimos Samsung-, ninguno representa mejor lo que quieren en Mountain View de un dispositivo móvil. Y todo ello con un precio que sigue siendo irresistible (aunque menos que antes). Es perfecto para poner en duda hasta los más fervientes defensores de iOS. Sin duda, el mejor androide hasta el momento.

Mejor phablet Apple iPhone 6S Plus

Si el 6S ha supuesto una mejora respecto al iPhone 6, el 6S Plus es la forma que tiene Apple de meter dentro de una carcasa lo mejor de su ingeniería. Más resolución de pantalla, más fluidez gracias a un procesador más potente, más autonomía, mejor audio, etc. No es el creador del nicho. De hecho, debería haber llegado mucho antes, pero su rendimiento hace que podamos «perdonarlo». Toda la experiencia Apple a la enésima potencia (aunque con un precio igual de exagerado).

Mejor tablet Apple iPad Pro

El equivalente en tableta al anterior. También llega tarde. Es una versión musculada del iPad Air 2 y se echan en falta algunas cosas -como el 3D Touch que a buen seguro implementarán en el Pro 2- pero su uso después de unos días es adictivo. Es mucho más ligero de lo que puedan parecer las cifras en su manejo. Las pulgadas extra permiten disfrutar como nunca de la pantalla partida. Es increíblemente rápido gracias al chip A9X y, sobre todo, cada vez más apps se adaptan al famoso Pencil. Se verá mucho más de lo que pensamos en áreas de productividad.

Mejor smartwatch Apple Watch y Samsung Gear S2


Es la primera vez que damos un premio compartido y no es por no saber cuál es mejor o cuál nos gusta más, es porque ambos son absolutamente necesarios para entender la evolución de los relojes inteligentes en el mercado. El primero ha sido el empujón que necesitaban los Pebble y compañía para consolidar sus ventas y porque ha hecho que los fabricantes tradicionales se tomen en serio a estos equipos. El segundo porque es la demostración técnica de hacia dónde pueden ir estos wearables. Como siempre en la pelea entre Apple y Samsung es el mismo concepto de equipo bajo prismas diametralmente opuestos. Los dos indispensables.

Mejor wearable Fitbit Charge HR

Como suele pasar muchas veces con los equipos de la manzana, la Fitbit Charge HR no es el mejor equipo -por hardware- de su segmento, pero su experiencia de uso y su impacto en el mercado la convierten en la referencia. Es increíblemente intuitiva, muy fácil de configurar y usar, muy útil y ha hecho que mucha gente se anime a monitorizarse -con el impacto positivo que esto suele tener al hacernos mejorar a diario-. Uno de nuestros regalos favoritos y uno de los mejores gadgets que hemos probado este año.

Mejores auriculares Denon AH-GC20

Estos auriculares de diadema con tecnología Bluetooth 4.0 capaces de conectarse a dos dispositivos a la vez nos dejaron perplejos por su calidad de sonido. Cuentan con tecnología aptx de baja latencia así como con cancelación activa del ruido. Están construidos con materiales ligeros y resistentes y cuentan con un diseño espectacular. No solo nos parecen los mejores del año sino que podemos decir que son de los mejores que hemos probado desde que nació esta bitácora.

TAG Heuer Connected, una joya entre los smartwatches

A pesar de que Jonathan Ive, uno de los gurús de Apple, defiende que hay relación entre la caída de ventas de relojes suizos y la llegada del reloj inteligente de los californianos nosotros siempre hemos creído que el público objetivo de una joya que da la hora no es el mismo que el un dispositivo que pretende llevar la conectividad del siglo XXI al extremo por un precio -normalmente- ostensiblemente más bajo.

Sin embargo, es cierto que pensamos que la llegada de estos equipos inteligentes cambiará en cierta medida la forma en la que entendemos los relojes. Y no debemos ser los únicos porque si hace solo ocho meses hablábamos del acuerdo entre Intel, Google y TAG Heuer ahora podemos hablar del producto terminado y listo para ser comercializado.

El TAG Heuer Connected busca ser lo mejor de dos mundos. El lujo y saber hacer de la relojería helvética (una mezcla perfecta entre joyas e ingeniería) y el mejor software de Google para wearables. Intel es la bisagra más adecuada para unir las demandas de ambas empresas y ambos puntos de vista.

La duda que tenemos es cómo encaja un modelo como el Connected dentro de la oferta de un fabricante de lujo. Intentemos buscar la respuesta en sus especificaciones: su esfera cuenta con un diámetro de 46 mm -bastante generosas- y un peso de 52 gramos. La caja se ha construido en titanio de grado 2 con revestimiento de carburo de titanio negro arenado y está rematada con una corona también de titanio negro con el escudo de la casa grabado. Todo en su construcción es exquisito.

Cuenta con certificado IP67 que lo hace resistente al agua y al polvo pero a diferencia de cualquier otro modelo de los suizos no es sumergible. Sin embargo, parece no tener «alma». El cristal de zafiro recubre un panel LCD LPTS de 1,5 pulgadas transreflectante y una resolución de 360×360 píxeles.  En su interior trabaja una batería de 410 mAh que permite no cargarlo en 25 horas y un chip de doble núcleo Intel SoC Quark.

La parte que se refiere a la construcción es, cómo no, impecable. Pero la parte smartwatch es más de lo mismo. A pesar de que lo venden como un equipo «eterno» -el principal handicap de estos dispositivos es su obsolescencia- porque se puede extraer la parte electrónica y reemplazar por una mecánica para convertirlo en un Carrera. ¿Poca confianza en perpetuar a un cliente que se va a gastar 1.350€ en el reloj inteligente?

Sorprende si tenemos en cuenta que según el fabricante suizo, una vez extraída la parte «smart» sería posible conectarle un teclado y una pantalla y trabajar con él -suponemos que no le falta potencia para recibir sucesivas actualizaciones durante una buena temporada. Por supuesto es totalmente compatible con equipos Android y el iPhone.

Parece que los del grupo LVMH han movido ficha. Ahora nos queda saber si otras firmas como Omega, Rolex y compañía se atreverán a hacer frente a los relojes inteligentes, si preferirán añadir cualidades a los mecánicos o seguirán defendiéndose como creadores de joyas frente a creadores de ordenadores de muñeca que dan la hora.

Smartwatches, Motorola y Lenovo tras la estela de Google

Si algo ha dejado claro el IFA de Berlín es que, respondan o no las ventas, los principales fabricantes tienen claro que los relojes inteligentes son una de las familias de producto a explotar en los próximos años. De este modo, después de las ventas del Apple Watch (discretas para ser un producto de Apple pero mucho mejores que las de cualquier rival), el mercado ha girado hacia modelos más intuitivos, capaces y, sobre todo, con más «forma de reloj».

Dos de los más interesantes que se han presentado en la reunión alemana han sido el Moto 360 de Motorola y el reloj de su nueva matriz, Lenovo. Ambos con una característica en común: una fe ciega en en el sistema operativo de Google para wearables, Android Wear.

Moto 360, dos tamaños y mucha potencia por muy poco dinero

Si hay algo que ha caracterizado al Moto 360 desde su presentación es su interés por un diseño tradicional. Un smartwatch más allá de un dispositivo inteligente ha de parecer lo que es: un reloj. Así mismo, la empresa americana se ha centrado en diferenciar los tamaños de la versión femenina y masculina -y guiño a la relojería tradicional- además de crear dos formatos bien diferenciados: uno deportivo y otro más «vestido».

También ha jugado un papel fundamental las posibilidades de personalización del dispositivo mediante correas intercambiables así como una lista de materiales de construcción diferenciados. Siguen algunos detalles más polémicos como la banda negra del panel que se encarga de la luminosidad de la estructura, sin embargo, los ingenieros defienden que esto permite un marco tan delgado y que sea el único del mercado que puede utilizar un 71% de la superficie frontal como pantalla.

Volviendo a los tamaños, existen dos versiones, una de 46 mm y otra de 42 mm mucho más delgada -su grosor de 11,4 mm lo deja como un peso pluma de su segmento-. Es cierto que el mayor puede parecernos demasiado para la muñeca, pero también es cierto que ofrece una batería de 400 mAh que redunda en una autonomía de dos días a pleno uso: insuperable por ningún rival a día de hoy.

Si a eso le unimos que en su interior trabaja un procesador Snapdragon 400 acompañado de 512MB de RAM y 4GB de capacidad de almacenamiento así como conexiones WiFi y Bluetooth, nos encontramos con un equipo redondo que mejora en todo a su predecesor. Respecto a la resolución, ambos formatos, tanto el de 42 (1,37″) como el de 46 milímetros (1,56″) la tienen de 360×325 píxeles.

Si te estas preguntando cuál es el precio de contar con un dispositivo que pinta tan bien (y con un diseño tan sofisticado) en la muñeca te sorprenderá saber que el de 42 milímetros parte de 309€ y el de 46 de 359, nada exagerado comparados con relojes analógicos de gama media -y chip-.

Mundo aparte será el Moto 360 Sport que incluye GPS y sensor de actividad cardiaca: el Bluetooth permitirá conectar auriculares para escuchar la música almacenada en sus 4GB de memoria, contará con correa de silicona, tecnología Anylight para ver mejor la pantalla en exteriores y promete una construcción más resistente.

Lenovo quiere revolucionar el concepto de Smartwatch

Aunque sean dispositivos relativamente nuevos son muchos los fabricantes que quieren dar un golpe en la mesa y revolucionarlos añadiendo algo que los haga aún más «inteligentes». En esta línea se encuentra Lenovo que le ha añadido a la pulsera de su prototipo una pequeña pantalla que por posibilidades nos recuerda poderosamente al sensor de las Google Glass.

Este display, bautizado como «Magic View» pretende poder captar y emitir información a través de un «prisma» que se aprovecha de la propia correa para ganar nitidez y otorgar privacidad al usuario -solo se ve el contenido en función del ángulo en el que coloquemos el reloj-.

De este modo, aunque aún no se sabe qué utilidades le quiere dar Lenovo a este extra, sí se pudo comprobar que es un apéndice que han colocado sobre el propio Moto 360 y que han prometido desarrollar para próximas versiones.

LG Watch Urbane Lux, ¿joya o smartwatch?

Sí, nos encantan los smartwatches y creemos firmemente que cuando mejoren problemas como la autonomía (no solo energética sino también del smartphone) se consolidarán como alternativa real a los relojes deportivos y a los de gama media. Pero también creemos sinceramente que un reloj inteligente, con el planteamiento actual de obsolescencia programada que tiene la industria tecnológica nunca podrá ser un rival serio de las joyas suizas construidas con metales nobles y cuya finalidad es, precisamente, durar a pesar del paso del tiempo.

Sin embargo, como es habitual, algunas empresa como Apple creen que el valor añadido de sus productos es tal que pueden molestar y quitar ventas a las tradicionales casas relojeras. Al fin y al cabo la obsolescencia se puede suplantar con un alto valor de reventa y con funcionalidades que ningún modelo analógico puede dar al usuario.

Pero los de Cupertino no son los únicos que consideran que con un buen diseño, materiales de primera y buenas funcionalidades sus dispositivos pueden hacer frente a lo más granado de la relojería. LG ha presentado en el IFA de Berlín la versión Lux de su Watch Urbane con una caja bañada en oro de 23 quilates y una correa en piel de cocodrilo. Sí, has leído bien la cifra, se han elegido 23 en vez de 24 quilates para conseguir un material más fuerte, incluso, que los actuales 18 que se emplean en relojería.

¿Cuál es el precio de estos cambios? La nada despreciable cifra de 1.200 dólares, cuatro veces más que el precio del modelo en el que se basa. Si bien es cierto que se queda más de 14 veces por debajo de la versión de lujo del Apple Watch. La correa se confecciona a mano con piel de cocodrilo y requiere de cincuenta pasos para conseguir unos acabados de primera. Además, el cierre emplea el sistema «deployant clasp» de los legendarios Cartier. Frente al clásico sistema de «cinturón» permite un mejor envejecimiento de la piel al no someterla a dobleces.

Respecto al SoC que trabaja en el interior de la caja, el corazón y el cerebro del smartwatch, hay pocas diferencias respecto al original. Un chip Snapdragon 400, una batería de 410 mAh, sistema operativo Android Wear y sobre ellos una pantalla OLED de 1,3 pulgadas con un tacto extraordinario y una gran nitidez.

Seguramente estos datos sean irrelevantes para el público objetivo de este tipo de modelos, sin embargo, podemos decir que ya en su versión «mundana» se trataba de un dispositivo fluido, con buenas sensaciones en la muñeca y con un diseño muy ergonómico y versátil.

Esta versión limitada que ha sido diseñada mano a mano con los joyeros de REEDS solo tendrá 500 unidades numeradas y cuenta con una lista de reservas para comprarlo. Llegará a sus dueños en octubre y será la primera incursión de los coreanos a un segmento con un futuro incierto y para muchos muy excéntrico.