Wimm, el último trofeo de Google

Mientras Microsoft hace cábalas para intentar crecer en el mercado de dispositivos móviles comprando a precio de saldo Nokia (nos tememos que sólo para acabar de rematar a los fineses y ellos no poder alcanzar ni siquiera a Apple) Google vuelve a demostrarnos que está, literalmente, en otra liga. El dominio de Android de todos los mercados donde participa es tal que los de Mountain View compiten contra ellos mismos… y sus aliados más cercanos.

 

Mientras los medios miran con asombro las Google Glass (que, casi seguro, no veremos en el mercado a medio plazo por su coste, su necesidad de mejoras para el día a día y, sobre todo, por su utilidad «real») el reloj inteligente toma forma. Si hoy mismo Samsung mostrará su Galaxy Gear -que contará con una pantalla táctil de 3 pulgada, conexión wifi y cámara de fotos y que sólo funcionará con smartphones de la casa-, Sony ya comercializa la segunda generación de su SmartWatch, Pebble acumula buenas ventas y, en semanas Apple, Microsoft o LG anunciarán sus modelos.

 

Una vez más, Google, ante la amenaza de ir a rebufo de otras tecnológicas -lo suyo es el software- y, sobre todo, para dejar de depender tanto de Samsung, ha comprado Wimm, una pequeña startup que trabaja con al empresa desde 2012 y que ha realizado un buen puñado de prototipos operativos. Además, esto puede colocar en ventaja a los de Larry Page: Wimm también preparaba aplicaciones para Android, el talón de Aquiles de estos dispositivos.

 

Si el reloj de Samsung está pensado para las actividades deportivas del usuario y el de Sony sirve para leer el correo, SMS, ver el calendario o consultar Whatsapp, la idea que tiene Google es la de lanzar un equipo inteligente completamente operativo. Tardar un poco más pero hacer las cosas bien desde el principio.

 

Mientras, la comunidad Kickstarter seguirá siendo el favorito del mercado con su Pebble de tinta electrónica, un dispositivo enormemente sencillo pero más eficiente, fiable y compatible que está sirviendo a los desarrolladores para poner a prueba sus proyectos.

 

El primer paso parece dado: equipos que sean compatibles en mayor o menor medida con las capacidades del teléfono o tableta con el que están vinculados. Del mismo modo que las tabletas comenzaron dependiendo de los ordenadores. El salto, la victoria, se la llevará el primero que sea capaz de crear un reloj completamente autónomo y, sobre todo, de convencer a los clientes de que es un dispositivo necesario y por el que merece la pena pagar. Hasta ahora, este es el punto fuerte de los de la manzana. El próximo capítulo, el 10 de septiembre.

Septiembre de relojes y smartphones

Se acerca septiembre, el IFA de Berlín y con él todas las novedades de las grandes tecnológicas (y de Apple que, aunque no está en la feria alemana, siempre contrarresta con sus novedades de otoño y sus lanzamientos). Aquí tenéis las grandes sorpresas que nos esperan desde el 4 de septiembre.

 

 

Samsung Gear, por una vez los coreanos se adelantan

 

El IFA es uno de los eventos favoritos de Samsung. Los coreanos, por ejemplo, anunciaron que sería aquí donde veríamos por primera vez el nuevo Galaxy Note 3 y donde, han explicado, presentará su Samsung Galaxy Gear, su reloj inteligente.

 

Aunque no tendrá una pantalla flexible como se había rumoreado, sí contará con un potente procesador Samsung Exynos 4212 de dos núcleos a 1,5 GHz y, podría ser, una pequeña cámara. Así, aunque Sony y Pebble ya tienen en el mercado modelos avanzados de relojes (con éxito muy dispar, por cierto), el Samsung parece ser el primer smart watch y puede suponer un golpe definitivo al mercado antes de la supuesta llegada del iWatch de Apple en 2014.

 

La multinacional, por cierto, también exhibirá sus prodigiosos paneles OLED curvados un nuevo concepto de televisión que también ha presentado LG y que puede plantearse como el futuro de las televisiones.

 

 

Sony, volcada con la fotografía

 

Otro de los clásicos del IFA, Sony, mostrará sus nuevos dispositivos fotográficos. Desde las nuevas NEX para el mercado de las sin espejo con ópticas intercambiables, así como un nuevo Xperia Z1 con sensor de 20 mp y lentes G importadas directamente de las estanterías del departamento de cámaras.

 

Para los que esto se quede corto -o no tenga un Xperia- los nipones también nos traerán un conjunto de lentes intercambiables para equipos Android e iOS que puede marcar un antes y un después en el negocio de las cámaras más «humildes».

 

Los paneles 4K, los híbridos como los nuevos Vaio convertibles y los ultrabooks serán el resto de dispositivos con los que Sony intentará ser la referencia en la feria más importante (con el CES de Las Vegas).

 

 

Apple, cada vez menos ausente

 

Aunque nunca participa en este tipo de eventos -bajo la idea de no compartir protagonismo con sus rivales- es cierto que Apple lleva unos cuantos años presentando los productos de la campaña de Navidad justo cuando acaba la cita alemana. Con esto no sólo consigue robar protagonismo a la competencia con los rumores, sino que las noticias de los lanzamientos días después eclipsan totalmente a sus rivales.

 

De este modo, se ha filtrado que el nuevo iPhone cambiará el chip A6 con arquitectura de 32 bits por uno de 64 que permitirá una mejor gestión de las aplicaciones -sobre todo los editores de imágenes, lo que indica la llegada de una cámara que superará los 12 mp- y un considerable ahorro de energía (el talón de Aquiles del iPhone).

 

Otra de las noticias que se da por buena es la llegada de un iPhone con 128 GB de seguridad (el tope ahora son 64) y, casi seguro, un sistema de bloqueo del software por huellas dactilares -aunque a nosotros nos suene a ciencia ficción-.

 

Vuelve septiembre. Vuelve el otoño. Vuelve la tecnología.

Apple, en busca de talento

Si hay una empresa a la que siempre se la pide más es a Apple. El motivo es doble: por un lado, la propia firma de Cupertino se encarga de recordarnos cada poco que no son una tecnológica, son una empresa que satisface las necesidades tecnológicas de las personas -muchas veces las crea-; por otro lado, sus fieles siempre exigimos un nivel de calidad y exclusividad que roza la alta costura por el historial de la empresa de Jobs (perdón, Cook) y sus precios.

 

Precisamente por ello, y para evitar problemas como los ocurridos con el lanzamiento de Maps o los miles de afectados -entre los que me encuentro- por el problema de WiFi de iOS 6.1.3, los de la manzana han empezado a reclutar unos cuantos ingenieros «de primera» para minimizar y eliminar los problemas que están dando las primeras unidades de su reloj inteligente.

 

Apple quiere adelantarse a Samsung y Google en el lanzamiento de un dispositivo que, sólo por la expectación que está generando, les reportará buenas ventas. Quiere que sea el complemento ideal para el iPhone y el iPad, famosos por su estabilidad… y quiere que esté en el mercado cuanto antes. Por eso, a pesar de contar desde hace meses con un grupo de personas que sólo se dedican a su desarrollo, ha decidido reforzarlo con otro grupo de ingenieros que supongan un soplo de aire fresco al concepto.

 

La empresa, al parecer ha comenzado una estrategia de contratación sin precedentes en los últimos tiempos -siempre ha habido un pacto de no agresión con ciertos fichajes en Silicon Valley- y que nos plantea la duda de si Apple quiere realizar un producto sin precedentes o, simplemente, no confía plenamente en sus ingenieros después de algunos de sus últimos resultados.

 

Así, aunque se pensaba que el iWatch llegaría en otoño, la mayoría de los rumores apuntan a principios de 2014. ¿Será demasiado tarde ante el empuje de los productos de Sony y Pebble? ¿Se adelantarán Samsung y Google? ¿Lo retrasarán a posta para saber cómo reacciona el mercado? ¿No les merece la pena ser ellos los que den el golpe de efecto y se lleven todos los flashes?

 

La clave de todo ello es sencilla. Si Apple consigue algo realmente espectacular con un valor añadido que la competencia no tenga, lanzarlo en 2014 sería una buena idea. Si no, el tiempo perdido puede colocarla, por primera vez, en el vagón de cola de un dispositivo móvil. De momento, según Financial Times, la maquinaria de Cupertino trabaja a máxima carga para lanzar un producto sin problemas, fiable y, sobre todo, muy esperado.

Pebble e-Paper Watch, el gato al agua

Apple y Google han aprovechado como nadie cada dispositivo tecnológico portátil: primero los reproductores musicales de la manzana; después los smartphones y finalmente las tabletas. Pero, ante la aparición de nuevos actores y una crisis económica que está ralentizando la venta los topes de gama en los mercados más maduros, las grandes de Silicon Valley se han puesto como objetivo lanzar nuevos productos que vuelvan a generar un boom en los clientes y en sus ingresos.

 

Así, Google dio el primer paso con la presentación de Google Glass y pronto comenzaron los rumores de que Apple presentaría antes de finalizar 2013 su nuevo iWatch que replicaría las funciones del universo iOS en nuestra muñeca. Del mismo modo, Sony actualizó su reloj inteligente (una vez más es una de las pioneras en un mercado pero se ve superada por empresas con mucha más capacidad de comunicación) y Samsung dejó que se filtrara que tenía uno esperando al de la manzana.

 

A pesar de todo ello, la noticia de hoy tiene que ver con uno de los productos estrella de la plataforma de financiación colectiva KickStarter que con este proyecto hizo que más de 68.000 inversores sumaran más de 10 millones de dólares para que cristalizara un reloj inteligente que trabaja con tinta electrónica.

 

De momento se han vendido ya más de 275.000 unidades y, desde este lunes que se podrá comprar en las tiendas BestBuy seguro que se multiplicará, pero el mejor síntoma es que la aplicación de control para iOS y Android se ha descargado más de un millón de veces (es gratuita). Eric Migicovsky explica en una entrevista en El País que, aunque la cifra es mucho mejor de la esperada, «todavía queda mucho camino». Un camino en el que los desarrolladores tendrán vía libre para crear aplicaciones específicas para «independizar» el dispositivo del teléfono.

 

El smartwatch cubre por el momento las funciones más importantes: identifica llamadas entrantes, avisa de correos electrónicos, de SMS, mensajes de Facebook o Twitter, avisos metereológicos, alarmas, cuentas atrás y recordatorios del calendario. Así, aunque son conscientes de que una pantalla de 144×168 píxeles en blanco y negro no es la mejor para responder un Whatsapp y que su bajo costo limita la conectividad al Bluetooth, las posibilidades de hacer aplicaciones útiles son enormes. Su gran ventaja: la tinta electrónica que multiplica su autonomía frente a la de sus rivales LED.

 

Sus rivales, como hemos dicho, son escasos. El smartwatch de Sony, el I’m Watch italiano y algunos proyectos venidos a menos como el reloj inteligente de Motorola centrado en el deporte. Los peces gordos no tardarán en llegar. La duda es si será tarde para ellos.