HP 2015, esperando a Windows 10

A pesar de que llevamos más de un lustro oyendo hablar del fin de la era PC, los últimos informes de consultoras como IDC denotan que el sector podría volver a estar en números negros con la llegada de Windows 10. Los estudios denotan que son muchos los usuarios que han realizado la prerreserva del sistema operativo y muchos han preferido esperar a ver cuál es su rendimiento antes de lanzarse a comprar un nuevo equipo.

Con este escenario son muchos los fabricantes que han apurado a actualizar su catálogo. Si ayer analizábamos una de las novedades más interesantes de Toshiba hoy le llega el turno a Hewlett Packard, líder del mercado doméstico y uno de las referencias del mercado mundial junto con Lenovo.

Las necesidades de los clientes como mantra

Antes de plantear la renovación de los nuevos modelos la empresa de Palo Alto decidió realizar un estudio a gran escala que le permitiera dibujar un retrato robot de los gustos y necesidades de sus clientes potenciales. El diseño fue uno de los puntos en los que más se centraron a la hora de escuchar al «mercado». Los colores, materiales y forma siguen se han convertido en factores determinantes a la hora de que un consumidor se decida por un modelo u otro en un mercado en el que el rendimiento es muy parejo y los precios muy competitivos.

Eso ha permitido que los portátiles Pavilion que llegarán al mercado muestren una paleta de colores tan variopinta como el rosa, rojo, morado o azul además de los obligatorios negro, blanco y gris. En cuanto a los todo en uno de sobremesa, el blanco, plata, azul y rojo serán los protagonistas.

Respecto al rendimiento multimedia, la nueva gama de ordenadores disfrutará ya de la calidad de sonido de Bang&Olufsen y sus soluciones técnicas como una circuitería separada para mejorar el rendimiento de los altavoces, un nuevo control de ecualizadores o unas salidas de audio con sistemas específicos de cancelación de ruido.

Un modelo para cada comprador

Pero como diferenciarse no es solo cuestión de colores y materiales sino también de formatos rompedores, nos quedamos, de entre los Pavilion, con los nuevos x2. Equipos convertibles que pueden ser utilizados tanto como portátiles como como tabletas y que destacan por un precio muy competitivo (329 euros) y unas especificaciones suficientes para un ordenador de acceso y sobresalientes para un tablet.

2 GB de RAM, procesadores de la familia Intel Z, discos duros de 32 o 64 GB y paneles IPS HD así como el antes mentado sonido de B&O y conector USB Type C. Pero para los que quieran más rendimiento (y estén dispuestos a gastar algo más) HP también ha preparado las versiones con bisagra x360 de los Pavilion y Envy.

Los primeros contarán con procesadores Intel i3, hasta 8GB de RAM y 750 GB de disco duro con dos formatos de pantalla de 11,6 y 13,3 pulgadas. El rango de precios irá de los 479 a los 599€ de la versión más potente -la que os hemos descrito aquí-. Por encima, el Envy x360 construido en aluminio, con panel táctil IPS Full HD de 15 pulgadas, procesadores i5 e i7, hasta 16 GB de RAM y con un máximo de 1 TB de almacenamiento. El precio de partida de este equipo de referencia parte de los 999€.

Envy UltraSlim y Phoenix

Si bien la familia Envy se estrena en la configuración x360 podemos decir que también se centra en mejorar sus puntos fuertes. Así, el UltraSlim es un modelo para aquellos que quieren un portátil «convencional» que mejora en todo a sus predecesores. Pantallas grandes de 15,6 y 17,3 pulgadas, un diseño curvo y acabados metalizados para ganar sofisticación, perder peso y ser más resistentes.

En su interior podrán trabajar chips i7 de Intel con hasta 16 GB de RAM DDR3L, procesadores gráficos Nvidia GeForce GTX de última generación y discos duros de 1 TB. En esta ocasión los chicos de B&O han implementado 4 altavoces y un subwoofer  para un modelo que puede llegara a los 1.300€ sin problema.

Y como los sobremesa de HP son una de las referencias del mercado, además del clásico todo en uno Pavilion de 23,5 pulgadas y un precio imbatible -desde 899€- los californianos han presentado su versión de sobremesa de los Envy. Se llama Phoenix y cuenta con una configuración premium. Procesadores Intel i7 o AMD A-Series A8; tarjetas NVidia GTX o AMD Radeon R9 380; discos duros de 3 TB compatibles con extras SSD de 512 GB; sistemas de refrigeración líquida, construcción metálica, acabados en aluminio… y un precio de salida de 1.299€ sin monitor, teclado o ratón. En definitiva, el mejor ejemplo de que HP no quiere que nadie se quede sin su ordenador «Taylor made».

Chromebase, Google se pasa a los todo en uno

Aunque Silicon Valley sea el centro neurálgico de la innovación en TICs de todo el planeta, podemos decir que las cosas se hacen básicamente de tres modos (y prácticamente solo esos tres): al modo de Google, de Apple o de Microsoft. Tres titanes que se reparten internet, los beneficios y la presencia en el hardware de manera muy desigual pero igual de influyente. Tres empresas que tienen un único objetivo en común: crear ecosistemas cerrados y compatibles entre sí que lleven la palabra «inteligente» a cualquier rincón de nuestras vidas.

Cada una ha comenzado y evolucionado de forma diferente: Google desde internet hasta los equipos domésticos pasando por los dispositivos móviles, Apple añadiendo equipos y mercados a su colección de dispositivos y software y Microsoft pasando del software doméstico y de negocios a internet y luego al hardware.

Eso ha hecho que cada uno de ello tenga sus especificidades y que para suplir sus carencias frente al rival se copien los unos a los otros descaradamente. El sello de identidad tanto de Apple como de Microsoft han sido siempre sus ordenadores de sobremesa -los legendarios iMac del primero y las versiones más capaces de Windows de los segundos-. El centro a partir del cual surgieron los reproductores mp3, smartphones, tabletas, portátiles, etc.

Y precisamente ese punto débil es el que quiere solventar Google junto a sus aliados después de ver la excelente aceptación que están teniendo los Chromebooks en el mercado. Y para ello, viendo cuales son las bazas de los otros dos -diseño y rendimiento en el caso de los iMac y una modularidad excepcional si nos referimos a los modelos todo-en-uno que están esperando Windows 10– Google ha optado por repetir la receta de sus portátiles: buen precio y un rendimiento mucho más que aceptable.

Si hace unos meses LG presentaba el primer «monitor con Chrome OS» (el modelo con el que abrimos este post) ahora es Acer la que ya tiene listo un equipo que se antoja como la receta ideal para algunos sectores poblacionales. Dentro de un pantalla de 21,5 pulgadas -la misma que el iMac pequeño– le aventaja a este en que su pantalla es táctil y, aunque su resolución es menor que la del monstruoso 5K, su precio también es mucho menor.

Para mover esta solución Acer ha escogido un procesador Nvidia Tegra K1 con arquitectura ARM, 4 GB de RAM y un disco duro SSD de 16 GB. ¿Por qué tan poco? Porque el precio es prioritario y la solución de almacenamiento nos la da la nube, el arma secreta de Google. En cuanto a conectividad, los puertos USB 3.0 y 2.0 así como la tarjeta para ranuras microSD (más almacenamiento) son obligadas, lo que nos llama más la atención es el puerto HDMI que, sobre el papel, debería convertirlo también en un monitor externo de otros equipos.

Los 430 dólares que piden por él en Estados Unidos unido a un diseño que recuerda muy mucho al de los primeros equipos planos de la manzana, así como el contrastado rendimiento de la plataforma Chrome garantizan una buena acogida por parte del mercado local sobre todo si implementan soluciones como un brazo ajustable que permita mover en un arco de 15 a 75 grados el conjunto y convertirse así en una tableta mucho más potente.

HP Envy Recline, lo mejor de dos mundos

Hasta hace bien poco parecía que los dispositivos todo-en-uno eran un coto privado de los iMac. La mayoría de sus rivales carecían del diseño o de la capacidad de impactarnos del dispositivo de la manzana. Sin embargo, la renovación que está viviendo poco a poco Hewlett Packard ha llegado también a este nicho y, sin duda, lo ha hecho con la intención de romper moldes.

Disponible en formato de 23 y 27 pulgadas, hemos tenido la oportunidad de probar en profundidad unos cuantos días el Beats Special Edition más pequeño. Un modelo que destaca por su color rojo intenso -nos recuerda enormemente a cierta firma de automóviles de lujo y eso siempre es de agradecer- y su útil brazo trasero que permite que dispongamos de él casi como una supertableta.

Pero antes de seguir con la experiencia de uso, presentemos bien las credenciales del dispositivo: la CPU (construida en la República Checa, algo nada habitual en un mundo made in Asia) cuenta con un procesador Intel i5-4570T con gráficos HD Intel 4600 a 2,9 GHz que hace un equipo excelente con los 8 GB de memoria RAM DDR3 ampliable. Respecto a la capacidad de almacenamiento, la versión de serie contaba con 1 TB de disco duro, aunque se pueden personalizar otras opciones en función del modelo.

El panel IPS retroiluminado LED es multitáctil con hasta 10 puntos de contacto y resolución Full HD. Para redondear la experiencia multimedia, del vídeo se encarga una tarjeta NVIDIA GeForce GT730A de 1 GB dedicada con aceleración para la descodificación de vídeos así como tecnología NVIDIA CUDA para la edición multimedia (foto y vídeo).

Del sonido se encarga la clásica tecnología Beats con cuatro altavoces de alto rendimiento que, gracias a la gran cantidad de posibilidades de conectividad -que detallaremos más adelante- permite añadir más para mejorar aún más un audio sobresaliente.

Cuenta también con webcam TruVision HD con dos micrófonos digitales para la cancelación y supresión de ruidos, un mando HP Media Center, teclado y ratón inalámbricos, sintonizador de TV, cuatro puertos USB (dos son 2.0 y los otros dos 3.0), una salida de audio estéreo, una de auriculares, una salida de subwoofer, una ranura de lectura de tarjetas 3 en 1 y una colección de software extra para la gestión del equipo a la altura de una torre «pro».

A pleno rendimiento

 

 

 

Lo primero que llama la atención cuando lo sacas de la caja es el cuidado de los detalles y su imagen impactante. Como hemos dicho, su color rojo, sus altavoces Beats y su brazo destilan calidad por todos los costados. Además, para ser un equipo de 12 kilos, da sensación de más ligereza. Sí hemos de reconocer que comparado con la CPU el ratón y el teclado desentonan un poco, pero aún así, su funcionamiento está acorde con el conjunto y su calidad es aceptable.

Una vez lo encendemos destaca por su solvencia. El procesador Intel Hasswell en ningún momento da sensación de pesadez y los 8 GB de RAM pueden con varias tareas simultáneamente sin que el rendimiento se resienta. Lo mismo ocurre con la capacidad de almacenamiento. Aunque el bruto es 1 TB, reales sólo están disponibles 800 GB por todo el software que trae de serie. Aún así, en la era de la nube nos parece mucho más que suficiente para un usuario medio -y uno avanzado contará con otros sistemas de almacenamiento propios sin depender de sus ordenadores-.

Otro aspecto que destaca es la calidad de la pantalla. Los vídeos en Full HD se ven espectaculares gracias a sus colores vivos pero sin sobreexposición. Los blancos son vivos y los negros profundos. El audio refuerza los graves y mantiene un nivel notable, no a la altura de unos buenos altavoces externos activos, pero sí por encima de la mayoría de los all-in-one del mercado. Un sobresaliente para los ingenieros de la casa.

Como hemos dicho antes, la salida de audio estéreo y la de subwoofer, además, permite añadir todo el arsenal de altavoces que queramos para redondear una experiencia visual que, por muchas veces que vives, nunca deja de sorprenderte.

Lo mismo ocurre con la experiencia multitáctil. Frente a otros ordenadores del mercado con esta capacidad, cuando manejamos Windows 8 con las manos llega un momento en el que se nos olvida que estamos en un equipo de sobremesa de 23 pulgadas y parece que estamos manejando una tableta muy ágil y potente. Una delicia en una era en la que cada vez nos cuesta más manejar un ratón o un teclado.

Si tuviéramos que ponerle un pero al equipo sería la tarjeta gráfica. Es cierto que es más que suficiente para un uso diario pero si queremos explotar nuestra vertiente gamer tendremos que conformarnos con una resolución 720p que, en el caso de los títulos más exigentes, es lo mismo que una calidad media o baja. Aún así, gracias a la generación de consolas que hay en el mercado, sólo los más puristas podrán este pero.

En definitiva, un equipo sobresaliente que justifica su precio (1299€) en una calidad excelente, un hardware sobresaliente y un funcionamiento más propio de una torre que de un equipo reclinable multitáctil todo en uno. Una compra recomendable para todo el que quiera un muy buen sobremesa que destile calidad y un diseño diferente.

Windows 10, la nueva baza de Microsoft

Y por fin Microsoft jugó su baza. Cuando todos esperábamos Windows 9 la empresa de Satya Nadella se sacó de la manga Windows 10 en un ejercicio de marketing y con una serie de novedades que nadie se esperaba. Por fin una gran empresa de software se anima a crear un único sistema operativo sea cual sea el dispositivo que empleemos (hasta ahora Apple y Google lo habían intentado pero ninguno había conseguido unificar todas las pantallas).

El lema es sencillo: «una línea de productos. Una plataforma. Una tienda«. Un sistema en el que las aplicaciones serán compatibles e intercambiables y en el que los desarrolladores tendrán que pensar en Windows como un software universal.

El objetivo -ya quedó claro durante la presentación- es que los usuarios de Windows 7 que no han querido animarse a saltar a Windows 8 no duden de que la versión 10 es la definitiva, la que merece la pena. Ya no habrá periodos de adaptación, tan sólo encenderemos el ordenador y todo estará donde debía.

El escritorio vuelve a ganar relevancia. Un menú de inicio clásico en el que se despliegan los programas principales a la izquierda mientras que a la derecha aparecen los Live Tiles que tan buenas sensaciones ha dejado en los usuarios de pantallas táctiles. Como explicaron el pasado martes todo ha de ser «fresco pero estable«. Un sistema operativo que sirva para todo tipo de usuarios, desde los más noveles hasta los más avanzados, desde el usuario doméstico más modesto hasta la institución más exigente.

Junto a esto aparecen nuevas utilidades heredadas del universo móvil: la posibilidad de trabajar con escritorios múltiples en los que se ve en diferentes ventanas la multitarea del equipo y funcionalidades para aprovechar esa multitarea y ese reparto del espacio en la pantalla.

Un guiño este que viene a reafirmar el excepcional trabajo hecho con Windows 8 (la satisfacción media de sus usuarios es superior a la de Android). La Vista de tareas, por ejemplo gana con el aumento de tamaño de los botones y el menor peso del programa. Todo será más ágil y fluido. Algo fundamental cuando la batalla de los chips ya no es definitiva.

Para los que tengáis un dispositivo convertible (en función de sus partes puede ser táctil o «clásico») el propio programa reconocerá la situación y se adaptará a a cada configuración mediante los modos continuum o un interfaz similar al Modern IU. ¿El objetivo? Minimizar las transiciones para que el usuario lo note lo menos posible.

El primer Windows colaborativo

 

Sí, aunque parezca increíble, Microsoft ha decidido escuchar abiertamente a sus usuarios (¿a dónde vamos a parar? ¿algún día lo hará Apple?). Desde el pasado día 1 de octubre quien quiera puede descargarse una technical preview en lo que Microsoft ha llamado el Windows Insider Program. La idea es que cuanta más gente se descargue el programa en sus equipos de sobremesa y portátiles -los demás tendrán que esperar- más información recogerán en los foros sobre posibles mejoras del sistema operativo definitivo.

Microsoft necesita recuperar el espacio perdido (sobre todo frente a Chrome) y por eso aplica recetas ya conocidas pero válidas. Una actualización gratuita para cualquier usuario de Windows 8 (al más puro estilo OS X), captar las sensaciones de los usuarios en una versión beta (algo muy Google) y aprender de sus errores pasados para ganar cuota.

Faltan todavía meses para que Windows 10 llegue a los usuarios. Hasta mediados de 2015, después del evento Build no habrá más detalles pero lo que está claro es que Satya Nadella parece haber llegado para cambiar profundamente a una empresa para la que cualquier tiempo pasado fue mejor… y que busca claramente un futuro prometedor sobreviviendo a nuevos y antiguos rivales.

 

¿Por qué no Windows 9?

 

Más allá de porque es un nombre mucho más comercial y por todos los significados que le sumamos al número 10, el nuevo nombre pretende plasmar que el nuevo entorno no es una simple evolución desde Windows 8. Es un punto y aparte un salto enorme en el que se ha tomado lo bueno de experiencias anteriores para unirlas y crear el primer sistema operativo universal en la historia de la compañía.

Una apuesta arriesgada pero que, de salir bien y contar con el apoyo de los desarrolladores podría dar un golpe sobre la mesa en Silicon Valley y volver a colocar a Microsoft como la empresa de referencia en el mercado.

Lenovo A540, evolución de la especie

 

 

Lenovo se ha convertido en los últimos meses en una de las tecnológicas más activas del mercado. Aunque no cope tantos titulares como las grandes de Silicon Valley y Samsung (su capacidad de generar noticias es otra de las armas de sus departamentos de marketing) o los nuevos fabricantes móviles chinos (ZTE y Huawei, sobre todo), la empresa que absorbió el departamento de hardware de IBM y que ahora se ha hecho con Motorola está inmersa en un proceso de renovación de su gama de productos que, a buen seguro, la volverá a colocar en la vanguardia de todos los sectores.

 

La empresa, que ya ha anunciado la inminente llegada de una nueva generación de portátiles Flex, es consciente de que, aunque el mercado de ordenadores está en uno de sus peores momentos, para ella sigue siendo una enorme fuente de ingresos (domina el mercado con mano de hierro junto a Hewlett Packard) y precisamente por eso ha decidido dar una oportunidad a sus todo en uno.

 

 

 

 

El nuevo A540 es un potente equipo de sobremesa equipado con Windows 8.1 y que cuenta con un trabajado diseño y unas especificaciones a la altura de la referencia de su segmento (iMac) sobre el que incluye una pantalla táctil de última generación.

 

La pantalla permite girarla en diferentes ángulos para situarla en el ángulo que deseemos (de 5 a 90 grados respecto a la horizontal) y el panel multitácil de diez puntos incorpora el Lenovo Motion Control que permite controlar por gestos el dispositivo. Con una diagonal de 23,8 pulgadas -punto intermedio entre los dos tamaños de Apple-, este IPS cuenta con resolución Full HD con un grosor sorprendente: en algunos puntos se queda en 4 milímetros.

 

En cuanto a su hardware, en el interior trabaja un procesador i7 Haswell de Intel junto con una GPU NVIDIA GeForce GT 840A que permiten un rendimiento gráfico sobresaliente algo de agradecer si tenemos en cuenta que permite adjuntarle un sintonizador de televisión y que cuenta con tecnología NFC para vincularse a otros equipos.

 

Su espíritu multimedia queda rubricado con dos altavoces con sistema Dolby Home Theatre firmados por JBL que garantizan un audio a la altura de los mejores. Se espera que llegue a las tiendas en julio de este mismo año y, aunque la política de precios de Lenovo ya no es la que era (y no se han revelado tarifas) seguro que éste será bastante razonable.