Nuevo iPad, las reacciones

Sólo hace unos días de la presentación de la tercera generación de la tableta de Apple. El nuevo iPad, como casi todos los dispositivos creados por los de Cupertino en los últimos años, ha generado una gran expectación durante los últimos meses y, una vez presentado, ha tenido tantos detractores como partidarios. Sin embargo, hay algo que esta vez sí ha cambiado.

Hardware, la referencia


A diferencia de lo que ocurrió con la presentación del iPhone 4S -en la que muchos esperábamos un iPhone 5-, que la revolución del hardware de la tableta haya sido sólo «interna» no le ha sorprendido a nadie. Si el iPad 2 supuso una gran mejora respecto al primero, casi todos los analistas confiaban en que el tercero de la familia sería una leve evolución. El motivo es claro: su diseño es fácilmente reconocible y, sin duda, el más deseado del mercado.

Los retoques se esperaban en la pantalla, la cámara, los altavoces y el procesador. En cuanto al primero de los ítems, todos creíamos que habría algo novedoso. Algo que despejaría la duda de si el panel AMOLED de los Galaxy Tab era o no mejor que la de los de Apple. Lo que nadie se esperaba es que la nueva tuviera una resolución mayor incluso que la de una televisión de última generación.

La tecnología Retina Display que eleva la resolución de la pantalla hasta un punto en el que el ojo humano no distingue los píxeles está, ahora mismo, a años luz de la de cualquier competidor. La calidad de imagen es tal que incluso los vídeos en alta definición que capta la cámara trasera del equipo tienen que ser sobreescalados para no desentonar con el conjunto. Su densidad, de 300 puntos por pulgada, sólo se había visto en las pantallas de los equipos médicos de alta resolución de fabricantes como NEC. No se sabe quién es el fabricante pero, desde aquí, felicidades.

Su impacto se prevé que sea tal -tanto como el propio concepto de tableta en 2010- que son muchos los que apuestan que casi todos los fabricantes con tecnología suficiente lo imitarán y que esto acabará provocando un efecto dominó… en los medios de comunicación digitales, que se verán obligados a cargar contenidos de más calidad para que no desmerezcan la imagen del medio en las tabletas.

En cuanto a los altavoces, han vivido una ligera mejora pero, sin duda, siguen siendo lo peor del conjunto.  Aunque su rango se coloca entre los 20 y los 20.000 Hz, su nitidez deja mucho que desear, sobre todo si lo comparamos con otros equipos que rondan los 500€ de media en su adquisición. Es probable que el tamaño haya sido un problema, pero también dicen en los círculos de Silicon Valley que el motivo es que casi todos los usuarios preguntados por Apple escuchan música o ven películas empleando auriculares. En esto sí son criticables los de Tim Cook… deberían mejorarlo ya.

Nos centraremos ahora en el «corazón» de la máquina. El procesador. Si el salto del chip del iPad 1 al chip A5 del iPad 2 fue más que notorio -se pasó de un sólo núcleo a un dual core a 1 Ghz-, el último en llegar cuenta con un chip A5X. Sigue siendo un equipo de doble núcleo que se caracteriza por una gran mejora en el paso entre aplicaciones -que ya era fulgurante sobre todo comparado con algunos rivales- y, sobre todo, por un procesador gráfico de 4 núcleos.

El motivo de crear una GPU quad core a medida de la tableta reside no sólo en el enorme peso que la pantalla significaría para un chip menos potente, sino también por la importancia que los juegos y el vídeo están tomando en el mercado objetivo del iPad. La calidad de la imagen y la fluidez de la misma la colocan al nivel de equipos como la PSP -por no decir la PS3-. Todo ello en 600 gramos. El iPad ya no sólo es una tele bajo el brazo, ahora es lo que queramos bajo el brazo. Puede que ASUS ofrezca su Transformer Prime con cuatro núcleos de procesador y un quinto núcleo fantasma. Puede que Samsung tenga las pantallas Super AMOLED en varios tamaños. Ninguno de sus rivales tiene el conjunto adecuado pantalla-procesador… y juegos.

Para acabar con las variaciones, hablaremos del recibimiento de la cámara. Cualquiera que haya acudido a un establecimiento a adquirir una cámara sabrá que lo importante no son los megapíxeles. Lo es mucho más un buen zoom óptico, un buen estabilizador de imagen… y sobre todo la óptica. Conscientes de ello, los ingenieros de Cupertino decidieron tomar la cámara de 5 megapíxeles que tan buen resultado les da en el iPhone 4S -sobre todo gracias a la distribución de sus lentes- y añadirla a la tableta. Ocurre lo mismo que antes: una genial cámara -aunque las haya más potentes en el mercado- unido a un software demoledor hacen que sea el mejor tándem disponible en las tiendas.

Las claves para su éxito o su fracaso


Pero si algo sabemos por los resultados de sus rivales, es que un hardware espectacular no garantiza, ni mucho menos, unas grandes ventas. De hecho, los dos líderes destacados del mercado hasta ahora, el iPad 2 y el Kindle Fire no son los que mejor hardware objetivo tienen. El secreto de su éxito reside en su software. Y casi todos los medios coinciden en que no sólo es iOS -que por cierto, ya corre con su versiñon 5.1-, es sobre todo iTunes y su AppStore.

La teoría de Apple de crear el sistema operativo y, a partir de ahí, desarrollar el hardware específico que necesita la marca para cada nicho del mercado, se traduce en una mejor simbiosis entre ambas facetas. Un estudio reveló recientemente que la mayoría de los compradores de tabletas son hombres de clase media y media-alta de entre 25 y 40 años que lo utilizan para leer el correo electrónico -vale cualquiera-, ver vídeo -cuanto mejor sea la pantalla, mejor para verlo-, escuchar música o radio -si es cierto que es con auriculares, sin problema-, para trabajar en la nube -aquí iCloud tiene casi 100 millones de altas registradas- y para jugar o leer prensa. Para lo primero es necesario un buen conjunto procesador-tarjeta gráfica-oferta de juegos. Para el segundo, aplicaciones rápidas que sean más sencillas que las webs.

Es aquí donde Android se queda muy detrás de iOS. Por no decir BlackBerry AppWorld y Windows 8 (los grandes olvidados de casi cualquier batalla móvil). Y es precisamente por eso que Apple sigue mimando tanto su jardín de aplicaciones. Sabe que mientras esto ocurra el éxito seguirá garantizado.

Post data: para acabar con esta compilación de los principales medios al respecto del nuevo iPad sólo me quedaría añadir una cosa. Ayer se hizo público que las existencias preventa del iPad que se podía reservar ya se han agotado. Aunque no hay cifras oficiales algunos medios estadounidenses hablan de tres millons de unidades. Una vez más, las críticas objetivas de los analistas son lo de menos.

Nuevo Apple TV, más cerca de internet

Aunque todos los focos se fijaran en la nueva tableta de Apple, los de Cupertino también presentaron el pasado miércoles su tercera generación de Apple TV: un equipo compacto que cada vez gana más adeptos -es el cierre perfecto al ecosistema de la manzana- y que, esta vez, está más cerca que nuca de la conectividad total.

¿Cómo funciona?


Apple TV es un pequeño dispositivo -su tamaño en la segunda generación se redujo tanto como mejoró su diseño- que sirve de «repetidor» de los contenidos que tenemos almacenados en nuestra cuenta de iTunes. No obstante, el equipo también nos puede ayudar a navegar por ciertas páginas web, descubrir contenidos exclusivos (desde conciertos hasta partidos de la Major League Baseball y se rumorea que la Premier League dentro de poco) y, sobre todo, reflejar cualquier vídeo, emisora de radio, canción u otro contenidos audiovisual que estemos reproduciendo en nuestro iPod Touch, iPhone, iPad, MacBook o iMac.

Hasta ahora su gran punto débil era la conexión a internet. Las posibilidades son dos: conectividad WiFi o vía cable de Ethernet. Y aunque la segunda opción -como casi siempre- es más fiable y veloz, en ambos casos podíamos sufrir cierta desesperación a la hora de descargarnos algo de su «videoclub».

Sí, Apple TV también permitía, por diversos precios, acceder al alquiler de películas. Por un precio de 3,99€ se puede disfrutar de miles de títulos en alta definición durante 48 horas. Una vez descargada la película esta queda registrada un mes en la memoria de nuestra cuenta, si bien, una vez que empezamos a verla sólo podremos disfrutar de la misma durante un mes.

La teoría de visionado en streaming -sin necesidad de almacenarla- sí existe, pero requiere una tasa de transferencia de datos muy superior a la media, según los datos referentes al Estado. No obstante, con los 30 megas de fibra óptica de los que disfruto, el efecto retardo es mínimo.

Su instalación es sencilla: un cable HDMI hasta el televisor; un cable de alimentación y, si quieres, un cable óptico hasta el Home Cinema para ganar capacidad de sonido. Como mucho el de Ethernet. Nada complicado. Muy en la línea de los de Apple.

Después sólo hay que encender el ordenador -si es un Mac todo gana en velocidad puesto que el registro de datos es más rápido-, conectar el router para que le asigne de modo automático una dirección IP… y sentarse en el sofá para disfrutar de toda la biblioteca iTunes. El mando a distancia tan minimalista como los primeros iPod Nano puede sustituirse por la aplicación Remote de la tableta, el smartphone o el iPod más potente.

Soporte cada vez más amplio


Una vez hechas las pruebas típicas de conectarse a YouTube, Vimeo, Flickr, etc. el software nos permite disfrutar de prensa escrita, de contenidos en iCloud e, incluso, de iTunes Match donde la calidad del sonido es francamente buena. La duplicación de AirPlay, además, me permite «llevarme» los contenidos -cualquiera- en mi dispositivo móvil a otra parte de la casa para no perderme nada. Duplicar series, películas o videoclips desde aplicaciones específicas para el iPad y el iPhone a una pantalla más grande es, sin duda delicioso.

¿Qué hay de nuevo?, viejo


Qué se podía hacer entonces con esta mini televisión. Tim Cook habló de la necesidad de mejorar las conexiones a internet en lo que ellos podían. Es por ello que el hardware destinado a la conectividad se ha visto reforzado y las tasas de transferencia WiFi son ahora mucho más estables.

Entonces fue cuando hizo el anuncio: la nueva Apple TV -que además baja su precio de 119 a 109€- tendrá capacidad para reproducir contenidos en 1.080p y no 720p como hasta ahora. Además, su interfaz se ha hecho todavía más sencillo gracias a la inclusión de nuevos iconos y el gestor de fotografías permitirá el escalado de las mismas a pantallas más grandes -las del televisor- sin perder calidad de imagen.

Además, la compatibilidad con Netflix -a la que por desgracia todavía no tenemos acceso por estos lares- aumenta y la configuración de la cuenta se hace en alta definición por defecto. Por otra parte, su hibridación con la nube -apuesta principal de Apple tras la creación de iCloud y la presentación de Mountain Lion- se confirma gracias a las actualizaciones vía Push de todos los equipos conectados a la misma cuenta de iCloud que ahora se han agilizado.

Lo han vuelto a hacer: han evolucionado un producto que, si al principio parecía nimio, ahora es una de las opciones más realistas de televisión en internet en nuestros hogares. No es una revolución, sino el modelo que, de momento, maraca el paso. Todo ello en una caja negra de 9,8 cms y 270 gramos de peso. Seguiremos esperando a Google TV…

Virus móviles, la nueva pandemia

Una de las cosas que más en claro salió del Mobile World Congress de Barcelona fue la necesidad de plantear el desarrollo de software antivirus de los smartphones. Los equipos, cada vez más cercanos a los ordenadores (de hecho, mucho más potentes que muchos portátiles de hace sólo un lustro) son verdaderas «bombas de relojería» de bolsillo para nuestros archivos. Más si tenemos en cuenta su conectividad con otros dispositivos con los que forman ecosistemas.

Sin embargo, los datos que barajaron los expertos en el congreso fueron muy dispares. Mientras que algunas plataformas se muestran como casi totalmente seguras -sigue destacando iOS-, incluso entre las extintas WebOS y la olvidada Symbian, Android se ha destapado como un verdadero «coladero» de infecciones para los dispositivos. Lo más llamativo es que el problema viene «de la dejadez de Google», no de su capacidad tecnológica, según explicó al Ciberp@ís Rick Ferguson, director de investigación de Trend Micro. Si tenemos en cuenta su absoluto dominio del mercado, esto es un gran problema: «el malware móvil ha crecido un 1.400% en los últimos meses y podríamos llegar 130.000 códigos maliciosos antes de que acabe 2012».

Además, las características específicas de los móviles hacen que los malware creados puedan ser de todo tipo. La última semana, por ejemplo, una persona fue detenida en Francia por «inocular» el troyano Foncy en unos 2.000 terminales Android. Este virus enviaba SMS sin permiso del titular y le hizo ganar a su creador más de 100.000 euros.

El problema más importante, aún así, radica en que la mayoría de la gente no aplica el mismo rigor a la hora de asegurar frente al malware los móviles que como hace con sus PCs. Todo el mundo sabe que tiene que instalar un antivirus en sus equipos, ya sean portátiles o de sobremesa. Aún así, no hacen lo propio con el único de sus dispositivos que está siempre conectado a una red. Con el crecimiento que está teniendo la implantación de las tabletas y los móviles, Eugene Kaspersky, creador de Kaspersky Labs explicaba que «en el futuro no habrá ordenadores en las casas, sólo tabletas y smartphones con lo que Android será el principal foco de infecciones en los hogares y Windows en las empresas».

El ritmo de crecimiento de los virus móviles se resume en una sola comparativa: entre 2005 y 2010 hubo en el mundo 1.200 ataques de malware a equipos móviles. Hoy en día, esa cifra se sobrepasa en sólo un mes. El reparto entre plataformas es el siguiente: el 75% de los ataques se da en el entorno Android. Después, muy alejados, aparecen Windows Phone y Symbian -curiosamente los dos nuevos «aliados»-. iOS, explica Kaspersky, «no aparece».

El foco de entrada de estos programas maliciosos suelen ser las aplicaciones -por eso es importante no «salirse» de las tiendas oficiales de cada plataforma-: se inserta el código en un juego o en un programa de productividad, los más descargados, y a través de él el troyano entra en nuestro sistema operativo. Una vez pasa esto, el virus puede hacer transacciones bancarias por nosotros, mandar mensajes, hacerse con toda la información del equipo y traspasársela a un tercero…

El negocio es tan fructífero para los cibercriminales que se estima que uno habilidoso puede ganar unos 4.000€ diarios infectando los «móviles adecuados». En Rusia, gracias a un virus que replicaba SMS, unos hackers consiguieron amasar más de un millón de dólares en pocas semanas. Impresionante.

Cifras hinchadas


Desde Google se defienden explicando que las empresas de protección sólo «quieren asustar a los usuarios para venderles sus programas antivirus», según escribió en su cuenta de Google+ el jefe de software libre de la empresa de Mountain View, Chris DiBona. «Son unos charlatanes, unos estafadores y deberían estar avergonzados de ellos mismos», añadió.

La respuesta a estas declaraciones son contundentes por parte de los programadores: «quienes deberían avergonzarse son ellos. La muestra de que Android no es seguro es Bouncer, un gestor de aplicaciones que ni siquiera funciona», según respondió Rick Ferguson cuando el periodista le inquirió los argumentos de DiBona.

Para demostrarlo, Manuel Ángel Méndez, periodista de El País, acudió a Yago Jesús, experto en seguridad que, la semana pasada desarrollo en unas horas un sencillo programa con fotos eróticas, le inflitró un troyano «inocuo» -según él mismo explica- y lo colgó en Android Market sin el menor problema. «Una vez descargado, el  móvil quedaba completamente a nuestra merced, podíamos acceder a todos sus contenidos e, incluso, grabar remotamente las conversaciones sin que el usuario se enterara». Por supuesto, no lo hicieron. Google tardó más de 24 horas en detectarlo y cerrarlo. «Demasiado tiempo», según Jesús. El programador explicaba que en iOS es mucho más difícil que ocurra por el carácter «extremadamente cerrado» de Apple.

La información cada vez más valiosa que acumulamos en los terminales -desde conversaciones en redes sociales hasta datos bancarios cada vez que compramos algo- hacen que los hackers se hayan fijado «de un modo preocupante» -según Ferguson- en los teléfonos. Es por ello que, una vez más, os animamos desde aquí a que protejáis vuestros equipos.

Mobile World Congress 2012, vuelve el espectáculo

Si hay un sector ajeno a la crisis, ese es el de la telefonía móvil inteligente. Los smartphones llevan años disfrutando de un incremento de ventas espectacular: primero en Estados Unidos y en Europa y ahora que ambos mercados están estancados -no sólo por la propia crisis sino también por su saturación- le toca el turno a Latinoamérica y, sobre todo, a China e India.

El Mobile World Congress que se celebra en Barcelona desde hoy hasta el viernes es el mejor ejemplo de este trepidante negocio que mueve miles de millones de euros en todo el mundo y que muta y se desarrollo mucho más rápido que cualquier otro (sobre todo si incluimos las tabletas como una variedad que no hace llamadas). En sólo 25 años hemos pasado del teléfono fijo -que sólo permitía hablar desde casa o la oficina- hasta terminales inteligentes que son una ventana abierta al mundo, pasando por los móviles convencionales que hasta 2007 fueron un negocio redondo para fabricantes y operadoras -el maná de los SMS aunque cada vez esté más cerca de su fin todavía supone el 14% de sus ingresos-.

El sector es tan dinámico que el que no se adapta, sencillamente, cae. Desde los ya nombrados SMS hasta gigantes de otras épocas que buscan alianzas arriesgadas para subsistir, como Nokia.

Las cifras asustan: en 2011 las ventas de smartphones crecieron un 53,5% hasta los 432 millones… y todo indica a que antes de acabar el año 1.000 millones de personas tendrán su propio teléfono inteligente. Ya no es el artículo de lujo que se creía hace años. Es algo mucho más parecido a un artículo de primera necesidad. Así lo indican las estadísticas: en el próximo cuatrienio su implantación se multiplicará por 9 en países como Pakistán, por 6 en Indonesia, por 5 en Japón -siempre a la vanguardia- o Nigeria y por 3 en China y Brasil.

En algunos países desarrollados su implantación es tan alta que han generado una economía «propia». Ese es el caso del Estado donde más del 50% de los terminales son en estos momentos inteligentes -o lo serán en pocas semanas-. Además, la mayoría de sus propietarios los utilizan a fondo como, por ejemplo, para hacer compras.

Por eso hablamos de mutación en el negocio. Porque ya no es algo sólo para operadoras y fabricantes. El gran smartphone, el revolucionario, el que propicio esta explosión, el iPhone, ni siquiera es el más rentable para las primeras. Las telecos ven cómo sus múltiples aplicaciones fagocitan los mensajes clásicos. Ven cómo las tarifas planas son explotadas hasta la extenuación por los usuarios… pero la factura sigue siendo interesante. Los fabricantes, por su parte, amasan grandes beneficios… que palidecen frente a los de las empresas que crean los entornos operativos para estos equipos. Aquí reside el secreto de los dos nuevos dominadores: Apple y Google. Y, precisamente por eso, Google quiere echar el resto con su nueva adquisición: Motorola Mobility.

Aún así, por el momento, todo parece indicar que el negocio es lo suficientemente grande para que todavía entren nuevos actores como, por ejemplo, los desarrolladores de aplicaciones que, hasta con programas gratuitos ganan mucho dinero. Y es que este negocio afecta a todos: empresas de automóviles, sanidad, agencias de publicidad. Todo cabe en estos pequeños artefactos.

Pero las grandes estrellas del Mobile World Congress no serán, ni mucho menos, los nuevos terminales -que seguirán mejorando de forma exponencial y que harán palidecer a los presentados hace un año-, las verdaderas estrellas serán los sistemas operativos. Desde Windows Phone 8 hasta las novedades de Mozilla. También lo serán las empresas que, gracias a sus departamentos de Investigación y Desarrollo siguen creando hardware impensable hace meses y que ni se soñaba hace pocos años.

Buen ejemplo serán los procesadores de cuatro núcleos Snapdragon 4 de Qualcomm o el Tegra 39 de Nvidia. Chips que permitirán a estos pequeños teléfonos ordenador trabajar más rápido que un portátil de hace sólo dos años. Además, su principal característica es que, por primera vez, se han diseñado por y para los smartphones… y para entenderse con ordenadores, televisiones, etc. Y todo ello con menos gasto energético. El único punto débil de estos ingenios. El dolor de cabeza de los usuarios más duchos que ven cómo, por meros motivos físicos, este campo no avanza solidariamente con los demás.

Y volvemos a las cifras: el año pasado los smartphones generaron más de 41.000 millones de dólares. El 31,5% se fueron a las arcas de los juegos, el 21% al de la música -que ya ha decidido abandonar cualquier soporte físico- y el 16% a las aplicaciones. Una cantidad pequeña con los más de 125.000 millones que se facturarán en 2016 y donde los pagos con tecnología NFC y las aplicaciones se llevarán la mayor parte.

¿Por qué sabremos que cambiará la tendencia? El tráfico de datos se triplica cada año, el de aplicaciones se multiplica por 15 cada doce meses. También el de publicaciones, que es 13 veces mayor, y el de vídeo, 22 veces más pesado.

Aunque sea el gran ausente -Apple nunca aparece en este tipo de ferias pues prefiere crear sus propios espectáculos para dar más relevancia a sus productos- lo que en 2007 fue catalogado como un iPod Touch con un teléfono incorporado-, el iPhone marcó hace sólo 5 años un camino que está lleno de sorpresas… y de dólares.

Ramnit, otra brecha en Facebook

Facebook es sinónimo de red social. Contactos, amigos, felicitaciones, juegos, fotos, aplicaciones, vídeos curiosos que queremos compartir… y antónimo de seguridad. La primera semana de 2012 la gran red social sufrió otro fallo de seguridad -no es el primero y me temo que tampoco será el último-. El gusano Ramnit atacó por segunda vez Facebook y se hizo con al menos 45.000 contraseñas de otros tantos perfiles. Los países más afectados fueron el Reino Unido -unas 31.000- y Francia -más de 12.000-.

Como advertía McAfee pocas horas después de detectarse el problema, el riesgo no reside sólo en los perfiles afectados (45.000 es un porcentaje pequeño respecto a los 800 millones de usuarios de la red social) sino en que este tipo de virus es capaz de infectar archivos ejecutables -aquellos que son interpretados por los ordenadores como si fueran programas y que suelen contener una gran cantidad de información como los de Windows, Offices o HTMLs-.

Securlet coincide con los informáticos californianos en que es probable que se esté utilizando Ramnit para «robar credenciales de las cuentas de Facebook y transmitir con ellas enlaces maliciosos a las redes de amigos». Gracias a esta estrategia la actividad fraudulenta en la red se multiplicaría exponencialmente en poco tiempo.

De momento se desconocen cuáles son las intenciones de este ataque. Las posibilidades van desde la suplantación de identidad -la menos posible por su sencillez- hasta intentar acceder a otros datos financieramente más rentables de cada usuario. Según Kaspersky, los datos de cada afectado podrían valer hasta 144 euros en el mercado negro.

Por desgracia, como decíamos antes, no es la primera vez que Facebook sufre un ataque malicioso a gran escala -y sucumbe al mismo-. En 2008, Koabface atacó Facebook y MySpace «convirtiéndose» en un mensaje que invitaba a los miembros a enlazar con un vídeo. Cuando se clicaba para verlo se descargaba el malware.

El gusano, un viejo conocido


Ramnit, sin embargo, no es un virus nuevo. Descubierto por primera vez en abril de 2010, en agosto del año pasado atacó el sector financiero accediendo remotamente en importantes redes corporativas, donde infectó más de 800.000 máquinas en sólo cuatro meses.

Symantec, otro de los gigantes californianos del software de seguridad, estimo el pasado julio que todas las versiones de este gusano son el responsable de más del 17% de los ataques de malware en la red. Trusteer, incluso, consiguió descubrir que los creadores de virus lo han combinado con el código fuente de ZeuS, un troyano que aumentaba sus posibilidades de contagio y su inmunidad frente a los antivirus.

Está claro que las redes sociales se han convertido en un escaparate muy apetecible para los creadores de virus. El potencial de contactos de estas redes unido a su continuo crecimiento se muestran como la plataforma idónea para convertirlas en un enorme altavoz para sus productos. Según se publica en El País, el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación catalogó el año pasado 594 virus y más de 4.000 vulnerabilidades. La mayoría actuaron en las grandes redes sociales.

Ante esto los expertos en seguridad recomienda extremar las precauciones en las redes sociales. Normalmente el exceso de confianza -los enlaces y archivos los intercambian personas de confianza conocidas por el receptor- son aprovechados para descargar códigos maliciosos que el emisor ni siquiera sabe que tiene. La principal recomendación es tener una contraseña para las redes sociales que sea diferente a la de los demás accesos del usuario.

Dharmaraja, antivirus bloqueado


Parece que hoy van a ser malas todas las noticias de la lucha contra el malware. Según ha hecho público el grupo activista indio Dharmaraja, sus informáticos han conseguido hacerse con el código fuente de un antivirus de Symantec tras un ataque a los servidores del ejército de aquel país.

Desde la empresa aseguran que el archivo secuestrado, fechado en 1999, contiene los interfaces que sirven para actualizar el antivirus pero no el código fuente del programa. Sin embargo, los activistas han publicado en Pastebin nombres de archivos que forman parte del código primario de Norton, el gran antivirus de la compañía. Sólo Symantec puede evaluar la importancia real de la información robada. Desde aquí esperamos que se repongan pronto.