Freeware, aire para las empresas

Uno de los principales costes a los que se enfrenta cualquier empresa cuando se «digitaliza» es el pago de las caras licencias de software para trabajar con los programas informáticos necesarios en todos sus equipos. Tres jóvenes licenciados de la Universidad Politécnica de Valencia comenzaron en este negocio en los años ’90 con la creación de AHORA Soluciones (presentada en la Feria SIMO del año 2000). Años más tarde, en 2006, la pequeña empresa se dio cuenta de la necesidad de diferenciarse de su competencia en el mercado y decidieron girar su estrategia hacia el «freeware«. La razón, no podían competir con competencia como Oracle o Microsoft, mucho más grandes que ellos, con sus mismas armas.

Tras casi tres años de duro trabajo, en 2008, la compañía lanzó al mercado su herramienta de gestión empresarial (referida, sobre todo, a recursos humanos y planificación empresarial) sin coste alguno y disponible ilimitadamente para quien quisiera adquirirla. Mientras los fabricantes convencionales cobran un porcentaje del precio de las licencias, AHORA Soluciones ofertan un precio máximo de 100 euros al año por usuario concurrente de modo que no existe -por contrato- límite temporal, tecnológico o de usuarios.

Hoy en día con casi 40 empleados y un accionariado integrado por socios industriales y financieros cuenta con 11 distribuidores certificados que le permiten competir con los grandes y desarrollar aplicaciones y proyectos de Recursos Humanos, Clientes y Procesos para sus clientes finales.

Con una facturación esperada para este ejercicio de más de 2,6 millones de euros, un 50% de decisión favorable hacia ellos de sus clientes (por encima, por ejemplo de la de Microsoft) y clientes tan importantes como BioFuel, Garrigues, Reintegra o Balearia parece que el futuro de este modelo está más que asegurado.

De hecho, el alto coste del mantenimiento de las licencias, así como de su implementación está haciendo que cada vez más grandes empresas pregunten por este tipo de software libre y gratuito tanto para sustituir sus actuales plataformas de trabajo como para cumplimentarlas en áreas nuevas. Es por ello que están ultimando la versión que le permitirá ser completamente compatible con Windows y su plataforma web. Además, su punto fuerte, encargado de la gestión de almacenamiento, áreas, zonas, pasillos, gestiones de rutas de transporte y todo lo referido al stock empieza a ser compatible con aplicaciones sitas en dispositivos Android e iOS: el salto necesario y definitivo para la expansión del modelo.

La expansión de las tabletas y su compatibilidad con todos los exploradores (al principio sólo funcionaban con Explorer) lo denotan como una nueva forma de expandir eficientemente su negocio puesto que sus clientes podrán escoger su soporte preferido para trabajar con sus programas. Una vez más, hay sitio para el freeware.

Google salva a Firefox


Saltamos de las pequeñas y exitosas iniciativas a favor del freeware hasta el compromiso de uno de los gigantes de Silicon Valley con este tipo de software. Google, uno de los principales valedores de la fundación Mozilla y de Firefox, su principal producto, ha anunciado que renovará su apoyo al navegador.

Nacido en 2004 de la mano de los de Mountain View como un modo de acceder a un programa libre tras el fracaso de Netscape que les sirviera para hacer frente al omnipresente Explorer, Firefox se asegura su futuro inmediato con la renovación del acuerdo que le convierte -previo pago- en el buscador de referencia.

Sin embargo, el lanzamiento de Chrome, que recientemente ha superado a Explorer 9 como el navegador de referencia, hizo pensar a muchos que el futuro del programa estaba en peligro. A cambio Firefox estrena su novena versión con una adaptación específica para tabletas Android. La nueva versión será compatible, pues, con Mac, Linux, Chrome y Windows, así como con terminales Android. Todavía no ha conseguido entrar en el entorno iOS 8 (y no creemos que lo consiga en breve) y alardea de unos tiempos de espera un 30% menores a ediciones anteriores.

Dennis Ritchie, adiós al padre de Unix

Si hace unos días nos despedíamos de Steve Jobs, cofundador de Apple y uno de los empresarios más importantes que ha dado la industria tecnológica estadounidense -además de un visionario en este sector- nos toca el turno ahora de hacer lo propio con Dennis Ritchie. Si bien mucho menos mediático que el anterior tan importante o más no sólo en el desarrollo de la informática como la conocemos ahora sino también en el concepto de software libre.

Nacido en 1941 en Bronxville, Nueva York, Ritchie es famoso, sobre todo, por su fundamental papel en el desarrollo y diseño de los sistemas operativos MulticsUnix, así como de varios lenguajes de programación entre los que destaca C, el que creó junto con Brian Wilson Kerninghan.

Entre los galardones que recibió destaca el Premio Turing de 1983 por el desarrollo de la teoría de sistemas operativos genéricos y su implantación en Unix. Además, en 1998 recibió la Medalla Nacional de Tecnología de Estados Unidos.

Su primer trabajo referido a este mundo lo consiguió en 1967 cuando entró a trabajar en los Laboratorios Bell. Estos laboratorios son varios centros de investigación sitos en 10 países y que pertenecen a la empresa Lucent Technologies, una división de Alcatel Lucent.

A los pocos meses de entrar Ritchie formó equipo con Ken Thomson con la finalidad de crear un sistema operativo alternativo. Este entorno tenía como fin superar al que era, hasta entonces, el sistema operativo más potente jamás desarrollado: Multics (acrónimo en inglés de Multiplexed Information and Computing Service). Graduado en física y matemática aplicada, Ritchie fue capaz de conjugar este proyecto con la creación de un lenguaje de programación superior al anterior B.

Como el proyecto del sistema operativo se demoraba debido a su envergadura -ya que exigía un hardware demasiado potente para los cánones de aquella época- los laboratorios suspendieron el desarrollo del mismo. A su regreso a Bell Ritchie y Wilson Kerninghan decidieron crear una versión compacta de Multics que funcionara perfectamente en dispositivos más modestos. Acababa de nacer Unix.

Además, su anterior experiencia en el campo de la programación le permitió unificar sus conocimientos en el recién nacido Unix con un lenguaje superior a B, más evolucionado y que además permitía interactuar con la máquina. La clave de toda esta historia es, sin embargo, que Bell no se dedicaba al negocio de la venta de ordenadores, por lo que distribuyeron gratuitamente versiones de Unix y del sistema de compilación C a las diferentes universidades del país. La semilla del freeware se acababa de plantar.

Sin quererlo Bell acababa de comenzar la batalla entre los sistemas operativos gratuitos y los sistemas propietarios (que años más tarde abanderan Microsoft y Apple y que sólo podrían tener una alternativa real a corto plazo en el Chrome de la poderosa Google). Curiosamente Mac OS X, el sistema operativo propietario más cerrado del entorno informático -al igual que iOS- tienen su base en Unix. El otro gran sistema operativo nacido a partir de Unix es Linux, el gran entorno operativo libre del momento. De hecho, podríamos decir que el único gran sistema operativo actual no nacido de los preceptos Unix (aunque también es el dominante) es Windows, que tiene su antecesor en el MS-DOS.

Poco a poco Unix serviría para liberar a los usuarios de la «dictadura» de los fabricantes de ordenadores, como por ejemplo, IBM. Además, su lenguaje C, que actualmente se sigue empleando para el desarrollo de aplicaciones, ha servido para el desarrollo de otros mucho más modernos, como Java.

Sólo nos queda mostrar nuestro respeto a un informático que, por desgracia, se muestra como un desconocido para un gran público que, sin embargo, disfruta de muchos de sus descubrimientos. Descanse en paz.

MeeGo, ese objeto de deseo

En febrero de este mismo año la industria tecnológica europea sufrió un grave traspiés. Nokia, uno de sus máximos exponentes -probablemente el mayor- cedía ante la presión de los mercados y sus propios accionistas y llegaba a un acuerdo con Microsoft para el suministro de un sistema operativo que le permitiera hacer frente a los dos referentes de Silicon Valley: Apple, creador del concepto todo-en-uno para móviles y Google, dominador absoluto de un mercado que sólo un lustro antes era el patio de recreo de los finlandeses.

Ese mismo día Symbian, la gran apuesta de Nokia, SonyEricsson, Alcatel, etc. parecía condenado a desaparecer. Su interfaz y sus aplicaciones (a pesar de Ovi) no estaban a la altura y sólo una unión desesperada con el gigante de Redmond -otra multinacional en apuros a la que la «movilidad» le había pillado en fuera de juego- parecía una buena alternativa.

No obstante, desde el principio parecía que el gran damnificado sería MeeGo. A pesar de su implantación -a modo de réquiem- en el novedoso N9 de los lapones, el software europeo no tenía ni un cliente para venderse. Nokia debería abandonarlo al cobijo de los de Windows y los demás fabricantes tenían un robot verde en su pantalla.

La guerra Samsung-Apple una nueva esperanza


Sin embargo, la enconada batalla entre Apple y Samsung se convirtió en una oportunidad para el entorno operativo. Tras los varapalos sufridos por los coreanos en Australia, Alemania y Estados Unidos -donde se ha bloqueado la importación y comercialización de la tableta Galaxy- Samsung llegó a la conclusión (los jueces también) de que el problema no era sólo la apariencia del hardware. Algunas partes del interfaz de Android tenían demasiada inspiración en iOS. Además, la nueva «relación» entre Google y Motorola ya no le garantizaba ser el banco de pruebas de todas las novedades del entorno de los californianos. Necesitaban un sistema operativo de garantías -su Bada es muy poco intuitivo, lento, casi sin aplicaciones e incapaz de «pelear» con las dos referencias del mercado-. Fue aquí donde surgió la alternativa.

La primera opción que apareció en los medios de comunicación fue WebOS. La «espantada» de Hewlett-Packard del mercado de ordenadores y periféricos hizo pensar en Wall Street que Samsung sería el comprador perfecto. A pesar de ello, Samsung se apresuró a principios de este mes a anunciar que no guardaban ningún interés en llegar a un acuerdo con HP por su sistema operativo. Sus ojos están puestos en el programa desarrollado entre Nokia e Intel.

Pero la solución parece que no será tan fácil. La compra de Motorola Mobile por parte de Google ha resultado en una avalancha de movimientos en el sector: HTC, también uno de los principales clientes de la empresa del buscador, ha anunciado su [Enlace roto.] independiente de Android. A pesar de trabajar también con Windows Phone, parece que una posible unión Nokia-Windows (más allá de acuerdos puntuales se baraja una fusión) también dejaría a los taiwaneses en una situación de desventaja con los europeos. Todos los indicios parecen llevar, esta vez sí, hasta WebOS. Además, su interés por adentrarse en el negocio de los ordenadores podría hacer que HP estuviera dispuesta a negociar una operación que le haría rentable la compra de Palm hace unos meses por 1.200 millones de dólares.

Así mismo, el co-creador de MeeGo también parece haber cambiado de opinión respecto a hace unos días. Después de anunciar que se volcaría en el desarrollo de Android y Windows Phone -parece que Apple se las arregla muy bien sola- Dough Fisher, gerente de software de la compañía se ha retractado  y ha dicho que Intel está completamente comprometida en el desarrollo de su programa. Su valor de mercado está creciendo rápidamente y ante la debilidad de Windows -su principal cliente- parece que cualquier compañero de viaje puede ser bueno. La mala noticia para Samsung es que sus vecinos coreanos LG tienen mucha mejor relación con la empresa de procesadores y componentes y se presentan como socios preferenciales en esta operación.

Con un mapa de relaciones fabricantes-programadores que parece cambiará rápidamente los próximos meses parece claro que la situación dominante de Android se pondrá en entredicho. Acosado por demandas y sentencias por violación de patentes, el programa de Google no consigue hacerse un hueco en el mercado de tabletas ni de ordenadores. Sus principales clientes, Samsung, HTC y LG parecen dispuestos a buscarse nuevos compañeros de viaje y Apple y Microsoft, sus grandes rivales tienen un futuro ligeramente más despejado. Quién lo iba a decir en agosto cuando compró Motorola.

Apple y Microsoft, dos gigantes atrapados en la trampa de las patentes

No es la primera vez que hablamos en el blog de cifras astronómicas en el mundo de la tecnología. Beneficios récord de Appleacuerdos multimillonarios entre Nokia y Microsoft, o crecimientos de ventas y cuotas de mercado desmesurados… incluso el valor de las marcas tecnológicas parece pletórico.

Lo que no es tan habitual es ver a estas poderosas empresas caer de su torre de cristal y tener que pagar multas e indemnizaciones a otras mucho más pequeñas o en horas más bajas. Este es, precisamente, el caso de Microsoft y Apple, que han perdido sus juicios contra i4i y Nokia.

Apple pagará por las patentes de Nokia


Así de conciso era el titular del pasado martes del [Enlace roto.]. Después de muchos meses de litigio con el gigante finlandés, Apple pactó hace unos días cerrar todos sus frentes sobre patentes. La cuantía del acuerdo aún no se ha hecho público, pero los expertos lo suponen lo suficientemente alto como para que ambas compañías retiren todas las demandas que tienen interpuestas contra su rival ante las autoridades comerciales estadounidenses.

De hecho, Nokia ha anunciado que revisará sus previsiones de ingresos ya que el acuerdo tendrá «un impacto financiero positivo», así como la entrada de Apple en el conjunto de compañías que emplea licencias finesas bajo pago.

La batalla legal, que empieza en 2009, comenzó cuando Nokia acusó a los de Cupertino de haber violado diez patentes laponas en el iPhone. Todo se agravó aún más con la aparición del iPad -de facto un súper iPhone que no llama- y que se saldó con una contraofensiva de los californianos. Sin embargo, desde el principio parecía que Apple perdería pues Nokia le acusaba de emplear 46 patentes en «prácticamente todos sus productos»… y la guerra saltó a Alemania y los Países Bajos.

El momento decisivo se dio en abril de este mismo año cuando un tribunal norteamericano concluyó que no había pruebas suficientes como para dictaminar que Nokia había infringido patentes de la empresa de Steve Jobs.

Ahora que Apple ha cerrado uno de sus frentes tendrá que centrarse en su batalla contra Motorola que ha pedido que bloquee la importación de productos con el logo de la manzana puesto que infringen patentes registradas por los de Illinois. Éstos llegaron a un acuerdo similar a los de Jobs y Elop con BlackBerry para el intercambio pagado de patentes.

La otra batalla de los californianos es contra el fabricante taiwanés HTC al que acusan de haber infringido, al menos, 20 patentes del iPhone. Estas licencias están relacionadas con el hardware, la arquitectura del dispositivo, el interfaz del software y otros puntos centrales en su fabricación. Jobs fue claro: «podemos seguir sentados y contemplar a nuestros competidores robando o patentando nuestras innovaciones, o podríamos hacer algo. Hemos decidido hacer algo». Esperemos que tengan más suerte que con Nokia.

Microsoft, condenada a pagar 200 millones de dólares


Cuando comenzó en 2007 la batalla entre i4i -una pequeña entidad canadiense de software que ostenta la patente de edición XML- contra Microsoft, muchos en Wall Street y Silicon Valley dijeron que era una batalla desigual. David contra Goliat. Cuatro años más tarde la resolución del Tribunal Supremo de EEUU nos ha demostrado, una vez más, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra… y David le va a cobrar por ello 200 millones de dólares a Goliat.

El voto para la resolución fue unánime e impone a la compañía creada por Bill Gates la mayor multa económica establecida jamás en un caso de violación de patentes. Lo más curioso es que la estrategia de Microsoft -apoyada por Apple y por el defensor de los pequeños, Google, (quién la ha visto y quién la ve)- ha cambiado pasando de alegar que la patente era suya, a argumentar que ya había retirado esta herramienta de sus últimas versiones de Word.

La apuesta de Microsoft, sin embargo, iba mucho más allá de esta patente. Pretendía cambiar la regulación sobre patentes al demostrar que el actual sistema legal beneficia al demandante, pues es demasiado exigente con las pruebas necesarias para invalidar una patente. A este respecto, la juez Sonia Sotomayor del Tribunal Supremo espetó que el estándar actual es «claro y convincente» y que este ha de ser empleado para los veredictos en lugar de la «preponderancia de las pruebas».

La batalla fue tan importante que, mientras que por parte de Microsoft se alinearon los ya nombrados Apple y Google además de Verizon e Intel, por parte de los canadienses lo hicieron las empresas farmacéuticas.

Una batalla perdida, un precedente sentado y, sobre todo, una gran multa que no le vendrá nada bien a una empresa que pierde cuota de mercado.

Windows 8, el nuevo sistema operativo de Microsoft toma forma

La misma semana que se ha hecho pública la agresiva campaña de Microsoft para relanzar las ventas de su sistema operativo Windows en Estados Unids –[Enlace roto.] equipado con este entorno con un precio superior a 699$- llegan las noticias y las alianzas sobre su sustituto, el Microsoft Windows 8.

Y decimos noticias y no rumores porque el primer anuncio ha llegado de la mano de Steve Ballmer, CEO de la multinacional de Remond, en unas declaraciones en el Microsoft Developer Forum (Forum de desarrolladores de Microsoft en inglés). Así, a pesar del comunicado que la propia empresa envió posteriormente a Zdnet, todo hace pensar que lo único que queda por pulir es el nombre definitivo del producto.

La próxima generación de Windows -que en su versión 7 ha vendido más de 350 millones de licencias sólo  en el último año fiscal- tendrá diferentes versiones para «dispositivos móviles, tabletas y PC». Los gurús han deducido de esto que Microsoft podría abandonar a su socio histórico Intel para pasarse a la arquitectura ARM de procesadores y en la que ahora mismo tiene ventaja AMD.

También se renovará Windows Phone

Si tenemos en cuenta la importancia del mercado de telefonía y dispositivos móviles es comprensible que, además de renovar el entorno pensado para ordenadores portátiles y de sobremesa, la empresa quiera retocar su Windows Phone -mucho más exitoso que el anterior Mobile pero por debajo de las expectativas- para hacerse un hueco en este competido nicho.

El primer paso fue la alianza con Nokia -algunos medios taiwaneses hablan ya del [Enlace roto.]-. Ahora toca afianzarse con otros fabricantes -tanto Fujitsu como LG lo equipan en parte de su catálogo de terminales- para recortar el dominio de Android.

El sistema operativo de Android domina ya el 38,5% del mercado -y sigue creciendo-, por detrás de suyo se encuentran Symbian -que desaparecerá en breve-, iOS -también crece- y BlackBerry OS. Microsoft tiene que conformarse con el 5,6% de la cuota del quinto puesto. Es por ello que en octubre llegará al mercado «Mango», la nueva versión de Windows Phone 7.

Para asegurarse una buena implantación Microsoft ha llegado a acuerdos con importantes fabricantes como es el caso  de HTC, ZTE, Acer y los antes nombrados Nokia, LG y Fujitsu. Del mismo modo, estos modelos ocuparán casi todo el espectro de operadoras -en el caso estatal, Movistar, Vodafone, Orange, Yoigo y Euskaltel entre otras-.

El objetivo es ambicioso: quieren tener una cuota de mercado del 19,5% en 2015 y estar sólo por detrás de Google. Para ello no escatiman en esfuerzos, todos los teléfonos equipados con Windows Phone 7 podrán actualizarse gratis en otoño y disfrutarán de Internet Explorer 9, el buscador Bing adaptado y otros servicios como SkyDrive para facilitar la gestión de archivos en la nube.

Según la empresa, la principal ventaja de Mango -nombre interno de la actualización- es su uso multitarea así como la organización de la información entorno a las personas o grupos con los que el usuario quiere interactuar. Un nuevo ejemplo de integración entre dispositivos y redes sociales en los que Microsoft confía para relanzarse en un mercado que ha tenido olvidado durante demasiado tiempo.