Smartwatches, su era ha llegado

Cualquiera que se dé un paseo por los catálogos de las principales tecnológicas verá que en los últimos meses han proliferado todo tipo de smartwatches. Desde los más «obvios» como el Moto 360, el LG Watch R o las nuevas versiones de los relojes inteligentes de Sony o Samsung hasta veteranos como los Polar V800 Adidas MiCoach.

La llegada del estratosférico Apple Watch -lo es por precios, posibilidades de personalización y ventas esperadas- sin embargo ha sido todo un terremoto para el negocio. Tanto para los rivales clásicos de la marca de la manzana, como las empresas de relojes y pulsómetros deportivos (que han tenido que dotar de nuevas capacidades a sus productos) y a las relojeras tradicionales.

Para muchos los relojes inteligentes todavía «no están en el mercado». Del Moto 360 se esperaban unas ventas de unos 14 millones de unidades y tan solo han llegado al millón. No obstante, ¿cuántas relojeras clásicas pueden vender un millón de uno de sus modelos?

En una reciente entrevista Elmar Mock, fundador de Swatch, dijo que la llegada del Apple Watch podría suponer una nueva «edad de hielo» en el negocio de las relojeras tradicionales. Según sus propios estudios, Apple podría vender a un ritmo de 30 millones de smartwatches durante los primeros años. Es consciente de que su tasa de renovación -tanto por la compañía como por los clientes- será mucho más lenta que en otros dispositivos pero, si tenemos en cuenta que el año pasado toda la industria relojera suiza vendió 28 millones de equipos… el panorama no es muy alentador.

Más allá de su éxito y del tiempo que vaya a estar en el mercado, Mock entiende el Watch de Apple como el revulsivo necesario para la industria del mismo modo que el iPod y el iPhone cambiaron los hábitos de consumo. Y de nuevo explica que el problema de muchas empresas suizas es que no están viendo la amenaza -como ocurrió en los 70 y 80 con la llegada de los relojes de cuarzo nipones-.

Mock tiene claro cuál es el antídoto para el efecto del Apple Watch y demás relojes inteligentes: dotar a sus relojes de más capacidades y mejores prestaciones. Si el cliente se acostumbra a que un reloj de 200 o 400 euros le dé su geolocalización y le notifique mensajes no comprenderá que no lo haga uno de 2.000. Porque, además, el concepto de joya también se puede entender en un smartwatch de hasta 17.000 euros.

Garmin Fénix 3, siguiente eslabón

Precisamente por toda esta colección de argumentos Garmin ha sido una de las primeras empresas en poner al día sus productos para que dejen de ser relojes especializados para convertirse en modelos que se puedan llevar a todas horas en cualquier situación.

La pantalla del Fénix 3 gana en color, es más fina y nítida, mantiene el sensor GPS, el monitor multideporte -también vale para natación, ciclismo, esquí, etc.-, el altímetro, la brújula de tres ejes… y añade una antena EXO para mejorar la conectividad. Además, mediante un monitor de frecuencia cardiaca (es opcional y de banda, una de sus «taras») el sistema evalúa tu condición física y es capaz de prepararte para tus retos.

Además, añade una nueva faceta smartwatch mejorada: notificaciones de mensajería y llamadas y datos del smartphone al que está vinculado. Y para hacerlo más «reloj» añade varios acabados, uno de ellos con correa y caja de acero y cristal de zafiro. Todos cuentan con 16 horas de autonomía con el GPS activado, 50 en modo UltraTrac y más de tres meses como «reloj normal». Es resistente hasta 100 metros.

 

SmartWatches, los mejores para esta Navidad

 

Hoy, Nochebuena, os proponemos la última lista de regalos tecnológicos. Se trata de los tan de moda SmartWatch. Relojes inteligentes que replican los contenidos de los smartphones y que sirven para mucho más que para mirar la hora.

 

 

  • Sony SmartWatch 2: la actualización del primer reloj inteligente, es un ejercicio de diseño inmejorable que trabaja a la perfección con los terminales Android. Se conecta con estos gracias a una conexión BlueTooth y dispone, a diferencia de otros, de un buen puñado de aplicaciones dedicadas. Resistente al agua, permite no tener el terminal cerca gracias a su conexión a internet y, lo más importante, permite realizar funciones básicas (como llamadas) de un modo independiente. Sólo cuesta 189€.
  • Samsung Galaxy Gear: aunque es uno de los lanzamientos más importantes de los coreanos este año, su condición de sólo apto para equipos Samsung con Android 4.3 lo han convertido en una pequeña decepción. Como el anterior, permite realizar funciones básicas de un teléfono directamente, pero, a diferencia del Sony, necesita que el Galaxy en cuestión esté relativamente cerca. Buen diseño para un dispositivo que, esperemos, pronto reciba nuevas funciones. Sobre todo si tenemos en cuenta su precio de 299€.
  • Pebble SmartWatch: uno de los pocos que trabaja igual de bien con Android que con iOS es este dispositivo Pebble que permite ver notificaciones, es resistente al agua, tiene más aplicaciones dedicadas que ningún otro tiene una batería que supera perfectamente un día de uso intenso, cuenta con vibrador y pulseras intercambiables. El mejor, con diferencia, y sólo cuesta 150 dólares.
  • I’m Watch: los italianos que han desarrollado este SmartWatch han querido dejar patente que tecnología no tiene que estar reñida con buenos acabados. Este equipo de 349€ vuelca todas las aplicaciones del iPhone en su pequeña (e increíblemente nítida) pantalla además de permitir comprar cientos dedicadas. Sus materiales y diseño son sobresalientes (de los pocos que resiste la comparación al lado de un iPhone) que viene con I’m Cloud debajo del brazo y que nos permitirá una experiencia única con el iPhone hasta que Apple se decida a lanzar su iWatch. Para sibaritas que quieren algo bueno y aplauden el diseño.
  • Nike SportWatch: este dispositivo de Nike Plus es diferente a todos los anteriores porque está mucho más especializado. Se trata de un reloj inteligente centrado en la práctica deportiva que incluye GPS, control de calorías, seguimiento de ritmo, podómetro, pulsómetro, es resistente al agua y nos regala un diseño de lo más acertado. No es tan «inteligente» como los anteriores, pero también es cierto que, los deportistas, le sacarán mucho más rendimiento que a leer un mensaje de WhatsApp. Uno de nuestros favoritos, entre otras cosas, por su buen precio: 169€.

 

Wimm, el último trofeo de Google

Mientras Microsoft hace cábalas para intentar crecer en el mercado de dispositivos móviles comprando a precio de saldo Nokia (nos tememos que sólo para acabar de rematar a los fineses y ellos no poder alcanzar ni siquiera a Apple) Google vuelve a demostrarnos que está, literalmente, en otra liga. El dominio de Android de todos los mercados donde participa es tal que los de Mountain View compiten contra ellos mismos… y sus aliados más cercanos.

 

Mientras los medios miran con asombro las Google Glass (que, casi seguro, no veremos en el mercado a medio plazo por su coste, su necesidad de mejoras para el día a día y, sobre todo, por su utilidad «real») el reloj inteligente toma forma. Si hoy mismo Samsung mostrará su Galaxy Gear -que contará con una pantalla táctil de 3 pulgada, conexión wifi y cámara de fotos y que sólo funcionará con smartphones de la casa-, Sony ya comercializa la segunda generación de su SmartWatch, Pebble acumula buenas ventas y, en semanas Apple, Microsoft o LG anunciarán sus modelos.

 

Una vez más, Google, ante la amenaza de ir a rebufo de otras tecnológicas -lo suyo es el software- y, sobre todo, para dejar de depender tanto de Samsung, ha comprado Wimm, una pequeña startup que trabaja con al empresa desde 2012 y que ha realizado un buen puñado de prototipos operativos. Además, esto puede colocar en ventaja a los de Larry Page: Wimm también preparaba aplicaciones para Android, el talón de Aquiles de estos dispositivos.

 

Si el reloj de Samsung está pensado para las actividades deportivas del usuario y el de Sony sirve para leer el correo, SMS, ver el calendario o consultar Whatsapp, la idea que tiene Google es la de lanzar un equipo inteligente completamente operativo. Tardar un poco más pero hacer las cosas bien desde el principio.

 

Mientras, la comunidad Kickstarter seguirá siendo el favorito del mercado con su Pebble de tinta electrónica, un dispositivo enormemente sencillo pero más eficiente, fiable y compatible que está sirviendo a los desarrolladores para poner a prueba sus proyectos.

 

El primer paso parece dado: equipos que sean compatibles en mayor o menor medida con las capacidades del teléfono o tableta con el que están vinculados. Del mismo modo que las tabletas comenzaron dependiendo de los ordenadores. El salto, la victoria, se la llevará el primero que sea capaz de crear un reloj completamente autónomo y, sobre todo, de convencer a los clientes de que es un dispositivo necesario y por el que merece la pena pagar. Hasta ahora, este es el punto fuerte de los de la manzana. El próximo capítulo, el 10 de septiembre.

Pebble e-Paper Watch, el gato al agua

Apple y Google han aprovechado como nadie cada dispositivo tecnológico portátil: primero los reproductores musicales de la manzana; después los smartphones y finalmente las tabletas. Pero, ante la aparición de nuevos actores y una crisis económica que está ralentizando la venta los topes de gama en los mercados más maduros, las grandes de Silicon Valley se han puesto como objetivo lanzar nuevos productos que vuelvan a generar un boom en los clientes y en sus ingresos.

 

Así, Google dio el primer paso con la presentación de Google Glass y pronto comenzaron los rumores de que Apple presentaría antes de finalizar 2013 su nuevo iWatch que replicaría las funciones del universo iOS en nuestra muñeca. Del mismo modo, Sony actualizó su reloj inteligente (una vez más es una de las pioneras en un mercado pero se ve superada por empresas con mucha más capacidad de comunicación) y Samsung dejó que se filtrara que tenía uno esperando al de la manzana.

 

A pesar de todo ello, la noticia de hoy tiene que ver con uno de los productos estrella de la plataforma de financiación colectiva KickStarter que con este proyecto hizo que más de 68.000 inversores sumaran más de 10 millones de dólares para que cristalizara un reloj inteligente que trabaja con tinta electrónica.

 

De momento se han vendido ya más de 275.000 unidades y, desde este lunes que se podrá comprar en las tiendas BestBuy seguro que se multiplicará, pero el mejor síntoma es que la aplicación de control para iOS y Android se ha descargado más de un millón de veces (es gratuita). Eric Migicovsky explica en una entrevista en El País que, aunque la cifra es mucho mejor de la esperada, «todavía queda mucho camino». Un camino en el que los desarrolladores tendrán vía libre para crear aplicaciones específicas para «independizar» el dispositivo del teléfono.

 

El smartwatch cubre por el momento las funciones más importantes: identifica llamadas entrantes, avisa de correos electrónicos, de SMS, mensajes de Facebook o Twitter, avisos metereológicos, alarmas, cuentas atrás y recordatorios del calendario. Así, aunque son conscientes de que una pantalla de 144×168 píxeles en blanco y negro no es la mejor para responder un Whatsapp y que su bajo costo limita la conectividad al Bluetooth, las posibilidades de hacer aplicaciones útiles son enormes. Su gran ventaja: la tinta electrónica que multiplica su autonomía frente a la de sus rivales LED.

 

Sus rivales, como hemos dicho, son escasos. El smartwatch de Sony, el I’m Watch italiano y algunos proyectos venidos a menos como el reloj inteligente de Motorola centrado en el deporte. Los peces gordos no tardarán en llegar. La duda es si será tarde para ellos.