Gatunes, la otra opción de música gratis

Si hace unos días hablábamos del recorte de horas de música gratuita de Spotify, hoy hablamos de un nuevo servicio de música gratis y sin anuncios: Gatunes. Todo parece de color de rosa con el gato: el registro es sencillo y rápido; su compatibilidad con YouTube es tal que se pueden crear listas de reproducción con sólo arrastrar vídeos desde el portal; y, cómo no, permite compartir gustos con otros usuarios.

Adolfo Sarasúa, un madrileño de tan sólo 25 años es su community manager y afirma en el [Enlace roto.] que sólo quieren ser «una comunidad de música». La web es obra del creador de Tuenti, una de las principales redes sociales en castellano, Kenneth Bentley.

Como explican en el diario, la financiación corre, de momento, a cuenta de los cuatro fundadores de la página -Bentley, Sarasúa, Daniel Esteban y Alonso Tuñón de Hita-.

Todo comenzó como un sueño juvenil en un viaje de amigos. De hecho, explican, «el nombre surgió después de una noche de fiesta en Tarifa». Y el sueño estuvo a punto de truncarse cuando Apple se «molestó» por la similitud entre iTunes y Gatunes. Finalmente, un juez les dio la razón, aunque confiesan que ellos también ven un gran parecido entre ambos modelos.

El reto consistía en el modo de ofrecer los contenidos gratis y sin publicidad que sustentara los gastos. El modo es sencillo: «tomamos las canciones de YouTube gracias a su API -interfaz de programación de aplicaciones-«. El éxito viene en que, por formato, no es molesto par el usuario.

La vía de financiación a largo plazo vendrá, según prevén, de la propia industria musical. Sin embargo, el modo es diferente al tradicional: provendrá de los contenidos y de la posibilidad de dar un lugar de privilegio con más visibilidad a grupos músicales que contraten el espacio Gatunes.

Serán un altavoz de pruebas para las nuevas promesas de los estudios musicales. Si la respuesta de los usuarios es la adecuada, barajan, incluso, la creación de una versión para móviles.

YouTube, la nueva televisión

Ya ha llegado. Llevaban tiempo anunciándolo y por fin está disponible. Se trata de Live, el nuevo canal de de YouTube para ver contenidos en directo. Documentales, deportes, producción propia y otros forman su oferta. Todos ellos funcionan para los usuarios como el YouTube «convencional», pero su principal diferencia radica en que los archivos no están albergados en un servidor de Google sino que se emiten en directo. Es el último paso del streaming, el sistema que permite cargar o descargar un contenido audiovisual y visionarlo al mismo tiempo.

Además, por el momento, el servicio es gratuito. Basta con entrar en www.youtube.com/live y ver lo que emiten. El catálogo no es demasiado extenso y sólo cuenta con lo que Google llama «partners», esto es, compañías afines a la empresa del buscador. Uno de ellos, la BBC con su canal «Arabic».

Como siempre, en Estados Unidos el objetivo es más ambicioso: NBA, NHL y conciertos están en su punto de mira. Tecnológicamente es posible y si tiene la suficiente expansión, los ingresos por publicidad del entorno Google harán el resto. Los costes, además, disminuyen drásticamente: desaparece el intermediario. Basta con emitir y que alguien lo descargue directamente. Todo ello quedará aderezado con múltiples posibilidades de personalización: desde avisos al suscriptor de cuándo es un evento, hasta la posibilidad de guardar los eventos en el disco duro… del televisor. Por supuesto, todo ello en HD.

Pero esta no ha sido la única noticia que ha rodeado al portal de vídeos de Google esta semana. Según publicaba el [Enlace roto.] esta misma semana, YouTube hará un examen a todos aquellos internautas que cuelguen en la red vídeos protegidos. En primer lugar, los usuarios visionarán un vídeo de dibujos animados en el que se explica de un modo muy sencillo qué puede colgarse y qué no en el portal. Después el internauta responderá a un cuestionario a este respecto. Si se aprueba, el usuario podrá volver a colgar vídeos e la red.

Spotify, el sueño que se esfuma

Mientras desde YouTube nos dan la posibilidad de ver nuevos contenidos premium gratis -de momento- desde Spotify nos llegan «malas noticias». El servicio sueco de música streaming ha anunciado que a partir de mayo reducirá el número de horas de música gratis a la mitad. No es la primera mitad que esto ocurre: hace un año ya redujo el total de horas a 20. Ahora serán 10. Para «redondearlo», para oír una canción cinco veces, habrá que pagar entre 5 y 10 euros.

Para los expertos del mercado musical, este cambio de estrategia tiene que ver con su gran asignatura pendiente: Estados Unidos. Allí negocia con las discográficas y, gracias a este movimiento, ha podido firmar con Sony y EMI y parece que podrá llegar a un acuerdo con Universal.

Pero cuando desembarque ante el público estadounidense tendrá a un duro rival esperándole: Grooveshark. En esta página sin registro obligatorio se pueden escuchar hasta 7 millones de temas (10 en el sueco) y, desde la compañía aseguran tener 28 millones de usuarios que pagan 4,5 euros al mes para oír música sin anunciantes o 6,5 si se quiere tener total acceso a la biblioteca desde cualquier dispositivo móvil.

La web de Florida pasa también por duras negociaciones en un país donde los derechos de autor y de los contenidos son mucho más fuertes que en Europa. Asimismo, las principales plataformas móviles, con la AppStore de Apple a la cabeza la han vetado tras duros litigios con Universal entre otras.

Spotify, la gran radio

Todos hemos estado deseando que sonara en la radio la canción que queríamos alguna vez. Y todos hemos querido oír un disco completo antes de lanzarnos a comprarlo por un sólo single. En una época en la que las descargas se encuentran en el punto de mira no sólo de los autores sino de la justicia, se impone un modelo que nos permite oír la música que queramos, cuando queramos, como queramos y gratis. Además, sin infringir ninguna ley ni remordimientos de conciencia. Este milagro tiene forma de aplicación y se llama Spotify.

Desarrollada en el año 2006 para la reproducción de música vía streaming por la empresa sueca con sede en Estocolmo Spotify, AB, esta aplicación está disponible para los sistemas operativos Mac, Windows y Linux.

El programa permite al usuario acceder al catálogo de discográficas internacionales e independientes mediante un sistema de búsqueda sencillo con indexadores como «artista», «álbum», «género», «título» o «año de publicación».

Además, se pueden crear listas de reproducción y compartirlas o editarlas junto a otros usuarios, siendo posible, incluso, enviarlas íntegramente o por partes a cualquier destinatario mediante su dirección de e-mail o mensajería instantánea.

Para poder disfrutar de esta «radio» en directo sólo es necesario una conexión a Internet de, al menos, 256 kbps y cómo las canciones se guardan en caché para usar menos ancho de banda cuando las repitamos una y otra vez -funcionan como un vínculo que nos hace «creer» que están en el disco duro- no necesitamos mucha memoria ni capacidad en el dispositivo.

Coste y modos de uso

Spotify tiene cuatro modos de uso diferentes: Free y Open, que son gratuitas y se financian gracias a la publicidad que se intercala -muy esporádicamente- entre las reproducciones de archivos, y Premium y Unlimited, en las que el usuario paga una cuota que le permite «olvidarse» de las cuñas publicitarias.

Free requiere de una invitación para poder acceder a Spotify. Open es la versión abierta a todo el mundo. Premium permite escuchar a los miembros canciones incluso antes de su lanzamiento y acceder a pistas antes que los usuarios gratuitos; y Unlimited es similar a la opción Free pero sin publicidad.

A pesar de que algunas bandas se han negado a que sus canciones suenen en esta aplicación, la biblioteca es enorme y seguro que la disfrutaréis.