Windows 10, sus cinco «sorpresas»

Si ayer os presentamos las novedades de Windows 10, hoy analizaremos las claves sobre las que rota la apuesta de esta nueva versión. Un sistema operativo que no sólo pretende solventar las carencias que tuvieron Windows 7 y 8 sino que pretende adelantar por la derecha las apuestas de Apple y Google los dos grandes rivales que parecían haber dejado obsoleta a la empresa cofundada por Bill Gates.

  • Un programa para controlarlos a todos. Apple se jacta de que iOS y OS X están cada vez más cerca y son totalmente compatibles. Google dice que Chrome es la extensión para ordenadores de Android. Pero ninguna de las dos se ha atrevido a dar el complicado salto de unificar en un sólo sistema operativo todo su ecosistema de dispositivos. Todo: desde el funcionamiento hasta las aplicaciones quedan integrados entre el smartphone, la tableta, la consola, la televisión y el PC. Todas las pantallas están, por fin, unidas. Esto no sólo facilitará la experiencia del usuario sino que hará más eficaz y sencillo el trabajo de los desarrolladores y debería empujar la cuota de mercado de Windows en el universo móvil donde le cuesta superar el 5% y ve muy de lejos la batalla por el liderato de iOS y Android -con más de un 40% cada uno-. El interfaz ahora es más sencillo (como en los móviles) y todo será más fluido y ligero. Además, como ocurre con otros sistemas operativos, es gratis, ya no tiene soporte físico y entra de lleno en la segunda década del siglo XXI.
  • Xbox entra en juego. Cuando hemos hablado de unificar todas las pantallas hemos mentado las consolas y la televisión. Y eso es así porque Xbox entra en juego para marcar la diferencia en un negocio que se le da muy bien a Microsoft y en la que Google y Apple ni siquiera están presentes. Satya Nadella, a su llegada, dijo que había que revolucionar el ocio digital y muchos temieron por la venta de este sector. Nada más lejos de la realidad: los juegos de Xbox One se podrán disfrutar en cualquier equipo con Windows 10… y también compartir la experiencia en streaming. Teniendo en cuenta el enorme catálogo exclusivo de Microsoft, empezamos a entender la apuesta de Sony por el universo Android.
  • Cuéntame. En esto también Windows quiere adelantar a sus rivales. Si Siri cambió la forma en la que nos relacionábamos con los teléfonos móviles y Google Talk completó el enorme catálogo de servicios de los de Mountain View, Cortana llegó desde el principio como el más completo de todos. Habla en un tono más natural. La conversación es más lógica y además es transversal, es decir, aprende de la experiencia que tiene con nosotros en todos los dispositivos de los que somos usuarios.
  • Spartan también toma la delantera. El caso de Explorer es, probablemente, el más injusto de la industria tecnológica en las últimas décadas. Se le penalizó para que sus rivales pudieran equipararse a él (¿por qué nadie le corta ahora las alas a Google?) lo que, unido a una mala estrategia de Microsoft, hizo que primero le adelantara Firefox y luego Chrome. La imagen de programa obsoleto no sólo era falsa sino que acabó enterrando cualquier esperanza de Microsoft de retornar a la cima. Por eso lo mejor era hacer borrón y cuenta nueva con Spartan Project, un programa que hereda muchas de las virtudes de la última generación de IE (a la altura de Chrome, Firefox y Safari) y que cuenta con un diseño fresco, utilidades como guardar páginas para su posterior lectura o compartir páginas con apuntes sobreimpresos -también a mano- y, sobre todo, interactuar con otros usuarios en todos los dispositivos.

  • Periféricos excepcionales. La llegada de Nadella no sólo ha supuesto un soplo de aire fresco en una empresa que llevaba demasiados años con las ventanas cerradas (valga la redundancia) sino que ha hecho que Microsoft sea capaz de sorprender, de nuevo, y se crea que puede ser de nuevo la referencia tanto en software como en hardware. El último ejemplo es Surface Hub, una pantalla de 55 u 84 pulgadas que se conecta con un sólo cable y lleva a esta superficie -sobre la que se puede escribir- todas las utilidades de Windows 10 y las multiplica gracias a Skype. Una nueva forma de hacer videoconferencias, brainstorming y de redefinir las reuniones de trabajo. Y por si esto fuera poco, Nadella tuvo su momento «one more thing» y cuando nadie esperaba nada más -porque habían dado al auditorio mucho más de lo esperado- presentaron Hololens. Un híbrido entre las Glass de Google y las Oculus Rift de realidad virtual de Facebook. Gracias a este «casco» -prometieron que no llegaron por poco a presentar las gafas definitvas- podemos recrear realidad virtual en nuestro entorno; hablar con una persona a través de Skype (y verla); y una poderosa herramienta para compartir información de todo tipo con cualquier interlocutor y para campos como la enseñanza, la medicina o la ingeniería. El interfaz es espectacular (permite «anclar» aplicaciones en un lado de la pantalla para seguir haciendo otras actividades), fluido y, los que lo han probado, prometen que adictivo. Algo impensable en versiones anteriores de cualquier sistema operativo. Los problemas han cambiado de barrio.