Microsoft, el mercado pasa por un Surface barato

Hubo una época en la que Microsoft dictaba las normas del mercado. Ningún fabricante se atrevía a moverse al margen de Windows y algunos de sus programas, como Internet Explorer u Office se convirtieron en el sistema estándar de trabajo. Su éxito y control del mercado era tal que incluso recibió varias sentencias en contra por abuso de posición dominante.

Sin embargo, algo iba a cambiar en 2008 con la llegada del iPhone. Lo que muchos vieron como una excentricidad más de Steve Jobs -que ya demostró con el iPod que no iba en broma con esto de cambiar los mercados por completo- redefinió por completo la forma en la que nos relacionamos con las máquinas informáticas. El teléfono pasaba a ser un ordenador de bolsillo y los programas cambiaban completamente su configuración. Tanto es así que tanto iOS como su rival Android -su equivalente Google- han crecido sin parar durante una década al mismo ritmo que Windows perdía usuarios por su falta de adaptación a los nuevos tiempo.

La llegada de Satya Nadella sirvió para frenar la caída en parte, enmendar la malísima imagen de Windows y para centrarse en mercados que aunque hace un lustro parecían secundarios resultaron ser los más rentables para la empresa de Bill Gates.

Si la distancia en ordenadores de sobremesa sigue siendo abrumadora sobre el siguiente competidor (Apple), en tabletas no consigue romper el dominio del equipo de la manzana ni de sus equivalentes androides. El motivo es sencillo: aunque Surface es un equipos sobresaliente, su precio es extremo incluso para alguien que baraje un iPad Pro. Además, el lanzamiento de modelos de la tableta más asequibles pero con un buen rendimiento, no han hecho más que resucitar las ventas de los de Cupertino e incrementar su diferencia con el segundo clasificado.

Es por ello que se rumorea que Microsoft está preparando en sus laboratorios una versión de acceso de la exitosa Surface un nuevo modelo de ordenador-tableta híbrido por unos 400 dólares. Un rival directo al equipo lanzado hace semanas por Apple con el fin de fidelizar a los estudiantes: los consumidores del futuro. Ahora que han conseguido hacer frente a Apple entre los profesionales -aunque las ventas están un poco estancadas debido a que no «lavan» la cara de este Surface desde 2014- quieren su trozo de mercado en el gran consumo.

Según anuncia Bloomberg, esta versión tendrá Windows 10 completo, 10 pulgadas de pantalla y un procesador Intel. Aunque no traerá ni lápiz, ni funda ni ningún accesorio diferenciador, se podrá elegir entre 64 y 128 GB de capacidad y garantizará una autonomía de 10 horas (4 menos que la versión Pro). Como contrapartida, será un 20% más ligera que esta. En definitiva, un equipo que lo tiene todo para intentar desbancar a los Android del mercado -parece que ninguno es capaz de seguir la estela del iPad- y, sobre todo, para volver a traer de vuelta los buenos tiempos de Windows.

Microsoft Surface, la familia crece

Puede que el mercado de ordenadores esté cayendo. Puede que el usuario «medio» haya decidido cambiarlos por tabletas y smartphones (sobre todo smartphones). Puede que los nuevos centros de ocio hayan hecho que los equipos de sobremesa -sobre todo- sean cada vez menos necesarios en un hogar y que se hayan quedado como herramientas de trabajo y producto de nicho para gamers.

Sin embargo, los ordenadores siguen siendo dispositivos mucho más capaces y polivalentes que la mayoría de los anteriores y es por eso que siguen siendo fundamentales en el mercado empresarial, para desarrolladores, para creativos, etc. Y es ahí donde Microsoft busca el filón que la permita seguir creciendo y consolidándose. Es ahí donde sigue teniendo (por ahora) una ventaja insalvable respecto a Apple y a Google.

Y precisamente por eso, en su presentación de la semana pasada mostró sus propuestas en forma de ordenador para potenciar el gran éxito de su familia Surface, esa creada bajo la receta de su rival en la que se aúna el desarrollo de software y hardware para sacar lo mejor de la experiencia de usuario.

Surface Studio, el PC todo en uno definitivo

El primer modelo que analizamos (aunque no hemos tenido el placer de probarlo) es el Surface Studio, un todo en uno extremadamente fino y con un enorme panel táctil de 28 pulgadas incrustado en un marco de aluminio que recuerda levemente a otros modelos en el mercado pero que está pensado al milímetro para superarlos a todos.

Si nos fijamos en las especificaciones vemos que cuenta con una resolución de 3840×2160 píxeles;procesador Intel Core i5/i7 de la familia Skylake (al igual que en otros productos presentados esta semana han optado por la penúltima gama del catálogo Intel gracias a su estabilidad y mayor potencia que la actual); entre 8 y 32 GB de RAM; hasta 2 TB de disco duro en configuración híbrida, tarjeta gráfica GForce 980M y una estructura de 12,6 mm de grosor.

Volviendo a la pantalla, cuenta con 13,5 millones de píxeles lo que lo sitúa por encima del 4K y, además de táctil es compatible con Surface Pen y un nuevo accesorio denominado Surface Dial (y que hizo que muchos creyeran que Microsoft también iba a presentar un smartphone tipo Google Pixel).

Este pequeño cilindro permite una nueva forma de interactuar con la familia Surface ya que sirve para acceder a diferentes contenidos y generar nuevos menús (y personalizarlo) para navegar por Windows 10 y sus programas.

De esta forma, el Pen, Dial, la pantalla táctil, el teclado, el ratón y, cómo no, Cortana son la forma en la que Microsoft tiende puentes entre el usuario y su ecosistema. Además, la cámara HD nos permitirá disfrutar como nunca de Hello, el sistema de desbloqueo biométrico que usa la retina para que Windows nos reconozca.

Por si esto fuera poco (y para evitar el temido brazo de gorila) la estructura de Studio permite una gran inclinación de la pantalla para poder trabajar cómodamente sobre ella. ¿Tiene algún punto débil el equipo? Nos tememos que sí: su precio que oscila entre los 2.999 dólares de la versión más «modesta» (i5, 8 GB de RAM, 2 GB de GPU y 1 TB de almacenamiento) hasta los 4.199 dólares de la más capaz (i7, 32 GB de RAM, 4 GB de GPU y 2 TB de almacenamiento) sin contar el precio de Dial.

Surface Book i7, versión musculada

Por si Studio hubiera parecido poco, Microsoft también mostró la nueva versión de su portátil de gama alta que mejora en todo (hardware) a su predecesor. Los chicos de Satya Nadella han introducido, de nuevo, la familia Intel Core i7 de la familia Skylake y han duplicado la potencia gráfica del portátil. ¿El motivo? El nuevo panel cuenta con una resolución de 3000×2000 píxeles para una superficie de 13,5 pulgadas.

El interior se ha rediseñado para implementar un segundo ventilador que mejore el sistema de refrigeración y optimice el rendimiento de vídeo. Según la propia Microsoft es tres veces más potente y rápido que un MacBook Pro de 2013 (el sábado veremos qué ocurre cuando lo comparamos con el de 2016).

La potencia gráfica desarrolla 1,9 teraflops, al nivel de una gráfica como la GTX 1050. La autonomía se dispara hasta las 16 horas, un 30% que en la versión de 2015. En definitiva, el híbrido portátil-tableta completa por arriba su oferta tanto en prestaciones como en tarifa. Su precio, de momento no está disponible en nuestro mercado, es de 2.400 dólares. En definitiva, un dispositivo para satisfacer las demandas más exigentes de aquellos que quieren toda la potencia de un sobremesa, la versatilidad de un portátil y la movilidad de una tableta.

Surface Book, Microsoft se pasa a los portátiles

Para desgracia de las grandes ferias, los eventos propios de cada uno de los fabricantes son cada vez más espectaculares y se han convertido en el escenario perfecto -y casi único- en el que Apple, Microsoft, Google, Samsung y compañía muestran al público sus planes de futuro y todo su arsenal de dispositivos y servicios. Hace pocas horas Microsoft tuvo su momento de gloria y presentó unas cuantas novedades. De todas ellas destacó por derecho propio el Surface Book, el primer portátil construido por completo por la empresa de Redmond.

Hace ya tiempo que explicamos que Satya Nadella había decidido cambiar por completo el devenir de la empresa creada por Bill Gates. Dejaría de ser una compañía meramente dedicada al software (con alguna honrosa excepción como la Xbox) para transformar Windows en una plataforma de servicios y dejar de depender de sus aliados habituales para empezar la comercialización de productos bajo su propia marca.

El modelo a seguir es el que tan buen resultado le lleva dando una década a su antagonista por excelencia: su marca es mucho más fuerte que la de cualquier rival y a pesar de una pequeñísima cuota de mercado sus beneficios son enormes. El Surface Book es la cristalización perfecta de esta nueva Microsoft.

Si lo definimos en pocas líneas podemos decir que es un ultraportátil de trece pulgadas con teclado extraíble -un híbrido con pantalla táctil- con gráficos espectaculares y un rendimiento más propio de un portátil de alta gama. Todo en él se ha cuidado: desde la bisagra continua hasta los materiales de construcción. El chasis, por ejemplo, es un monobloque de magnesio.

El teclado está retroiluminado y sus teclas, corridas con un tamaño de 1,6 mm, acompañan a un trackpad de cristal laminado muy generoso que promete tener un táctil tan ergonómico como ágil. Además, el conjunto integra un lector de huellas que está pensado para trabajar en materia de seguridad con la función Hello de Windows 10.

En cuanto a la pantalla, es un panel de 13,5 pulgadas y tecnología PixelSense con formato 3×2 (típico de las tablets) y resolución 3.000×2.000 (sí, has leído bien, no es una errata). Eso nos deja una densidad de 267 ppp lo que unido a un contraste 1800:1 y su ratio de color SRGB nos da como resultado una maravilla que estamos deseando tener en nuestras manos.

Además, para ganar utilidad tanto en modo tableta como portátil, se han implementado capacidades específicas para sacar el máximo rendimiento del Surface Pen, el stylus de Microsoft, con 1024 escalas de presión. No os preocupéis por perderlo, es magnético y se pegará como una lapa al propio portátil.

El interior

Pero si su aspecto y sus materiales prometen, el hardware interior no se queda atrás. El modelo más básico contará con un procesador Intel Core i5 de sexta generación y las más potentes con un i7. Todos ellos irán acompañados de 8 o 16 GB de RAM DDR5, se puede añadir una GPU Nvidia dedicada y su memoria interna irá de los 128 GB a 1 TB… SSD.

Como es habitual en Microsoft, la conectividad no será problema ni mediante puertos físicos ni mediante sistemas inalámbricos. Del sonido se encargarán dos altavoces frontales con certificado Dolby y las cámaras serán de 8 y 5 Mp respectivamente. Por si todo esto es poco, los de Nadella prometen 12 horas de autonomía

En cuanto al precio, oscilará bastante en función de la configuración pero en ningún caso será barato (tampoco será un modelo medio, la relación calidad precio nos parece bastante buena): de 1499 a 2700 dólares.

 

https://www.youtube.com/watch?v=Microsoft, Surface, Surface Book, Windows 10, híbridos, portátiles, tablets,

Microsoft, evolución al hardware

Hace tan solo una década Microsoft era el actor principal del universo informático. Su sistema operativo, Windows, era la referencia absoluta en los ordenadores de medio mundo y eso le permitía controlar internet a través de su Explorer y casi cualquier negocio tecnológico. Su mundo (el mundo tecnológico en general), sin embargo, se sacudió con la explosión de los smartphones, la computación en la nube y las tabletas.

Buen ejemplo de ello es la carta que Bill Gates ha enviado a sus empleados para celebrar las cuatro décadas de la compañía. «Vivimos en un mundo multiplataforma» reza el fundador y máximo accionista de la empresa de Redmond. Y eso ha hecho que los de Windows y Office se hayan tenido que adaptar para asegurarse la supervivencia. Primero Steve Ballmer apostó por el hardware y ahora Satya Nadella se ha decantado por los servicios y su Drive.

Vayamos por partes. Microsoft ya no es solo un proveedor de software para terceros fabricantes de dispositivos. La compra de Nokia (muy polémica por cómo se fue desarrollando) le ha otorgado a la empresa una enorme presencia en el mercado móvil -sobre todo en los modelos de gama media y los mercados en desarrollo. Sus pizarras inteligentes están presentes en casi todos los centros de reuniones relevantes. HoloLens se antojan como una de las pocas propuestas realistas de realidad virtual (aplicado tanto al ocio como al mundo profesional) y, Xbox, sigue cosechando éxitos a pesar de la feroz competencia de la PlayStation de Sony.

Pero esto no es todo. Sus históricos grandes aliados -Hewlett Packard, Dell, Lenovo, Acer y compañía- son ahora también sus competidores gracias al gran éxito de Surface. Lo que empezó siendo una respuesta al iPad ha acabado convirtiéndose en un portátil híbrido de gran capacidad. Tanto que si bien su primera versión no fue especialmente exitosa, la segunda se ganó millones de adeptos entre los profesionales y la tercera está batiendo récords de reservas en su versión «doméstica».

Y, aunque la piedra angular de todo esto sigue siendo Windows, que promete ser el primer sistema operativo completamente funcional y compatible entre las cinco pantallas (smartphone, tableta, ordenador, consola y televisión) la clave de su éxito reside y residirá en el concepto global que Microsoft ha adquirido respecto a su completo software y su potentísimo hardware.

Surface 3 será la guinda a la costosa estructura (por tiempo, recursos y esfuerzo) que Microsoft puso en marcha cuando decidió reciclarse. Esta familia híbrida supone ya el 4% de los ingresos de la multinacional y aunque todavía no reporta beneficios al nivel de su otro gran éxito, la Xbox, lejos quedan las pérdidas que le ocasionaron las primeras versiones. Las cifras son geniales: más de 1.000 millones de facturación y un incremento de ventas del 24%. De seguir la tendencia así pronto será un actor muy relevante en el negocio de los ultraportátiles y las tabletas.

Más difícil será recuperar el terreno perdido entre los teléfonos inteligentes. Aunque los Lumia han vuelto a repuntar en ventas un 28% los 243 millones que le costó a los de Redmond integrar a los fineses en su estructura y los 7.000 millones de dólares de la operación dejan muy muy lejos los números negros. Además, la explosión de los terminales asiáticos de gama media y el inquebrantable éxito del iPhone sea cual sea su precio y su capacidad dejan cada vez menos margen para sus rivales.

Aún así hay espacio para la esperanza. La Xbox, que comenzó siendo un enorme agujero negro para los beneficios de la compañía es ahora la piedra angular sobre la que Microsoft sustenta toda su oferta de ocio y sobre la que consigue demostrar su capacidad de construir dispositivos sobresalientes. Parece que el futuro de la empresa, gracias a su migración, está asegurado unas cuantas décadas más.

Surface 3, mejor en todo

Si bien la familia Surface nació como una demostración a los usuarios de iOS y Android de que Microsoft tenía mucho que decir en el negocio de las tabletas, los ultraportátiles y los todo en uno, el lanzamiento de la primera versión coincidió con el punto de mayor éxito del iPad y sus resultados fueron más bien discretos.

Sin embargo, las versiones Pro, la continua mejora de la plataforma móvil de Windows -que promete ser toda una referencia cuando la versión 10 esté ya disponible con toda una nueva hornada de productos y para actualizar desde 8.1- y el desarrollo de programas de referencia del catálogo de Microsoft hiceron que la segunda generación fuera un éxito de ventas en algunos mercados estratégicos.

Por eso, después de que Surface Pro 3 batiera todos los registros de las anteriores, la empresa ahora liderada por Satya Nadella ha decidido lanzar una versión de acceso que quiere llegar al gran público con un precio mucho más competitivo, con la potencia de un ultrabook y un diseño realmente acertado y diferenciado.

Si hay algo que ha caracterizado a Microsoft en todos sus lanzamientos de hardware es la calidad de sus productos. Saben que hay un gran segmento de público dispuesto a pagar más si todo está «bien construido». Por eso, mantener los materiales y el diseño que tanto éxito ha dado a la versión Pro 3 era prioritario. Además, dentro había que incorporar toda la potencia que se pudiera sin suponer una amenaza para el hermano mayor. Justificar una factura de 599€ era fundamental.

La calidad se ve en detalles como el teclado, con menos márgenes del de la Pro 3, teclas igual de amplias y el mismo recorrido y tacto suave. Los anclajes magnéticos están perfectamente asegurados y prometen seguridad al conjunto. Incluso el Touchpad (¿se necesita con una pantalla táctil?) tiene un tacto rápido y suave.

A simple vista la diferencia más notable es que la pantalla pasa de una enorme diagonal de 12 pulgadas a una de 10,8. Eso -que dudamos sea un factor diferencial a la hora de decantarse por la Pro- se traduce en un peso más contenido de 622 gramos. En cuanto al grosor, 8,7 mm, Microsoft asegura haber preferido sacrificarlo para poder seguir incluyendo un puerto USB 3.0, además de la entrada de auriculares, un Mini Displayport y el Micro USB de carga de rigor.

Si volvemos a la pantalla, nos encontramos con un panel formato 3:2 y resolución de 1.920×1.280 con una buena saturación de color, un contraste solvente, buen brillo y una calidad similar a la de la Pro 3. También nos ha llamado la atención que en la parte trasera del panel se ha incorporado un pie que permite colocar la tableta en la misma posición que un portátil y trabajar con ella en una postura mucho más natural.

Sus cámaras, muy bien integradas, por cierto, cuentan con 8 Mp y 3,5 Mp de resolución. Además, la principal cuenta con autofocus y prometen hacer una dupla muy solvente con el panel sobre todo para un equipo que no está pensado para sacar fotografías (ninguna tableta lo está por mucho que Apple insista).

Potencia bruta

El dispositivo estrena la familia Cherry Trail de procesadores Intel Atom X7 con cuatro núcleos que trabaja a 1,6 GHz. Chips de bajo consumo que no necesitan ventilador y que se pueden configurar con dos niveles de potencia para el usuario doméstico. Por un lado, la versión de acceso contará con 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento. Por otro, la versión con 4 GB de RAM y 128 GB de capacidad que lo mete de lleno en el mercado de los ultrabooks.

Decimos lo de mercado doméstico porque, para la educación han diseñado una tercera variante con 2 GB de RAM y 32 GB de disco duro que, aunque sea la opción más humilde garantiza con creces un rendimiento notable. Como siempre, todas las versiones darán la posibilidad de sumarle conexión LTE.

En cuanto al software, todas las Surface 3 correrán con Windows 8.1 actualizable -gratis- a Windows 10. Incluirán, por cierto, un año de Office gratis y, si se desea, las empresas podrán solicitarlo con la versión Windows 8.1 Pro 64, aunque la licencia, como es habitual en los de Redmond, es bastante más cara.

¿Merece la pena decantarse por una Surface Pro 3 teniendo en cuenta este hardware? La verdad es que para un usuario medio es mucho más que suficiente. Si ya es capaz de mover con una ligereza inusitada Windows 8.1 su rendimiento con Windows 10, mucho más ligero, debería ser sobresaliente. No obstante, aquel que quiera ir más allá de Office y las aplicaciones habituales y quiera instalar programas más pesados (nos viene a la cabeza Photoshop) podría preferir la potencia que le garantizan los chips i3, i5 e i7 que Intel y Microsoft han reservado para la Pro 3.

¿No tiene nada mejorable? Solo dos cosas, el Stylus debería poder guardarse dentro de la estructura de la Surface -da igual que se inspiren en un bloc de notas clásico, tener que «pegarlo» magnéticamente a la tapa o el teclado es incómodo- y deberían haber apostado por la calidad también «donde no se ve». El cargador no se corresponde con el precio de un equipo de 599€ al que, si le sumamos el teclado, se va hasta los 728€. Por todo lo demás, un equipo excepcional para los amantes de Windows y aquellos que duden entre si un portátil o una tableta es su mejor opción para sustituir a su PC.