Microsoft Surface Pro, ¿qué tiene de especial?

Surface fue una apuesta de Microsoft que no nos dejó indiferentes (al mercado algo más): su hardware es estupendo, cuenta con una pantalla panorámica multitáctil, 2 GB de RAM, 32 GB de memoria interna, un sobresaliente procesador Nvidia Tegra 3 a 1,4 GHz, buenas cámaras y un precio bastante contenido -desde 479 euros-. Una buena apuesta en la tercera incursión de Microsoft en el mundo del hardware después del descalabro de Zune y el exitazo de la Xbox.

 

Esta tableta (o mejor dicho, este híbrido portátil-tableta) tiene una genial calidad de construcción y es un soplo de aire fresco en cuanto a diseño y funcionalidades en un mercado, el de las tabletas, que ha evolucionado muy poco desde el primer iPad de 2010. Cuando analizamos por primera vez el producto concluimos que es ideal para aquellos que tiene claro tres cosas: Windows es su única opción en cuanto a sistemas operativos; no les importa trabajar con una tienda de aplicaciones reducida; les vale con hacer el 90% de las cosas que permite un PC.

 

Precisamente para ese 10% restante los de Redmond se han sacado de la manga el hermano mayor de Surface RT, la tableta Surface Pro netamente superior en todo. Desde el procesador, un potente Intel Core i5 de tercera generación a 1,7 GHz a una pantalla potenciada hasta los 10 puntos táctiles y con resolución Full HD pasando por 4 GB RAM o 64 GB de capacidad de almacenamiento. La versión de Windows 8 es la completísima Pro y hasta se añade un puntero Stylus para multiplicar las opciones de interacción con el equipo. Eso sí, el precio se resiente y este primo aventajado de los portátiles cuesta… ¡desde 879€!

 

Las ventajas respecto a un portátil son varias ya que no sólo acepta cualquier programa de escritorio compatible con el SO de Microsoft sino que admite cualquier aplicación de la tienda de Windows Phone. Conscientes de que está mucho más enfocada al trabajo que cualquier otra tableta del mercado, los de Redmond han incorporado la tecnología AppLocker así como el sistema de encriptado de archivos BitLocker e incluye el chip Módulo de Plataforma Segura como barrera frente a un uso no autorizado.

 

Uno de los puntos fuertes de los Surface son sus fundas-teclado que por 119 euros otorgan un protector similar a la Smart Cover del iPad con teclas que multiplica la funcionalidad del conjunto. Por lo visto, las buenas ideas no sólo se pagan a precio de oro en Cupertino.

 

En definitiva, un dispositivo que cobra sentido frente a un portátil -depende cual- por su manejabilidad, versatilidad y precio competitivo pero que carece de sentido frente a otras tabletas como los Note de Samsung o las versiones más potentes del iPad que, gracias a su enorme fondo de aplicaciones, no necesitan de todo un Windows Pro para ser 100% útiles. Es un perfecto sustituto para cualquier portátil Windows y, dentro de unos meses, cuando la tienda de Microsoft cuente con una buena colección de programas a la altura de Android o iOS, será un serio rival a aquellos que le piden una doble faceta a sus dispositivos… sin importar la factura. De momento, tendrá que esperar para ser un éxito de ventas.

Tabletas, escoge bien la tuya

Hace pocos días nos hacíamos eco de los informes de varias consultoras que anunciaban la enésima caída de las ventas de PCs (portátiles o sobremesa) en detrimento de las tabletas. La mayoría de los usuarios se decantan por estos pequeños dispositivos más ligeros, portátiles y casi tan potentes como un portátil para renovar su tecnología. El motivo es sencillo, la mayoría usamos nuestros gadgets para navegar, consultar el correo electrónico, las redes sociales y disfrutar de una película, música o juegos. Nada que una tableta no nos permita hacer mucho más cómodamente que su equivalente con teclado físico. Además, para los que quieran trabajar con ellas, cada vez más suites ofimáticas adquieren la forma de aplicación para que nos llevemos nuestros documentos donde queramos -la explosión de la nube es fundamental para que todo esto funcione-.

 

Sin embargo, igual que cuando acudimos a una tienda de ordenadores o una gran superficie para comprar un portátil nos encontramos con la dicotomía «Windows o Mac» y nos enfrentamos a una vorágine de números -velocidad del procesador, memoria, tarjeta gráfica, capacidad de almacenamiento- y a una colección de siglas relacionadas con la conectividad (HDMI, USB, WiFi, etc…) la explosión del mercado de tabletas ha hecho que casi todos los fabricantes dispongan de una buena colección de tabletas de diferentes tamaños, capacidades y sistemas operativos. ¿Cómo saber cuál es la nuestra? Aquí tenéis cinco claves que os pueden ayudar a convertir vuestro gasto en una inversión.

 

 

  • El tamaño sí importa: antes de decantarnos por un modelo u otro (tanto los equipos con Android como con Windows o iOS están disponibles en diferentes formatos) hemos de tener claro si queremos un equipo ligero o un equipo más «potente». Existen dos estándares básicos en cuanto a tamaño: uno que ronda las 10 pulgadas (y que es el original creado por el primer iPad) y otro más pequeño que ronda las 7 pulgadas (la primera fue la Galaxy Tab). Existen opciones intermedias pero son minoritarias. Ganar pulgadas nos permitirá trabajar más fácilmente con documentos, navegar más cómodamente por internet y disfrutar más de las películas, fotografías o videoclips. Además, un mayor tamaño redunda en una mayor batería y, por lo tanto, en más autonomía. Por el contrario, los modelos de 7 pulgadas suelen contar con un peso mucho más contenido y una mayor concentración de píxeles por pulgada -mayor resolución-. Es cierto que las tabletas no son excesivamente pesadas, pero también que es mucho más manejable un equipo de 300 gramos que uno de 600. Movilidad o gran formato es la primera disyuntiva.
  • ¿Para qué lo queremos? Si nuestra respuesta es navegar por internet y visitar las redes sociales -y el gestor de correo electrónico- en exclusiva, no necesitaremos un gran procesador ni una tarjeta gráfica de última generación. Será suficiente con un modelo intermedio o de acceso que no supere los 200€. Sin embargo, si somos unos locos de los juegos -los hay de todo tipo en las tiendas de aplicaciones- y queremos hacer nuestros pinitos con los editores fotográficos -sorprenden las posibilidades de algunos como iPhoto- será mejor que nos rasquemos un poco más el bolsillo en forma de hardware… y de pantalla. Las mejores opciones de trabajo son, sin duda, aquellas que vienen con Windows 8 pregargado ya que nos permitirán disfrutar de una experiencia con Office similar a la de un PC clásico. Si el ocio es nuestro objetivo, sin duda el Nexus 7 -en formato pequeño- o el iPad con pantalla Retina han de ser nuestra elección.
  • ¿Qué sistema operativo escojo? De nuevo entran en juego varios factores. Si buscamos un gran abanico de aplicaciones, el nuestro debería ser iOS. Es cierto que Android tiene casi las mismas y que en muchos casos son gratuitas o más baratas, pero también es cierto que muchas de esas aplicaciones no han sido revisadas por Google y que ni son tan completas como las versiones para el sistema de Apple, ni son igual de seguras. Si por el contrario queremos un programa más personalizable o en el que nos podamos ahorrar unos céntimos cada vez que hacemos una compra -creedme, compraréis mucho más de lo que creéis- la elección es el robot verde. ¿Cuándo deberíamos escoger Windows 8 o BlackBerry OS? Cuando queramos un equipo para trabajar casi como en un PC donde el ocio sea secundario. Un último consejo respecto al equipo, no os vendría mal replicar el sistema operativo de vuestro smartphone en vuestra tableta (o viceversa). Es cierto que no es indispensable y que tanto las ranuras de expansión como aplicaciones como DropBox ayudan a compartir cualquier contenido, pero también lo es que tener un mismo SO os ayudará a manejar mejor los dos equipos y, sobre todo, a trabajar más eficazmente en la nube.
  • ¿Sólo WiFi o 3G+WiFi? Por un mero motivo de pragmatismo lo mejor es gastarse un poco más en el momento de la compra y añadir la posibilidad de una conexión 3G. Es cierto que casi siempre se puede compartir el 3G del móvil con la tableta y que cada vez hay más establecimientos públicos y privados con WiFi, pero también lo es que nunca se sabe cuando podríamos querer tener una conexión autónoma. Si no hemos añadido este extra en el momento de la compra ya no podremos hacerlo. Además de tarifas muy competitivas para tabletas de casi todas las operadoras, existen opciones -como es el caso de Euskaltel- que te permiten conectarte cuando quieras realizando micropagos. Una buena opción es 1€ por cada día que te conectes (da igual cuánto navegues o cuánto te descargues). Así podrás controlar tus gastos y saber cuándo quieres pagar por conectarte o es suficiente con el WiFi.
  • Accesorios: es cierto que no es lo fundamental en un dispositivo pero comprarse un equipo que dispone de una buena colección de periféricos y accesorios en el mercado es fundamental. Permitirá conseguir más fácilmente recambios al cargador, las fundas, etc. a mejor precio y es otro modo de personalizar y distinguir nuestro equipo. Casi todos los fabricantes tienen en sus tiendas (online o físicas) una buena colección de estos añadidos y, si no, podemos acceder a los genéricos, pero, por si acaso, es mejor fijarse en el momento en el que hagamos la compra.
Cualquiera que se haya «paseado» por nuestra bitácora sabrá que tenemos unos cuantos favoritos. Por si acaso, os los recordamos. Entre los Android, los Nexus 7 y Galaxy Note 10.1; entre los de Apple, preferentemente, el iPad original (su pantalla Retina es indescriptible) y entre las equipadas con Windows 8 -además de Surface- la Samsung ATIV Smart PC.

 

Surface, ¿alternativa real?

Desde hace unas semanas Microsoft está en pleno proceso de reconversión de su entorno operativo. Todos sus nuevos productos -y los de sus socios- lucen ya con Windows 8. Ordenadores de sobremesa, ultrabooks, portátiles convencionales, tabletas y smartphones. Millones de usuarios en todo el mundo han decidido dar el salto a la octava generación del sistema operativo por excelencia. Sin embargo, parece que toda la expectación previa se va diluyendo. Ni las ventas de las actualizaciones son las esperadas, ni los dispositivos de la casa -sobre todo Surface- terminan de arrancar.

 

En principio, por concepto, Windows 8 debería ser una enorme amenaza tanto para Apple como para Google. Para la primera porque su «bestia negra» la empresa que le arrebató hace décadas el éxito en los hogares a Steve Jobs, volvía a la carga con un ecosistema cerrado, ultracompatible y atractivo. El equivalente al universo de la manzana sólo que con Windows. Sin el falaz proceso de aprendizaje que requiere la manzana. Frente a los del buscador, Microsoft propone dispositivos diferentes -Samsung es a Android casi tanto como Google-, potentes, bien acabados y, sobre todo, totalmente vinculados al ordenador del trabajo, al doméstico, a la consola y hasta a la tableta del usuario.

 

Sin embargo, como dijimos hace tiempo -más de un geek , la resurrección de Microsoft son muchos los productos que han nacido con la etiqueta de iPad killer y ninguno lo ha conseguido. Ni Kindle Fire, la alternativa de Amazon ha mantenido el ritmo más allá de dos semanas. Sólo Nexus 7 es capaz de mantener un ritmo de ventas atroz: aunque Apple pierde cuota de mercado frente a Android (cada vez hay más dispositivos que empleen este entorno operativo), el tablet de la manzana mordida no sólo es el más deseado, sino que bate sus propios récords mes tras mes.

 

Casi todos los analistas esperaban el Black Friday para saber hasta dónde llegaban las posibilidades comerciales de los productos de los de Redmond en plena vorágine consumista. Según IBM y varias web y consultoras especializadas, el viernes negro fue fiesta en Cupertino. Sus smartphones, tabletas y ordenadores se vendieron como rosquillas. La facturación superó holgadamente los 1.000 millones de dólares. No sólo se facturó más desde las webs (algunas aumentaron sus ventas un 3.300% en teléfonos inteligentes y un 900% en tabletas), sino también en las tiendas físicas. La batalla se resume del siguiente modo: cada hora, por cada 11 tabletas de Apple se comercializaron 9 de Google… y ningún Surface.

 

Pero el problema no está sólo en el dispositivo táctil de Microsoft. El estudio que la consultora Piper Jaffray realizó en algunos centros comerciales estadounidenses durante el día que se inicia la campaña navideña en el primer mercado mundial explica que por cada 17,2 productos de Apple se comercializaron tan sólo 3,5 de Microsoft de los que 2 eran videojuegos para la Xbox.

 

Otro informe de una empresa «independiente» muestra que las ventas de productos Windows -portátiles, ordenadores, suites ofimáticas para el entorno operativo y smartphones- han caído un 21% durante octubre y que suman ya varios consecutivos con cifras más bajas el periodo anterior.

 

El estudio de NPD Group concluye que, de momento, Windows 8 no parece tener la «fuerza comercial suficiente» para levantar las ventas del gigante de Redmond. Su presencia en ordenadores nuevos es de poco más del 58% de los comercializados por el 83% de Windows 7. También es cierto que el enorme stock de las superficies de venta por las bajas ventas de ordenadores en Europa no ayuda a su lanzamiento. Sin embargo, su presencia en el mercado de tabletas, de momento, es menor al 1% y en el de smartphones no es capaz de superar el 3% (de ventas de dispositivos nuevos). La campaña navideña, con el arsenal de lanzamientos de Apple, Samsung y Google no parece que vaya a ser positiva. Sobre todo si tenemos en cuenta que los ordenadores de la manzana han crecido en ese periodo más de un 15% -los iMac- y de un 21% -los MacBook-.

 

De momento, Steve Ballmer parece preferir poner la venda antes de la herida que buscar soluciones. Las peticiones de componentes para construir Surface han bajado un 50%, de 4 millones de piezas a 2. En la junta de accionistas el CEO reconoció que habían reaccionado muy lento al mercado de tabletas. Además, el anuncio de los precios de los modelos Surface Pro no parecen ayudar: la versión de 64 gigas costará 899 dólares, 200 más que el iPad equivalente. La de 128 gigas, 999 dólares, 50 más que el MacBook Air equivalente, que además, tiene más autonomía, un sistema operativo más fiable y, sobre todo, un procesador más potente. ¿Se difumina la alternativa Surface?

iPad Mini, la revolución anunciada

Por fin ha llegado. El dispositivo que Steve Jobs digo que Apple nunca haría. El dispositivo que una empresa que pretende seguir liderando el mercado de tabletas tenía que hacer. En un momento en el que el negocio de las tabletas se resume en un «todos contra el iPad y el iPad contra todos», los de Cupertino han presentado un nuevo formato del tablet original. Se trata de un nuevo iDevice de 7,9 pulgadas y un precio mucho más atractivo que su hermano mayor (a partir de 329€) que se encargará de competir contra el Surface de Microsoft (que mañana verá la luz), el Kindle Fire HD de Amazon y la sorpresa que Google nos tiene preparados para este lunes 29, cuando nos mostrará una nueva versión de Android y, casi seguro, una nueva tableta.

 

En las puertas de la campaña navideña -la más importante del año para las tecnológicas, con mucha diferencia-, el iPad Mini se presenta como el producto ideal para que Apple acabe el año con una cuota de mercado aún mayor y pueda frenar el rápido crecimiento de los productos equipados con Android.

 

La quinta versión en dos años y medio del iPad -la cuarta es la versión remozada del iPad 3 o Nuevo iPad que ahora cuenta con el nuevo enchufe Lightning presentado con el iPhone 5- está construida íntegramente en aluminio, es compatible con todas las aplicaciones que funcionan con el iPad «normal», equipa el chip A5 del iPhone 4S -no necesita tanta potencia como su hermano mayor y utilizar este chip hace que el precio del conjunto baje- y una cámara iSight de 5 megapíxeles. Además, la pantalla tiene la misma resolución que la del iPad 2, excelente aunque un poco por detrás que la Retina.

 

En cuanto a su tamaño, su grosor es de sólo 7,2 milímetros y su peso se queda en 308 gramos. Su capacidad, por cierto, oscila entre los 16 y los 64 gigas, como es habitual en la casa. Se comercializará, además con dos opciones de conexión: sólo WiFi o WiFi más 4G -aunque en el Estado sólo se podrá usar la cobertura 3G-.

 

Desde su lanzamiento a finales de 2010, Apple ha comercializado más de 100 millones de tabletas y el iPad, principal dominador del nicho que inauguró tiene una cuota de mercado superior al 65%. Asimismo, casi todos los analistas coinciden en que ha sido el principal responsable de la caída de ventas de los netbook y los portátiles, un segmento donde sólo Apple crece (un 15% frente a la continua bajada de ventas mundial que se sitúa ya en el 1,2% por tercer año consecutivo).

 

Los iPad, además, son los responsables del 91% del tráfico web de todas las tabletas activadas en el mundo y sólo han visto bajar su dominio en las ventas frente a modelos más compactos, como el Galaxy Tab o el Kindle Fire HD -de ahí que Google haya empezado por el Nexus 7, modelo que no está teniendo las ventas esperadas por los de Mountain View-.

 

Sin embargo, el iPad Mini nace con una ventaja competitiva frente a todos sus rivales: las aplicaciones. Existen 270.000 dedicadas para el dispositivo de la manzana. Muchas más que para cualquier equipo con Android o Windows 8. Sólo Amazon se acerca -aunque lejos- gracias a su enorme cartera de contenidos para el consumo del usuario y, aún así, son mucho más restringidos. Además, el Mini será compatible también con las más de 400.000 disposnibles para el iPhone que, seguro, se verán mejor que en la «enorme» pantalla de 10 pulgadas del iPad clásico.

 

A este respecto, Phill Schiller fue directo en la presentación del nuevo modelo: «otros han intentado presentar una tableta más pequeña, pero han fracasado». Toda una referencia a los rivales antes citados. En la presentación en San José, la capital de Silicon Valley, Apple dejó claro que su público más objetivo son el mundo empresarial y el educativo. Según los cálculos de algunas consultoras, en 2014 habrá más iPads en las empresas que BlackBerrys. Hay compañías que ya utilizan hasta 18.000 con sus empleados y cada vez más comerciales las utilizan como herramienta básica.

 

Según Gartner, además, en 2018 el iPad tendrá suficientes aplicaciones como para ser una herramienta útil para, al menos, el 70% de los trabajadores. Además, la tableta está sustituyendo rápidamente al portátil en los centros educativos estadounidenses. Cook aseguró ayer que ya hay 2.500 aulas en el país trabajando con tabletas. Proyectos como iTunes U y iBooks Author -que ahora permitirá actualizar los contenidos publicados con nuevas herramientas- están siendo fundamentales para que Apple entre en segmentos sociales fundamentales y muy atractivos económicamente.

Microsoft, en busca del ecosistema perfecto

Durante años Microsoft se jactó de que el éxito de su negocio -inmenso gracias a Windows y a su suite Office- residía en su relación con los fabricantes: Intel en los chips y otros constructores como HP, Dell o IBM garantizaban su implantación. Ellos desarrollaban el entorno operativo de referencia y las empresas de hardware adaptaban sus novedades para su correcto funcionamiento.

 

Mientras, Apple intentaba volver a su gloria pasada. A punto de quebrar a mediados de los ’90 fue, precisamente, el dinero de Microsoft el que ayudó a los de Cupertino a sobrevivir hasta que Steve Jobs volvió con la cartera llena de dinero y la cabeza llena de ideas. Comenzó por el iPod, siguió con iTunes, el iPhone, el iPad, los MacBook, iOS…

 

Apple ofrecía por primera vez dispositivos que interactuaban entre ellos con éxito. Un ecosistema cerrado -para lo bueno y lo malo- que funcionaba perfectamente y que, sobre todo, destacaba por su sencillez. Los de Redmond, mientras, veían como Explorer se caía del primer puesto entre los navegadores, miles de personas en todo el mundo abandonaban Windows para pasarse a Mac OS (ahora OS X) y que la revolución móvil (smartphones y tabletas) les cogía con el pie cambiado.

 

Sin embargo, si algo a caracterizado siempre a los de Steve Ballmer es su capacidad para adaptarse (tarde, pero se adaptan) a las nuevas situaciones. Precisamente por eso, después del rotundo éxito cosechado por la Xbox, la única consola que ha conseguido plantarle cara tanto a la Play Station de Sony como a la Wii gracias a Kinect, y la buena acogida que están teniendo los teléfonos con Windows Phone 8 así como expectación levantada por la tableta Surface, el CEO de Microsoft ha dejado entrever en una carta a los accionistas que el siguiente paso podría ser un smartphone construido por la propia empresa.

 

Ballmer se congratula de que en el mundo hay 1.300 millones de dispositivos registrados que funcionan con alguna versión de Windows. La mala noticia es que casi todos son equipos de sobremesa. Windows tiene muy poco que decir por el momento en la era de internet -dominada por Google- y de los dispositivos móviles -donde Google y Apple son los completos dominadores-.

 

Esta nueva estrategia permitirá a Microsoft competir con sus rivales de dos modos diferentes: por un lado suministrando a empresas como Lenovo, HP o Dell de software que sirva para imponer sus servicios entre los portátiles, equipos de sobremesa y, en menor medida, en las tabletas y smartphones que no trabajen exclusivamente con Android. Por otro lado, con sus propios productos debería obtener un mejor rendimiento de los dispositivos, poder manejar mejor el precio de los productos y, sobre todo, ofrecer una alternativa al ecosistema completo de Apple.

 

La idea es que con sólo sacar el dispositivo de la caja -con el hardware lo más optimizado posible- el usuario disfrute de modo inmediato del universo Xbox y también pueda vincular rápidamente todas sus herramientas de trabajo y ocio que ya tiene en otros equipos sean o no construidos por los de Ballmer. Gana con sus productos y gana con los de los demás.

 

La clave seguirá siendo Windows, en este caso su versión 8, presente desde el 26 de octubre en ordenadores, portátiles, tabletas, consolas, teléfonos y cualquier cosa que se comercialice con el logotipo de Windows. Skydrive será la llave para disfrutar de todo ello. Lo malo, es que muchos de los equipos que funcionan ahora con Windows 7 se quedan obsoletos. Un gran fallo al estilo Android. Mientras, las ventas de ordenadores de sobremesa con el sistema de la casa han caído un 9% por tercer año consecutivo. Parece un buen momento para actualizarse.