Surface o Nexus 7, ¿cuál es la mejor alternativa?

Ya os presentamos las nuevas tabletas Surface y Nexus 7 por separado hace unas semanas. Son la alternativa -tardía- de Microsoft y Google al éxito y dominio del iPad en el mercado. Con una filosofía similar aunque con un formato completamente diferente, estos dos dispositivos vienen para que los fieles de los productos de ambas compañías no caigan en la tentación de probar la manzana. La duda que nos surge, sin embargo, es cuál de las dos tabletas es mejor y si alguna de ellas es una alternativa real al dispositivo de Apple.

 

Empezaremos por Surface. El producto de Microsoft tiene en común con el iPad que será de fabricación propia. Los de Redmond, a diferencia de lo que han hecho con los ordenadores y los teléfonos inteligentes, han decidido desarrollar una tableta a medida del inminente Windows 8.

 

Con dos versiones de Windows 8 (Pro y RT) desarrolladas para las diferentes necesidades de cada cliente, la primera es prácticamente la misma que equiparán los ordenadores de sobremesa y portátiles y contará con potentes procesadores Intel. La segunda, por su parte, llevarán chips de plataforma ARM y estará más cerca de Windows Phone 8.

 

Para demostrar que no se trata de un nuevo «caso Android», donde Google imitó demasiado el funcionamiento de iOS, los informáticos de Microsoft han creado una enorme amalgama de nuevos comandos gestuales. Llama la atención que se ha aprovechado hasta el último milímetro de la superficie de la pantalla para incluir estas órdenes con los dedos: el ejemplo más curioso es que si desplazamos el dedo por la parte superior de la pantalla, aparecerá en la inferior el menú contextual de la aplicación con la que estemos trabajando.

 

En cuanto al hardware, Surface puede equiparse con un teclado táctil que aumenta sus posibilidades como ultrabook y que aprovecha un pequeño soporte trasero que permite colocar el dispositivo en posición vertical. Gracias a su fabricación con magnesio y recubrimiento con Vapor MG Case -que permite un mejor agarre- muestran una solidez impensable hasta ahora en un tablet. Lo malo, es que la versión básica llega casi a 700 gramos y la pro supera los 900.

 

En cuanto a la configuración del software, podremos trabajar con la versión «Metro», mucho más llamativa, intuitiva y colorista; o en la típica de escritorio Windows. Respecto a las aplicaciones, la piedra filosofal de cualquier dispositivo móvil de última generación que se precie, Microsoft parece ir por el buen camino para tener un catálogo de programas decente en otoño. Las que hemos podido probar y las que hemos visto a través de pruebas en YouTube muestran un funcionamiento muy rápido, una gran versatilidad y, sobre todo, una estabilidad inusitada para tratarse de un equipo que trabaja con Windows.

 

 

ASUS, la aliada de Google


Por su parte, Google presenta un equipo en nuestra opinión mucho menos ambicioso. Con sólo 7 pulgadas (aumenta la movilidad pero resta capacidad de trabajo real), casi todos en Silicon Valley dan por hecho que tarde o temprano comercializarán un Nexus 10 que ronde las 10 pulgadas.

 

En su pequeño interior late un procesador de cuatro núcleos Nvidia Tegra 3 que asegura una alta velocidad de ejecución. Gracias a este elemento, los de ASUS han podido echar el resto en cuanto a la nitidez de la pantalla y, aunque no llega a la exageración de la pantalla Retina 2 del nuevo iPad, el panel IPS nos regala un ángulo de visión de 178 grados y, sobre todo, una resolución al nivel de las mejores televisiones LED del mercado.

 

El giroscopio y el acelerómetro, así como la tecnología NFC y un interfaz multitáctil compatible hasta con 10 entradas simultáneas redondean la experiencia de uso del equipo. Otro de los puntos fuertes es que el dispositivo estrena Android 4.1 Jelly Bean que, según ambas empresas, ofrece un rendimiento aún más rápido.

 

Como conclusión, Microsoft ha lanzado una alternativa real no sólo por su planteamiento híbrido tableta-ultrabook, sino porque pone a disposición del usuario todo el arsenal Windows hasta ahora reservado para formatos mayores. Además, es una de las mejores opciones para combinar y compatibilizar ocio y trabajo.

 

Por su parte, Google presenta una nueva tableta que no ofrece nada nuevo bajo el sol. Su agresivo precio (249€ el más caro frente a los 500 de la versión RT y los 950 de la Pro de Surface) parece más pensado en dañar a Kindle Fire y a un más que probable mini-iPad que a demostrar que son capaces de hacer algo diferente a Apple. Nosotros, de escoger uno, nos quedamos con Surface. Parece que Microsoft ha tardado pero ha averiguado cómo ser diferente por una vez.

Otoño 2012, temporada de novedades

Después del asueto típico de los meses de verano, las grandes tecnológicas nos traerán una interesante colección de novedades para relanzar sus ventas y preparar la suculenta campaña navideña. ¿Cuáles son las sorpresas más esperadas para el final del año?

 

 

  • iPhone 5: los rumores indican que el próximo 12 de septiembre Apple presentará el iPhone 5. El primer dispositivo «completamente nuevo» de la era Tim Cook (o post Jobs). Siguiendo la estrategia que tan buenos resultados ha dado con el 4S y las dos renovaciones del iPad, la comercialización del terminal será casi inmediata: el 21 de septiembre llegará a las tiendas. Según fuentes cercanas a los de Cupertino, la nueva generación contará con una pantalla ostensiblemente más grande (pasará de las actuales 3,5 a más de 4); tendrá un conector dock más pequeño; la entrada de auriculares estará en la parte inferior del chasis -no arriba como hasta ahora-; y el panel trasero mezclará el sofisticado cristal de los 4 y 4S con aluminio, más resistente. Los cuatro núcleos del procesador, la nueva pantalla Retina, novedades en el software, nuevas apps y una cámara aún mejor se dan por supuestos.
  • Windows 8 y Surface: Microsoft, por su parte, intentará que su nueva y más potente versión de Windows y su tableta preparada para soportar este entorno no queden ensombrecidos por el lanzamiento del anterior -y de un iPad Mini-. Para ello ha convocado a los medios a un evento único el 26 de octubre. La duda que surge es qué fabricantes entrarán en la primera oleada de «compatibles» con Windows 8 y cómo responde el mercado a la tardía respuesta de los de Redmond a la tableta de la manzana (su precio no debería superar los 700 dólares) así como si canibalizará ventas a la próxima Surface Pro.
  • Guerra de minitabletas: algunos analistas creen que la siguiente generación de usuarios sustituirá los smartphones por minitabletas. Precisamente por eso son muchos los fabricantes que lanzarán las versiones más portátiles de sus dispositivos. Casi todos dan por hecho un iPad Mini de 7,8 pulgadas con un precio más accesible y con todas las capacidades de su «hermana mayor». La idea es competir con el Nexus 7 que, a pesar de sus contratiempos en la comercialización, debería estar disponible en los principales mercados desde principios de septiembre. También para esas fechas se espera el desembarco del Kindle Fire en Europa. De momento los de Amazon ya han internacionalizado su tienda de aplicaciones. La batalla promete.
  • Cambio de estrategia de Facebook: la gran red social, esa que puede permitirse 83 millones de cuentas inactivas porque el cómputo total supera ya los 950 millones, tendrá que definir su estrategia a medio plazo ante unos inversores que cada vez desconfían más en su capacidad para generar dinero. Los especialistas de Wall Street y Silicon Valley debaten entre si entrará en una carrera de compras para convertirse en una plataforma menos dependiente de los desarrolladores externos -Spotify, Zynga o Square suenan como posibles fichajes– o adentrarse en el mundo de los móviles. No es necesario que construyan un smartphone, sería suficiente construir un entorno operativo basado en HTML5 similar al que preparan Mozilla y Telefónica. En cualquier caso, los de Zuckerberg tendrán que mover ficha pronto para demostrar su viabilidad.
  • ¿Una nueva Yahoo!?: la llegada de Marissa Miller, una gurú venida de Google, traerá una enorme reorganización de la empresa. Habrá enormes despidos -se barajan entre 5.000 y 7.000)  y también una apuesta por remarcar la identidad de la compañía. Tendrán que decidirse entre convertirse en una plataforma publicitaria -veto privado de Google-, una empresa de tecnología, un medio online o un eficiente buscador. La suerte está echada.
¿Quién sigue pensando que el otoño es aburrido?

Surface, la esperada tableta de Microsoft

La primera vez que la vimos ni siquiera sabíamos cómo se llamaba: fue en la primera película de Daniel Craig como James Bond, Casino Royal. La segunda vez que la tratamos fue el dos de mayo cuando la empresa de Redmond nos mostró el resultado de su colaboración con Samsung: una «mesa» táctil que funcionaba como una supertableta. La habíamos disfrutado en teleseries como Hawaii 5.0 pero no sabíamos de muchas más utilidades que tuviera (quizá en industria, diseño o enseñanza, pero no entre el gran público).

 

Ahora, después de que Bill Gates dijera que ya propuso crear una tableta hace diez años -mucho antes de que Steve Jobs presentara el revolucionario iPad- Surface, literalmente, «encoge» para convertirse en la primera tableta propia de Microsoft donde los de Washington se encargan del hardware y el software (muy al estilo Apple) y, sobre todo, han creado un sistema operativo totalmente a medida de su producto. Van aprendiendo.

 

Sus especificaciones son muy interesantes: pesa 676 gramos, tiene 9,3 milímetros de grosor, su carcasa es de magnesio, dispone de dos cámaras y, a diferencia de todas las demás tabletas del mercado, incorpora de serie un teclado táctil que va oculto en la propia funda protectora del gadget. Esta claro que han tardado al entrar al mercado, pero que han pensado muy bien cómo hacerlo (eso también nos recuerda a cómo hacen las cosas en Cupertino).

 

La presentación, rodeada de misterio, fue el pasado lunes por la tarde. Los medios no supieron hasta última hora dónde se llevaría a cabo y, por supuesto, no se desveló ni una sola palabra del objeto de la reunión. A eso de las 7 de la tarde Steve Ballmer presentaba «una nueva diversión de la historia de Windows 8», sin duda el sistema operativo con mejor marketing viral de la historia de Microsoft.

 

Para copar todo el mercado con un sólo producto, Microsoft presentará dos modelos diferentes: el «pequeño» que ya hemos descrito será compatible con Windows RT (la versión de lanzamiento del nuevo entorno operativo) mientras que «por encima» habrá otro modelo de 903 gramos y 13,5 milímietros de grosor que trabajará con la versión «grande» de Windows 8.

 

La versión básica, que seguro será la más demandada por precio, capacidades y movilidad, estará disponible en 32 y 64 gigas este mismo otoño y, según el propio Ballmer, tendrá un precio «comparable» al de las demás tabletas del mercado. La versión con Windows 8 saldrá a las tiendas con 64 y 128 gigas de capacidad de almacenamiento a finales de este año o principios de 2013 y no debería superar los 1.000 dólares en el mercado doméstico.

 

Por supuesto, el dispositivo será totalmente compatible con Skydrive, la versión Microsoft de la nube que tantos adeptos está ganando, así como con todas las aplicaciones y versiones de software de la casa (y compatible) para ordenadores, teléfonos y consolas equipadas con tecnología Windows.

 

 

Cambio de modelo


Surface supone, en sí misma, un enorme cambio en el modelo de comercialización de Microsoft. Hasta ahora la empresa se había dedicado casi en exclusiva a la creación de software que se implementaba en dispositivos de otros fabricantes. El mejor ejemplo es Windows que, gracias a esta estrategia no sólo logró desbancar a Mac OS sino que, además, ha llegado al 90% de los ordenadores domésticos en todo el mundo.

 

En cuanto al hardware, la experiencia de los de Redmond se resume fácilmente: ratones y teclados con buen resultado, Zune como un fracaso mayúsculo (no sólo no desplazó el iPod sino que lo hizo mejor al salir airoso de todas las comparaciones) y la Xbox, hasta ahora el gran éxito de la casa de Windows.

 

Para muchos analistas Microsoft llega demasiado tarde puesto que, aunque la oferta de Windows y Office en una tableta con teclado táctil y físico es muy buena, el iPad está entrando a un ritmo inesperado en las empresas (a pesar de quedarse «encerradas» en el mundo Apple) y los productos con Android crecen a buen ritmo.

 

Sin embargo, creo que el objetivo final de Microsoft no es Apple. Si así lo fuera no se pretendería el inminente lanzamiento de una versión de Office para iPad. La batalla de los ecosistemas está, de momento, perdida para los de Ballmer. El objetivo, real, es Android.

 

A pesar de ser el sistema operativo favorito por los nuevos usuarios, son muchos los que se quejan de la imposibilidad de actualizar sus equipos al ritmo que les gustaría. Además, Samsung no ha recibido muy bien que Google comprara Motorola y, recordemos, también trabaja con Windows Phone. Por su parte, Microsoft cuenta con el apoyo de un fabricante como Nokia que, aún en horas bajas, sigue teniendo el prurito de hacer teléfonos de mucha calidad. Cualquiera que haya tenido un Lumia en la mano lo habrá comprobado.

 

Por otra parte, aunque Google también ha conseguido -sobre todo con la versión Ice Cream Sandwich- que su Android se implemente a buen ritmo en las tabletas, no tiene, a día de hoy, posibilidades de cerrar un ecosistema: falta el centro, los ordenadores, donde los Chromebook se comportan como una gran calculadora con el navegador Chrome incorporado.

 

Además, los de Redmond cuentan con dos armas definitivas: el universo Xbox -el único capaz de plantar cara a la poderosa PlayStation de Sony y que en su siguiente generación quedará definitivamente configurada como el centro de ocio definitivo- y Kinect, su periférico que está adaptándose a cada vez más formatos.

 

Si Microsoft consigue que el fiable Windows 7 gane atractivo visual y consiga sacudirse las dudas de todas las versiones que han sacado al mercado desde el XP, tendrá mucho ganado. Tener un ordenador con Windows 8, un Nokia con Windows Phone, una Surface con Windows RT y una Xbox en el salón con el que controlar todo es mucho más barato que cerrar el ecosistema Apple y, sobre todo, mucho más fácil que hacerlo con un Android, un banco al que le faltan patas y que empieza a ganarse la mala fama del dominador del mercado.