Ubik y Binary Soul, juntos por la integración de la mujer en la industria del videojuego


Durante mucho tiempo (demasiado) la sociedad ha vivido bajo estereotipos de actividades (deportivas, de ocio, laborales o culturales) típicamente masculinas o femeninas. Es cierto que hemos tenido ejemplos que demuestran que cuando uno de esos prejuicios se resquebraja, el salto hacia adelante es enorme. Un buen ejemplo es el de Katherine Switzer en 1967, quien demostró en Boston que una mujer es perfectamente capaz de correr un maratón. Desde entonces los pasos para equiparar deporte femenino y masculino no han parado.

Sin embargo, aún hay espacios en nuestro día a día en los que la mujer parece seguir estando vetada. La tecnología (ya lo hemos hablado muchas veces en esta bitácora) parece ser una de ellos. Y los videojuegos, por ahora, son el mejor exponente.

El pasado verano, sin ir más lejos, la organización del Gaming Ladies sufrió amenazas de boicot por parte de ciertos colectivos machistas. El 27 de julio, sin embargo, 300 profesionales y jugadoras se reunieron para conversar sobre la industria y su afición. Una forma de demostrar que la diferencia entre sexos no debería coartar para nada nuestro día a día.

Precisamente en esta línea, Ubik, la Biblioteca de Tabakalera, organizó en agosto el taller «¡Las chicas también hacemos videojuegos! Crea el tuyo» que buscaba romper estereotipos y demostrar que esta industria es una forma estupenda de ocio y de buscar una profesión de futuro sea cual sea nuestro sexo.

Eneka Fernández, coordinadora de programas de Ubik-Tabakalera asegura que «cuando buscábamos imágenes para el taller utilizando palabras como «gamers» y «girls» los resultados eran terroríficos: cosificación, objetualización, pasividad, etc. En pocos casos se veían ejemplos de mujeres creadoras y emprendedoras».

Lo más curioso, según Fernández, es que «la cosa cambia bastante cuando buscamos con términos en euskera: «emakumeak eta bideojokoak» tiene resultados de artículos que buscan la paridad de género».

El taller, impartido durante cuatro días por Endika Campo, Technical Manager de Binary Soul, contó con mayoría de mujeres entre los participantes. La idea fue poner en marcha una introducción al diseño de videojuegos hasta llegar al desarrollo de un título tan legendario como «Pong». Además, se implementaron las mecánicas especiales que cada participante del taller quiso dar a su juego.

La cooperativa tecnológica bilbaína ha apoyado siempre participar en iniciativas que subrayen que tanto las carreras técnicas como la industria del videojuego o la tecnológica son un área vetada a las mujeres (de hecho cuenta entre sus fundadores con Beatriz Ausukua que en 2016 estuvo entre las 50 admitidas para la nominación al premio Ada Byron.

Las instituciones también están realizando un esfuerzo para motivar a los más jóvenes a participar en iniciativas que buscan normalizar la igualdad de género así como potenciando el papel de la mujer en los currículos tecnológicos. Sin duda, todas las perspectivas son fundamentales para el desarrollo creativo así como a la hora de aplicar conceptos como la lógica, las matemáticas o la física.

En el desarrollo de nuevas profesiones (destacan las relacionadas con la automatización de procesos, la profesionalización digital y la integración de la gamificación) el papel de las mujeres es igual de importante que el de los hombres.

De esta forma, talleres como el de «¡Las chicas también hacemos videojuegos!» no solo abren una ventana de posibilidades de desarrollo personal y profesional entre los más jóvenes sino que permiten que tanto ellas como ellos se asomen a ese nuevo mundo que nos espera y a centros de formación profesionales tan respetados como Digipen, Harrobia, Tartanga o Meatze, entre otros.

Ubik, cuando aprender es un juego

El verano es siempre una época de ilusiones y retos. Un momento en el que nos tomamos un descanso de nuestra rutina laboral (y educativa) y nos dedicamos a hacer lo que nos gusta y, muchas veces, nos replanteamos cómo debe ser el nuevo año. Precisamente por eso, el estío es un reto para conseguir que los más jóvenes se acerquen a actividades poco convencionales y que éstas, además de ser divertidas, sean productivas.

Precisamente por eso merece un espacio aparte hablar del Taller de Gamificación y Desarrollo de Videojuegos que Binary Soul impartirá entre el 1 y el 4 de agosto dentro de Ubik, la biblioteca creativa de Tabakalera Donostia. Con una duración de 12 horas y un público jóven (a partir de 15 años y sin necesidad de conocimientos técnicos de base) la propuesta de la cooperativa bilbaína busca romper moldes.

En primer lugar porque tiene un enfoque que busca romper los estereotipos de talleres dedicados a solo a chicos; en segundo lugar porque no quiere que sea un ejercicio para aficionados y personas con sólidos conocimientos técnicos: busca acercar los videojuegos y la gamificación a cualquier joven con curiosidad por cambiar su perspectiva de este mundo y las nuevas tecnologías. Por último, porque, como es habitual en la empresa, siguen apostando sólidamente por el euskera y la cultura vasca.

Inspirados en la gesta de Katherine Switzer, primera mujer en disputar el Maratón de Boston a pesar de la oposición de los jueces, el taller busca acercar al público femenino igual que al masculino y demostrar que todas las perspectivas son necesarias a la hora de ser creativos.

El primer bloque del taller buscará analizar qué es un videojuego, los tipos que hay, sus características y para qué sirven. Además, mostrarán las trastienda de los mismos: cómo funcionan, sus componentes, sus motores gráficos, su ciclo de creación y el proceso de documentación necesario para crear la historia del mismo.

Una vez contextualizados, los jóvenes conocerán la herramienta elegida para su proyecto: Unity 3D. De la mano de Binary Soul los asistentes conocerán todas las características del mismo: la instalación, el funcionamiento de la interfaz, cómo crear e importar proyectos, programación C#, assets store e importación, etc. Unos cimientos necesarios para pasar al desarrollo de un videojuego.

La idea será crear un «arkanoid», un juego tipo Pong. Un formato reconocible por los asistentes -casi todo el mundo ha jugado a éste tipo de juego ya que es sencillo de entender, de programar, desarrollar y personalizar. Cada alumno aspirará a crear su escenario, su pelota y enemigo, sus efectos de sonido y partículas, etc.

En definitiva, una experiencia de aprendizaje en el que romper barreras y enseñar a los más jóvenes que el mundo de las tecnologías y la gamificación es mucho menos ajeno de lo que podemos plantearnos de partida.