Llamadas WhatsApp, ¿qué debemos saber?

Y por fin llegó el día y con el también la polémica y el revuelo. WhatsApp por fin activaba las llamadas «gratis» (permitidnos las comillas) para todos los usuarios de Android y Blackberry 10 sin necesidad de invitación. Cualquier persona de entre nuestros contactos con la aplicación descargada sería susceptible de recibir (o realizar) una llamada a través de la aplicación sin necesidad de gastar minutos de la tarifa móvil contratada. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hacía desde hace meses Facebook, Google, Apple, Microsoft… son las conocidas llamadas VoIP que hasta ahora tan poco eco han tenido en nuestro mercado. ¿Por qué? Porque la cuota de penetración de la app del teléfono verde es del 95% en el Estado. Ninguna de las anteriores sueña con eso.

Lo de WhatsApp con lo gratis viene de lejos. No hace demasiado se levantó un gran revuelo -casi un motín- cuando los desarrolladores del programa decidieron que iban a empezar a cobrar alrededor de 1€ a quien quisiera usarla. Eso la mantendría libre de publicidad y ayudaría a mantener un servicio que empezaba a crecer exponencialmente y a ser el estándar en Occidente. Sin embargo, los que estábamos acostumbrados a pagar cifras desorbitadas por los SMS nos quejamos amargamente.

Ni eso, ni los problemas de privacidad que han ido siempre aparejados a WhatsApp han permitido que Telegram (a todas luces más rápido, estable y capaz que el programa ahora propiedad de Mark Zuckerberg), Line o compañía acaben de despegar para ser competencia real.

Por eso tanta polémica con unas llamadas «gratis». Porque todo lo que es gratis nos gusta aunque si luego nos paramos a pensar en todo lo que rodea a la llamada ya no sea tan gratis. Y ahora llega el momento de explicar esas comillas sobre la mágica palabra. El único modo de que la llamada nos salga completamente gratis es estar dentro de una red WiFi gratuita (y, estrictamente, por la de nuestros hogares pagamos). Si no, estaremos consumiendo datos de nuestra tarifa móvil. Hagamos la cuenta: cada dos minutos de llamada gastaremos unos 2 MB de datos. Si la media de consumo en el Estado es de 700 MB por cada línea… da para 350 minutos. Nada barato. De hecho, el simple hecho de realizar una llamada perdida -cuidado con pulsar el icono de la llamada por error o por probar- nos exige 100 Kb.

Ya no es tan gratis. No gastamos minutos pero gastamos MB que, por lo general, suelen ser más caros. Además, respecto a estos consumos, hay que tener en cuenta el giro de estrategia que han tenido muchas operadoras de nuestro mercado (¿lo habrán hecho en previsión de la llegada de estas llamadas VoIP? Sí, sin duda). Durante mucho tiempo cuando contratábamos una tarifa de datos nos garantizaban un paquete de datos a «alta velocidad» (ya vimos que mucho menos alta de lo que debería) y, una vez superado ese umbral podíamos seguir conectándonos «gratis» a menor velocidad.

Ahora, muchas de ellas -os recomiendo los informes de la OCU y Facua- avisan de que una vez superado el consumo contratado se cobrará el resto. Y no lo harán barato. La batalla (aunque este es otro tema) es qué harán con los usuarios que no consuman todo lo contratado. ¿Devolverles el dinero? ¿Acumulárselo para otro mes? Es por ello que hemos de tener cuidado si la llamada la realizamos con tarifas «bajas» de 1 GB deberemos tener el mismo cuidado que con aplicaciones de ocio en streaming (los usuarios habituales de YouTube y Spotify ya sabrán cómo se las gastan estos programas).

Además, para quienes se planteen usarlas recomendamos que se relean las condiciones de su tarifa porque no todas las operadoras incluyen el formato VoIP en sus ofertas y, o bien no permiten usarlos porque no están activados, o simplemente cobran por ellas. Algunas compañía en vista del éxito que han tenido las llamadas vía Skype, FaceTime, Viber, etc. han decidido bloquear este sistema para que las llamadas de voz no corran la misma suerte que los SMS que fueron su gran fuente de ingresos durante años.

Vodafone, por ejemplo, no admite estas llamadas con cualquier tarifa inferior a las «Red» ni en las @S o @XS. Movistar y Orange las aceptan sin problemas (de hecho, Tuenti también si se hace a través de su plataforma. Yoigo, sabedora que la batalla está en los datos, no solo ha quitado el capado y ha seguido los pasos de Movistar, sino que ha creado tarifas tan competitivas como la «Infinita» con ¡20 GB de 4G! por menos de 30 euros IVA incluido. Respecto a las Operadoras Móviles Virtuales solo descuentan los megas gastados de la tarifa.

Otro de los problemas que pueden tener estas llamadas son las que realicemos -o recibamos- en el extranjero donde los datos «roaming» son mucho más caros que los minutos.  Por último, la calidad de la llamada, sea en red WiFi o en cobertura 4G es tan mala como en Viber. ¿Significa eso que no merecen la pena?

No, solo significa que habrá saber cuándo usarlas. Tienen sentido cuando estemos en el extranjero en una red WiFi gratuita (ahorraremos datos y minutos). También aquí cuando queramos comunicarnos más rápidamente al amparo de nuestra línea inalámbrica. En los demás casos, como hemos dicho, nada nuevo bajo el sol.

PD: como siempre ha habido quienes han intentado aprovecharse de la situación y han creado la aplicación «Activar Llamadas WhatsApp» que ha tenido menos de 500.000 descargas. No son pocas pero dentro del número de usuarios Android en el Estado ha sido una cifra residual. Cuando la descargamos aceptamos suscribirnos a un servicio de mensajería premium que puede costarnos hasta 40 euros al mes. Otro motivo más para tener cuidado con a quién damos nuestros datos.

Nokia, Holanda y las operadoras españolas, el mundo de la telefonía se agita

No es la primera vez que hablamos en estas páginas de Nokia, las operadoras de telefonía, las regulaciones para controlarlas o las tarifas de voz que aplican. Tampoco de la importancia de este sector económico en las empresas tecnológicas o de nuevos modelos que se van a lanzar al mercado. Pero sí es la primera vez que hablamos de todas estas noticias porque ocurren en una misma semana.

Nokia enciende la alarma


Que Nokia está en crisis tampoco es algo que sorprenda a nadie. Que su primer ejecutivo no finlandés lo haga público y tenga declaraciones de lo más desacertadas tampoco. La última semana Stephen Elop -ex Microsoft- advirtió de que durante el segundo trimestre del año sus ventas caerán sustancialmente. De hecho, la empresa lapona ha hecho público que podrían estar en el límite entre los beneficios y las pérdidas. El motivo es doble: la caída de precios y de ventas de dispositivos.

Para los más críticos con la gerencia de Elop ha sido precisamente su llegada el detonante de esta nefasta caída: el margen operativo está entre el 6 y el 9%, un punto menos que a principios de este año y más de dos puntos menos que el último trimestre de 2010, justo cuando llegó el nuevo CEO.

Nokia había calculado unas ventas de entre 6.100 y 6.600 millones de euros, la mitad que el trimestre anterior cuando los beneficios fueron de 529€, cifra que ahora podría reducirse a la tercera parte. Lo peor de todo es que haber aireado con tanta antelación las cifras ha provocado que el valor de sus acciones se derrumbe un 10% y bajen al precio de 1998.

Sin embargo, Elop es «optimista». Anuncia que en breve llegarán «grandes productos móviles» y asegura que para amortiguar la caída acelerarán su transición a Windows Phone 7. Aunque sigue siendo líder mundial de telefonía móvil, tanto en la gama baja como en smartphones, es precisamente en este segundo sector donde ha cedido más el último trimestre pasando del 38,3% al 24,3% y también donde más beneficios obtienen las compañías.

Durante los últimos meses Nokia ha visto aumentar la competencia en todos los frentes. Tal es así que aunque vendiera 108 millones de dispositivos entre enero y marzo -seis veces más que Apple-, sus beneficios son muchos más bajos que los de la empresa de Jobs. Cada vez hay más rivales entre los teléfonos inteligentes -ha perdido mucha cuota en Europa y China, sus plazas fuertes, por «culpa» de Android, según Elop- y se multiplica la competencia India y China entre los teléfonos de gama baja, como son el caso de Huawei o ZTE.

El primer paso del reajuste será el despido de 7.000 empleados en todo el mundo. De momento, en el Estado ha cerrado su tienda online, aunque Ovi todavía sobrevive. Esperemos que no se desmorone otro grande de la telefonía europeo -como ya le pasó a Ericsson, absorbida por Sony; Siemens, por BenQ o Alcatel, que aunque sigue «viva» sólo tiene una presencia testimonial en el mercado-.

España, a la cabeza en tarifas…


… pero no precisamente por su competitividad. Las llamadas de móvil en el Estado siguen siendo más caras que la media de la UE. Así, aunque el precio medio pasó de los 17 a los 16 céntimos de euro por minuto, casi se sigue duplicando la media de la Unión, que se sitúa en 10 céntimos, según un estudio de la Comisión Europea.

La tasa de penetración de teléfonos móviles alcanzó -según este mismo informe- el 121,8% en enero, todavía por debajo del 124,2% de la UE. El mercado doméstico está controlado por Movistar, con un 43,8% de las líneas, mientras que Vodafone, su principal rival, se sitúa en el 29,9%. Ambos están en ligero retroceso frente a los operadores más pequeños -Orange, por ejemplo- o los virtuales.

En cuanto a la banda ancha fija, la disfrutan un 23,7% de los ciudadanos, frente al 26,6% en la UE y el 91% de esas líneas superan los 2 megas. Su «prima» móvil, sin embargo, registra mejores resultados y es usada por el 13% de los ciudadanos en los teléfonos móviles y un 16% en los ordenadores portátiles. En este segundo caso la media continental está en el 19%. En el primero, es el cuarto Estado con más accesos.

Los usuarios diarios de internet son ya el 58% de los habitantes, por un 44% que la visitan frecuentemente. La cifra total está lejos de la media, sobre todo si tenemos en cuenta que el 32% de los españoles nunca ha usado la red de redes.

Holanda prohibirá a las operadoras bloquear aplicaciones


Para muchos ciudadanos Holanda es paradigma de libertades y tolerancia en lo social. Ahora el pequeño Estado quiere demostrar que también lo es en lo tecnológico. Por ello se han puesto manos a la obra para sancionar una ley que prohibirá a las operadoras telefónicas el bloqueo de aplicaciones teniendo que respetar el principio de neutralidad de la Red. Algunas de estas aplicaciones, como Skype no sólo han hecho público su apoyo a la medida, sino que la han celebrado públicamente.

Una normativa similar a esta ha sido recientemente reclamada por los ciudadanos en la última reunión del G8 en París. Desde las empresas de aplicaciones esperan que esta iniciativa sirva de ejemplo a los demás países y se extienda rápidamente por toda la Unión. Sobre todo si tenemos en cuenta que hace ya casi un año que Chile aprobó la Ley de Neutralidad de la Red en su Congreso y se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una normativa de este tipo.

En Estados Unidos, de momento, sólo existe un precedente similar. Se dio cuando la FCC (Comisión Federal de Telecomunicaciones) sancionó a Comcast en verano de 2008 por bloquear el acceso a internet a usuarios que se descargaban contenidos. Desgraciadamente, sólo unos meses más tarde otro tribunal desautorizó a la FCC lo que llevó al ente a crear dos tipos de accesos a la red en 2010. Por un lado uno regulado para operadoras fijas y otro para móviles. Las primeras si están obligadas a respetar la neutralidad en la red.