Uber, y Berlín dio con la tecla

Alemania va a acabar convirtiéndose en el enemigo número uno de Silicon Valley. Después de fallar a favor de los editores en la pugna que estos mantuvieron con Google por su agregador de contenidos; después de obligar a los del buscador a pagar cuantiosas indemnizaciones por el robo de contraseñas WiFi y publicar imágenes en StreetView sin consentimiento de los ciudadanos; después de la crisis diplomática entre la Cancillería y la Casa Blanca por los casos de espionaje y la batalla industrial que libran ambos países, Berlín ha conseguido tumbar un proyecto que estaba trayendo de cabeza a otros Estados de la Unión.

Uber, el servicio estadounidense que permite poner en contacto a un pasajero con un conductor, parece haber sufrido un golpe irreversible. El Gobierno de Merkel ha decidido prohibir el uso de la aplicación debido a que los pasajeros no están asegurados y esto es un problema para su integridad física y legal. Así, más allá de proteger a su sector de taxistas, consigue colocar la aplicación -su funcionamiento- en una vía muerta que podrían aprovechar otros miembros de la UE para bloquear a la empresa.

El Senado de la Ciudad-Estado de Berlín no sólo prohibió su uso en la capital -en breve lo harán los demás länder sino que mandó una advertencia a los de San Francisco para que cesaran de modo inmediato su actividad. El argumento de la sentencia es irrefutable: «Uber contraviene la seguridad de  los pasajeros mediante el uso de conductores no verificados en vehículos sin licencia» ya que los pasajeros no están asegurados «en caso de resultar heridos en un accidente».

De no cumplirse la sentencia Uber se enfrentaría a una multa de 25.000 euros. Es cierto que no parece cantidad suficiente para parar la actividad de la empresa, sin embargo, los 20.000 euros que deberá abonar cada conductor parece que será mucho más efectiva a la hora de que nadie se atreva a darse de alta en el servicio.

Por si acaso, Uber fue advertido de que si se negaba a pagar las multas por su actividad de modo reiterado, se arriesgarba a una pena privativa de libertad. Berlín se convierte así en la segunda ciudad que bloquea a la empresa en Alemania después de Hamburgo y las administraciones de Frankfurt y Múnich ya han anunciado que estudiarán las sentencias para saber si son aplicables en sus respectivas ciudades.

Curiosamente, a pesar del golpe, la filial germana de Uber ya anunciado que tiene intención de ampliar sus servicios a Colonia, Stuttgart y Düsseldorf. Además, en un comunicado, Fabien Netsman, portavoz de la empresa en Alemania, se quejó de que la sentencia es «de todo menos progresistas» así como de «limitar la posibilidad de elegir de los consumidores».