Oculus Go, una buena entrada a la RV

Para la gran mayoría del público, la Realidad Virtual y sus herramientas son algo caro, friki, con pocos usos cotidianos y, sobre todo, ajeno. Algo de lo que hablan en foros de videojuegos, industria 4.0 y algunas webs especializadas que a la larga se “evaporará” como lo han hecho otros avances rompedores de la tecnología década tras década.

Sin embargo, la continua demanda de los usuarios por interactuar con los contenidos hace que en poco más de una década hayamos pasado de las teclas a las pantallas táctiles y de ahí a la interactividad absoluta. El siguiente paso “lógico” es convertirnos en parte del contenido.

Es entonces cuando dispositivos de precios medios como Oculus Go (la empresa que comenzó a democratizar hace más de un lustro la RV las vende a partir de 219€) llegan al mercado para hacernos cambiar de opinión. ¿Lo consiguen? Lo veremos a continuación.

Sobre el papel estas gafas de realidad virtual pintan francamente bien. Se trata de un visor sin cables, audio inmersivo, gráficos 3D cristalinos y una óptica que la propia empresa describe como cristalina. Además, su tienda de contenidos ofrece ganchos como Anne Frank VR, para descubrir el espacio anexo secreto donde vivió la heroína; Ocean Rift, el primer safari acuático; Masterworks: Journey Through History, para viajar por tres continentes y descubrir más de 3.000 años de Historia de la Humanidad, por poner solo unos ejemplos. Contenidos, a priori, perfectos para sectores como la educación. En total, más de un millar de experiencias educativas y de ocio de calidad.

¿Ocurre lo mismo en la mano? Partamos primero de la premisa de que no es un equipo premium, sino una herramienta para democratizar esta tecnología. Una tecnología que, dicho sea de paso, tiene en su principal característica su mayor enemigo cuando hablamos de ocio: al ser inmersiva requiere dedicación total en un momento en el que la mayoría de los consumidores utilizan dos pantallas a la vez (smartphone o tablet a la vez que televisión, por ejemplo).

Asimismo, su enorme virtud en forma de tienda propia de aplicaciones y contenidos la deja al margen de otras tiendas muy potentes como Google Play que, no solo abarataría el precio de los contenidos sino que ayudaría a demostrar el verdadero potencial del hardware en casi todos los escenarios. Muchos de los contenidos más interesantes tienen un precio que ronda los 25€ mucho para un equipo que tiene en su autonomía su talón de Aquiles. Es muy complicado estar más de una hora con ellas encendidas sin que la batería caiga por debajo del 10% (con el riesgo de apagón a mitad de contenido o partida que ello conlleva).

En cuanto a la usabilidad y ergonomía, esa hora parece más que suficiente para que los ojos acaben cansados. Es cierto que esto ocurre con todas las gafas que hemos probado. ¿Por qué? Porque la cercanía de la pantalla a nuestros ojos tiene el mismo efecto que ocho horas delante de una pantalla “normal”.

El casco, aunque ligero, acaba pesando y, como ocurre en cualquier equipo con pantallas, se calienta rápidamente. Eso provoca una sensación de ligera incomodidad y de ojos que se secan que todavía no hemos conseguido evitar con ningún dispositivo de este tipo.

En cuanto al hardware, la resolución es mejorable puesto que acusamos un “efecto rejilla” y en algunos contenidos, la calidad de imagen de los “escenarios” que no son fotos 360 son demasiado acartonados. Quizá acusemos la falta de un poco de potencia para mover más fotogramas por segundo. El propio diseño del conjunto crea un marco negro alrededor de la imagen que hace que la experiencia sea menos inmersiva de lo que se espera.

¿Significa esto que es un mal equipo? Para nada. Resulta recomendable para educación -siempre que se trate de exposiciones cortas- pues los contenidos son sobresalientes; tiene un enorme gancho comercial en ferias y exposiciones. En formaciones laborales, en temáticas como el PRL, por ejemplo, se antoja como una herramienta intachable. Es perfecto para aquellos que quieren acercarse por primera vez a una tecnología que parece haber llegado para quedarse y, sobre todo, que pretende demostrar que, aunque está naciendo, tiene un potencial de mejora enorme.

En definitiva, un primer paso para disfrutar sabiendo que lo mejor está aún por llegar.

Festivales de música, cuando la tecnología mejora lo que es bueno

La generación millennial y la generación Z (o post millennial) tienen como punto en común su relación con las TIC. Casi todo con lo que se relacionan ha sufrido un proceso más o menos profundo de digitalización que lo hace, en teoría, más sencillo y fiable. Los festivales, algo que ninguna de las dos generaciones ha creado pero que sigue siendo sinónimo de diversión y verano, no iban a ser menos y también tienen su versión 2.0.

Así, más allá de hacer que no se pague con dinero en efectivo o tarjetas -permite crear una cuenta a débito para controlar el gasto de los usuarios- regala también a los organizadores una enorme cantidad de información sobre su producto, conocer las afluencias, los consumos en bebidas y comidas o la recepción que ha tenido el merchandising para hacer estos eventos cada vez más atractivos.

Festivales como Tomorrowland, Coachella o BBK Live están apostando por la tecnología RFID para implementarla en pulseras y convertirse en espacios cashless. El objetivo es ofrecer una experiencia más completa al público y dejar atrás las colas o la necesidad de un medio de pago específico para hacerse con cualquier alimento bebida o merchindising. Todo se consigue ahora en segundos.

Empresas como Intellitix, pionera en el desarrollo de estos servicios, tienen claro que no solo hacen que el evento sea más cómodo y personalizado, sino que esta mejora de los servicios hace que se amplifique y mejore la calidad de la marca del festival. Todo ello como antesala de una enorme cantidad de Big Data que permite a los promotores saber en todo momento como optimizar el espectáculo: aforo, puntos de acceso libres o problemáticos, gente que falta por entrar, dinero gastado, dinero pendiente de gastar, en qué se ha consumido y, por supuesto, todos los datos personales facilitados por los asistentes.

La explosión de tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada permitirán, además, maximizar la experiencia del usuario y alcanzar un nuevo perfil de asistente que quiere algo más exclusivo y personalizado.

Cruzar durante los meses posteriores al evento todos los datos, demandas y consumos de los clientes funciona de una forma mucho más efectiva que la publicidad o las encuestas a la hora de negociar con proveedores, con sellos musicales, agencias de transporte y viajes así como con empresas interesadas en anunciarse. Spotify, por ejemplo, es especialmente activa en este sentido y siempre busca una forma de crear listas personalizadas de los festivales para cada asistente: la información RFID de las pulseras, por ejemplo, les facilita enormemente el trabajo y les da ventaja a la hora de competir con otras plataformas de música en streaming.

Más allá de todo esto, Festivales como Burninng Man en Estados Unidos, se han mostrado como el centro de reunión perfecto para la búsqueda de ideas para aplicar la tecnología en casi cualquier ámbito social cotidiano. En esta dirección, Sonar 2018 contará con una nueva edición de Sonar +D en el que se reunirán artistas, tecnólogos, hackers y makers con el fin de encontrar nuevas soluciones a las demandas de creatividad y tecnología de eventos de este tipo: un pequeño resumen de la sociedad en un espacio y tiempo acotados. Sin duda, la música puede ser la gran musa de las generaciones tecnológicas.

Noticia recomendada por Binary Soul

Miniland Baby 2,4”, tus ojos sobre lo que más quieres

Como ya sabréis los que seguís esta página hace casi medio año comencé a disfrutar de la paternidad. Y, aunquw suene manido, me ha servido para replantearme muchas cosas de mi vida. Una de ellas, mi relación con la tecnología.

Siempre he defendido esta como una herramienta. Un medio y no un fin. Y por eso os traigo hasta este pequeño rincón de internet el análisis de uno de los equipos que más fácil me ha hecho la vida durante las últimas semanas. Se trata del Miniland Baby 2,4”, un vigilabebés con pantalla integrada que nos permite aprovechar mejor los momentos de descanso de nuestro bebé.

El equipo, muy fácilmente configurable (menos de 5 minutos) cuenta con una cámara (se pueden añadir tres más para generar una imagen de cuatro canales) y un dispositivo de monitorización ligero y de largo alcance que lo hace muy útil.

Esta parte del conjunto cuenta con una batería recargable de larga duración que lo hace aún más práctico. Asimismo, permite gestionar horarios de comidas o de cambios del bebé para permitirnos tener su “agenda” al día de una forma más controlada.

La cámara cuenta con un “modo noche” para poder ver al bebé incluso en condiciones de baja luminosidad e incorpora sonido ajustable que permite saber mejor el estado de la criatura.

Por si esto fuera poco, gracias a la aplicación eMyBaby, si el equipo está instalado en una zona WiFi podremos acceder de forma remota a las cámaras desde cualquier dispositivo con acceso a internet.

El programa, gratuito, es muy intuitivo y práctico y gestiona perfectamente la notable calidad de imagen y sonido que nos ofrecen las cámaras en cualquier condición.

Sin duda, una inversión (o en nuestro caso un regalo) muy recomendable para ayudar a desarrollar el descanso del bebé de una forma independiente y ayudar a los aitas a tener un momento de tranquilidad o de trabajo entre la vorágine de momenros que nos regalan los más pequeños.

Indoor generation, personas encerradas

La nuestra es una generación de etiquetas. Es una generación a la que le encanta ponerlas (vía redes sociales, por ejemplo) y a la que se las han puesto como a pocas antes. Millennials, generación Ygeneración 2.0generación “sandwich”, etc. Todas intentan reflejar matices de un grupo humano heterogéneo “esclavo” de sus propias características y de la crisis financiera y social heredada.

La última etiqueta en llegar, sin embargo, es ciertamente preocupante. El 90% de nuestro tiempo, según la Organización Mundial de la Salud, lo pasamos entre cuatro paredes. Esto hace que respiremos un aire hasta cinco veces más contaminado que el del exterior. Es lo que denominan la “Indoor generation” y sufrimos enfermedades derivados de la falta de exposición a la luz solar y de ese aire inmóvil, viciado, en suspenso y, en definitiva, contaminado.

Algunos de los efectos cuantificados son, por ejemplo, un 40% más de probabilidades de desarrollar asma. Además, la estadística indica que el tercer hijo de cada familia tendrá algún tipo de alergia de nacimiento.

En Europa, esta generación está compuesta en un 75% por urbanitas. Lo peor, es que, según YouGov, casi nadie tiene una percepción real del tiempo que permanecemos encerrados en casa -o el trabajo-. En España los ciudadanos piensan que solo están así el 61% del tiempo cuando la cifra llega al 90%. En Italia y en Reino Unido con una cifra de aislamiento similar, las percepciones on muy diferentes (creen que pasan en casa o el trabajo entre el 57 y el 71% del tiempo).

Otro de los problemas de esta encerrado es la alteración del ciclo circadiano: ese sistema biológico que indica a nuestro cuerpo cuándo “apagarse” y cuando “activarse” en función, entre otros, de la luz solar.

Entre los orígenes de este problema reside una vida más sedentaria y solitaria provocada por un mal uso de los dispositivos tecnológicos. Como siempre hemos dicho, la tecnología ha de ser un medio y no un fin. Tiene aplicaciones médicas, medioambientales, laborales, etc. de un valor incalculable. No obstante, cuando nos centramos más en ella que en lo que nos rodea (preferimos, por ejemplo, tener un trato “virtual” con una persona mediante una red social que quedar en persona con ella) todo se deforma y envicia.

Más allá de soluciones como las propuestas por investigadores de la Universidad de Copenhague -abrir las ventanas, limpiar la casa, usar el extractor al cocinar o salir a la calle-, usar de una forma responsable nuestros dispositivos y redes y, sobre todo, usar el sentido común en nuestro día a día son el mejor remedio contra cualquier tipo de problema o etiqueta.

Objetivo Bizkaia, apoyando la tecnología vasca desde Tele 7

Es habitual encontrar colaboraciones entre personas, sociedades o empresas que, aunque sobre el papel son diferentes, buscan objetivos similares. Buen ejemplo de ello es el trabajo que llevan realizando desde hace más de un año (casi dos) Tele 7 y Binary Soul.

La primera una radiotelevisión radicada en Barakaldo que desde su nacimiento hace más de dos décadas siempre ha trabajado para mostrar la realidad de la margen izquierda. Sus grandes problemas pero también sus enormes posibilidades como motor social y económico de Bizkaia y que ha plasmado como nadie las inquietudes de sus habitantes y ha arrojado luz sobre su renovación y su carácter emprendedor.

La segunda, una cooperativa tecnológica de Bilbao que a pesar de estar en vanguardia en materia de virtualización o industria 4.0, nunca ha abandonado sus raíces y está altamente comprometida con la economía, cultura y sociedad vascas.

Es por ello que cuando hace 18 programas Binary Soul fue invitada al programa de Susana Porras para hablar del lanzamiento de Sorginen Kondaira en Objetivo Bizkaia no tardó mucho en surgir una colaboración de la que han surgido entrevistas tan interesantes como las realizadas a Wimy, Kaia Studios, Biboo Bikes, Innovaero, Inguralde, InnoBK, Osteophoenix, Maider 112 o Arin Innovation.

Todas ellas empresas bizkaitarras, muchas de ellas del propio Barakaldo o Ezkerraldea que tienen como denominador común su apuesta por la innovación, la disrupción, la tecnología y el trabajo que realizan cada día para hacer que la región siga siendo un referente económico dentro y fuera de Euskadi.

El programa, además de seguir un formato en el que se presentan noticias y novedades relevantes relacionadas con el mundo de la tecnología, siempre guarda un tiempo preferencial en el que representantes de start ups de Bizkaia puedan mostrar su evolución, su razón de ser y, sobre todo sus objetivos. Además, como espacio abierto e informativo, se ofrecen datos sobre la misma para que los espectadores -y, por qué no, otras empresas- puedan ponerse en contacto con ellas para encontrar sinergias e intereses comunes.

Asimismo, desde el principio el programa ha mostrado un marcado interés social motivo por el que, por ejemplo, se reservó un espacio para que Gorka García, antiguo socio de la cooperativa, puediera contar su nueva etapa ayudando a niños sordos en Nepal.

En definitiva, una comunión enriquecedora para todos y que nos muestra que no importa el tipo de reconversión en el que estemos inmersos, el tipo de crisis o época de bonanza que vivamos, Bizkaia y la Margen Izquierda, siempre serán vivero de emprendedores, de innovadores y soñadores que trabajarán día a día para que seamos vanguardia económica y tecnológica.