Nvidia Tegra, la revolución de los chips

 

Nvidia es el mejor exponente del CES. Una empresa californiana de chips que siempre trae sorpresas, evoluciones y revoluciones a la Feria de Las Vegas y que cada año busca actualizarse y dar un golpe a la competencia en el escaparate más grande posible. En «casa». Si el año pasado fue el Tegra K1 el protagonista, este año le ha tocado el turno al X1 o, lo que es lo mismo, la aplicación de toda la tecnología de escritorio de las estanterías de los de Santa Clara a los equipos móviles y a los automóviles.

 

Con arquitectura de 64 bits, ocho núcleos (256 para la parte gráfica frente a los 192 del K1), se aprovecha de la tecnología de los Maxwell para multiplicar su rendimiento. Su tecnología de 20 Nm, su RAM DDR4 y su soporte para 4K es posible gracias a la dupla ARM Cortex A57 más ARM Cortex A53. En definitiva, una evolución que dobla el rendimiento del K1 y que elimina la distancia entre ordenadores y los demás equipos para facilitar, por ejemplo, el desarrollo de motores gráficos.

 

En la presentación quedó claro que sólo cuando la exigencia es máxima (gráficos y efectos muy complejos) se nota una diferencia respecto a los Maxwell de sobremesa. Con cualquier programa normal no habrá ningún salto de rendimiento ni diferencia, salvo en la mejora exponencial de la gestión de la energía. Para una demo «elemental» el X1 tan sólo necesito 10 vatios frente a los 100 que necesita una Xbox o a los 300 de una tarjeta gráfica de la propia Nvidia.

 

Pensado para trabajar con los últimos formatos de vídeo 4K y hasta 60 fps, su capacidad es un guiño al crecimiento continuo de la resolución de las pantallas en los equipos clásicos… y en los acercamientos que numerosos fabricantes están haciendo por llevar el 2K y el 4K a los smartphones y tabletas. Por cierto, en la conferencia Nvidia se jactó al comparar su chip con otros de relumbrón y superar el rendimiento de un famoso «anónimo» (no hay datos oficiales), el A8X de Apple.

 

 

 

 

Sin embargo, el futuro del X1 no está sólo en smartphones o tabletas. Los sistemas integrados de los coches de infotainment y seguridad son un mercado que todavía está naciendo y que Nvidia no quiere perderse. Drive PX es la solución que cuenta con dos Tegra X1 trabajando solidariamente para poder gestionar los 1.300 millones de píxeles por segundo que generan las doce cámaras que colocaron en el exterior de un coche. Una solución de hardware para desarrolladores ajenos a los fabricantes y que puede permitir sistemas de seguridad y aparcamiento automático mucho más elaborados que los actuales.

 

Y si el PX se encarga del perímetro del vehículo, el Drive CX se encarga de lo que ocurre dentro de la carrocería. Su potencia de procesado permite gestionar de modo autónomo los contenidos de hasta cuatro pantallas HD y es compatible con los principales sistemas del mercado por el momento: QNX, Linux y Android. Además, el Nvidia Drive Studio Software será de gran ayuda para la creación de interfaces para aquellos constructores que quieran entrar en la era de las TICs y no sean mañosos en la creación de estos servicios.