AT&T, un nuevo gigante tras la compra de TimeWarner

Una vez más, las nuevas tecnologías han sacudido un mercado. En este caso, las nuevas plataformas de distribución de contenidos audiovisuales están obligando a las compañías «tradicionales» de comunicaciones y a los generadores de contenidos a transformarse para sobrevivir. Y uno de los mejores ejemplos lo vivimos la semana pasada cuando TimeWarner, uno de los principales productores de cine y televisión decidió ponerse en manos de AT&T, un poderoso aliado por su control del mercado de acceso a internet así como de contenidos por cable.

TimeWarner llevaba tiempo buscando un acuerdo grande que le permitiera consolidar su futuro a pesar de la presión de la competencia (generadores de contenidos como Netflix) y de su deuda (de más de 24.000 millones de dólares). Jeff Bewkes, su CEO, había dejado entrever en varias ocasiones que estaba dispuesto a escuchar una oferta justa. Y parece que la de AT&T que valora a la histórica empresa en más de 85.000 millones de dólares lo es.

Sobre todo porque la operadora también se hará cargo de la deuda además de pagar una buena parte en efectivo a los accionistas y otra parte en acciones de la nueva empresa resultante. El otrora monopolio (mejor dicho, parte de monopolio) se defiende de esta forma de tecnológicas como Apple o Alphabet que llevan tiempo mostrando su interés por conseguir una empresa de contenidos para sus plataformas. De hecho, la empresa de la manzana ya se acercó hace unos meses a TimeWarner.

La concentración parece un sino al otro lado del Atlántico como también demuestra la compra de NBC Universal por parte de Comcast. Lo más llamativo es que la compra actual tiene un precio que muchos analistas han catalogado de desproporcionada ya que hace solo dos años la misma directiva rechazó una fusión con 21st Century Fox cuando Rupert Murdoch ofrecía 85 dólares por acción.

De momento, aunque no se espera que los otros tres grandes actores antes nombrados muevan ficha, el mercado queda a la espera de nuevos movimientos para hacer frente a este nuevo gigante que ahora se postula como el segundo operador estadounidense, y el primero transversal que será capaz de ofrecer conexión a la red y contenidos para ser disfrutados sobre cualquier soporte. De esta forma, la centenaria empresa cierra el cambio que inició cuando hace un año adquirió el proveedor de televisión por satélite DirectTV.

Cada año AT&T gestiona una cartera de 25 millones de suscriptores muy por delante de Comcast y, ahora, Charter Communications que acaba de adquirir TimeWarner Cable, otrora filial de AOL Time Warner. Este proceso de consolidación contrario a la ruptura del monopolio de comunicaciones hace tres décadas busca protegerse del enorme crecimiento que están viviendo propuestas como Amazon o la propia Netflix, mucho más baratas que las demás ofertas y con la misma calidad.

El último paso pendiente es que los reguladores aprueben el movimiento. Hace unos años AT&T ya se vio obligada a deshacer una operación de compra de T-Mobile USA lo que le obligó a buscar otras alternativas para seguir creciendo. De momento, uno de los principales escollos a la operación sería la elección de Donald Trump como presidente quien ya ha advertido que no tolerará compras como esta que debilitan la competencia y, por tanto, van en contra de los intereses de los consumidores finales.

Según el republicano, «dejan demasiado poder en pocas manos y destruyen la democracia». Los mercados parecen haber respondido bien al anuncio y AT&T subía su valor de mercado hace unos días por encima de los 230.000 millones de dólares a pesar de que su apalancamiento supera los 140.000 millones después de la compra de TimeWarner, absorber su deuda y el pago de 48.500 millones de la adquisición de DirectTV.

Televisión, la migración ha comenzado

 

Aunque nos vendieron que la revolución digital consistía en abandonar la televisión clásica (analógica) y pasar a nuevas plataformas como la TDT o los canales de pago (en alta definición o no), el tiempo ha demostrado que la revolución digital pasa por el consumo de contenidos a la carta… en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo.

 

El mejor ejemplo no sólo es la explosión de YouTube como emisor de contenidos (sí, emisor) y la bajada del consumo de canales de televisión clásicos, sino también el crecimiento exponencial que están viviendo empresas como Netflix que recientemente anunció récord de beneficios, de abonados y un desembarco mucho más fuerte en Europa -parece que por estos lares todo llega más tarde-.

 

Con 112 millones de dólares de beneficios frente a los 17 de 2012, un récord de facturación de casi 4.500 millones de dólares y 44,4 millones de abonados, la compañía californiana (se fundó en Los Gatos en 1997) Netflix es el mejor ejemplo de la digitalización de los contenidos. Es cierto que el 75% de sus clientes residen en Estados Unidos, pero también que sólo en diciembre el número de abonados creció en 2,3 millones.

 

En la presentación de resultados los dirigentes de la empresa anunciaron que estos excelentes datos son el espaldarazo definitivo para apostar por la implantación en Europa. De hecho, en su estrategia de «sustancial expansión» ya se han reunido con las autoridades Alemanas y Francesas (más de 140 millones de habitantes entre ambos países) para su entrada en esos mercados.

 

Su gran baza, además, será lo bien que está funcionando el sistema en los países del Norte de Europa donde acumula -junto con Latinoamérica- casi 10 millones de clientes. Mientras que en América, fuera de Estados Unidos, sólo acumula pérdidas, los datos europeos son muy positivos.

 

La nueva estrategia de la empresa, además, pasa no sólo por la distribución de contenidos, sino también por la producción de nuevos. Así, sus dos series House of Cards y Arrested Development, han sido las primeras creadas por una plataforma de internet en optar a sendos Emmys.

 

 

Amazon prepara su televisión

 

Como no podía ser de otro modo, el mayor hipermercado de internet, Amazon, también ha anunciado que se suma al negocio de la distribución personalizada de contenidos. Así, poco después de que Sony, Verizon, e incluso Intel, anunciaran su intención de crear nuevas plataformas de distribución, la empresa de Jeff Bezos espera lanzar próximamente un servicio que aproveche al máximo su enorme biblioteca.

 

De momento, Amazon ofrece en Estados Unidos el servicio Prime Instant Video por el que pagando 79 dólares al año se accede a más de 41.000 películas y teleseries tantas veces como se quiera. Los de Bezos planean empezar a vender un decodificador HD (cómo no) que permita la descargada de contenidos y su volcado a la televisión así como el visionado de programas en directo (negocio com TimeWarner).

 

El negocio ha crecido en Estados Unidos un 30% durante el último año y ya factura 8.000 millones de dólares anuales. Todavía es poco frente a los 150.000 millones de la televisión tradicional pero su ritmo de crecimiento es 6 veces mayor.