Windows 10, las primeras impresiones

Por fin ha llegado Windows 10 a nuestras manos. La plataforma-sistema operativo con el que Microsoft quiere redimirse de errores pasados -el más evidente, la desaparición del menú de inicio que hizo que muchos usuarios de Windows 7 y anteriores se negaran a actualizarse a 8- y, sobre todo, con el que quiere parar la sangría de migraciones hacia otra suerte de dispositivos móviles completamente autónomos, más que suficientes para un usuario medio y que se caracterizan por correr con Android -Google- o iOS -Apple-.

Sin embargo, el equipo de Satya Nadella tenía claro que debía haber continuidad con Windows 8, un entorno operativo minusvalorado y con un buen puñado de virtudes que tienen mucho recorrido. Los iconos, el diseño y las posibilidades de personalización es el mejor ejemplo. De facto, podemos incluso eliminarlos para quedarnos con una versión retro.

El equipo con el que lo hemos probado es un portátil «medio-alto»: un procesador i5 a 1,7 GHz con función Turbo Boost y 8 GB de RAM. La tarjeta gráfica es una Intel HD Graphics 4400 y cuenta con un disco SSD con 256 GB de capacidad. Un Toshiba Satellite Click 2 Pro con pantalla Full HD de 13,3 pulgadas. Buenas especificaciones sobre todo para testar un software que promete ser mucho más ligero que cualquier versión anterior: los requisitos son los mismos que se pedían para correr con Windows 7 o Windows 8.

Y en esta ocasión Microsoft cumple con lo prometido: durante toda la semana que hemos podido probar el ordenador ha demostrado una gran fluidez. Incluso trabajando con programas como Photoshop donde ha clavado los tiempos de nuestro habitual iMac (aunque este cuente con especificaciones diferentes: procesador i5 a 2,5 GHz y 4 GB de RAM, 512 MB de tarjeta gráfica y 500 GB de disco duro) que por ahora trabaja con OS X Yosemite.

En cualquier caso lo que más nos ha gustado es la forma en la que Cortana trabaja con el ordenador. No solo sirve para hacer preguntas sobre contenidos o el tiempo sino que permite abrir programas o tomar notas. Su lista de funciones es enorme: contactos del teléfono, vuelos, crear alarmas, cantar -sí, canta y cuenta chistes aunque esto último no lo hemos probado-, reproducir música, crear recordatorios inteligentes, buscar en la web, etc.

Algo que hasta ahora no había llegado a los ordenadores y que, para los que estamos habituados al uso de asistentes virtuales es una bendición. Todo es mucho más rápido y natural. Algo más que un toque geek para convertirse en todo un ayudante que permite optimizar la productividad y relacionarse mejor con el equipo.

Es solo la punta del iceberg de un sistema operativo que ha sido diseñado para ser funcional y natural. Y esto lo vemos también en herramientas tan fundamentales como Edge. Puede parecer un programa más inmaduro que Chrome, Firefox o Safari -y lo es por su juventud- pero demuestra un potencial sorprendente y las ideas como permitir tomar anotaciones en las web para compartirlas o almacenarnas se nos antoja excepcional en campos como la educación o la información.

El interfaz es mucho más intuitivo en los menús internos del ordenador. Algo fundamental ahora que nos hemos acostumbrado a entrar en cualquier programa a golpe de dedo. La seguridad y la privacidad ahora son más sencillas de gestionar y prometen ser mucho más potentes. Funciones menores como poder grabar con un solo click todo lo que ocurre en la pantalla -una herramienta de valor incalculable para su implantación en empresas mediante tutoriales- son un guiño para una implantación que ha de ser mayor que en versiones anteriores.

Como «peros» se nos ocurre que, a pesar del tiempo que Microsoft le ha dedicado a esta enorme mejora y de los esfuerzos de los de Redmond para explicarnos las aplicaciones universales y la importancia de los paneles táctiles en todos sus equipos (Surface, Lumia y ordenadores) hay una enorme carencia de aplicaciones táctiles para Windows 10. El mismo problema que ocurrió con Windows 8 y que lo dejó muy por detrás de sus rivales. Parece que la apuesta de Nadella es doble: confiar en su peso en el mercado para que los desarrolladores se encarguen de las mejoras y aprovecharse del trabajo que ya han hecho para iOS y Android.

Mientras esto ocurre, las ventas de Mac siguen disparadas, los Chromebook se convierten en una herramienta cada vez más habitual y los equipos móviles de Apple y Google siguen abriendo hueco con todos sus rivales. ¿Por qué comprar una adaptación pudiendo tener un original? Este es el reto de Microsoft. De momento 10 nos ha sorprendido muy positivamente aunque le queda mucho margen de mejora.

Toshiba Satellite P50C, respuesta segura

A dos semanas de la llegada de Windows 10 (que sigue acumulando solicitudes a un ritmo sobresaliente) los principales fabricantes de ordenadores personales (por volumen de ventas y por ser referentes tecnológicos) siguen renovando su catálogo. Toshiba es el penúltimo que hace pocos días mostró un total de 28 modelos remozados y actualizados para preparase para el mayor salto desde el lanzamiento de XP.

Grandes y pequeños detalles -como la implementación de un micrófono dual que permita el reconocimiento de voz para poder usar Cortana- que tienen un único objetivo: desbancar a Lenovo, HP y compañía y volver a colocar a los nipones en lo más alto. Su primera espada será el Satellite P50C. Un portátil de consumo que tiene cualidades de sobra para ser una apuesta segura para cualquier comprador.

Hardware premium

A pesar de que su precio ronda los 1.000€ -no es poco para un portátil pero si lo comparamos con cualquier equipo de la manzana es una ganga– su hardware es de primera. Su procesador puede ser un Intel i7 o un AMD A10 en función de la configuración que elijamos y la tarjeta gráfica es una GeForce 930M o una GTX950M con hasta 4 GB de RAM, también dependiendo de la configuración.

El almacenamiento también viene escalado en tres posibilidades: 256 GB SSD, 2 TB en un disco duro convencional o una unidad híbrida de 1 TB. Ésta última opción, para nosotros la más adecuada, ofrece lo mejor de ambos mundos: la velocidad de los discos en estado sólido y la capacidad (a buen precio) de los discos convencionales.

Respecto a la pantalla, de nuevo, dos opciones: una solvente Full HD para los modelos más humildes y un panel 4K de 15,6 pulgadas para aquellos que quieran más resolución. Eso sí, el chasis es idéntico en ambas configuraciones: un cuerpo de plástico un 20% más ligero que en la versión que se comercializa ahora.

Sobre conectividad, Toshiba sigue apostando por los USB 3.0 y el obligatorio puerto HDMI. Ni rastro de los USB Type-C que la industria parece querer tomar como estándar. Sorprende, eso sí, el soporte para los polémicos Millennial Discs, un tipo de BluRay y DVD que gracias a un tratamiento especial pueden aguantar hasta 1.000 años sin sufrir daños que afecten al proceso de transmisión y almacenamiento de información.

Los primeros en comprarlo se encontrarán con Windows 8.1 preinstalado pero a partir del 29 de julio podrán dar el salto sin pagar nada a Windows 10. Como hemos dicho antes, la versión de acceso costará 999 euros y la más potente 1.199. Disponible en esta segunda quincena de julio, creemos que la diferencia de precio tan corta hace más que interesante optar por la configuración 4K.

Portátiles táctiles, los mejores

Si ayer hablábamos de la revolución que han supuesto las tabletas, hoy le toca el turno a los portátiles táctiles. Dispositivos que se reinventan completamente para ganar versatilidad e intentar frenar la caída de ventas ante las tabletas. Aquí os enseñamos los mejores del mercado, no tienen desperdicio:

 

 

  • Sony Vaio Duo 11: uno de los pocos que permite interactuar con su pantalla con los dedos o con un puntero que viene de serie y que nos permite tomar notas a mano o escribir correos electrónico como si se tratara de un bloc. Su pantalla Full HD de 11 pulgadas es la nota más llamativa de un equipo con procesador Intel Core i5 y 4 GB de RAM. Entre sus puntos fuertes un peso de sólo 1,3 kilos y un precio apetecible: 1.200 euros.
  • ASUS Zenbook UX31A: su presencia es espectacular gracias a su resistente y elegante chasis de aluminio. Su pantalla IPS multitáctil cuenta con retroiluminación LED y gracias a su tecnología ASUS Super Hybrid II puede estar largas temporadas en reposo sin casi consumir energía. Además, en 2 segundos está completamente operativo desde el estado de hibernación. Su peso es también de 1,3 kilos a pesar de que su pantalla sube hasta las 13,3 pulgadas. En su interior trabaja un procesador Intel i7 así como 4 GB de RAM DDR3. ¿El precio? Lo bueno se paga, en este caso, 1.699€.
  • Toshiba Satellite U840T: los que no hace mucho eran los mejores portátiles del mercado ahora tienen que reinventarse ante el empuje de los equipos del sudeste asiático. Toshiba nos propone un modelo con carcasa de aluminio en su primer ultrabook con pantalla táctil que, además, tiene un útil revestimiento antihuellas. Es de los pocos que combina un disco duro de 500GB con una unidad SSD de 32 GB que está pensado para aumentar la velocidad de arranque. Su pantalla no es la de mejor resolución pero tiene un buen tamaño (14 pulgadas) y disfruta de 6 GB de RAM DDR3. Entre sus «peros» un peso de 1,7 kilos (demasiado en un ultrabook). Entre sus virtudes, su procesador i5 y su precio de 999€.
  • Lenovo IdeaPad Yoga: el gigante chino heredero de IBM usa un panel con tecnología IPS multitáctil que garantiza un nivel de detalle en fotografías y vídeos envidiable. Es abatible 360 grados para hacerlo más fácil de manejar y cuenta con un sistema de sonido Dolby Home Theatre que le otorga una gran calidad sonora. En su interior tiene un disco duro de 128 GB SSD un procesador Intel i5 de tercera generación y 8GB de RAM DDR3 que multiplican su velocidad de trabajo. Todo ello en un dispositivo de 1,5 kilos y 1.299 euros. Mucho más que recomendable.
  • HP Xpectre XT TouchSmart: Hewlett-Packard fue una de las primeras empresas que apostó por los ordenadores con pantalla táctil. Ahora su ultrabook es el primero en incorporar un puerto Intel Thunderbolt que permite la transferencia de archivos a velocidades de vértigo. Como siempre, cuenta con tecnología Beats Audio en sus altavoces, una pantalla Full HD de 15,6 pulgadas, está completamente fabricado en metal y cristal y corre con un procesador Intel i5 unido a 4 GB de RAM DDR3. Su precio está ajustado hasta los 1.599 euros. Su única pega es que todo este equipamiento se traduce en 2,15 kilos.
  • Dell Inspiron 15R: si pensabais que nadie podría construir un portátil más barato que Toshiba, la empresa norteamericana os dará una sorpresa. Acabado en aluminio cepillado incorpora un disco de ¡1 TB! de capacidad e incluso una unidad óptica de discos DVD -grabadora-. Tiene una webcam de alta definición con micrófono incorporado. Por cierto, su procesador es un Intel i7 y cuenta con 8 GB de RAM DDR3. La razón de su precio tan asequible (799€) está en la resolución de la pantalla (1.280×720 para un panel de 15,6 pulgadas se nos queda corto) y un peso de 2,2 kilos.
  • Panasonic ToughBook CF-AX2: no es barato. Está dirigido casi exclusivamente al mundo de los negocios gracias a su imagen seria, robusta y a su diseño flip over que permite usarlo como una tableta. Sólo funciona con Windows 8 Pro y tiene una batería intercambiable en funcionamiento. Su pantalla tiene sólo 11,6 pulgadas; su procesador es «sólo» un Intel i5; cuenta con 4 GB de RAM y cuesta 2.178 euros. ¿El motivo? Pesa 1,1 kilos es resistente a salpicaduras, polvo, arena y a caídas a más de medio metro. Todo un ejemplo de solidez.

 

Sliders, ¿cuál es la referencia?

No son pocos los fabricantes que para frenar la sangría de ventas de sus portátiles ante el empuje de las tabletas se han decidido a lanzar híbridos. Dispositivos que pretenden aunar lo mejor del universo táctil de los tablets y de la enorme potencia de los ultrabooks. La solución más llamativa, sin duda, es la que han tomado Sony con su Vaio Duo 11 y Toshiba con su Satellite U920T, dos equipos slider en los que la pantalla oculta un teclado físico completo. ¿Cuál es el mejor?

 

 

Sony Vaio Duo 11


Los nipones están demostrando una capacidad de innovación y supervivencia inédita en otros gigantes tecnológicos. Samsung la ha ganado la partida en casi todos los mercados, sin embargo, están decididos a recuperar su puesto en la industria gracias a su saber hacer, a sus acabados exquisitos y a echar el resto en cada uno de sus nuevos productos.

 

El Vaio Duo 11 es un gran ejemplo. Cuenta con un teclado retroiluminado que incorpora un trackpoint óptico (esa especie de botón de plástico que hace las veces de ratón entre las teclas G, H y B) y que es francamente delgado. Su grosor de 1,7 cms no le impide incorporar dos puertos USB 3.0 -uno de ellos está habilitado para funcionar como cargador de otros dispositivos-, una salida HDMI y una ranura de expansión para tarjetas MS/SD (ni Micro ni Mini, las grandes y originales).

 

El híbrido cuenta con una cámara frontal Full HD y un sistema de sonido firmado por Dolby del tipo Home Theatre v4 Surround -con un sonido excelente- y una pantalla del tipo IPS con un amplio y estudiado ángulo de visión que es todo un guiño al universo multimedia del conglomerado Sony-Columbia. Además, los ingenieros no se han olvidado de la importancia de la autonomía de un equipo de estas características y han desarrollado una batería con forma de lámina que se puede acoplar en su base y duplicar la duración de la batería de serie de las 4 a las 8 horas a pleno rendimiento.

 

Pero los guiños no se acaban aquí: para los que se les quede corto un híbrido totalmente hábil para trabajar y el ocio, Sony ha incorporado un puntero sensible a la presión que satisfará también las necesidades de los más artistas o de aquellos que sólo se fían de los escriben de su puño y letra. Además, para los más nostálgicos, también incorpora una salida ¡VGA!, prehistórica, aunque algún usuario seguro le encontrará alguna utilidad.

 

¿Su precio? Desde 1.099€ en su versión básica que corre con un procesador Intel Core i3, tiene 2 Gb de RAM y un disco duro de 128 Gb SSD. Por cierto, su pantalla de 11,6 pulgadas es Full HD (1.920×1.080).

 

 

Toshiba Satellite U920T


 

 

 

Toshiba, por su parte, ha optado por hacer las cosas a lo grande. Frente a los 1,3 kilos del Vaio, el Satellite pesa 1,52 kilos. En parte por su mayor panel de 12,5 pulgadas (aunque su resolución es sólo de 1.366×768 píxeles) y en parte porque incorpora un teclado más generoso que el anterior que incluye, entre otras cosas, un trackpad clásico.

 

Su panel IPS está construido también con Gorilla Glass y es multitáctil -soporta hasta cinco acciones diferentes a la vez-. Su estructura tiene sólo 20 mm de grosor que, aunque pueden parecer muchos comparados con el Vaio son sobresalientes, cuenta con un puerto HDMI, dos USB 3.0 -de tamaño estándar- y una ranura para tarjetas SD. Uno de los USB, por cierto, es, como en el Vaio, del tipo Sleep-and-charge, es decir, permite cargar otros gadgets tanto si el Satellite está encendido como apagado.

 

 

En su configuración básica cuenta con un procesador multicore Intel i5, 4 GB de RAM y un disco duro en estado sólido de 128 GB. Esto significa que la escasa diferencia de precio respecto al Vaio queda subsanada más que de sobra con unas especificaciones técnicas netamente superiores.

 

El equipo dispone de una cámara posterior de 3 Mp además de una frontal de 1 Mp con sensor de luz ambiental y flash. Además, los ingenieros de Toshiba le han añadido acelerómetro, GPS, giroscopio y magnetómetro, típicos todos en tabletas pero no tan habituales en ordenadores portátiles. Por supuesto, el Bluetooth 4.0 y el WiFi no pueden faltar. La autonomía de este equipo de 1.199€ es de 6 horas según la propia casa.

 

 

Conclusión


Está claro que aunque ambos modelos sean, por concepto, competidores, están dirigidos a clientes bastante diferentes. Los dos darán el do de pecho tanto en ocio como en trabajo, pero si el Toshiba parece más preparado para la oficina -no sólo por sus mayores especificaciones técnicas, sino por una pantalla y un sonido inferiores y un mayor peso y grosor; el Vaio de Sony parece que es el sustituto ideal de aquellos que se han cansado de las limitaciones de las tabletas. Su pantalla Full HD, su sonido Dolby, su ligereza y formar parte de la plataforma de ocio de Sony son toda una garantía de divertimento. En general, para un usuario medio, el Vaio es mucho más que suficiente.

Toshiba Quad Full HD, la UltraHD

Las marcas generalistas como Samsung o LG han conseguido -gracias a muy buenos productos- que nos olvidemos de constructores con una gran capacidad técnica como Toshiba. Los nipones están decididos a que nos olvidemos de las gafas polarizadas para disfrutar de las imágenes tridimensionales en nuestro hogar. Precisamente por eso ha puesto a la venta su nueva Quad Full HD, un panel de 55 pulgadas que, por primera vez para el fabricante, no las necesita.

 

Para conseguir esta maravilla los ingenieros han incorporado una cámara en el equipo que «visualiza» continuamente dónde se encuentran ubicados los espectadores (hasta 9) y les envía una imagen diferente a cada ojo para que se construya la tercera dimensión sin necesidad de ningún periférico. El software del televisore añade también un asistente que nos recomienda cuál es la mejor posición para ver los contenidos y nos permite, también, regular la profundidad de las imágenes. Impresionante.

 

Es cierto que una vez que hemos indicado nuestra posición, no podremos movernos puesto que, o bien volvemos a pulsar la tecla de seguimiento, o perderemos el efecto 3D.  Aún así, nos parece un precio pequeño -el sistema funciona muy rápido- para disfrutar de una tecnología enormemente avanzada respecto a la competencia.

 

Para redondear el concepto Toshiba ha echado el resto en cuanto a especificaciones y se convierte en el primer televisor doméstico 4K (Quad Full HD) lo que nos regala una resolución de 3.840×2.160 píxeles. Es cierto que, de momento, al espectador le costará encontrar contenidos preparados para este enorme formato, pero también que cada vez existen más equipos profesionales para generarlos con esta resolución superior.

 

Desde la casa explican que uno de los motivos para apostar por el UltraHD es que al dividir la imagen para realizar 3D (como en cualquier otro televisor tridimensional) cada ojo sigue recibiendo los contenidos en Full HD lo que otorga al resultado final una calidad incomparable. Bien pensado.

 

Cuando se combina toda esta potencia con un reproductor 4K (ya se empiezan a comercializar) el resultado es casi inexplicable. Más que un televisor parece que estamos mirando a través de una ventana. Es un trozo de realidad enmarcado. Lo malo llega cuando el contenido que se reproduce no es tan alto (sólo se salvan los BluRays): todos los defectos se exageran del mismo modo que cuando vemos una retransmisión «normal» en un equipo FullHD.

 

Decimos que se salva el láser azul porque la tecla Resolution Plus nos permite reescalar las imágenes de este formato para que la calidad se multiplique. Impensable desde un DVD. La clave de todo el conjunto reside en un potente procesador de 8 núcleos cargado de muchas opciones de control para que la imagen sea completamente redonda.

 

El último «pero» para este equipazo es su precio tan grande como su resolución. El panel de 55 pulgadas, el de la presentación, cuesta unos nada despreciables 8.999€. Todo a lo grande.