Contaminación y tráfico, la UE busca su camino

Durante los últimos meses, la industria de la automoción europea (una de las principales del continente por facturación, empleos, empresas auxiliares, inversión en I+D+i, etc.) ha estado continuamente envuelta en escándalos. El más importante sin duda, el célebre Dieselgate, hizo que millones de consumidores nos preguntáramos para qué servían las normativas anticontaminación y si, realmente, este potente lobby era intocable.

Aunque la segunda respuesta sigue sin tener una respuesta satisfactoria, todo este proceso ha cristalizado en una nueva normativa publicada el pasado 26 de enero por la Comisión Europea y dirigida a todos los Estados miembros. El objetivo es acabar de una vez por todas con la diatriba de qué dispositivos son lícitos y cuáles no y cómo se deben medir de una las temidas partículas contaminantes.

En un comunicado, la Comisión ha hecho público un comunicado en el que explica punto por punto lo que significa «dispositivo de desactivación» de modo que no quede posibilidad a una interpretación libre y ambigua de la normativa.

Es cierto que esta reglamentación no se puede aplicar de forma retroactiva a los millones de coches que han sido vendidos con estas modificaciones. En definitiva, el marco de homologación ya no deja lugar a que haya equipos o modificaciones de software que alteren el rendimiento y las emisiones de de los motores.

El texto no deja lugar a dudas y elimina la posibilidad de implementar dispositivos como el que empleó Volkswagen o el que ha empleado «presuntamente» Renault en sus motorizaciones. Desde enero de 2016 la matriz de la alianza Renault-Nissan está siendo investigada por la fiscalía de París después de que las pruebas llevadas a cabo por el Ministerio de Ecología francés con ciertos modelos de la casa del rombo arrojaran datos de emisiones de NOx y CO2 superiores a las homologadas.

«Todo elemento de diseño que detecta la temperatura, la velocidad del vehículo, las revoluciones por minuto, la marcha introducida, la depresión de admisión, etc. con el fin de activar, modular, aplazar o desactivar el funcionamiento de cualquier pieza del sistema de control de emisiones, y reduce la eficacia de dicho sistema en condiciones que puede esperarse razonablemente que se produzcan durante el funcionamiento y la utilización normales del vehículo».

De esta forma, explica la normativa, «estará prohibido el uso de desactivación que reduzcan la eficacia de los sistemas de control de emisiones. La prohibición no se aplicará cuando la necesidad del dispositivo se justifique como protección del motor contra averías o accidentes y en aras del manejo seguro del vehículo; el dispositivo no funcione más allá de las exigencias de arranque del motor; o en los procedimientos de ensayo se incluyan las condiciones apropiadas para verificar las emisiones de evaporación y las emisiones medias del tubo de escape».

En todo este proceso de homologación, el máximo responsable del control son las autoridades nacionales: una vez recibe el visto bueno en un Estado el modelo ya puede circular por toda la Unión siempre y cuando cumpla la normativa. En definitiva, es necesario un círculo de confianza entre Estados, Comisión y fabricantes.

Por eso a partir de ahora los fabricantes tendrán que facilitar el acceso a los protocolos de software de los vehículos lo que se complementa con las medidas de control de emisiones en condiciones reales de conducción y la obligatoriedad (como en Estados Unidos) de todos los fabricantes de desvelar claramente cuáles son sus estrategias para reducir emisiones.

Mientras, la Unión Europea se consolidó como el segundo mercado mundial de vehículos eléctricos con 200.000 matriculaciones durante 2016, por detrás de China (que superó las 350.000) y por delante de Estados Unidos que se quedó a poco de las 160.000 unidades.

Yahoo!, líder de sobremesa a pesar de Mayer

 

Cuando Marissa Mayer se convirtió en la CEO de Yahoo! tenía ante sí un reto titánico. Reflotar el otrora dominador de internet, adaptarlo a la era móvil, conseguir que sea atractivo para los anunciantes y, de paso, convertirlo en una empresa que esté en boca de todos por su relevancia (y no por sus malos resultados). La directiva, una de las 50 mujeres más poderosas del mundo y una de las más relevantes de Silicon Valley, demostró desde el principio que sus métodos no eran nada ortodoxos y que había aprendido mucho durante su estancia en el máximo rival, Google.

 

No han pasado ni dos años y buena parte de los objetivos de Mayer se han cumplido. La empresa es mucho más popular que antes de su entrada. Ha realizado campañas que han conseguido que todo el mundo se fije en los de Santa Clara. Su cambio de logo -acompañado de una gran polémica- hizo que durante 31 días millones de usuarios debatieran sobre la imagen de la empresa. Sobre lo que representaba sobre ellos y, de paso, revelaron lo que esperaban de la compañía.

 

Los inversores han demostrado una gran fe en la firma y aunque los resultados no llegan tan rápido como desearían, Mayer ha puesto unas bases sólidas para la supervivencia de la empresa. Una supervivencia que a mediados de 2012 no estaba nada claro sin el apoyo de un inversor externo. Los anunciantes cada vez tienen más claro que Yahoo! es una de las pocas alternativas viables a Google (quizá tanto o más que Facebook) y el tráfico en Estados Unidos -el principal mercado para las empresas occidentales- comienza a crecer.

 

De hecho, durante el mes de diciembre Yahoo! fue la web con más usuarios únicos desde ordenadores en Estados Unidos. Hasta 195 millones de personas visitaron el portal una cifra ligeramente superior a los 192 millones de Google -que hacía meses que ostentaba el primer puesto- y a bastante distancia de Microsoft (175 millones), Facebook (140 millones), AOL (120 millones) o Amazon (116 millones), según refleja el último estudio de ComScore. El informe, por cierto, suma todas las webs propiedad de una empresa… y nos tememos que Yahoo! ha amortizado sobresalientemente la compra de pequeñas compañías como Tumblr.

 

Sin embargo, el nivel de exigencia de Mayer ha dejado claro que este buen resultado no es, ni mucho menos, lo que buscaba. Tanto Google como Facebook tienen reciben más de la mitad de sus visitas desde dispositivo móviles. De hecho, en Estados Unidos los equipos móviles ya generan más visitas que los ordenadores (portátiles o de sobremesa). Además, Estados Unidos no es ni para el buscador ni para la red social su mercado principal… mientras que para Yahoo! es su fortín. Si su mercado local falla, todo se desmorona.

 

Por otro lado, el crecimiento de este dato no se ha traducido en un incremento sustancial de los ingresos publicitarios lo que se ha traducido en el despido fulminante de su número 2 y mano derecha, Henrique de Castro, su apuesta personal hace un año.

 

La CEO ha dejado claro que en la estrategia de la empresa a medio plazo hay dos pilares fundamentales: el giro hacia el universo móvil (como hemos analizado antes es fundamental para el negocio y se ha traducido en la compra de una treintena de start ups especializadas en este sector) y el incremento de ingresos por publicidad.

 

Así, aunque el tráfico ha crecido (el móvil también), los ingresos publicitarios han bajado de media entre un 5 y un 7% trimestral durante el último año. Esto significa que, a día de hoy, Yahoo! tiene un 5,8% del negocio de la publicidad en internet… pero que en 2014 sólo tendrá el 5%. Google supera ya el 42% y Facebook supera el 9%. De momento los inversores siguen confiando en la empresa propietaria de Alibaba, el gran portal de compras chino que duplica constantemente sus ingresos y beneficios… pero son muchos los analistas que ponen fecha al momento en el que la filial sea más grande que la matriz.

2014, ¿qué podemos esperar?

Comienza un nuevo año y para el sector tecnológico -quizá el que más rápido evoluciona de todos- será el año de la consolidación de ciertas tendencias que llevan acompañándonos desde principios de esta década con la revolución de la movilidad. Os presentamos nuestras doce apuestas para estos doce meses.
  • Tráfico móvil: cada vez tenemos más dispositivos móviles. Cada vez hay más personas en el mundo que acceden a su primer smartphone y tableta. Cada vez son más potentes y cada vez requieren de más tráfico de datos móviles para satisfacer una demanda que se multiplicará con la entrada en enormes regiones de Asia y, en menor medida, África. En los mercados maduros el aumento vendrá por el aumento de la potencia. El último estudio de Ericsson anuncia que el consumo medio mensual por aparato en Estados Unidos superará los 4 GB este mismo año. En Europa no somos tan ávidos -probablemente por el consumo masivo de WiFi más implantado en un continente con mayor densidad de población y más urbanizado- pero pronto superaremos la barrera de los 3 GB al mes. En definitiva: cuanto más potente sea nuestro equipo más querremos hacer con él y más potencia demandaremos… y los fabricantes construirán equipos más potentes. Un bucle que (por ahora) hará crecer exponencialmente la demanda de internet en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Nuevos iDevices: directamente ligado al anterior, Apple se encuentra en un año crucial para sus intereses. 2014 debe ser el año del carpetazo a la larga sombra de su difunto fundador. Es cierto que su concepto de empresa (diseño, sencillez y funcionalidad) seguirá impreso en el ADN de cada equipo. Pero también que es la era de Jonathan Ive, Tim Cook y compañía. Apple está relativamente por encima del mercado y es la única tecnológica capaz de crear tendencias y necesidades dentro y fuera de su mercado. Pero también es cierto que para frenar la escalada de Samsung (su único rival siendo realistas) y seguir creando fans tendrán que ofrecer una gama algo más variada -un premium nunca tiene un catálogo exagerado-. Un iPhone más grande, un reloj inteligente y un centro de ocio multimedia que aproveche el enorme potencial de iTunes y todo el ecosistema (llámese iTV o AppleTV). Sinceramente, después de ver el Mac Pro creemos que no les costará reinventarse sin perder su identidad.
  • Ofensiva Google: dominan casi todos los mercados en los que participan… pero su talón de Aquiles es su enorme dependencia de los fabricantes. ¿Es Android el sistema operativo móvil más extendido gracias al empuje de Samsung o es Samsung el primer fabricante mundial gracias al programa de Google? Esta pregunta se podría formular en casi todos los mercados. Precisamente por eso los de Larry Page comenzarán a potenciar su marca Nexus y centrarán sus esfuerzos en apuntalar productos como los Chromebooks (que poco a poco empiezan a remontar ventas) o las esperadas Google Glasses. En cuanto a servicios, el reto será el de siempre, defragmentar a sus usuarios. Una tarea titánica que les exigirá mano dura con sus socios. Si no lo consiguen, el destino de Google será el mismo que el de Microsoft… esperar a que una nueva start up -que puede que ni aún exista- les acabe comiendo la tostada.
  • Wearables: si hay algo que el espíritu de Apple nos inoculó (y también a la competencia de Silicon Valley) es que lo importante no es lo que hace un dispositivo sino lo que nosotros podemos hacer con un dispositivo. Poco a poco las bandas deportivas (o los propios smartphones), los relojes inteligentes e incluso la ropa inteligente nos acompañarán en nuestro día a día. Es probable que ahora nos parezcan elementos de ciencia ficción con un toque especialimente geek (objetivo para 2014, no usar el término friki) pero, una vez quitada esta patina, estos dispositivos se harán especialmente útiles en el día a día.
  • Imagen y socialización: a los que anunciaron la muerte de Facebook, les anunciamos su enésimo error. Facebook tendrá que reciclarse y adaptarse a las cambiantes demandas de sus miles de millones de usuarios. Lo mismo que Twitter, YouTube (¿alguien duda de que ahora es más una red social que un portal de vídeos?) y cualquier otro producto o servicio tecnológico o no. Todo lo que tiene un componente social tiene éxito porque, por concepto, los humanos somos seres sociales. Especial relevancia tendrá en este ámbito la fotografía y el vídeo. Los dispositivos de más éxito ya no son los que mejores fotos toman o mejor vídeo graban sino los que nos permiten compartirlo en cualquier lugar con quien queramos. De momento, estamos en la era de la socialización.
  • Coches inteligentes: si la tecnología nos permite encender la calefacción o la lavadora con el smartphone, planificar una ruta, comprar entradas de cine y compartirlas con un amigo, ¿por qué no podemos tener coches más inteligentes? Con una industria volcada en la eficiencia energética y la seguridad, el siguiente paso era hibridarse con automóviles que sepan calcular rutas, nos lleven por caminos seguros y nos cuenten todo lo que ocurre en las «tripas» del capó. Las grandes del motor ya trabajan con las empresas más punteras: Toyota con Google, Volkswagen, Honda y FIAT con Apple. Los smartcars están a la vuelta de la esquina
  • Deporte y tecnología: otro plano de nuestra vida cotidiana que ha cambiado drásticamente. Cada vez somos más los que practicamos deporte y cada vez somos más los que nos aprovechamos de la inversión de I+D de las empresas del sector. Desde ropa con materiales innovadores más ligera, resistente y que nos protege (tanto del frío como del calor) hasta dispositivos que nos monitorizan o que nos sirven para compartir nuestros retos y logros deportivos. Una vez más, no tendrán más éxito los mejores sino los más sencillos, eficaces y los que nos toquen la fibra. Ése es el motivo por el que aplicaciones como Nike Plus son las preferidas por millones de usuarios en todo el mundo. La revolución deportiva ya ha llegado.
  • Centros de ocio: parece que la industria del videojuego se ha dado cuenta de que ya no vale con prestaciones. Hace falta «algo más». Sony (con su PS4) ya ha dado el paso definitivo para vincular todos sus dispositivos y hacer que sea toda una experiencia de ocio. Microsoft va por el mismo camino con la Xbox One. Ahora queda saber cómo Google y Apple intentarán ganar su batalla por el salón: el nuevo campo de guerra y, sin duda, el más suculento.
  • Mismos actores, diferente escenario: todos los mercados devoran sin piedad a los más débiles y, como los ciclos del tecnológico son más rápidos, el proceso se acelera. La última en caer fue Nokia en manos de una Microsoft que sigue viviendo del pasado y que se aferra desesperadamente a un mercado que aún la respeta. No tardará mucho en caer BlackBerry. Dos mitos hasta hace poco intocables que no se han reciclado. Lo mismo le ocurrió a Motorola y le ocurrirán a todos aquellos que no apuesten por ser diferentes. ¿Cuál será el siguiente? Parece que será un año tranquilo -excepto en Waterloo- pero nunca se sabe cuál puede ser el nuevo golpe de efecto al otro lado del Atlántico (aquí ya no queda mucho por hacer).
  • Ciudades inteligentes: aunque para muchos este concepto sea una ciudad como la que aparecía en «Los supersónicos», ciudad inteligente es la que consume menos energía, la que dispone de mejores servicios y la que está conectada a sus ciudadanos. Poco a poco, con la implantación de mejores redes y de mejores dispositivos en nuestro día a día se multiplican los servicios inteligentes. El internet de las cosas, tan futurista, lleva tiempo con nosotros y, lo más inteligente de todo, es que ni siquiera nos damos cuenta de lo fácil que son ahora algunas cosas.
  • Educación: que nuestros niños no tengan que llevar 15 kilos de papel y plástico sobre su espalda es todo un avance. Que sepan manejar dispositivos electrónicos y acceder (supervisados) a información es otro paso. Los países donde los más pequeños tienen la posibilidad de aprender a utilizar tecnologías de la información es aquella donde más rápido aprenden y se educan -no tienen que centrarse en memorizar-. Después de la fanfarria de un ordenador por alumno de hace unos años, parece que los padres se han dado cuenta de que la inversión tecnológica (una pena que aquí tenga que ser privada) es una opción que potenciará las posibilidades de los niños. Una delicia que en algunas zonas del mundo se empieza a convertir en aulas inteligentes.
  • Era no tan postPC: sin duda es la era de la movilidad y las cifras de ventas (sobre todo de ordenadores) lo demuestran. Sin embargo, también es la era en la que los fabricantes pueden centrarse en hacer mejores dispositivos ya que saben que quien se decante por un ordenador lo hará, muchas veces, buscando lo mejor -para lo básico una tableta es más que suficiente-. Para los que hayan perdido la fe les recomendamos las últimas creaciones del fabricante que mató al ordenador, Apple. El Mac Pro es la novena sinfonía de Beethoven. Los MacBook son una maravilla del diseño y la funcionalidad… y este año le toca al iMac. Ponga un ordenador en su vida. Lo agradecerá.

4G en España, ¿merece la pena?

La banda ancha móvil por fin ha llegado a nuestro mercado. Aunque la primera en lanzarla fue Vodafone, las demás grandes operadoras del país -Orange y Yoigo fueron las siguientes- ya se han apuntado e incluso algunas operadoras virtuales están lanzando sus ofertas para que los afortunados propietarios de terminales LTE disfruten de una tasa de transferencia de datos que en muchas ocasiones supera las redes domésticas.

 

La menor latencia que proporciona esta tecnología -el tiempo de espera por la demora en la propagación y transmisión en las redes- será una de las principales mejoras junto a un aumento de la tasa de descarga que supera entre 5 y 10 veces le media de las actuales redes 3G. Pero las mejoras no acaban ahí. Las llamadas de voz empezarán se convertirán en voLTE con lo que las conexiones en las videollamadas -y en las clásicas- serán instantáneas y se podrán realizar otras tareas para enriquecer el intercambio de información sin tener que cortarlas.

 

Además, la mayor capacidad de las redes 4G deberían permitirnos disfrutar de tarifas que incluyan cada vez más tráfico debido a su mayor eficiencia y, sobre todo, a la mayor demanda de los usuarios. Asimismo, las ventajas no sólo llegarán a los smartphones. Los navegadores de nuestros portátiles serán los grandes beneficiados de estas nuevas autopistas de la información.

 

Ante tanta novedad las operadoras han optado por diferentes estrategias para implementar el nuevo producto estrella de la movilidad. Desde Vodafone que a partir de este octubre cobrará 9 euros más impuestos a todos aquellos que quieran disfrutar de una comunicación más rápida; hasta Orange o Yoigo que no cobrarán nada… pero que tampoco la harán disponible a todas las tarifas.

 

Las ofertas son de lo más variado pero todas llevan implícitas el truco del volumen de tráfico permitido a alta velocidad. La más barata, sin duda, es la de Vodafone que, con los 9 euros ya anunciados permite transferir y recibir hasta 1GB a 100 Mbps. Superada esta cifra se podrá comprar otro bono de 9 euros o bien conformarse con una tasa de transferencia de 64 Kbps. Sin embargo, su tarifa estrella será la que, con una permanencia de 18 meses nos da 2 GB a 100 Mbps y nos permite financiar un terminal LTE sin intereses. Los ingleses han creado otras tarifas con mejor relación entre el tamaño de los datos y el precio. Por ejemplo, podremos disfrutar de 5GB por 25 euros o 10 GB por 45 más impuestos. Todos ellos con permanencia y, posiblemente, mucho más pensadas para autónomos y empresas.

 

En las mismas cifras se mueve Yoigo, sólo que cuando sobrepasemos el tope de datos la tasa de transferencia será justo el doble de rápida: 128 Kbps. Orange, la tercera en discordia calca las cifras de la tarifa de Vodafone: 19 euros más IVA por 2 GB a 100 Mbps y una velocidad restante de 64 Kbps. La diferencia es que los galos no exigirán una permanencia de 18 meses.

 

Los operadores virtuales como Simyo estrenan la nueva tecnología con una oferta de 5GB por 24,95€ más impuestos, aunque el truco aquí reside en una tasa de transferencia mucho más baja que en los anteriores: hasta 7 Mbps, un 3G vitaminado a partir de la cobertura de Orange. Lo mismo ocurre con ONO Masmovil, sólo que estas últimas suben la tarifa hasta casi los 30€.

 

Movistar, el último gran actor de este mercado ofrece nada más y nada menos que 10 GB hasta 42 Mbps -un poco lento- por 40€ más IVA. A cambio, una vez sobrepasados los 10 gigas la velocidad restante es de 328 Kbps.

 

 

¿Por qué esta diferencia de velocidades?

 

Parece que las empresas no se ponen de acuerdo en qué es la verdadera alta velocidad. Heredero del GSM (1G) y del 2G (segunda generación de la primer estándar de comunicación totalmente digital), el 3G solucionó las enormes limitaciones del primer estándar para la transmisión de datos. La tasa de transferencia rondaba los 2 Mbps y permitía comunicaciones más o menos rápidas para la transmisión de contenidos.

 

Sin embargo, el enorme desarrollo de la demanda de tráfico y, sobre todo, la carrera de hardware comenzada a partir de 2007 hizo que el mismo organismo que lanzó las anteriores generaciones definiera cuál debería ser la cuarta generación: aquel que permitiera una velocidad de movilidad alta de al menos 100 Mbps y una de movilidad baja de hasta 1 Gbps.

 

El problema reside que muchos operadores no tienen la tecnología necesaria para ofrecer un estándar tan alto y se escudan en la denominación LTE (muchas veces mal confundida para hablar de 4G) para tratar el nuevo estándar de intercambio de datos. Los expertos hablan de que cualquier tasa de transferencia por debajo de 100 Mbps es sólo «3,99G» y que aunque mejora claramente las prestaciones de cualquier tecnología actual, es una forma engañosa de engañar a los clientes.

 

En cualquier caso, comparando las tarifas del resto del continente y, sobre todo, teniendo en cuenta la poca penetración en el mercado de los dispositivos 4G, es un buen momento para esperar y dejar que sean las empresas y las operadoras las que paguen el precio de la implantación de esta nueva tecnología que, seguro, cambiará nuestra forma de disfrutar de contenidos.

Mobile World Congress 2012, vuelve el espectáculo

Si hay un sector ajeno a la crisis, ese es el de la telefonía móvil inteligente. Los smartphones llevan años disfrutando de un incremento de ventas espectacular: primero en Estados Unidos y en Europa y ahora que ambos mercados están estancados -no sólo por la propia crisis sino también por su saturación- le toca el turno a Latinoamérica y, sobre todo, a China e India.

El Mobile World Congress que se celebra en Barcelona desde hoy hasta el viernes es el mejor ejemplo de este trepidante negocio que mueve miles de millones de euros en todo el mundo y que muta y se desarrollo mucho más rápido que cualquier otro (sobre todo si incluimos las tabletas como una variedad que no hace llamadas). En sólo 25 años hemos pasado del teléfono fijo -que sólo permitía hablar desde casa o la oficina- hasta terminales inteligentes que son una ventana abierta al mundo, pasando por los móviles convencionales que hasta 2007 fueron un negocio redondo para fabricantes y operadoras -el maná de los SMS aunque cada vez esté más cerca de su fin todavía supone el 14% de sus ingresos-.

El sector es tan dinámico que el que no se adapta, sencillamente, cae. Desde los ya nombrados SMS hasta gigantes de otras épocas que buscan alianzas arriesgadas para subsistir, como Nokia.

Las cifras asustan: en 2011 las ventas de smartphones crecieron un 53,5% hasta los 432 millones… y todo indica a que antes de acabar el año 1.000 millones de personas tendrán su propio teléfono inteligente. Ya no es el artículo de lujo que se creía hace años. Es algo mucho más parecido a un artículo de primera necesidad. Así lo indican las estadísticas: en el próximo cuatrienio su implantación se multiplicará por 9 en países como Pakistán, por 6 en Indonesia, por 5 en Japón -siempre a la vanguardia- o Nigeria y por 3 en China y Brasil.

En algunos países desarrollados su implantación es tan alta que han generado una economía «propia». Ese es el caso del Estado donde más del 50% de los terminales son en estos momentos inteligentes -o lo serán en pocas semanas-. Además, la mayoría de sus propietarios los utilizan a fondo como, por ejemplo, para hacer compras.

Por eso hablamos de mutación en el negocio. Porque ya no es algo sólo para operadoras y fabricantes. El gran smartphone, el revolucionario, el que propicio esta explosión, el iPhone, ni siquiera es el más rentable para las primeras. Las telecos ven cómo sus múltiples aplicaciones fagocitan los mensajes clásicos. Ven cómo las tarifas planas son explotadas hasta la extenuación por los usuarios… pero la factura sigue siendo interesante. Los fabricantes, por su parte, amasan grandes beneficios… que palidecen frente a los de las empresas que crean los entornos operativos para estos equipos. Aquí reside el secreto de los dos nuevos dominadores: Apple y Google. Y, precisamente por eso, Google quiere echar el resto con su nueva adquisición: Motorola Mobility.

Aún así, por el momento, todo parece indicar que el negocio es lo suficientemente grande para que todavía entren nuevos actores como, por ejemplo, los desarrolladores de aplicaciones que, hasta con programas gratuitos ganan mucho dinero. Y es que este negocio afecta a todos: empresas de automóviles, sanidad, agencias de publicidad. Todo cabe en estos pequeños artefactos.

Pero las grandes estrellas del Mobile World Congress no serán, ni mucho menos, los nuevos terminales -que seguirán mejorando de forma exponencial y que harán palidecer a los presentados hace un año-, las verdaderas estrellas serán los sistemas operativos. Desde Windows Phone 8 hasta las novedades de Mozilla. También lo serán las empresas que, gracias a sus departamentos de Investigación y Desarrollo siguen creando hardware impensable hace meses y que ni se soñaba hace pocos años.

Buen ejemplo serán los procesadores de cuatro núcleos Snapdragon 4 de Qualcomm o el Tegra 39 de Nvidia. Chips que permitirán a estos pequeños teléfonos ordenador trabajar más rápido que un portátil de hace sólo dos años. Además, su principal característica es que, por primera vez, se han diseñado por y para los smartphones… y para entenderse con ordenadores, televisiones, etc. Y todo ello con menos gasto energético. El único punto débil de estos ingenios. El dolor de cabeza de los usuarios más duchos que ven cómo, por meros motivos físicos, este campo no avanza solidariamente con los demás.

Y volvemos a las cifras: el año pasado los smartphones generaron más de 41.000 millones de dólares. El 31,5% se fueron a las arcas de los juegos, el 21% al de la música -que ya ha decidido abandonar cualquier soporte físico- y el 16% a las aplicaciones. Una cantidad pequeña con los más de 125.000 millones que se facturarán en 2016 y donde los pagos con tecnología NFC y las aplicaciones se llevarán la mayor parte.

¿Por qué sabremos que cambiará la tendencia? El tráfico de datos se triplica cada año, el de aplicaciones se multiplica por 15 cada doce meses. También el de publicaciones, que es 13 veces mayor, y el de vídeo, 22 veces más pesado.

Aunque sea el gran ausente -Apple nunca aparece en este tipo de ferias pues prefiere crear sus propios espectáculos para dar más relevancia a sus productos- lo que en 2007 fue catalogado como un iPod Touch con un teléfono incorporado-, el iPhone marcó hace sólo 5 años un camino que está lleno de sorpresas… y de dólares.