Surface 3, mejor en todo

Si bien la familia Surface nació como una demostración a los usuarios de iOS y Android de que Microsoft tenía mucho que decir en el negocio de las tabletas, los ultraportátiles y los todo en uno, el lanzamiento de la primera versión coincidió con el punto de mayor éxito del iPad y sus resultados fueron más bien discretos.

Sin embargo, las versiones Pro, la continua mejora de la plataforma móvil de Windows -que promete ser toda una referencia cuando la versión 10 esté ya disponible con toda una nueva hornada de productos y para actualizar desde 8.1- y el desarrollo de programas de referencia del catálogo de Microsoft hiceron que la segunda generación fuera un éxito de ventas en algunos mercados estratégicos.

Por eso, después de que Surface Pro 3 batiera todos los registros de las anteriores, la empresa ahora liderada por Satya Nadella ha decidido lanzar una versión de acceso que quiere llegar al gran público con un precio mucho más competitivo, con la potencia de un ultrabook y un diseño realmente acertado y diferenciado.

Si hay algo que ha caracterizado a Microsoft en todos sus lanzamientos de hardware es la calidad de sus productos. Saben que hay un gran segmento de público dispuesto a pagar más si todo está «bien construido». Por eso, mantener los materiales y el diseño que tanto éxito ha dado a la versión Pro 3 era prioritario. Además, dentro había que incorporar toda la potencia que se pudiera sin suponer una amenaza para el hermano mayor. Justificar una factura de 599€ era fundamental.

La calidad se ve en detalles como el teclado, con menos márgenes del de la Pro 3, teclas igual de amplias y el mismo recorrido y tacto suave. Los anclajes magnéticos están perfectamente asegurados y prometen seguridad al conjunto. Incluso el Touchpad (¿se necesita con una pantalla táctil?) tiene un tacto rápido y suave.

A simple vista la diferencia más notable es que la pantalla pasa de una enorme diagonal de 12 pulgadas a una de 10,8. Eso -que dudamos sea un factor diferencial a la hora de decantarse por la Pro- se traduce en un peso más contenido de 622 gramos. En cuanto al grosor, 8,7 mm, Microsoft asegura haber preferido sacrificarlo para poder seguir incluyendo un puerto USB 3.0, además de la entrada de auriculares, un Mini Displayport y el Micro USB de carga de rigor.

Si volvemos a la pantalla, nos encontramos con un panel formato 3:2 y resolución de 1.920×1.280 con una buena saturación de color, un contraste solvente, buen brillo y una calidad similar a la de la Pro 3. También nos ha llamado la atención que en la parte trasera del panel se ha incorporado un pie que permite colocar la tableta en la misma posición que un portátil y trabajar con ella en una postura mucho más natural.

Sus cámaras, muy bien integradas, por cierto, cuentan con 8 Mp y 3,5 Mp de resolución. Además, la principal cuenta con autofocus y prometen hacer una dupla muy solvente con el panel sobre todo para un equipo que no está pensado para sacar fotografías (ninguna tableta lo está por mucho que Apple insista).

Potencia bruta

El dispositivo estrena la familia Cherry Trail de procesadores Intel Atom X7 con cuatro núcleos que trabaja a 1,6 GHz. Chips de bajo consumo que no necesitan ventilador y que se pueden configurar con dos niveles de potencia para el usuario doméstico. Por un lado, la versión de acceso contará con 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento. Por otro, la versión con 4 GB de RAM y 128 GB de capacidad que lo mete de lleno en el mercado de los ultrabooks.

Decimos lo de mercado doméstico porque, para la educación han diseñado una tercera variante con 2 GB de RAM y 32 GB de disco duro que, aunque sea la opción más humilde garantiza con creces un rendimiento notable. Como siempre, todas las versiones darán la posibilidad de sumarle conexión LTE.

En cuanto al software, todas las Surface 3 correrán con Windows 8.1 actualizable -gratis- a Windows 10. Incluirán, por cierto, un año de Office gratis y, si se desea, las empresas podrán solicitarlo con la versión Windows 8.1 Pro 64, aunque la licencia, como es habitual en los de Redmond, es bastante más cara.

¿Merece la pena decantarse por una Surface Pro 3 teniendo en cuenta este hardware? La verdad es que para un usuario medio es mucho más que suficiente. Si ya es capaz de mover con una ligereza inusitada Windows 8.1 su rendimiento con Windows 10, mucho más ligero, debería ser sobresaliente. No obstante, aquel que quiera ir más allá de Office y las aplicaciones habituales y quiera instalar programas más pesados (nos viene a la cabeza Photoshop) podría preferir la potencia que le garantizan los chips i3, i5 e i7 que Intel y Microsoft han reservado para la Pro 3.

¿No tiene nada mejorable? Solo dos cosas, el Stylus debería poder guardarse dentro de la estructura de la Surface -da igual que se inspiren en un bloc de notas clásico, tener que «pegarlo» magnéticamente a la tapa o el teclado es incómodo- y deberían haber apostado por la calidad también «donde no se ve». El cargador no se corresponde con el precio de un equipo de 599€ al que, si le sumamos el teclado, se va hasta los 728€. Por todo lo demás, un equipo excepcional para los amantes de Windows y aquellos que duden entre si un portátil o una tableta es su mejor opción para sustituir a su PC.

Chromebook Pixel, mucho más que un ultrabook

La presentación de Windows 10 nos dejó claro que la conversión de los sistemas operativos móviles y de sobremesa es algo que no tardará en llegar. Es cierto que para los usuarios más avanzados habrá especificaciones y programas propios para cada plataforma que les permitan aprovechar mejor las características de los equipos para sus propósitos profesionales y/o especializados. Pero también que para un usuario medio (la gran mayoría) las posibilidades de continuidad entre pantallas será una bendición.

Si la primera por apostar por un ecosistema compatible fue Apple y Microsoft ha sido la encargada de dar el golpe sobre la mesa, la convergencia entre Android y Chrome OS es algo que lleva mucho tiempo barruntándose en Mountain View gracias a sus Chromebooks.

El nuevo Pixel, versión 2 en 1 y más avanzada del primer ultrabook de gama alta de la familia de Google, es un paso más en este camino cuyo destino parece casi seguro: una única plataforma que le haga la vida más fácil tanto a los desarrolladores como a los clientes… además de mejorar la estrategia de marketing de la empresa y permitirla aprovechar el enorme tirón de Android en el mercado.

El nombramiento de Hiroshi Lockheimer, vicepresidente de ingeniería de Android, como responsable de desarrollo de Chrome OS solo ha puesto en marcha un cronómetro para saber cuánto tardarán en ensamblarse ambos universos.

Centrándonos en el dispositivo, el nuevo Pixel (menos caro pero más potente que el ordenador de gama alta en la nube de Google) destaca por su arranque dual que permite escoger entre Android y Chrome OS para usarlo indiferentemente como portátil o tableta. Por fuera se mantienen sus calidades premium: diseño de la carcasa en aluminio y el detalle de la Lightbar, la llamativa luz con los colores de la empresa sobre su tapa y que nos indica el nivel de batería del equipo.

Es cierto que Microsoft y Lenovo ya tienen en sus catálogos modelos similares. Los primeros el Surface Pro y los segundos el Yoga, sin embargo, sus especificaciones técnicas dejan a las claras que es un proyecto mucho más ambicioso que los anteriores y que, como el reciente MacBook, quiere redefinir nuestro concepto de portátil.

Su pantalla de 12,95 pulgadas en formato 3:2 cuenta con resolución 2K (en este caso 239 ppp o lo que es lo mismo, 2.560×1.700 píxeles) y con un panel multitáctil que hereda los gestos de los dispositivos móviles para convertirse en un dispositivo que une lo mejor de ambos formatos.

En su potente interior hay nuevos componentes pero menos sorpresas. En vez de decantarse por los nuevos chips Broadwell M sin ventiladores se han ido a los clásicos pero fiables i5 Broadwell U a 2,2 GHz e i7 a 2,4 GHz. El primero contará con 8 GB de RAM y 32 GB de capacidad en un SSD mientras que el segundo -denominado Ludicrous Speed o LS- contará con 16 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento. El precio, por cierto, será de 999 dólares para la primera configuración y 1.299 dólares para la segunda.

Todo ello, además, optimizado para aprovechar en ambos formatos (cada vez más cerca gracias al Material Design) todo el arsenal de servicios de Google: Drive, YouTube, Photos, Hangouts, Gmail, Plus, etc. La autonomía será uno de sus puntos fuertes: hasta 12 horas a pleno rendimiento gracias a los nuevos componentes y a sistemas de ahorro de energía como el apagado de la retroiluminación del teclado tras 30 segundos sin usarlo.

En cuanto a puertos, Google también al dado el espaldarazo a los nuevos USB 3.1 Type C al incluir dos de ellos pero, para evitar la polémica que ha rodeado al MacBook, también añade otros dos USB 3.0 y ranura para tarjetas SD. En definitiva, el Pixel se renueva para seguir siendo el mejor equipo Chrome del mercado y para unir un poco más la plataforma de sobremesa de los de Mountain View con su omnipresente Android. Bien hecho.

MacBook, la revolución de los portátiles de Apple

Tres son las cifras más llamativas de la presentación del nuevo MacBook de Apple (ni Air ni Pro, solo MacBook): 13,1 mm de grosor; 0,9 kilos de peso y 12 pulgadas de pantalla. Es el ordenador portátil más ligero que han construido y también un 24% más delgado que el último MacBook Air. Todo en él ha sido pensado para ser fino y liviano. Incluso el teclado que se ha creado de cero con un nuevo diseño «de mariposa» para conseguir que aunque vaya de lado a lado del portátil no suponga un gramo ni un milímetro más de los necesarios. Además, han añadido el nuevo Force Touch, una superficie que sustituye al TouchPad y que permite, gracias a cuatro sensores, sustituir los antiguos botones físicos por ligeras presiones -personalizables- para entrar y salir de las aplicaciones.

Su pantalla, a pesar de su contenido tamaño, cuenta con una resolución de 2.304×1.440 píxeles. Una Retina a la altura de la de los últimos equipos de la casa y que en la presentación prometió una nitidez inusitada para un equipo de estas características.

Sin embargo, esta obsesión por el tamaño y el peso se ha cobrado sus víctimas. Diseñado con una arquitectura unibody destaca porque no tiene ventiladores. Además, la placa base es un 67% más pequeña. En ella trabaja un procesador Intel Core M Broadwell a 1,3 GHz y un consumo de tan solo 5 W que ha hecho posible que desaparezca el característico ventilador de los MacBook.

Emplear un chip de esta familia garantiza un consumo mínimo y también que el equipo no se recaliente. No obstante, aunque estamos seguros de que en la mayoría de las tareas será un ordenador solvente nos surge la duda de si podrá hacer frente a las demandas más habituales de los usuarios de Mac: la edición audiovisual.

Todo el espacio que se ha ganado a costa de la placa base y el ventilador lo ocupan ahora baterías asimétricas: se superponen en láminas y se aprovecha toda la superficie del equipo para conseguir una autonomía de 9 horas en navegación web.

Otra de las sorpresas (para algunos positiva para muchos negativa) es la llegada de un único puerto USB-C. Reversible, rápido y versátil, es a la vez puerto de conectividad (para todos los demás equipos necesitaremos un adaptador) y de carga del dispositivo. Incluso desaparecen los Thunderbolt por los que apostaron los de la manzana como futuro de la conectividad.

Desde el primer momento este modelo se podrá comprar en dos niveles de potencia y capacidad. El más bajo contará con el procesador base y 256 GB SSD y costará 1.299$. El segundo con más potencia y 512 GB se irá hasta los 1.599$.

Disponible en plata, gris espacial y dorado -el peso de China sigue siendo enorme gracias a las ganancias que les reporta este mercado- no se sabe aún en qué países estará presente desde el primer día más allá de Estados Unidos.

Novedades para los MacBook Pro y MacBook Air

Que todo se haya centrado en el MacBook no significa que no se hayan realizado interesantes retoques en los portátiles de la casa. Aunque no es el departamento que más beneficios les da sus ventas siguen creciendo incesantemente trimestre tras trimestre y eso ha hecho que los de Cupertino quieran ponerlos al día.

Ambas familias de productos contarán desde el primer día con procesadores Intel de quinta generación (Broadwell). El Pro de 13 pulgadas incorporará también el Force Touch y ambos contarán con unidades SSD más rápidas y eficientes para conseguir que la autonomía pase de 10 a 13 horas.

PC, la evolución según el CES

Puede que hablar de era postPC fuera descabellado si lo entendemos como la desaparición del equipo informático por excelencia pero, a pesar de la caída de venta de las tabletas (su tasa de renovación es mucho más lenta que la de los smartphones), lo que nos ofrecen estos equipos ha cambiado para siempre la definición de lo que buscamos en un ordenador.

Precisamente por eso, son mucho los que opinan que el crecimiento de ventas de los ordenadores durante 2014 viene por varios factores: un parque falto de renovación, precios más competitivos, más variedad en el mercado y, sobre todo, una nueva familia, la de los ultraligeros que hace las veces de tableta al incorporar en muchas ocasiones, paneles táctiles.

Ahora que todos los ojos han estado puestos en lo que los fabricantes han mostrado en el CES de Las Vegas, podemos concluir que el mercado de los ordenadores está mucho más vivo de lo que pudiera parecer hace poco más de dos años, que los mayores avances no se han dado en florituras externas y que tanto los fabricantes como los clientes están de acuerdo en que el futuro pasa por la «miniaturización» de los PCs.

Equipos como los Lenovo LaVie Z HZ550 y 750 son el claro ejemplo. El primer fabricante mundial ha desarrollado junto con los japoneses de NEC un equipo de 13 pulgadas (un iPad tiene casi 10) de 780 gramos y menos de 1,7 cms de grosor. Su hermano mayor (el 750) sube la tara hasta 900 gramos pero gana una pantalla que gira 360 grados. Si volvemos a la comparativa con el iPad, su primera generación pesaba 700 gramos y no contaba con la potencia de estos LaVie Z: pantalla de 2.560×1.440 y procesadores i5 e i7 de Intel.

Lenovo LaVie Z

Pero más allá de la tableta de la manzana (que tiene como argumentos de venta otros más allá de las especificaciones técnicas), su objetivo es el Surface Pro de Microsoft al que también supera en capacidad de hardware y sólo tiene como «pero» su tarifa: 1.299 dólares en Estados Unidos. Sin embargo, como concluye Ramón Peco en El País, la llegada de rivales directos de HP, Samsung y Dell no hará más que empujar hacia abajo el precio de estos prodigios.

Los equipos de sobremesa también se apuntan a un buen lavado de cara y una dieta. El HP Pavilion Mini Desktop, el modelo con el que abrimos el post, podría decirse que es la versión Windows 8.1 de un Chromebook de sobremesa. Con 4 GB de RAM y 500 de almacenamiento, cuenta con un procesador Intel Celeron para conectarnos a internet eficazmente, jugar a online (si son títulos sencillos), reproducir contenidos multimedia con calidad y, sobre todo, no gastar más de 369 euros en un equipo de sobremesa más que suficiente para un usuario medio. ¿Su rival? El Mac Mini cuesta 499€ -es una distancia respetable- por darnos un procesador i5 y las mismas características de hardware. En Estados Unidos se venderá una opción de 180€ con 2 GB de RAM y 32 de disco duro que bajo el nombre de HP Stream Mini Desktop será nuestra puerta a los contenidos multimedia online.

Acer, por su parte, ha presentado el Revo One, un equipo barato y sencillo (269€) que sorprende por su compatibilidad con contenidos 4K, la posibilidad de crear una nube propia y, sobre todo, por sus 2 TB de disco duro ampliables hasta 8. Equipos que vuelven a los orígenes de componentes sencillos y eficaces que se alejan de la batalla de los números y que sólo buscan cumplimentarse con el resto de equipos del usuario para hacer un puñado de funciones de modo práctico y eficiente. La evolución del PC según el CES.

Microsoft Surface Pro, ¿qué tiene de especial?

Surface fue una apuesta de Microsoft que no nos dejó indiferentes (al mercado algo más): su hardware es estupendo, cuenta con una pantalla panorámica multitáctil, 2 GB de RAM, 32 GB de memoria interna, un sobresaliente procesador Nvidia Tegra 3 a 1,4 GHz, buenas cámaras y un precio bastante contenido -desde 479 euros-. Una buena apuesta en la tercera incursión de Microsoft en el mundo del hardware después del descalabro de Zune y el exitazo de la Xbox.

 

Esta tableta (o mejor dicho, este híbrido portátil-tableta) tiene una genial calidad de construcción y es un soplo de aire fresco en cuanto a diseño y funcionalidades en un mercado, el de las tabletas, que ha evolucionado muy poco desde el primer iPad de 2010. Cuando analizamos por primera vez el producto concluimos que es ideal para aquellos que tiene claro tres cosas: Windows es su única opción en cuanto a sistemas operativos; no les importa trabajar con una tienda de aplicaciones reducida; les vale con hacer el 90% de las cosas que permite un PC.

 

Precisamente para ese 10% restante los de Redmond se han sacado de la manga el hermano mayor de Surface RT, la tableta Surface Pro netamente superior en todo. Desde el procesador, un potente Intel Core i5 de tercera generación a 1,7 GHz a una pantalla potenciada hasta los 10 puntos táctiles y con resolución Full HD pasando por 4 GB RAM o 64 GB de capacidad de almacenamiento. La versión de Windows 8 es la completísima Pro y hasta se añade un puntero Stylus para multiplicar las opciones de interacción con el equipo. Eso sí, el precio se resiente y este primo aventajado de los portátiles cuesta… ¡desde 879€!

 

Las ventajas respecto a un portátil son varias ya que no sólo acepta cualquier programa de escritorio compatible con el SO de Microsoft sino que admite cualquier aplicación de la tienda de Windows Phone. Conscientes de que está mucho más enfocada al trabajo que cualquier otra tableta del mercado, los de Redmond han incorporado la tecnología AppLocker así como el sistema de encriptado de archivos BitLocker e incluye el chip Módulo de Plataforma Segura como barrera frente a un uso no autorizado.

 

Uno de los puntos fuertes de los Surface son sus fundas-teclado que por 119 euros otorgan un protector similar a la Smart Cover del iPad con teclas que multiplica la funcionalidad del conjunto. Por lo visto, las buenas ideas no sólo se pagan a precio de oro en Cupertino.

 

En definitiva, un dispositivo que cobra sentido frente a un portátil -depende cual- por su manejabilidad, versatilidad y precio competitivo pero que carece de sentido frente a otras tabletas como los Note de Samsung o las versiones más potentes del iPad que, gracias a su enorme fondo de aplicaciones, no necesitan de todo un Windows Pro para ser 100% útiles. Es un perfecto sustituto para cualquier portátil Windows y, dentro de unos meses, cuando la tienda de Microsoft cuente con una buena colección de programas a la altura de Android o iOS, será un serio rival a aquellos que le piden una doble faceta a sus dispositivos… sin importar la factura. De momento, tendrá que esperar para ser un éxito de ventas.