Kindle Fire y Ultrabook Acer, el futuro se simplifica

Hasta ahora se nos habían presentado todo tipo de tabletas: desde los dominantes iPad, hasta alternativas casi monocigóticas -eso dicen los jueces de los Galaxy Tab de Samsung- o supervitaminadas, como el Xoom de Motorola. Sin embargo, Amazon, adalid de los precios reducidos en la red ha decidido presentarnos una de las primeras tabletas asequibles que, ni en formato ni forma, tiene como objetivo tener una personalidad propia y un cliente objetivo bien definido: el usuario típico de Amazon. Ha llegado Kindle Fire, y no exento de polémica.

La tableta, disponible desde el 15 de noviembre, ha sido presentada con un precio de 199$ (146€), esto es, la mitad del precio del iPad más barato y un 18% más ligero y pequeño -para Amazon, manejable-. El alboroto que ha formado ha sido tal que la familia Kindle ha conocido también a otro miembro -el básico Kindle Touch, con sólo un botón y 57€ de precio- y una rebaja del Kindle 3G, el primer dispositivo de Amazon, que ahora rondará los 100€.

Pero centrémonos en Fire. Con un peso de 400 gramos, 7 pulgadas de pantalla multitáctil y un procesador de doble núcleo, el modelo de la empresa de Jeff Bezos ofrece juegos, aplicaciones, almacenamiento gratuito en la nube y alquiler de películas -aunque pronto serán también los libros los que se puedan alquilar-. Además, en la presentación de Nueva York demostraron que no necesitará de cables para sincronizarse y actualizarse, lo hará de modo inalámbrico. A cambio pierde la cámara -todavía no la he usado ni una vez con mi iPad-, ni micrófono -he de decir lo mismo-, ni conexión 3G (eso sí puede ser un problema si no contamos con una conexión WiFi relativamente rápida).

Entre los pros, será multitarea, lleva Android instalado -aunque no Chrome, ya que funciona con el navegador inteligente de Amazon, Silk, que aprende de las costumbres del usuario y los almacena en una memoria caché dedicada- y está vinculada a la tienda de aplicaciones de Amazon -la tercera más importante del mercado a la par que BlackBerry AppWorld-.

De momento sólo esperamos ver como reaccionará Barnes&Noble, la otra gran librería con un lector potenciado, y cuándo lanzará su nuevo Nook. Por cierto, según un estudio llevado a cabo por IHS iSupply, los costes de fabricación del Fire rondan lo 191$ en componentes, a los que hay que sumar otros 20 en concepto de ensamblaje, promoción y distribución… con cada uno Amazon pierde unos 10$ y gana un cliente para su tienda de aplicaciones y de productos. ¿Saldrá bien este negocio?

Acer trae al Estado su primer «ultrabook»


No hace ni 20 días que hablamos por primera vez de los ultrabooks y el primero ya ha sido presentado en el Estado. Se trata de ordenadores ligeros, finos, potentes y con gran autonomía. El ejemplo más famoso podría ser el MacBook Air de Apple. Esta vez, como en vez de equipar Lion lleva Windows en su interior, el precio baja de los 1.249€ que pide Apple por su trozo de manzana.

Con un peso que supera por poco el kilo, un pantalla de 13 pulgadas LED retroiluminada, un diseño elegante y un arranque casi nunca antes visto en un equipo Windows gracias a su doble disco duro -un de 20 gigas exclusivo para el sistema operativo en estado sólido y otro de 320 gigas dedicado a los demás programas y necesidades del usuario-, su precio de 799€ nos parece excelente. Y eso que desde Acer anuncian una versión mucho más mejorada para el 10 de noviembre por 1.149€.

Este último tendrá más autonomía -superará las 5 horas del actual holgadamente-, más capacidad de almacenamiento, los dos discos duros serán de estado sólido, y mucha más rapidez de procesado de programas. Las estimaciones de Acer son positivas: en 2012 supondrá el 40% de las ventas de ordenadores de la casa y será el complemento perfecto para las tabletas. ¿Realismo o dan la batalla por perdida?

Por cierto, tiene tarjeta gráfica con RAM dedicada, conexión vía WiFi, Bluetooth, varios puertos USB y, algunos modelos, incluso 3G. Será interesante ver como evolucionan los herederos de los netbooks.

Ultrabooks y smartphones, la movilidad cambia la informática

Si entráramos en un hogar acomodado del año 2001 en cualquier parte de Europa, Asia o de Estados Unidos nos encontraríamos, probablemente, con un ordenador de sobremesa con una bonita torre, el característico salvapantallas de estrellas de Windows y un molesto ruido a módem en algún cuarto del piso, un portátil «ligero» de unos 3 kilos de peso, un televisor de pantalla plana tipo Trinitron y un teléfono móvil que parecería, seguramente, cualquiera de nuestros inalámbricos.

Sin embargo los tiempos han cambiado en muchos aspectos. Con unas «necesidades» de movilidad impensables hace sólo un par de años -redes sociales mediante- los usuarios exigen equipos cada vez más completos y ligeros.

Ultrabooks, el futuro de los portátiles…


En un momento en el que las ventas de ordenadores -tanto portátiles como de sobremesa- ceden sistemáticamente ante el empuje de las tabletas -permitídme esta suerte de «plural» por no hablar del empuje de «la tableta»- los fabricantes de componentes y de los propios equipos han de replantearse completamente la visión del negocio. Sus clientes exigen ordenadores potentes, manejables, rápidos y ligeros. La capacidad de almacenamiento comienza a verse como una necesidad menor gracias a la nube y la velocidad del procesador, la memoria RAM y, sobre todo, la conectividad ganan importancia en el reino de la inmediatez.

Intel, el gran fabricante de chips para dispositivos junto con AMD tienen claro que las tabletas son tremendamente versátiles aunque se trata de «un segundo aparato», como explica Álvaro García, responsable de comunicación de Intel en la Península Ibérica. Necesitan de un ordenador. Y es precisamente en este punto -hasta que Apple y compañía lo solucionen- donde reside la gran oportunidad de los ordenadores.

El gigante de Silicon Valley (comparte origen con Google ya que nació en Mountain View) ha entrado de pleno en la batalla por las televisiones inteligentes conectadas a internet, pero se mantiene al margen del lucrativo negocio de tabletas y smartphones. Su apuesta son los ultrabooks una especie de «hermano mayor del netbook», más potentes, rápidos, con más autonomía -unas cinco horas- y con un sólo objetivo según García: «tener la potencia de un ordenador, la movilidad de una tableta y el precio asequible de un netbook». Ambicioso.

Recién nacidos en el IFA de Berlín tienen como patrón a imitar al nuevo MacBook Air (una vez más Apple marca el ritmo): han de ser compactos, atractivos y tener un precio de entre 800 y, como mucho, 1000 euros. Intel afirma que 2013 será su año y para ello se han marcado varias etapas: de aquí a finales de año se presentarán los modelos de ASUS y Acer; a lo largo de 2012 se estandarizarán en las estanterías de las grandes superficies y prevén que aglutinarán el 40% de las ventas gracias a su potencia -facilitada por chips de 22 nanométros, tremendamente ligeros y eficientes- y a su capacidad de trabajar con vídeo; finalmente, para 2013 su consumo masivo permitirá bajar aún más los precios y mejorar sus baterías así como implementarles pantallas táctiles.

Para que todo esto se lleve a cabo Intel no ha escatimado en esfuerzos: dedicará 300 millones de dólares para incentivar a las empresas a trabajar en estos gadgets. De momento el gancho funciona, a las ya nombradas Acer y ASUS se han unido Toshiba y Lenovo. Asimismo, para reforzar su teoría, un estudio encargado a la consultora GfK concluye que el 80% de los compradores de un ordenador no lo hace por primera vez y que el 82% lo emplea como centro de conectividad a partir del cual añade contenidos a sus otros dispositivos -principalmente teléfonos móviles y tabletas, aunque también a discos duros extraíbles, memorias, videoconsolas e incluso marcos de fotos digitales-. La mala noticia es que más del 90% de los usuarios de una tableta la ha comprado de «modo compulsivo»… y volvería a hacerlo -personalmente doy fe de ello-. Con esto queda claro que el ordenador debe reinventarse para sobrevivir.

… y Smartphones, el futuro de los móviles


Y mientras Intel piensa en cómo hacer más atractivos y útiles a los ordenadores que abastece, las ventas de teléfonos inteligentes en Europa -su gran asignatura pendiente- siguen disparadas. La situación es tal que ya se venden más smartphones que teléfonos móviles «normales». Si en febrero un estudio ya demostró que se vendían más rápido que los ordenadores, ahora ya se han convertido en el gadget tecnológico con más demanda. La gran beneficiada de todo esto es la surcoreana Samsung y la más perjudicada, una vez más, la finlandesa Nokia.

Las cifras hablan por sí solas: en el segundo trimestre del año se comercializaron en Europa Occidental 42,2 millones de terminales -baja un 3% respecto a hace un año- de los que 21,8 millones eran «inteligentes». Sus ventas han subido un 48% y sólo la estrepitosa bajada del 29% lastra el montante total.

Por empresas, Samsung se ha hecho con un 33% de la cuota de mercado gracias a las exitosas ventas de su gama Galaxy que sube sus cifras un 50%. Nokia se sitúa en segundo lugar con un 21% de la cuota (frente al 37% de hace tan sólo un año) ya que sus ventas bajan un 44%. El tercero en discordia es Apple con un 11% y una subida de cuota del 5%… con sólo dos modelos en el mercado.

En cuanto a las cifras totales de smartphones el mapa cambia ligeramente y si bien Samsung sigue siendo el líder  con 4,8 millones de teléfonos entregados y un incremento del 700% el segundo es Apple con 4,6 millones de unidades vendidas y un nuevo lanzamiento a punto de anunciarse que puede desequilibrar la balanza a su favor. En la tercera plaza HTC se aprovecha de su alianza con Google para arrebatarle el tercer puesto a las BlackBerrys de RIM.

Por sistemas operativos Android sigue dominando el mercado por completo mientras los analistas esperan la reacción de los consumidores cuando la comercialización de terminales Nokia con SO Windows Phone 7 salgan al mercado. De momento su cuota en este nicho pasa del 39% (primero en 2010) a poco más del 23% (acumula un 60% de caída).